5 sept. 2017

365 + 5.

Me cuesta creer que ya ha pasado tanto tiempo desde mi primer paso en Luxemburgo, desde que era esa pequeña con miedos, preocupaciones y que no entendía mucho de francés…

Hoy sigo siendo pequeña y al menos ya puedo pronunciar yogurt sin que nadie me corrija, pero me impresiona el paso del tiempo [al final, siempre lo hace]

En estas mismas fechas les hacia promesas de un post semanal contándoles como me iría en mis aventuras, detalles de mis viajes, mis pensamientos y sentimientos, pero una vez más no he cumplido. Y me disculpo tanto con ustedes como conmigo [yo quería registrar todo esto para recordarlo mucho después, cuando blogspot sea un adefesio del que solo los viejos tengamos memoria] pero como no se debe llorar sobre leche derramada…

Les cuento que mi experiencia migratoria ha sido fantástica y mi año de au pair inolvidable, que no solo algo que quería desde hacía muchísimo, sino que ha sido una de las mejores decisiones de mi vida.

Me encanta lo que he conocido de Europa, me he enamorado de Luxemburgo: un país pequeño [mi hermana diría que un pueblo grande] pero que ha sido lo que yo necesitaba [tanto me ha gustado, que me quedo, pero ya les cuento…] se sorprenderían con la cantidad de idiomas que se escuchan en la calle, con la con la aceptación y convivencia de tantos inmigrantes y nativos [con sus excepciones, claro] con la amabilidad que he encontrado con las personas que he tratado y con el nivel de calidad de vida que se vive…

Pero no todo es bueno: Luxemburgo es carísimo [claro, si tiene uno de los salarios más altos de Europa, no puedo pretender que sea barato también], un montón de gente se queja del clima y me han dicho que he vivido un año anormal pues ha sido fenomenal, pero al parecer a las personas no les gusta un clima chill de 15-25 grados centígrados, llueve un montón y el invierno es frío, los domingos y feriados la red de buses es catastrófica y no tengo buses nocturnos para mi casa, lo cual es bastante molesto cuando quiero bailar hasta el amanecer y no voy con personas que tengan carro.

Mi familia de acogida ha sido fabulosa de principio a fin, me han llevado de vacaciones con ellos, me han recomendado a sus amigos para hacer trabajos extra, han hecho todo lo posible para ayudarme cuando lo he necesitado y me han hecho sentir parte de su familia [estoy hablando de que he salido con los bisabuelos, abuelos, tíos… con las niñas, claro, pero igual] han sido súper comprensivos con mi francés al principio y luego me han ayudado mucho con vocabulario, pronunciación, conjugación de verbos… Mi gran progreso en francés se debe mucho a ellos.

Mis niñas son unas pequeñas de lo más adorables, que se me lanzan encima cuando las voy a buscar, me dicen rrrarrra (la pequeña que no podía pronunciar María al comienzo y que, si bien ahora puede hacerlo, me sigue llamando así) y María adorada de mi corazón a la que amo con locura (la grande, que al principio no me quería y ahora cada vez que me dice así me derrito) y con quienes disfruto leyendo historias o jugando. Claro que las he querido matar un par de veces, pero los niños son niños en todos lados y hacen travesuras, se despiertan por las noches e intentan golpearte o morderte si no les pones carácter.

En este año que pasó conocí un montón de ciudades (Metz, Nancy, París, Vonnas, La Palmyre, Royan, Les trois domaines, Pessey y Evian en Francia; Barcelona, Cadaqués, Vigo, Ibiza y Formentera en España; Bruselas, Charleroi, Knokke y Brujas en Bélgica; Trier y Saarbruken en Alemania; y un par de pequeñas ciudades en Suiza de las cuales no recuerdo el nombre) y personas (se sorprenderían la cantidad de au pairs que hay en el grupo de Whatsapp, las otras niñeras que conocí y las personas que me dejó mi curso de francés), cumplí un par de sueños (vivir en Europa, lanzarme de paracaídas, esquiar, lanzarme en trineo por una montaña, recorrer Brujas en un carruaje, pasar navidades junto a mi familia, cocinar todo lo que me placía, hacer picnics, disfrutar del cambio de las estaciones) y viví experiencias fantásticas que me acompañarán siempre (como recorrer las calles de París a medianoche en víspera de navidad, nadar desnuda en una piscina bajo una luna naranja y millones de estrellas, tomar aviones cada vez que podía [o trenes, o buses]…

Y todas las otras miles de cosas que han hecho que mi primer año fuera de mi país haya sido fantástico [[tanto así que me quedo en Luxemburgo, comenzaré un Máster en evaluación psicológica y trabajaré de niñera para dos familias]]


24 abr. 2017

Poder.

Estoy sentada en la alfombra mientras escucho como lentamente se duerme, siempre me ha impresionado como cambia la respiración e incluso los movimientos una vez que nos desprendemos un poco de este mundo, como te haces más ligero y más pesado a la vez.

La lámpara de mi mesita de noche sigue encendida y lo único que me permite ver es mi silueta en la puerta, ni siquiera se nota que estoy desnuda, sudada o cansada, mucho menos rota, pero mi sombra jamás contará como llegué al suelo o la paz que esperaba encontrar en el. Pero no está ahí. Y ya no quiero buscar más.

Apareció un día para poner mi mundo de cabeza sin siquiera intentarlo y desapareció para despojarme de todo lo que me había dado. Y ojalá lo hubiese conseguido! Apuesto que sería mucho más fácil vivir sin tanto recuerdo, sin tanta chuchería que dejó regada; ojalá pudiera empacarlo todo como un día hizo con su ropa o pudiese tirarlo a la basura como el calcetín que olvidó.

Si tan solo fuera así de fácil...

Comienza a roncar desde mi cama, yo decido sacar un cigarrillo - quizás el olor lo despierta y una parte de mí desea que sea así, como si su aventura en tierras oníricas debería verse tan perturbada como lo estoy yo - y le doy una larga pitada, mientras el humo comienza a salir y difuminarse frente a mí, pienso en por qué tuvo que reaparecer, había llegado a pensar que él era como la nube que mana de mi cigarrillo, que se desintegra hasta hacerse invisible y te deja con la duda si realmente existió. Pero no, un día tocó a la puerta, tan sólido como el suelo debajo de mí, y me convenció a dejarlo entrar.

Y, como tú sabrás, una vez que los dejas entrar es imposible sacarlos. Se aferran a las paredes de tu interior y luego ya jamás te dejan. O al menos los verdaderos demonios no lo hacen.

Ni siquiera recuerdo sus palabras, cuándo pasó o el cómo. Solo sé que ahora está aquí, con su presencia turbia que me hace replantearme las cosas dos veces antes de hacerlas, con su capacidad de reducirme, con su aura que me anula, con esa forma de intimidación que en algún punto encontré atractiva.

Y lo deseaba. No puedo encontrar otra razón por la cual me haya rendido tan fácilmente, no cuando su lugar en mi vida siempre estuvo reservado.

- Mmm. Ven a dormir junto a mí, tienes que descansar - dice desde la cama.

Así que apago el cigarrillo y voy, me coloco de lado, dejo que se amolde a mi cuerpo y que pase una mano sobre mi vientre hasta alcanzar mi mano, finalmente me relajo en sus brazos y veo como el humo se difumina hasta verse pérdido en el espacio, como si nunca hubiese fumado.

Es curioso como la mente te las juega de vez en cuando, como por un par de segundos jurarías que lo estás viendo en una esquina de tu habitación, espiándote mientras duermes con tu nuevo amor, juzgándote por lo que acabas de hacer, pero disfrutando porque lo hiciste; como sin haberlo visto después de tanto, tanto tiempo con solo un pensamiento que sugiere a él puedes cambiar lo que estás haciendo o lo que ibas a hacer.

Es curioso el poder que les damos a algunas personas sobre nosotros, sobre todo, cuando mucha gente se droga con poder.

5 abr. 2017

Me fui - Qué haces aquí?

01/09/2016

Mosquito gigante aplastado.
Ayer antes de dormir fui atacada por un mosquito gigante. Bueno, no atacada, pero dejé la ventana abierta y cuando miré qué era el ruido que hacia la luz me di cuenta que era el mosquito más grande del mundo. Y no exagero, ya van a ver la foto de la comparación del tamaño del mosquito con mi mano. Sobra decir que lo perseguí con una chola por todo el cuarto hasta matarlo.

Tostadas en la terraza.
Me desperté a las doce del medio día, mi cama es súper suave, cómoda y enorme; me quedé en el cuarto hasta la una y luego me hice un par de tostadas que me parecieron muy pálidas, así que les puse más tiempo… Y se quemaron; pero no hay nada que la Nutella no pueda quitar. Como hacía un buen día me senté tomar el desayuno en la terraza, luego me bañé y me fui a la ciudad.

El portón se abre y dura un montón de tiempo para cerrarse, así que me tenían que ver allí esperando que eso se cerrara porque que miedo que alguien entrara a la casa mientras yo no estaba. Caminé hacia la parada de autobús esperando recordar todo para el regreso. Antes de salir, descargué la aplicación que me dijo la MdA y vi que tenía al menos quince minutos para llegar, pero luego lo vi estacionarse y tuve que correr por un semáforo en rojo. Dos días aquí y ya rompiendo las reglas.

El bus tiene cinturones de seguridad para todos los asientos. Que divertido. Y el trayecto dura quince minutos. Se suponía que iba a buscar artículos de aseo personal y la oficina de bus para comprar el abono mensual, pero terminé distraída viendo las plazas, las tiendas, los palacios y esas cosas; además, el ticket de bus duraba dos horas así que quería regresar en ese tiempo para poder usarlo.

Compras del día.
Entré en una farmacia y compré algunas cosas solo para luego ir al mercado y ver que allí estaban más económicas, ugh. También entré en una papelería y quedé como loca, había demasiadas cosas, cosas inútiles, otras demasiado útiles, que facilitan tu vida; realmente todo lo que puedas imaginar con respecto a materiales de trabajo estaba ahí. Incluyendo marcadores finos para pizarra acrílica, que era lo que yo buscaba. Ah, amo el primer mundo.

Fui a la oficina de turismo para preguntar lo del bus, pero ellos no sabían, así que me dieron un mapa y me marcaron donde estaba y a dónde tenía que ir, aunque al final me distraje y no fui. También pregunté donde estaba la feria, y el chico que me atendió dijo algo como “bueno si quieres jugar juegos estúpidos y comer comida mala con sobre precio, está aquí” y me marcó el mapa.

El tiempo se me estaba acabando y decidí ir a la estación de bus quince minutos antes, primero consultando la app. Pero para nada me sirvió, se me fueron dos autobuses en mis narices (!!!!!!) y lo que debió ser una espera de diez minutos se convirtió en una hora. Se suponía que tenía que estar a las cinco en la casa porque iban los abuelos de las niñas.

Me bajé en mi parada y caminé por donde recordaba, pero luego vi una calle que antes no estaba y me regresé, pero efectivamente era mi calle la que veía así que terminé caminando el trayecto como dos veces. 

Y cuando llegué el portón estaba abierto, lo cual sugería que había alguien dentro de la casa.

Corrí y entré por mi puerta independiente, dejé mis compras en la cama y subí para ver quién estaba allí. Era la abuela, el abuelo había ido a buscar a una de las niñas. Conversé con ella un poco y luego fui a almorzar hasta que llegó el abuelo con V y unos peluches. Cuando me vio lo primero que me dijo fue Qué haces aquí? y yo bueeeeeno, ahora vivo aquí.

Entonces me miró así.

Me quedé jugando con la niña –que ignoró completamente a los abuelos- que los peluches eran nuestros bebés, pero V debe pensar que lo único que hacen los bebés es popó porque eso era todo lo que decía.

Cuando llegó el papá con C, me dijo que subiera con V para darle un baño, pero a la pequeña no le gusta lavarse el cabello y ha pegado gritos como una posesa y yo rezándole a todos los dioses para que no me despidieran por maltrato infantil. Terminé distrayéndola y finalizando el baño sin problema. Por suerte el papá bañó a C, yo solo lo ayudé a vestirla; ella está enferma y anda muy llorosa. Aproveché para darles los regalos que les había traído y pareció que les gustaron – eran unas muñecas y chuchería.

Yo uso un anillo por mi graduación y cuando V me lo pidió, se lo presté y se lo puso en el dedo pero luego estaba intentando metérselo a la boca (recordemos que tiene tres años, ya sé, que irresponsable de mi parte) y yo le decía que no, pero en una de esas lo tenía en la boca y el papá la alzó por los pies y yo le decía que la bajara, pero él debió pensar que yo estaba siendo cuidadosa aunque realmente estaba era muerta de miedo de que me acusaran de asesinato infantil. El PdA al final se dio cuenta y la bajó rápidamente haciendo que escupiera.

No usaré más nunca ese anillo cerca de las niñas.

Luego fue momento de que las niñas comieran, C estaba comiendo con el papá y V pasó que yo le diera la comida, a que se la diera la abuela, al papá, a luego comer sola. Mientras acostaban a C – los abuelos se fueron – me quedé con V viendo el rey león en francés. Le tiene miedo a las hienas y a las peleas, es divertidísimo.

Cuando llegó la mamá le dijo a V que era hora de dormir y ella ha armado un berrinche para que yo la acostara, pero la madre se ha mantenido firme y fue ella quien lo hizo. Menos mal, yo estaba que amordazaba a la niña para evitar que siguiera hablando tipo ¡Si no te callas me van a botar!

La MdA tenía una pizza descongelando que yo tenía rato viendo, pero luego sacó unos pepinos y me dijo algo que no entendí, pero que igual asentí y terminó guardando la pizza y cocinando los pepinos con sal y pimienta mientras yo lloraba internamente, en luto por la pizza que no comí. Son los típicos franceses que cocinan con una copa de vino y comiendo queso, lo amé. Hicimos un pequeño brindis con vino rosado para celebrar mi primer día aquí.

Ayudé un poco con la cocina y les dije que me gustaba cocinar, también aproveché para darles los regalos que les había traído – chocolate y ron – que parecieron gustarles también, el PdA es fanático del ron así que lo abrió de inmediato y le dio su aprobación. Tuvimos una conversación de adultos – en francés – sobre Venezuela, la cultura, el programa, las comidas típicas – que no son nada fácil de explicar en francés. Postreamos con helado y luego nos fuimos a dormir.

La MdA se va a una despedida de soltera a Londres el fin de semana, así que ya veremos como se da esto.

Alguna fuente en alguna plaza.
Mi bultico turisteando
Día soleado.




La cámara de diputados.
El museo de la ciudad.
Otra plaza.
 
La oficina de turismo.

Una calle <3 i="">


Un parque.
Dentro del parque.
Sí, me gustó el parque.

Decorando mi cuarto.


El aeropuerto de Lisboa.
Otra.
:)
Mis flores y un libro de bienvenida.

3 abr. 2017

Me fui - Bienvenida.

05h Dormí un poco cuando me di cuenta que no iba a amanecer – también amo los amaneceres en el cielo, por si no lo sospechaban – y me despierto cada hora para ver cuanto falta, justo antes de aterrizar el chico-que-no-me-cambió-el-asiento me dice para que me asome por la ventana y vea las bellas luces de la ciudad. Soy tan feliz.

Cuando al fin llegamos a Lisboa vuelvo a pelear con el compartimiento del avión para bajar mis cosas y corro por los pasillos tan rápido como los 16kg que llevo encima me pueden dejar. En migración hago otro show porque tengo demasiado encima e intento hacer todo rápido, lo cual me hace más desastrosa. Todo para encontrar una pantalla que dice que mi puerta de embarque la colocan a las 07h25, una hora antes de mi vuelo.

Limpia las tapas del WC
El aeropuerto de Lisboa parece un centro comercial, tiene todas las tiendas que se te puedan ocurrir y a pesar que afuera está oscuro como una boca de lobo, el aeropuerto está zumbando con energía. Ninguna una de las tiendas está cerrada. Busqué una mesa en la feria y cuando me di cuenta que no tenía con quién dejar mis cosas, me fui al baño, después de hacer mis necesidades me encuentro con dispensador de jabón para limpiar la tapa de la poceta antes de usarla. Wow, el primer mundo y sus cosas.

Contra mi sano juicio – ¿El gran peso del equipaje de mano, recuerdan? – busco wi-fi para avisar que llegué tanto a mi familia en Venezuela como a la familia de acogida, pero luego me queda 4% de batería y comienzo a buscar un enchufe.

07h25 Yep. A esta hora terminé de buscar un enchufe que no encontré, me fui a mi puerta a esperar. Intento hacer que mi FaceTime funcione pero el internet del aeropuerto no es tan bueno, termino abordando en el tiempo justo -08h40- y me quedo dormida tan pronto el avión despega. Ah, pero desperté para comer el pan más frío del mundo, obviamente.

12m Aterrizamos en Luxemburgo, el aeropuerto es pequeñísimo, pero muy hermoso, vanguardista y todo parece nuevo. Enciendo el teléfono y aviso que estoy viva y luego se apaga. Mi maleta sale más rápido de lo que espero y de repente me encuentro mirando a la puerta de salida con más nervios de los que había tenido todo el viaje ¿Realmente quieres hacer esto? Corre, corre en la dirección contraria y seguro te dejan regresar en el avión.

Quíen dijo miedo? yo

Pero obviamente no hago eso, sino que cruzo las puertas dobles que se abren con la magia del detector de movimiento y me encuentro mirando un montón de caras desconocidas. No vi a nadie. Hago un segundo reconocimiento y deparo en la pareja que tiene un cochecito de bebés, y entonces sus caras hacen clic. Sonrío y me dirijo hacia ellos lo más rápido que puedo con mis 35kg encima, están esperándome con flores y un cartel. El señor me ayuda con una maleta y siento que ya lo amo.

Momento incómodo al saludar a la señora, ella se inclinó por un beso y yo le fui a dar un abrazo y terminamos haciendo las dos cosas pero sin que resultara natural. Comienzan a hablarme en francés y mi cerebro no me decepciona; al parecer hay una parte de mí que sabe cómo responder al menos a la mitad de las cosas que ellos dicen sin haber practicado en al menos un mes. Sobre todo con la MdA (Mère d’accueille= Mamá de acogida) que habla lento y hace muchas señas, el PdA (Père d’accueille = Papá de Acogida) habla bajito y rápido. A la niña también le entiendo, lo cual es el mejor de los alivios.

Me preguntaron si quería comer y luego regresan con unos sándwich que no estaban mal, pero si pudiera no comerlos de nuevo sería genial. También llevaron unos éclairs de vainilla y chocolate que UFFF, estaban muy ricos. Hicieron preguntas sobre el vuelo, Venezuela, la distancia y si estaba emocionada. Todo en francés y yo entendí –ya me pueden dar la residencia ¿No?-. V, la niña mayor, quiere ir al baño y me elige a mí para acompañarla y eso me hace demasiado feliz por alguna razón.

Después llamaron a la MdA de la guardería para que fuera a buscar a la niña pequeña que se sentía mal, así que el PdA se fue a su trabajo y nosotras en el carro a buscar C. Supongo que la MdA piensa que no hablo mucho mientras vamos en el carro, pero la verdad es que no tengo idea de cómo decir lo que pienso o hacer preguntas o cualquier cosa y no quiero usar el inglés a menos que sea muy necesario. Soy así:

Sabes lo inteligente que soy en español?

Buscamos a C que me sonríe y se lanza a mis brazos; las niñas me han recibido muy bien. También conocí a las maestras y la guardería donde van que está a diez minutos de la casa. V, la niña mayor, se encarga de mostrarme la casa y mi habitación, ahí coloca las flores que ella misma ha elegido, luego la MdA me dice que V va a tomar una siesta y que yo puedo hacer lo mismo o desempacar. Elijo lo último y deshago maletas mientras sigo pensando en que voy a despertar en cualquier momento.

16h La madre me dice que iremos a recorrer la ciudad capital (Luxemburgo Ville), así que agarramos los cochecitos de las niñas y nos vamos hasta la parada de bus –ella quería que viera dónde es y cómo se compran los tickets y eso- empujar cochecitos me va a sacar unos brazos fabulosos. La MdA también me muestra una aplicación para el teléfono que dice el horario de los buses. Para sorpresa de nadie, el bus llega a tiempo. Ah, el primer mundo.
V
Luxembourg Ville es hermosa, no es una ciudad grande como Londres o París, pero es muy encantadora y tiene de todo. Caminamos un montón, la MdA me mostró el palacio del Duque, la Alcaldía, las plazas importantes y la oficina de turismo. También me dejó ir sola con V a comprar unos dulces. Paseamos muchísimo hasta que V dijo que quería ir a la fête y cruzamos la ciudad para llegar a la feria más grande que he visto en mi vida – según la MdA, la más grande de Europa – tal como las muestran en las películas: juegos donde disparas para conseguir premios, pescar patitos – cosa que hizo V y se ganó un micrófono con el que luego nos atormentó – montañas rusas, sillas voladoras y mucha comida que olía delicioso y se veía muy chatarra. Después que V se montara en el carrusel, su padre nos fue a buscar. Terminé entre dos sillitas de bebé en la parte de atrás de un carro mientras C lloraba y V cantaba Mon père est un fou (mi padre está loco) y nos reíamos.

Al llegar a la casa me puse a jugar con V con una pequeña pelota de golf que ella me lanzaba por la colina del estacionamiento, en una de esas me volteé y el padre la tenía cargada y dándole vueltas. Le he visto la raya del culo. No lo he mencionado, pero me he reído bastante.

Fuimos a comer y V me pidió que le picara las cosas – pasta y salchichas – para que ella comiera sola. C también lo hace sola, lo cual es sorprendente para una niña de 1.5 años, pero su madre prefiere vestirla con un delantal para que no se ensucie. El PdA tenía una cena de trabajo y no nos acompañó.

Al terminar cambiamos a las niñas y jugué un poco con ellas hasta que la madre dijo que era hora de dormir, V ha pedido que sea yo quien le lea las historias para dormir (son dos) y ha estado de acuerdo; estoy segura que la niña no entendió ni pizca de lo que leí, pero igual se quedó tranquila cuando la dejé sola en su habitación y me ha dado un beso de buenas noches.

Al bajar la madre me ha dicho que iba a hacer la compra del mercado por internet para buscarlo mañana, que si quería algo. De momento no pedí nada. También me dio las llaves de la casa y me dijo que preguntara por el abono del bus. Estoy tan cansada que me he despedido como diez veces y ella me sigue dando instrucciones. Dijo algo sobre cumpleaños, Francia, ir a esquiar y dónde está la comida de las niñas que estoy segura no voy a recordar por la mañana, pero aun así me he ido a dormir con una sonrisa.

Bueno, más bien me desmayé sobre la cama. Pero sonriendo.

PD: Me he encontrado al gato sobre mi cama, casi me muero del susto cuando apagué la luz y lo escuché maullar.

PD2: No se me olvidará cerrar la puerta jamás.

PD3: Todo cierra a las seis de la tarde. Menos los bares.

PD4: Mi MdA me dijo que esperaba más maletas de las que había llevado y me dijo que hablaba mejor francés de lo que esperaba. Casi me parto de la risa, si supiera que solo entiendo la mitad.

Canción: Dog days are over  de Florence + the machine.


1 mar. 2017

Feliz año 2017

Faltan cinco para las doce y el año va a terminar, me voy corriendo a mi casa a abrazar a mi mamá...

Oh por mi pelaje y mis bigotes, voy tarde,
voy tarde, voy tarde!
Quizás este año me lo tomé muy literal. Pero ya llegaremos a eso. Ah, y si, es de infinita mala educación dar el feliz año a estas alturas, para que sepan es politicamente correcto hasta el último día de enero, ok? Pero bueno, pudiese llenar este post con muchas excusas, aunque prefiero llenarlo con buenos deseos para este año.

La mayoría de las personas que transitan por mis diferentes redes sociales tenían meses esperando que el 2016 terminara, tienen un odio profundo por el 2016 que yo simplemente no comparto; y sí, se llevó a muchísimos actores, pasó el Brexit, Colombia le dijo que no a la paz, no ocurrió el referéndum en Venezuela y Trump ganó como presidente de los Estados Unidos... Por no mencionar la guerra en Siria, los millones de atentados y la cantidad de desgracias del mundo.

Peeeeeero también tuvo tantas cosas buenas que para mí lo hace mejor, todo es acerca del balance no? Y qué estamos haciendo si solo nos enfocamos únicamente en las cosas malas? No, no, no. Así que a todos ustedes que esperaban que el 2016 terminara, felicitaciones, ya lo hizo, pero también lo hará el 2017 o cualquier-ciclo-que-estén-esperando-y-sea-fabulosamente-bueno.

Así que brindemos, hoy primer día de marzo, por hacer lo que esté a nuestro alcance para disfrutar de los días que pasan y dejemos de culpar a un concepto que fue creado por el hombre para tener una ilusión de control, por "la mala suerte" que tuvimos.

Este año tenía muchísimos proyectos que logré cumplir a cabalidad (o al menos un gran proyecto que incluía muchos) y recuerdo haber pedido a principios de año muchas aventuras, retos y aprendizaje. Dígamos que el 2016 me dio la dosis adecuada en cada uno de esos aspectos y se excedió en la cantidad de bendiciones que recibí. Realmente a veces basta con querer algo y trabajar por ello para que se de.

Qué quiero para el 2017? Ugh, es una pregunta difícil, realmente estoy en una de como venga viniendo, vamos viendo que ya veremos se ríe en qué termina. Dejando el existencialismo de lado...

Quiero que mis amigos se mantengan ahí, donde la distancia no los aparta de mí.
Quiero que mi familia comparta un destino seguro y con calidad de vida.
Quiero que las conjugaciones de los verbos en francés se me hagan más fácil.
Quiero viajar aun más, conocer cada rincón que pueda.
Quiero seguir sonriendo a diario y cantar por las calles sin ninguna razón.
Quiero seguir cocinando cosas deliciosas.
Quiero más sueños que alcanzar, más obstáculos que superar y despertar todos los días con una misión.
Quiero seguir mirando cada día como la oportunidad única que representa realmente y no dar por sentado la bendición que es vivirlo.

Por lo que toma tu copa y brinda conmigo por un nuevo año de experiencias, de crecimiento, de no arrepentirse; en fin, un nuevo año de lo que para ti significa la vida.

video
PD: Sí, fui a Venezuela en víspera de navidad para sorprender a mis seres queridos y poder darles el abrazo que se merecían con las campanadas.

PD2: Disculpen la cantidad de suelo que se ve en el vídeo, era una sorpresa y mi prima no quería ser "evidente".

6 feb. 2017

Nunca te vas del todo.

Me pregunto si alguna vez dejaremos de amar a las personas que en determinado momento de nuestra vida nos hicieron sentir de esa manera. Me pregunto, si aun después que se hayan ido, de que hayas conseguido paz con su partida y que realmente tengas el asunto superado, podrás ser capaz de no amarlos.

Me parece tan lógico como ilógico dejar de hacerlo.

Es algo en lo que he estado pensando, sobre como todo con lo que interactúamos tiene un impacto en nosotros y si eso es para las simples cosas que se cruzan en nuestra vida ¿Cuán grande es el efecto de esas personas que no solo aparecieron, sino que formaron parte de nosotros por tanto tiempo que te sientes un poco perdido cuando dejas de estar sin ellos?

Ni siquiera es cuestión de perder el sentido de ti por estar con alguien más, sino más bien la persona en la que te conviertes con los aportes de los seres significantes en tu vida. Son personas que te hacen replantearte tu realidad y tus sueños, que te muestran cosas que no conocías, que te hacen pensar y esforzarte más, te invitan y te hacen participe de su mundo. Los conoces un día y simplemente están ahí, pero con el tiempo, las conversaciones y los momentos, llegas a un punto en que no recuerdas cómo era la vida sin ellos. Y tampoco te importa, estás feliz tal como estás, con el mundo de cabeza, descubriendo partes de ti que no sabías que estaban ahí y enorgulleciéndote de las que trajeron a una persona tan genial a tu lado.

Pero entonces ocurre algo, algo impensable o que no habías considerado porque era demasiado absurdo, algo que no necesariamente es malo para ninguno de los dos, pero que igual trae su separación.

Y sufres. Porque la ruptura de un hábito siempre trae sufrimiento y si estamos hablando de personas es incluso más difícil, de repente no tienes con quién compartir los momentos más nulos de tu día, que comiste en el almuerzo o si viste una nube con forma de la estrella de la muerte; si estás feliz porque al fin quitaron una película del cine o si estás molesta porque se te olvidó comprar algo que era la única razón por la que saliste. O bueno, quizás si tengas con quién hacerlo, pero no es con quién quieres.

De alguna manera el tiempo consigue pasar; te das cuenta que no, realmente no te vas a morir sin ese pedacito de tu vida que ya no está, consigues nuevas personas, vives otras aventuras y sin siquiera pensarlo regresas a tu cotidianidad con todas las cosas que aprendiste de alguien, sin ese alguien. Incluso puede que ni te duela recordar que eso que tanto te gusta ahora es porque alguien te lo mostró un día y con el tiempo llegaste a amarlo.

La vida es buena, si algo siempre hace es seguir adelante sin importarle nada de lo que nos importa a nosotros y evolucionamos, maduramos y nos transformamos. Hasta que un día algo nos cruza la mente: un olor, una foto, una frase, un matiz en el color del cielo que casi nunca es perceptible y entonces recordamos.

Recordamos que hace una eternidad [[recordemos que hay eternidades que duran incluso un segundo]] hubo una persona en nuestra vida que amamos con el alma incluso cuando no éramos conscientes que era así, alguien que disfrutamos tanto que el concepto de fin era detestable, alguien ¿Sabes? Pero hoy no tienes idea de nada de su vida o lo que sabes solo se compara con nada con lo que antes sabías. Así que la nostalgia hace de las suyas y te lleva a preguntarte dónde están, qué estarán haciendo y si todavía recuerdan sus bromas internas y las gafedades que solo ustedes sabían entre sí [[te preguntas si aun te recuerda]], te preguntas que hubiese pasado si las cosas fueran sido diferentes, qué podrías haber hecho diferente...

Al final te sacudes la sensación y continuas con lo que estabas haciendo, tu nueva vida [[Y es que no puede haber una mejor definición que nuevo cuando una persona que rompió todos tus paradigmas y te ayudó a construirte se va]]. Eres feliz, a tu nueva manera de serlo y, en ese momento de nostalgia y recuerdos, esperas que ellos también lo sean.

Me pregunto si alguna vez dejaremos de amar a las personas que en determinado momento de nuestra vida nos hicieron sentir de esa manera. Me pregunto si solamente cambia el cómo los queremos, porque dejar de quererlos del todo me parece absurdo. Pienso que una parte de nosotros siempre los querrá por lo que aportaron a nuestra vida, por los momentos compartidos, por las promesas, risas, lágrimas... Sobre todo porque uno en retrospectiva suele recordar únicamente lo bueno.

Me parece tan lógico como ilógico dejar de hacerlo. Lógico porque ya no están [[aunque hay veces que quisieras que estuvieran]] e ilógico porque siempre van a formar parte ti.

8 dic. 2016

23.

El año pasado mi hermana me dio la tarea de escribirme una carta para mi yo del futuro, acá decidí compartirla con ustedes, entre corchetes encontrarán lo que pasó en realidad.

"Feliz cumpleaños a ti, de tu yo del pasado! Hoy tu cumpleaños va a ser muy diferente al del año pasado; si todo salió de acuerdo al plan ahorita debes estar en alguna parte de Francia [[Luxemburgo, en realidad]], llorando o quejándote del frío [[ambas son ciertas]] o quizás emborrachándote para aliviar el dolor del que se va. La verdad es que todo este asunto de las cartas es extraño porque la vida es incierta; así que en todo caso debes estar feliz de estar viva otro día y que haya un mundo, independientemente de dónde estés [[yep, soy así de dramática todo el tiempo]].

Espero que con quien llegues a compartir este día logre hacerlo tan especial como es para ti y si no lo hace(n)  lo hagas, compra una torta demasiado deliciosa, duerme hasta la hora que quieras, cumple con tus responsabilidades, pero no olvides celebrarte. JAMÁS. Recuerda que tú eres la fuerza que necesitas, que eres una persona resiliente, que te encanta pelear por lo que quieres, que amas hasta que te duele y que estás orgullosa de ti misma siempre (excepto por aquella vez que no besaste a Margarito, I mean!); que puedes equivocarte; que está bien no saber qué se quiere y que puedes parar para disfrutar de las vistas.

No sé qué metas tiene establecidas que se supone que las personas deban haber alcanzado para sus 23, pero tu yo de 22 años espera que hayas terminado Olvida los Colmillos [[Ups, no]] y Pérdida en Caracas [[Ni siquiera lo he comenzado]], que estés haciendo algún deporte/ejercicio [[yeyyy, si]], que estés fuera del país [[si]], que sigas perdiéndote en libros [[si, siempre]] y en la escritura [[lastimosamente, no tanto]], que hables a diario con tu hermana [[no diario, pero bastante seguido]], que los pejes sigan ahí para ti [[más que nunca]], que agradezcas a diario a Dios por las bendiciones que tienes [[si]], que le digas a mamá y papá que los amamos [[si]], que sigas ayudando a las personas que lo necesiten [[si, siempre con una sonrisa]]; be kind, be brave y sobre todo no dejes que la vida te lleve, hay muy poco tiempo y merecemos ser feliz. Y somos felices con lo que tenemos aunque siempre aceptamos más. 

Y si  ninguna de esas cosas está pasando, está bien. Pero necesitas revisar que hay en tu vida. Por cierto, escribe una carta para tu yo de 24 años, tómale una foto a esta y coméntala con Anto. Ah, y disfruta de tu día.

Ambas sabemos que amamos celebrarlo.

Te ama, tu yo de 22 años."


Si, esa soy yo la mañana de mis 23
en una pijama enteriza de conejito.

1 dic. 2016

Me fui - Amo volar.


He intentado explicar esto muchas veces, pero todas y cada una de ellas siento que me quedo corta; es como explicarle un arcoiris a una persona que jamás ha visto colores, el olor de la tierra mojada a alguien que solo ha conocido desiertos y el amor a alguien que no lo ha experimentado. Y, aun si esa persona entendiera todo eso, no significaría lo mismo para él o ella, pues no lo ve a través de tus ojos. Pero puede que entienda el sentimiento si lo compara con lo que más le gusta hacer en todo el mundo, con lo que ama sin importar qué.

Mi lugar favorito en el mundo son los aeropuertos, me parece que están llenos de esperanza, nuevos comienzos y aventuras. El sentimiento que me aborda cuando estoy en un avión es una felicidad tan plena que solo he sentido con muy pocas cosas en mi vida – como cuando me aprobaron mi trabajo de grado con la mayor de las notas, cuando logré hacer un tarte tatin fabuloso o cuando mis padres me dicen que están orgullosos de mí.

Cuando está moviéndose hacia la pista de vuelo, estoy más que ansiosa y veo por la ventana como poco a poco va tomando fuerza – oh, tanta fuerza – y te clava en tu asiento por un momento hasta que de repente estás flotando… Y luego toma fuerza de nuevo y te lleva lejos, a un destino deseado. Siempre me ha parecido sorprendente, poderoso.

El atardecer desde el cielo es otro nivel para los que amamos las puestas de sol; no es tan fabuloso como desde la tierra cuando juega con las nubes, porque estás encima de ellas, pero puedes apreciar la gama de colores de una forma particular, ves los distintos tipos de azules: desde el más oscuro hasta uno que están claro que parece blanco, una fina línea blanca, luego amarillo, naranja y un rojo profundo que se pierde en aquello que no alcanzas a ver.

Pero lo mejor, lo que más amo de los vuelos a Europa, de volar de noche, son las estrellas. Cuando el avión está en su punto más alto, es como si un Dios hubiese dejado caer un inmenso pote de escarcha sobre el cielo, no hay smog, no hay luces. Solo la infinita paz de la noche y los miles de puntos que te miran tan de cerca que por un momento pensarías que puedes estirar la mano a través de la ventana y tomar unas cuantas de recuerdo. Y el avión está oscuro porque apagan las luces para que las personas duerman, y la luna brilla tan fuerte que algunas incluso cierran sus ventanas, pero yo no. Nunca.

Y ahí, en el cielo más oscuro, pero a la vez el más claro; con las estrellas cercanas, pero a la vez tan distantes; con la promesa de un amanecer distinto y el dolor de lo que dejas, me siento infinita.

En paz.

Tranquila.

Porque las cosas son exactamente como deberían ser.


Canción: Chasing the sun - The wanted.


30 nov. 2016

Me fui - Volando alto.

30/08/2016

Y entre tantas cosas, finalmente llegó el día. 

Pendientes: 0
PD: les presento a mi blusito, estará conmigo conquistando nuevas aventuras (gracias a @paoxgs en instagram)

Anoche me llegó un correo de mis Pejes con las palabras más bonitas y dulces, incluso con cartas escritas por uno de ellos desde una semana antes, son lo máximo. Me quedé hasta las tres de la mañana hablando con mi hermana quien se quedó a dormir en mi cuarto [[y me hizo llorar, claro]], al principio lo dudé porque era mi última noche en mi cama, pero al final acepté, me estaría mintiendo al decir que no quería dormir con ella y ya bastante tiempo tendré de dormir sola.

Nuevas reglas
La reacción del que no tiene teléfono












06h30: Mi alarma sonó y le gruñí, mi cama era el mejor paraíso del mundo, pero en un país como Venezuela al que madruga Dios lo ayuda muchísimo, así que salí de la cama mientras mi hermana aun dormía y me bañé, vestí y repasé mil veces la lista mental que tenía. Seguía teniendo la sensación de que algo se me quedaba, quizá fuera mi familia, pero a ellos no los podía embalar. Me cepillé los dientes mientras mi hermana nos decía que una amiga de ella había estado tres horas en una cola en dirección a la capital. Así que terminamos recalculando.

Ya en el carro, tuve un momento pequeño de pánico, creía que algo se había quedado y mis padres se alteraron y todos tuvimos un pequeño momento frenético, pero quedó en nada. Aun estoy pensando en qué pudo ser lo que se me quedó.

08h30 Mientras buscábamos a mi abuela – y me despedía de mi tío – revisamos la autopista por internet y terminamos tomando un camino alterno que resultó de maravillas, solo vimos un punto de control vial y ese ni siquiera se percató en nosotros.

Mi vida en maletas.
10h20 Llegamos al aeropuerto, me pareció increíblemente rápido, pero puede que no haya sido así, iba cantando Artic Monkeys y mi madre ni siquiera chistó cuando los puse – no le gusta nada que suene a rock – papá nos dejó en la puerta y fue a estacionar el carro mientras yo me chequeaba. Decidí envolver la maleta en plástico aunque llevaba candado porque mi papá me había insistido y luego fui al mostrador de TAP, ahí un militar nada agradable empezó a hacerme preguntas de por qué viajaba, cuando regresaba, qué iba a hacer y quién me recibiría, luego llevé el equipaje y me di cuenta que mis pertenencias están reducidas a 35kg (Una maleta grande de 19, una maleta pequeña de 8 y un bolso de 8) y la mitad de ese bolso son papeles.

Cuando la muy amable señorita me dice que estoy lista también agrega que debo entrar de inmediato a inmigración y continuar mi camino a suelo internacional porque es la instrucción de seguridad – al parecer están robando mucho en el aeropuerto – a lo que mi cara fue muy:

Espera, QUÉ?
Quiero decir, mis tías habían pedido permiso en sus trabajos para asistir, mis primas estaban emocionadas por ir a despedirme, incluso una amiga estaba de camino al aeropuerto; pero todos ellos planeaban salir a las 12h, mi vuelo era a las 16h por lo que yo planeaba entrar a las 14h.

No a las 11h.

Ok, no entro en pánico. Le escribo a mi amiga que se apure, le digo a mi madre que le avise a mis tías que no es necesario que vayan. Y me preparo mentalmente porque el tiempo que me quedaba con mi familia ha sido reducido.

Nos tomamos fotos, hablamos poco y compartimos ese pequeño espacio de tiempo con nervios y ansias en el aire. Yo era 100% ansiedad. Mi amiga llegó a eso de las 11h20, saltamos, nos abrazamos y hablamos un poco mientras terminábamos de esperar.

Icónico mosaico en Maiquetía
12h -11h50 actually, pero ya no podía esperar más y me resultaba incómodo postergar lo inevitable- le digo a mis padres que es hora y que hay que aprovechar que no hay cola para entrar a inmigración; nos acercamos y la cola se va en cinco minutos, antes de que pueda evitarlo mi mamá me está dando un abrazo sorprendentemente fuerte, luego mi padre me recuerda todas las instrucciones que me ha dado, me repite dónde está el dinero, el pasaporte y mi boleto; mi abuela me abraza fuerte, mi amiga casi rompe en llanto mientras me desea las mejores cosas. Por último abrazo a mi hermana, que con la voz quebrada me recuerda que nos veremos al otro lado del charco y que me ama. Le digo que la amo, pero la voz no me sale estable. Es lo único que puedo hacer para no llorar.

Le doy mi ticket al señor y me deja pasar, de repente es demasiado para mí. Mi papá me había ayudado con el bolso todo el rato y ahora tengo dieciséis kilos sobre mí, un bolso, dos chaquetas, los pasaportes y el boleto. Soy un desastre, se me cayó todo mientras pasaba por la puerta de seguridad y cuando tomó mis cosas del mostrador tengo un suéter que no es mío, pienso que es de mi abuela y se lo doy al guardia para que se lo entregue. Mis padres no tienen idea de lo que intento decirles mientras hago señas y solo se despiden con la mano.

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Al final, ni siquiera era el suéter de mi abuela, así que continuo con mi travesía, ubico mi puerta de embarque – recomendación de mi padre – y busco la feria de la comida para comer algo – también recomendación de mi padre – pero al final no tengo apetito y me pongo a caminar por las treinta puertas que hay en el aeropuerto de Maiquetía. EL. PEOR. ERROR. DEL. MUNDO.

13h30 Para cuando regreso a mi lugar tenía hambre y me dolía la espalda y los brazos a horrores por el peso, con pesar me dirijo a comer – unas cinco puertas más allá de la mía y de regreso – y cuando le voy a dar un gustoso mordisco a mi sándwich, me llaman por el micrófono. Me congelé. Es la primera vez que hago un viaje internacional sola y las otras veces que he viajado jamás me habían llamado; me estaba haciendo la novela mental de que me habían implantado drogas en la maleta mientras hablaba con la señorita que me decía que la acompañara junto a otros seis pasajeros para una inspección de la maleta. Se me quitó el hambre mientras caminaba ocho puertas y unas escaleras con mi pesado equipaje de mano hasta lo que parece un estacionamiento, allí un militar en un segundo se encarga de destrozar el plástico que le había puesto a mi maleta y las horas de trabajo doblando y enrollando ropa en mi cuarto.

Una vida después – o 20 minutos en tiempo mortal – peleo con mi maleta para que se cierre. Todo está bien. Nadie me plantó drogas y puedo tener hambre otra vez. El militar lo que me preguntó fue porque llevaba tanto chocolate.

14h10 Regreso a mi oh, tan cómodo asiento y me harto de comida mientras espero para que nos llamen a abordar.

16h Desconecté el teléfono corriendo porque empezaron a llamarnos y se me olvidó avisar. Tenía que cargarlo y mi teléfono es casi un pisa papeles por lo que no puede estar prendido y cargar la batería al mismo tiempo. A penas se enciende entra una llamada de mi padre, ya están en el pueblo y aprovecho de contarles que voy abordando. Escribo tan rápido como puedo a todos los chat que veo abiertos mientras peleo con los dos bolsos, la maleta y las dos chaquetas. Pruebo mi fuerza cuando me toca subir al compartimiento del avión el bolso y la maleta desde mi pequeña estatura y lo consigo a la perfección. El vuelo sale sin un minuto de retraso. No consigo un puesto en la ventana y el chico que lo tiene no me lo quiere cambiar, pero no importa, estoy en el cielo.

Cuchitura
Es impresionante la cantidad de personas que me han escrito y han llamado, sus hermosas palabras de aliento, su confianza en que todo me va a salir fabuloso, su apoyo. Siento que no estoy viajando sola, sino con toda una red.

A lo largo del día he sentido como me falta la respiración, es como si de repente todo fuera demasiado y mis pulmones no pueden hacer que el aire circule por ellos, dura unos cinco minutos y se va. No estoy triste, no lloré. Pienso que estoy obnubilada, que aun no creo que es verdad a pesar de estar sentada en un avión a 12192 metros de altura y a cuatro horas y cincuenta minutos de estar en Lisboa. Creo que en cualquier momento me voy a despertar.

Supongo que eso es lo que pasa cuando tus sueños se hacen realidad.

Lista para comerme el mundo.
Canción: Airplanes - B.o.B feat Hayley Williams.

29 nov. 2016

Me fui - último día

29/08/2016

Fin del juego. Click para continuar.


No se preocupen, mi cuarto
quedó ordenado.
Pensaba que hoy iba a ser un día trascendental, quería que así lo fuera. Pero para mi sorpresa, nada que ver: el día amaneció, hizo un calor del demonio, nos comimos las sobras que había en la nevera y más temprano que tarde estaba haciendo mis maletas ?Qué se supone que empacas cuando te mudas al otro lado del mundo? Ya tenía cosas preseleccionadas y no me parecía que llevara mucho, más bien tengo muchas cosas que comprar, pero de alguna manera las maletas se llenaron y me encontré teniendo problemas para cerrarlas.

Empaqué los abrigos que nunca podría usar en Venezuela, mis combinaciones favoritas de ropa, cuatro pares de zapatos y los muchos papeles legales que ya había tramitado, bufandas, gorritos y todo lo que espero que me ayude en el invierno. Aun así, me quedaron dos chaquetas por fuera.

Maleta "de mano"
Esperaba sentir que todo me golpeara, la realidad de dejar a mi familia y todo lo que conozco, pero no, sigo tan calmada y emocionada como el día que me llegó el boleto de avión. Creo que cuando llega un momento que puede cambiar tu vida para siempre, sientes que de alguna manera el mundo debería manifestarse, que todo esté contigo en eso; pero no, seguimos siendo píxeles para el universo. Lo que importa es que para este píxel [[Y para todos los que están a punto de vivir algo grande, aunque sea solo para ellos]] su mundo está a punto de cambiar.

A pesar que todo sea tan impresionantemente normal que casi no puedo creer que ya casi haya llegado el día.

Incluso el último atardecer que vi aquí antes de montarme en un avión a Luxemburgo es completamente apropiado: fabuloso, pero no el más extraordinario.


Canción: Anything but ordinary - Avril Lavigne.