27 sept. 2014

Día 12 - "Stai buona."

Hoy si que nos paramos temprano, queríamos ir a los museos (hoy están gratis y las colas no deben ser normales, además que es el día del turista) y mi primo se regresaba a Rimini y teníamos que hacer todo rápido. A pesar que me desperté a las 0730 terminamos saliendo a las 0900 y con llegar al metro sabíamos que iba a ser un día concurrido. Casi ni podíamos entrar y cuando llegamos a los museos queríamos morir. La cola llegaba a la entrada de la basílica (les pusiera un mapa pero es complicado hacerlo desde el teléfono), pero es muuuuucho. Mi primo, mi hermana y yo nos acercamos al principio de la cola para preguntar si era gratis y aprovechamos de preguntar a una señora que estaba a punto de entrar: tenía dos horas y media esperando. DOS HORAS Y MEDIA. Como siempre hay gente viva, los chicos de los tours estaban paseándose por la cola ofreciendo sus servicios (¡a pesar que el museo estaba gratis!) lo único bueno era que te hacían saltar la cola.

Valoramos las cosas y después de encontrar al más barato (15€ c/u casi el precio de la entrada en días regulares) decidimos entrar con un tour, lo único malo era que salía en 40 minutos así que aprovechamos de entrar en varias tiendas a curiosear para hacer tiempo y luego entramos saltandonos la cola del infierno ¡ha! El museo es maravilloso, tiene unas colecciones impresionantes y divinas y no se podía ver mucho por la cantidad anormal de turistas que había. Ugh. Paseamos por el jardín de la piña, por las diferentes galerias, el museo egipcio (el cual fue un rollo para encontrar, incluso terminamos en el museo grecorromano y tuvimos que pedir indicaciones) y luego queríamos ir derechito a la capilla sixtina, pero noooooooo había que pasar por miles de salas antes y había tanta gente que me sentía como en un rebaño.

La hermosa capilla que pintó Miguel Ángel es magnífica, pasé como media hora detallando cuadro por cuadro las escenas que describía y cada vez me parece más que hay mucho más de lo que nos dicen que hay (todo eso mientras los guardias acosaban a la gente para que no tomara fotos y hablaban por los micrófonos) cuando todos nos saciamos de la preciosa vista decidimos que era tiempo de irnos, aún teníamos que ir al hotel por la maleta y comer. Pero tuvimos que pasar con el rebaño por mil salas más y luego luchar por encontrar la salida. Realmente no recomiendo ir a los museos los días así (ni con personas a las que el arte las aburra, no tiene gracia) nos regresamos en el metro que ahora estaba mucho más lleno porque hoy jugaba la Roma y quería matar a medio mundo. Rápidamente fuimos hasta el hotel, tomamos la maleta y regresamos al terminal. Quedaban 20minutos, así que comimos en el McDonald's #yolo.

Despedir a mi primo, después de pasar tan poco tiempo con él, me sacó un par de lágrimas enormes. Me encanta que esté aquí, que le vaya tan bien y que podamos hacer este tipo de cosas como salir y conocer y más; pero sigue siendo mi primo, con quién me crié, a quien siempre tuve cerca y ahora está muy lejos (FinDelMomentoCursi) sin embargo fue genial despedirnos desde la estación y él en el tren. Ya un poco más holgados de tiempo decidimos ir a la piazza spagna de nuevo, mi hermana quiere un bolso y allá están las tiendas y bueno, allá fuimos.

Gran error. Grave. Gravisimo. ESTABA A REVENTAR DE GENTE. Además de ser el día del turista, es el fin de semana de rebajas y el juego de la Roma. La hermosa plaza que habíamos visitado hace dos noches y en la que nos pudimos sentar tranquilos ahora estaba abarrotada de gente. No se podía entrar a las tiendas y si lo hacías no había nadie que te atendiera y todo volaba por los aires y ya estaba cansada y de mal humor. Después de que mi hermana se resignara caminamos hasta el hotel (otro gran error) había gente por todos lados (incluso policía antimotin y me hizo sentir en la plaza Altamira) y una paloma me hizo su gracia mientras me tomaba una selfie con el monumento a enmanuelle. Cabe destacar que el grito que pegué no fue normal y mucha gente en la plaza se rió, yo solo me estaba muriendo del asco. No sólo odio a las palomas, sino que de paso viene esta y me caga. Estaba de peor humor, claramente. Quería quitarme la camisa y ponerme el suéter pero había tantos policías que no quería que me llevaran presa por escándalo público.

Al llegar al hotel me quité la camisa de una, me hice una cena gorda y leí hasta quedarme dormida.

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