13 sept. 2013

Día 8 - I'm loooooooving it

Amanecimos a 11• y yo no pudiese estar más feliz ¡Nos vamos a Londres! Así que prácticamente andaba dando saltitos por la calle mientras llevaba la maleta, como no habíamos comprado los boletos de tren, nos fuimos temprano a la estación, conseguimos entrar en el tren de la una, pero era muy temprano así que Antonieta y yo vagamos libremente por la Gare du Midi de Bruselas, es bastante grande y cómoda, ofrece destinos tanto para el exterior como el interior del país y es bastante limpia, ya cuando se hacia la hora nos fuimos a la sala de espera para abordar (realmente no creo que se llame así) donde (POR FIN) todos hablaban en inglés y yo simplemente lo sentía como casa; no me malinterpreten: adoro el francés pero aun sé muy poco y es insoportable no entenderlo del todo. Resulta que para ir a Londres es como si fueras a tomar un vuelo, tienes que esperar que llamen tu fila, pasar por inmigración, pasar por los detectores de metales, etc (me sorprende bastante porque para moverte en Europa lo que necesitas es tomar un tren) después de pasar por todo eso por fin entramos al tren, que iba de espaldas y pasó por el Eurotunel, un túnel que pasa por debajo del agua, actualmente solo tiene dos destinos directos: Bruselas y París.

En menos de una hora, ya estábamos en la capital de Inglaterra y yo sucumbía ante el dulce acento de los británicos, tomamos el metro (que aunque es inmenso no es tan complicado como el de París) y nos detuvimos en la estación que yo había marcado con el hotel. Resultó que terminamos en alguna parte de Soho y Oxford Street caminando con las maletas, mientras yo estaba encanta con los grandes almacenes, las tiendas de música, el frío y la tenue lluvia; mis padres y mi hermana estaban exasperados por no encontrar el hotel, así que paramos un taxi y resultó que estábamos lejiiiiiiiisimo. Bueno, en algún momento me tenía que equivocar (¿Quien sabe en lo que estaría pensando cuando anoté esa dirección?) el hotel es "acogedor" es pequeño y los cuatro con las maletas no cabemos en el ascensor.

Al tardarnos tanto en encontrar el hotel (ups) no salimos sino para cenar. No puedo evitar sonreír cada vez que percibo el acento británico, aunque debo decir que es menos pronunciado de lo que esperaba. Acá manejar y ser peatón es tan complicado que las calles en los cruces tienen anotadas con pintura blanca hacia que lado debes mirar; los vagones de metro son súper bajitos y las escaleras eléctricas que te llevan al exterior tienen mucha publicidad y mensajes divertidos. He visto poco de la ciudad, pero no puedo pensar que no me vaya a gustar.

Después de cenar y acomodarnos bien en el hotel (y de rogarle mucho a mi padre) nos fuimos a la Roundhouse, a ver si podíamos llegar al toque de los Artic Monkeys por el iTunes festival, pero ya era muy tarde. Incluso había gente con tickets (nosotros no teníamos, solo los podían obtener aquellos que viven en el UK) que no iba a pasar porque habían llegado más tarde de lo acordado ¡Y con tickets! Yo me muero.

Por las mismas nos regresamos al hotel, pero les puedo decir algo con esta leve impresión: Londres promete.

PD: debieron ver el show de mi hermana cargando la maleta que casi es de su tamaño, me reí tanto que casi lloré de la risa. Aunque la condenada tiene suerte; siempre encontraba un británico que se ofreciera a llevarle la maleta por las escaleras.

PD2: No sabes cuanto amas el inglés hasta que ves lo fácil y hermoso que es.









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