29 oct. 2011

Si piensas que me conoces... Piensas mal.

Hace tiempo me dijeron que era inteligente y me encontré a mi misma definiendo la inteligencia ¿Que es? No es más que la capacidad de.
Mi mente funciona de la manera diferente, es como una gran telaraña donde todo está conectado de la manera más bizarra.
Hablo spanglish y me gusta pensar en francés - lo poco que sé.
Me gusta que la gente que quiero me abrace fuerte (como si no me fuera a soltar) y a los que no quiero ni siquiera quiero que lo intenten.
Cuando era pequeña creía que solo veías los colores que tenía tu iris, así que le pregunté a mi novio de ojos verdes de que color veía las hojas de los árboles.
Me encantan los aeropuertos, marcan finales y nuevos comienzos, aventuras, huidas y partidas...
Me encantan los ojos grandes porque puedes jugar con ellos, te reflejan a la perfección y puedes ver como estás mintiendo.
A veces pienso que los abrazos son más íntimos que los besos, solo por eso los prefiero.
Pienso que la tecnología fue lo peor que nos pudo pasar; por más que nos acerca, termina alejándonos más.
Me gustan los niños porque dicen la verdad, y los viejitos porque tienen muchas historias que contar.
Amo caminar bajo la lluvia y creo en las palabras.
Una canción puede muchas veces decir todo lo que tu no puedes.
La mayoría de lo que digo, lo digo con el corazón. El otro 5% finjo no decirlo con él.
Me gusta que me lleven la contraria, pero que me dejen ganar.
Me sonrojo con facilidad y no me gustan los videojuegos.
Siento que aun no pertenezco a ningún lugar y mirar el cielo me causa placer.
Pudiese vivir de comer, dormir, viajar y escribir.
No creo en las ataduras y me aferro con fervor a las cosas.
Soy tan sensible que parezco no sentir.
Creo en las promesas y cumplo las mías.
Siempre quise saber tocar un instrumento y como batir las pestañas.
Me gustan las películas y libros del siglo XVIII/XIX.
Aun creo que recibir una carta me derrumbará el corazón.
Me gustan los días nublados y que llueva por las noches.
No me gusta llorar, pero de vez en cuando lo hago para aliviar.
No soy de las que olvidan palabras o promesas, soy más de las que dicen las cosas directas.
Soy pequeña, flaquita y me gusta que me consientan como a una niña.
Creo que las fotos son momentos que quisiste guardar y que la mayoría congelan la felicidad.
Creo en el amor y en que no lo voy a encontrar. Espero que el me encuentre a mi por qué no sé donde buscar.
Pienso que no eres consciente de cuanto necesitas algo hasta que ya no lo tienes.
Me dan miedo las fiestas y me encantan los conciertos, la gente unida por un mismo sentimiento.
Me gusta tanto bailar porque me olvido de lo demás.
Creo en tantas cosas que a veces veo mi inocencia reflejada en el espejo. Son mis días felices.
Lloro con películas y libros de amor.
Solía ver pokemon y lloré porque Pikachu no cambió.
Me busca descubrir como reacciona el cuerpo humano solo por curiosidad, no es mi intención que pienses que quiero algo más.
Nunca me faltan las palabras, si no las digo es porque estoy segura que las quieres oír.
Quiero conocer los rincones más pequeños del mundo y pasear por los más grandes.
Nunca estoy tan emocionada como cuando voy a subir a un avión o al escenario.
Soy intimidante y dominante hasta que alguien se da cuenta que es un mecanismo de defensa.
Después de eso, me empiezan a caer bien.
Quiero que las personas vean más allá de sus narices y por eso me decepciono tanto.
Quiero que oigas lo que mis labios no dicen y que entre mis letras se confunde.
Pienso que sonreír me hace más bonita y que soy la única que lo cree así.
En general soy feliz, pero uno no vive de generalizaciones.
Me gustan los vestidos y tacones, me hacen sentir niña.
Pero amo el fútbol y la formula 1, lo siento.
Lo siento no significa siempre perdón.
Me gustan los nuevos momentos y los viejos recuerdos.
Mis amigos están marcados con fuego en mi corazón.
Detalles pequeños, sentimientos grandes.
Charlar hasta el amanecer y ver como la luna se esconde.
Las veces que pienso que soy loveless  y que me fascinan los animales extraños.
Un día leí un libro y quise ser infinita.
Con las despedidas se me va un pedacito de mi corazón.
Extraño a un amigo al cual nunca le pude decir adiós.
Las personas confían en mi y están orgullosos de mi. Yo no tanto.
Me gusta que la gente me mire raro, eso significa que si soy tan diferente como pienso.
Me emborracho con estupideces y me drogo con felicidad.
Si me ven comportándome como una niña pequeña es porque estoy tan feliz que no lo puedo controlar.
Portarme mal me causa gracia y no le veo la maldad de la que todos hablan.
Me gusta ver que los demás están vivos - y si no sabes a lo que me refiero no quiero que preguntes.
Yo si entiendo eso de ser feliz viendo a alguien más.
No creo que los celos sean la presencia del amor, sino la falta de confianza.
El dolor, la tristeza y la soledad, no son malas: son partes de la realidad que te hacen quien eres.
A veces me pongo tan filosófica que me gustaría ponerle pausa a mis pensamientos.
Solo me he encontrado con chicos buenos a los cuales siempre les busco peros.
Cuando me dijeron que los colores no existen mi mundo se detuvo.
Quisiera vivir en un país donde pudiese sacar una cámara para fotografiar cada esquina.
A veces soy tan romántica que me provoca golpearme. Otras, no lo soy e igual quiero hacerlo.
Guardo cosas que para la gente es basura, pero para mi son recuerdos y me hacen sonreír.
Antes quería un caballero, pero no soporté que me abrieran las puertas.
Cuando me molesto es normal que no entiendas por qué.
No creo que una operación plástica me vaya a hacer feliz o que vaya a "encontrar" el amor por mi.
Me considero una escritora, pero se que de corazón solo soy lectora.
Me gusta respirar hondo y cerrar los ojos mientras sonrío.
Tu vida comienza cuando comes el primer trozo de chocolate.
Intento olvidar que un conjunto de neurotransmisores son los que conforman el amor.
Me gusta que las personas se acuerden de mi, es raro que yo las olvide.
Muero por detalles sencillos y me aburren los comunes.
Tiendo a repetir las cosas porque creo que son importantes, no porque se me olvide.
Soy tan valiente que sé lo que me da miedo.

Soy malcriada, consentida y bastante terca, y espero sepas que no puedes hacer nada al respecto.

25 oct. 2011

Sueños de una bailarina

Se cierra la puerta, las luces se apagan. Silencio.La música comienza, el telón se abre lentamente para dar paso a bailarinas que salen de todos lados, como si fueran las gotas de una lluvia torrencial, todas con movimientos exactos y perfectos, nunca descuidando la línea del cuerpo, actuando con la música como si fueran una, sonriendo como si la vida se les fuera en ello, seduciendo con la mirada si es necesario, dando la actuación de sus vidas para un público que no las conoce o que las conoce muy bien.


Tu, que estas sentado cómodamente viendo un espectáculo sin igual, solo ves eso. Yo, que te observo desde las piernas(*) tengo la piel helada, esperando por mi turno por bailar, casi impaciente por saltar al escenario y disfrutar de esa música que quizás tu no sientes. Yo, que veo y me cambio varias veces para reencarnar distintos personajes en la misma producción. Yo, que sé toda la elaboración, las horas y días de trabajo que se llevó este show que no dura más de dos horas. Yo, amo todo esto.


Una bailarina con aires de escritora.


Más allá de las sillas de platea, bajo el gran arco de la galería. Allí están, al ritmo de una música envolvente, las bailarinas. Todas de colores, con los calentadores bajados, pelo largo o corto o en parte rasurado y bien perfilado. Las bailarinas. Rubias, morenas, con el pelo rojo o teñido de azul. Con el cuerpo esculpido, enjuto, delgado, con los abdominales definidos... Con las piernas musculosas y un final de la espalda redondeado pero apretado, dispuesto a explotar en un estallido sobre una nota aguda. Perfectas, dueñas de movimientos ágiles e impetuosos, cansadas pero de todos modos sonrientes. La música, a un volumen alto, llena todo el escenario. Y ellas se dejan llevar, se ensamblan, se cruzan, se unen a tiempo, se abandonan hacia atrás, se sueltan y la viven sometidas a ella. Grandes proyectores las ensalzan vistiéndolas de haces de luz. Acariciando sus piernas desnudas, sus senos pequeños, esas ropas diminutas.
Fragmento de "Tengo ganas de ti" de Federico Moccia
Hace unos días, encontré esta imagen:

La imagen dice: Me han enseñado a sonreír cuando estoy en dolor. Constantemente me han dicho que no soy lo suficientemente buena. Luzco muy fuerte pero me siento muy débil. Necesito ser más delgada. Quiero ser perfecta ¿Por qué todas las niñas pequeñas quieren ser bailarinas?

¿Alguna vez se han sentido demasiado bien haciendo algo? ¿Alguna vez han hecho hasta lo imposible por pertenecer a algo? ¿Alguna vez han amado tanto algo, que sin importar lo mal que te desempeñes en ello, lo has seguido intentando?

Eso es lo que me pasa a mi con el ballet clásico, es una emoción, una pasión, un fragmento de vida que se integra a todos mis días. No hay momento en que no piense en el ballet, en que un simple movimiento pueda ser integrado a una serie de pasos en un baile, no hay momento que al escuchar una canción, no piense en lo divertido que sería bailarlo ((creo firmemente en mi teoría de poder bailar ballet con todo tipo de música)). El ballet es para mi lo que para muchos es el amor.

Así que cuando vi aquella imagen ((la que puse arriba)) no pude evitar comentar al respecto, la chica que dice eso de cierta forma se queja ¿Pero en algún momento dice algo sobre que lo va a dejar? No. Porque cuando amas tanto algo no importa cuanto te lastime o te haga daño, simplemente no puedes dejarlo.

Hace un tiempo, estando en una clase de ballet mi profesora nos dio una frase que antes le habían dado a ella. Nos dijo: "Ustedes son una raza única en el mundo, no son blancas, negras o asiáticas, son bailarinas. Ya que al bailar, todas pertenecemos al mismo conjunto" ((Ok, quizás no haya sido así, pero tengo mala memoria y eso fue lo que rescaté)) y si se ponen a pensar, el ser una bailarina te identifica ante los demás, es como te paras, la gracia en tus movimientos, la forma de bailar cualquier estilo, el dulce andar de una bailarina al caminar.


Es la sensación de sentir las zapatillas de punta apretando tus pies y tobillos, es el crecendo de la música que causa escalosfrío en mi piel, es mi cabello atado firmemente en un moño, son las sonrisas que de placer que les doy al público, son esos nervios que una vez que sales a bailar se esfuman, son los aplausos de la audiencia completamente ajena a lo que esa función significó para ti, son los trajes incómodos pero hermosos, son las mil horas de práctica y aun saber que no es suficiente tiempo, es esa complicidad que se da con tus compañeros. Son todas esas cosas y muchas más las que me hacen soñar, las que me hacen vivir y bailar.

Esos son los sueños de una bailarina: poder bailar hasta que su mundo pare de girar.

(*) Piernas: En el espectáculo, se conocen como las distintas divisiones que tiene el escenario, usualmente como "cortinas", de donde salen las bailarinas.

23 oct. 2011

El extraterreste


¿Ya les había contado que mi profe de Psico General es super mega genial? Bueno, ella lo es. Es una mujer con "guáramo" a la que admiro por muchas cosas, y ahora, por una más: tiene su faceta escritora. Anoche estaba vagando por su blog y me encontré con un escrito que me llegó, sinceramente así que le pedí permiso y acá lo tienen: (conserva el título y todo original, solo le agregué este párrafo, la imagen y la última línea)
En estos días sólo espero, realmente, creo que no puedo hacer otra cosa mas que esperar, esperar mientras hago cualquier cosa: estudiar, salir, hablar, escuchar música, pero todo es mentira, sólo estoy ganando tiempo, esperando… esperando… El tiempo se escurre, se alarga y se hace infinito, mientras la gente pregunta ¿no ha sido suficiente? ¿qué más esperas? Sólo yo, sé que espero; sólo yo parezco recordar. 
            Recordar aquellos días en que llovía a cantaros, cuando ya había perdido toda esperanza de verlo e intentaba concentrarme en cómo lograr llegar al carro sin mojarme, entonces, el aparecía, algunas veces lento, adormilado y sonriente, otras por el contrario, torpe, desordenado, apurado pero siempre sonriente.  Yo me quedaba mirándolo maravillada, pensando que era un extraterrestre, desapegado del mundo y sin embargo tan real.  El  parecía no darse cuenta que las bombas caían a nuestro alrededor, cada vez más cercanas, cada vez más cercanas, no eran bombas de napalm, eran otras peores, eran las bombas de la censura, de lo normal, de la moral, eran las bombas  de  “lo adecuado”,  y mientras él se conservaba impávido, yo gruñendo decía “debemos tener cuidado!!!”, el sonreía poniendo los ojos en blanco y lanzando un suspiro de resignación. 
 Recuerdo aquel día cuando por debajo de la mesa le tomé de la mano,  toda su cara fue una sonrisa, apretó mi mano muy fuerte, entonces yo también sonreí y fuimos cómplices; sólo los dos sabíamos que estaba pasando en aquellas latitudes, porque los “otros” sólo eran eso: “los otros”, “los demás”, y el sabía, muy bien, demarcar el territorio entre nosotros y los demás, no sé muy bien como lo hacía, quizás se debía a la forma en que disponía de mis cosas como sí fueran nuestras cosas o posiblemente a se trataba de que me besaba en el cuello sin importar cuando o donde estábamos y peor aún sin considerar con quien estábamos. Hoy, recuerdo todo, minuto a minuto…bueno, más bien lo revivo.  Y también, en días como hoy me pregunto si él lo habrá olvidado. Supongo que sí, de lo contrario ya habría regresado.  
            Lo cierto es que cuando la gente habla de extraterrestres, suelen referirse a ellos como individuos delgados, con forma humanoide, de no más de metro y medio de altura y de grandes ojos oblicuos, algunos dicen que en ocasiones se posesionan de un cuerpo humano, a fin de pasar desapercibidos. No creo que sean sólo rumores de unos cuantos lunáticos, yo estoy segura de que sucede exactamente de esa forma, sólo lamento que cuando los extraterrestres terminan sus investigaciones etnográficas, se van y dejen el cascarón humano en el que habitaron durante una temporada, convertido en un cuerpo frío e indiferente. 
            Un cuerpo que respira, come, duerme, ve televisión, pero que a diferencia del pasado ahora no te mira con ojos de enamorado sino que te critica, grita y humilla. Un cuerpo que el resto de la gente sigue creyendo que es la persona de la que te enamoraste, pero que sólo tú sabes que es un cuerpo vacío porque él, el extraterrestre, partió.   
La última vez que hablamos, si es que a mis gritos y a su silencio e indiferencia puede llamársele hablar, acerqué mi boca a su pecho, justo en el plexo solar, con la profunda intención de que si ahí residía el pasadizo hacia su alma, el sonido pudiese atravesar la coraza y llegar hasta su centro; le dije que su frialdad era tanta que estaba empezando a congelarme, que estaba comenzando a creer que él, tal como yo lo recordaba  no sólo no existía, sino que tampoco había existido nunca, que él como yo lo recordaba no era más que un delirio.  Luego, le pedí, le supliqué que por favor volviera.  Pero el siguió manteniéndose impávido y continuó mirándome como si yo estuviera loca o como sino entendiera de qué le estaba hablando. 
            Yo continúo aquí, ahora en silencio, sólo esperando, haciendo cosas para matar el tiempo, de cuando en cuando atisbo al “cuerpo”, intento descubrir una sonrisa, su sonrisa. Ojalá hoy o tal vez mañana, me encuentre con la sorpresa de que el extraterrestre que amo, ha regresado.
 Por cierto, en caso de que quieran revisar más de sus obras - o clases de psicología general - acá tienen la dirección de su blog: Carolina Mora

22 oct. 2011

Significados

Vivir en una sociedad llena de conceptos, limitaciones y determinaciones no es fácil cuando se tiene una mente volátil, creativa y sin barreras.

Hace ya más o menos dos años - no es que recuerde tan bien (¡Ya quisiera!), es que el post me recordó a esa situación - venía de Caracas con un amigo, veníamos en autobús, cuando de repente el me tomó la mano. Yo lo percibí, ¿cómo no hacerlo?, pero no dije nada. Después de dos horas de viaje, por fin llegamos a mi pueblito y al bajarnos fuimos al centro comercial.

- Mariale - preguntó mi amigo, aun llevándome de la mano - El fin que viene podríamos ver una película.

Yo, entre esa perplejidad típica que ataca cuando a quién tu ves cómo solo un amigo te pide salir y evitar que mi cara de WTF! se mostrara, solo pude decir - En primer lugar, ¿Por qué crees que eso va a pasar? y en segundo: a mi me preguntas lo que podríamos llegar a hacer, no me dices lo que haremos en caso de que vayamos a hacer algo.

- Yo pensé...

Y ahí llego su explicación de que cómo en ningún momento hice siquiera el intento de retirar mi mano de la suya, él pensó que sus sentimientos hacia mi - que nunca profesó, he de arreglar - eran correspondidos. Al llegar a mi casa, me tiré en la cama y me puse a pensar ¿Cómo, por Dios en los cielos, agarrar de la mano a alguien es corresponder a sus sentimientos?

Meses después, acepté salir con otro chico, una película y a comer helados - nada de lo que dos amigos, en mi mundo, fuera gran cosa - y pasó más o menos lo mismo. Aterrada como estaba ((tanto de que dos chicos estuviesen muy interesados en mi más que como amiga, cómo de que malinterpretaran mis acciones para con ellos)) le conté todo a una amiga, la cual me regañó por no ver las claras señales. Pero ¿De verdad eran claras? Quiero decir, ¿Solo por que acepte salir contigo a comer helados, quiere decir que tenga interés en ti? ¿Solo por que deje que tomes mi mano, quiere decir que ya la barrera que impone la amistad, no existe? Al parecer, si lo hace.

Me gusta pensar diferente. Ver más allá de lo que los demás ven. Así que cuando mi amiga me explicó todo lo que aquello conllevaba, estaba fascinada. Como una simple acción puede significar nada para mi y todo para alguien más - eso sin mencionar lo increíblemente cruel/incómodas que resultan esas situaciones.

Después de un poco de tiempo - y más situaciones parecidas, debo agregar - me tuve que tomar la molestia de explicar:
Que crecí creyendo que agarrarse las manos era un simple acto de cercanía, nada más.
Que aceptar una salida juntos, era eso, punto y final.
Que decir que te quiero, no significa que lo hago de la misma manera en la que tu lo haces.

Y fue entonces cuando me encontré con la crueldad, con los reproches de mis acciones que no significaran lo mismo para mi que para lo demás ¿Es realmente mi culpa, que tu creas en algo que yo no? Una vez, incluso llegué a poner un ejemplo que los puso a pensar: ¿Significó lo mismo para ti: un beso dado en un juego -la botella, por ejemplo- que uno que le diste a alguien que si querías? (a menos de que a quien querías estuviese jugando, pero eso no viene al caso) ¿Significa lo mismo el abrazo de un extraño, que el de alguien a quien quieres demasiado?

No ¡Por supuesto que no! No es lo que hagas o dejes de hacer sino con quién lo hagas. O por lo menos para mi es así. Y por lo visto soy la única que piensa así - sé que no lo soy, pero nadie lo manifiesta - ya que cuando le digo a mi mamá que voy a salir a solas con un chico se pone a brincar en un pie - si, a mi mamá le emociona que salga con chicos ¿Qué cosas no? - cuando le digo a un par de amigas que saldré con fulanito empiezan a preguntar si me gusta o no. Si bien sé que si un chico te invita a salir a es porque al menos algo de interés tiene en ti, no comprendo por qué no entienden que si yo lo veo como un amigo, amigo se va a quedar ((ciertas condiciones aplican*)). Sin siquiera mencionar a aquellos que porque les digo mi amor/corazón/dulzura o cualquiera de sus variantes ya creen que tienen algo seguro ¡Por los clavos de Cristo! Son puras expresiones ¿Si una abuelita les dijera lo mismo lo verían así? Estoy bastante segura que no.

No sé si me llegué a explicar ((y entre tantas vueltas que di, creo que fue así)) pero el punto es: que no se dejen llevar por lo que ustedes creen en cuanto a la relación que tengan con otra persona, porque quizás la persona que está del otro lado no lo ve así. Pregunten y asegúrense ((preguntar es de genios, colegas. Alguien dijo una vez que aquel que preguntaba era bruto por un rato, pero quien no pregunta será bruto siempre)) y por último, sean tan explícitos como les sea posible, si bien han colgado a varios por decir la verdad - pregúntenle a varios filósofos o de esos bien viejitos si no  me creen - nada se siente mejor que decir la verdad, porque incluso el amor -sentimiento tan admirado, buscado y envidiado por todos- puede hacerte sentir pretty much like shit, aunque ya eso es otro tema y no lo abordaré hoy.


La imagen dice: CUIDADO: Lo que vea en este espejo puede ser una distorsión de la idea que la sociedad ha construido como belleza.

Piensen que el espejo es mi mente y la belleza son mis ideas.

15 oct. 2011

Cosas y días que pasan...


Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, un día eres un extraño para alguien y al siguiente eres todo en lo que puede pensar. Siempre me pareció cómico, esto de lo fácil que pueden llegar las cosas y lo mucho que nos gusta tornar difícil la situación. Perdón, lo mucho que me gusta tornar difícil la situación. Y a pesar de todo sigues allí, con esa paciencia que solo tienes para mi.

He intentado alejarme... No he podido. He intentado hacer que te alejes... No haz querido. He intentado todo lo que se me ha ocurrido para detener esto, pero en cada misión he fracasado. Y yo no soy de las que suelen fracasar.

No puedo decir que tu sonrisa me cautivó, no puedo decir que en tus ojos veo luz que ni el sol puede mostrar, no puedo decir que tu alieto es lo que me hace respirar. Pero ¿A caso eso importa? Fueron tus palabras, siempre tan presentes y dulces, fue tu presencia, siempre tan cerca, fue tu apoyo, siempre tan certero, fue tu personalidad, tan indiferente con todos menos conmigo. Fuiste tu el que hiciste que no cumpliera con mi propósito, no ninguna característica física o estética.

¿Te lo reprocho? No. ¿Me arrepiento? Un poco, tan solo un poco... Si me hubiese dado cuenta a tiempo, nada de esto estaría sucediento, pero si esto no sucediera no sería tan feliz como lo soy.
Porque, de hecho, soy feliz -no tan independiente de tu presencia, pero feliz al fin- feliz porque se que puedo contar contigo, porque se que siempre tendrás palabras de aliento para mi, porque me aceptas tal cual soy y se que jamás me pedirías que cambie. Feliz porque se que estas allí, para mi y te niegas a dejarme ir.

Son tantas charlas nocturnas, tantos buenos deseos, tanto cariño contenido, es el decirte que no te quiero esperando que sepas estoy mintiendo, son regaños bien dados, tantas canciones que me llevan hacia ti, tantos besos no dados y llantos escuchados. Son tantos recuerdos y tan pocos momentos.

Es increíble como pasa el tiempo, y por más que pase, de nada me arrepiento.

Feliz cumpleaños, tonto.

10 oct. 2011

Semestre III - Iniciando otro año

No puedo creer lo rápido que pasa el tiempo, hace a penas un año estaba saliendo del colegio e iniciándome en un lugar nuevo, conociendo nuevas personas y tomando nuevas costumbres (no todas buenas, créanme) y hoy - bueno, hace casi un mes - inicié con el tercer semestre de psicología. Esta vez veo 4 materias, una más complicada que la otra y con tan solo los planes de evaluaciones *cof, cof cronogramas* me estoy volviendo loca. Conozco a todos los profesores con quien las veo y a decir verdad, son más o menos los mismos nombres. Psicología General III, que tiene un proyecto que todos comentan es el infierno, con sus prácticas que sugieren que corra por la Universidad buscando gente que colabore conmigo, sus clases divertidas e interactivas y sus parciales terroríficos.

Estadística III, creo que estadística siempre ha sido mi materia favorita, por su cercanía a los números y todo aquello que es entendible en mi cerebro, las clases son de lo más divertidas y ahora, que hay más gente genial, dudo que algo de ello vaya a cambiar. Psicofisiología, no se asusten por el nombre, es solo la continuación de neurofisiología ((xD)) solo que esta vez no creo que vea cerebros ni nada de eso, sino más bien esta vez se relacionará mejor con mi carrera, y solo he visto dos clases y ya me parece de lo más interesante, al punto de llegar a considerar ser psicofisiologa  ((no tan for real pero algo así)) Aunque repito: Solo he visto dos clases.

Por último, pero no menos importante, veo la materia que no pasé en el Semestre I, si: Teoría social. Según Rosi y Karla ahora está más divertida, pero sigo pensando que es un piña ((consulte la lalepedia para mayor información)) ya me está sacando canas verdes y me quiere hacer pensar más de lo normal. Créanme, a nadie le conviene eso.

Sigo viendo las mismas caras que desde hace un año, lo cual hace todo más llevadero y supermega genial x), en enero es que llegaran los nuevos ingresos y debo decir que eso despierta mi lado que ama a Maquiavelo xD. Mi grupo de trabajo es el mismo, estuvo a punto de integrar a otro mega grupo -que hubiese sido supermega fantástico *O*- pero el tratado no se dio x). Veo la mayoría de mis clases con Karla, Rosi, Majo y Heiling, por lo cual la mayor parte del tiempo no ando sola y siempre me río de más.

Sé que será un semestre terriblemente fuerte -sobretodo después de que falté dos semanas- pero, como siempre, se que lo superaré con creces. Además si ahorita mismo estoy acá escribiendo y no estudiando - ya tengo parcial el jueves, de psicofisio - eso demuestra perfectamente que hay tiempo para todo y que no deben creer en mis excusas por abandonar el blog. Son eso: excusas ((aunque ya saben mi afán por hacerlo todo))

Nos leemos pronto - espero x)