31 ene. 2012

2 añitos de piensa con Lale :)

*Le lanza confetti en la cara al ser que lee esta entrada* Hola :DD si te estás pasando por este blog, este día, es porque de seguro recuerdas que hoy es el cumpleaños de PiensaLale y si no te acordabas ya lo haces (?)

Hace dos años - setecientos treinta días - comencé con este proyecto maravilloso que hoy valoro tanto, de cierta forma me cuesta creer que el blog tenga 26785 visitas [[probablemente más de la mitad sean mías, pero igual(?)]], 56 seguidores y 147 entradas; ya que yo juraba y perjuraba que sólo yo lo vería xD así que se imaginaran mi sorpresa cuando las personas me preguntan por el. Creo que todos los que han seguido esto desde el principio [[o los que stalkearon todas las entradas]] se habrán dado cuenta de lo mucho que he cambiado, no solo mi manera de escribir, sino de lo que expreso y lo que transfiero con cada entrada que publico.

Una vez, un profesor de la Universidad me dijo que la razón por la cual yo tenía este espacio era por una necesidad de expresar mi subjetividad; aunque para ese entonces no entendía lo que me decía, hoy -después de varías clases más- puede que acepte que sea cierto, pero con ciertas condiciones: más que expresar mi subjetividad para que otros se enteren de ella, lo hago porque es una manera de canalizar toda esa energía que me invade al escribir [[En pocas palabras: lo hago más por mi que por ustedes (?)]]. También, recientemente me preguntaron que si todo lo que escribía aquí era sobre cosas que me pasaban ¿Ustedes que piensan? ¿Si? ¿No? ¿Realidad con fantasía? La verdad es que yo considero que cada escritor imprime algo de su alma cada vez que escribe, que toma un hecho y lo hace propio, que disfruta de las maravillas de lo ordinario y disfruta haciendolo extra-ordinario; así que si y no, todo lo que escribo me para y no me pasa a la misma vez, ya que los personajes nacen de mi, viven conmigo y los hago morir; sería más o menos imposible que no sintiera que cada cosa que escribo me haya pasado, porque de alguna manera tengo que pasar por ello para poder relatarlo. Y pasar por algo sin haberlo vivido, es lo que hace un buen escritor.

Pero bueno, he hecho todo esto sobre mí y no sobre el blog (?) Así que me voy con la tradición (?) que ideó mi pequeña hermana el año pasado para celebrar el cumpleaños de mi blog :D. Este año, para realizar el Top 10  le pedí ayuda a los lectores regulares *o al menos de los que sé que lo leen una vez al mes* para decidir cuales habían sido las mejores entradas en todo el año, después de que cada uno me pasara su opinión, hice las cuentas y quedó así:


10.- Tic-Toc el reloj nunca se detiene
9.- Chicas que leen y chicas que no leen
8.- La muerte y yo
7.- Más allá de lo que ves
6.- Significados
5.- Anoche
4.- Perfecta
3.- Si piensas que me conoces.. Piensas mal.
2.- Pensando en ti
1.- Sólo un café

Si le hacen clic podrán revisar las entradas [[en caso de que se les haya escapado alguna]] Yo, por mi parte, quedé realmente satisfecha de que en la mayoría mis lectores concordaran conmigo y estoy feliz por las tres primeras más que nada ^^ [[carita china, LOL]].

Bueno, estos son los obsequios que les puedo llegar a ofrecer *además de las entradas de siempre, por supuesto* así que espero por ustedes. Ah, y mil gracias por hacer que me sienta tan bien en este espacio y por hacer que mi blog sea algo precioso, porque por más que escriba para mi, es lindo que saber que tu me lees y que lo que escribo, puede llegar a significar algo para ti o te pueda hacer reflexionar :)

¡Feliz cumpleaños número dos, PiensaLale, que cumplas muchos más!

15 ene. 2012

15/01/2012 - ¿Ya son tres años?

Mil noventa y cinco días.

Me parece increíble que ya sea tanto tiempo, que seas solo un recuerdo y muchas palabras al respecto, que seas una ilusión y un pedacito de cielo. Ya no te pienso como antes, ni tu recuerdo es tan constante como solía ser, ni siquiera la imagen tan sólida que tenía de ti sigue intacta, porque el tiempo se la comió.

Perdí la suavidad de tu piel y la perfección de tus facciones, perdí el color de tu cabello y la armonía de tus labios, perdí tu sonrisa calida y la estructura de tu cara, perdí todo de ti menos la intensidad de tu mirada y el recuerdo de tu recuerdo. Aun sonrío sin que lo pueda evitar cuando te cruzas por mi mente, cuando algo me lleva a ti o cuando miro al cielo y sé que estás allí.

Creo que al fin entendí de que iba todo esto, de como era necesario que 20 segundos duraran tres años, de como un recuerdo se transformó en algo. Pudiese decirte que fue para que creciera, para que dejara de ir por allí valorando poco y pisoteando mucho; pudiese decirte que fue para que no te conociera y que el único propósito era que tu recuerdo me atormentara por lo que pudo haber sido y no fue; but I know best and I know that it didn't happened it that way.

No sé hasta cuando tendré esta costumbre de recordarte, ni siquiera sé cuando dejaré de escribir para ti soñando con que algún día lo leas, y entre risas divertidas y miradas complices me digas lo dramática y cursi que era; solo sé que mil noventa y cinco días han pasado desde la primera vez que te vi.

11 ene. 2012

Guardé tanto de ti

Hoy, mientras sacaba la basura de mi cuarto, limpiaba y veía que era lo que hacia tanto espacio me encontré con un montón de cosas que no esperaba. Habían artefactos de hace tanto tiempo que no recuerdo como era vivir con ellos, había tantas fotos - cápsulas de felicidad - en una caja que dejé intacta después de reír un rato y recordar mucho, habían notitas escritas en papeles de una época que siempre fue lo que esperaba de la vida; y sin darme cuenta, me percaté de que guardé mucho de ti. Mientras más revisaba y recordaba, más veía un poco de ti. Tus sonrisas regadas en mi cama, tus cosquillas en el suelo, junto a mi, tus sueños en mi almohada, tus palabras rebotando en las paredes y tus besos aun persiguiéndome en mi armario.

Guardé la cinta que ataste a mi muñeca, esa que aun no sé de donde sacaste, pero con la cual te emocionaste al saber que mi nombre era Ribbon.
Guardé el pasaje de tren de esa vez que pensaste que la primera cita en un viaje de cuatro horas a una ciudad que ninguno de los dos conocía no podía ser más que perfecta - y lo fue.
Guardé las notas que me pasabas cuando estábamos rodeados de gente - y cuando estábamos solos - porque tus palabras eran demasiado hermosas y honestas como para decirlas en voz alta y jamás volver a recordarlas.
Guardé la foto que le tomamos a la nada un día estando aburridos, sin darnos cuenta de que la nada resultó ser un pajarito en un nido colgado en la copa de los árboles, con los rayos solares escurriéndose entre las ramas.
Guardé el reloj roto que me diste cuando me dijiste que junto a mi no pasaba el tiempo y por eso siempre seríamos eternos.
Guardé la hoja de verano que reposaba en tu cabello la primera vez que nos besamos.
Guardé los secretos que nunca te conté. Y ese guante que te hizo volver.
Guardé el anillo de goma que me diste cuando entre risas y bromas me aseguraste que nos casaríamos.
Guardé tus abrazos en mis noches de pesadillas y tus besos de buenos días.
Guardé tus melodías y tus risas.
Guardé tus rabietas y caricias.
Guardé tus promesas no cumplidas.
Guardé la grapa que me diste cuando te dije que mi corazón estaba roto; y las baterías que me lanzaste cuando te dije que no podía más.
Guardé el mapa que me diste para eligiera a donde ir y el boomerang que venía con él como promesa de siempre volver a ti.

¡Y pensar que guardé todo esto en una gaveta de mi cuarto! Que como algo tan pequeño puede significar tanto, que donde tu ves basura yo veo palabras. Guardé tantas cosas, tantos recuerdos sin saber que me harían sonreír tanto, revivir aquellos momentos de nuevo. Cuando te fuiste, tuve miedo de visitar este lugar, tan plagado de ti, pensé que al estar tan inundado por tu esencia nunca sería capaz de recuperar mi esencia, pero tengo la firme sospecha de que nunca lo fue, que si incluso no hubiese esperado esta cantidad absurda  de tiempo para venir aquí, no me hubiese causado el dolor que mi mente siempre esperó.

Eras demasiado bueno, demasiado puro para eso. Pero ya no estás, e incluso decir eso no causa ese típico ardor en mi pecho que acompañó los primeros días de tu partida. Hoy solo puedo sonreír y pensar lo ilógico que es que haya guardado tanto de ti y tu no estés aquí.