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10 sept 2016

Me fui - Indecisiones varias.

01/06/2016

Acabo de terminar un libro depresivo y, como no, ¿Qué otro remedio que escribir? El libro en cuestión se llama Me before you o Yo antes de ti de Jojo Moyes, la película ya se debe haber estrenado o si quieren el libro en digital me dicen y se los mando por correo electrónico. Para darles un poco de contexto – aunque ya he puesto la reseña en el link de arriba – trata sobre un hombre de 35 años que tiene todo lo que puede querer… Hasta que un accidente lo deja cuadripléjico; y una chica de 27 años conforme con su vida en una pequeña ciudad. * SPOILER ALERT* Sus caminos se cruzan y la chica se entera que el chico planea poner fin a su vida en seis meses, en los cuales ella hace lo posible para que él cambie de opinión. A pesar de toda la trama no-romántica y de sufrimiento-depresivo me parece genial la evolución de los personajes.

Pero no vine a hablar de eso. Cierto.

Siempre he sido una persona muy organizada, si le preguntas a mis amigos incluso te podrían decir que soy una nazi maniática del control, suelo encargarme desde dividir las cuentas cuando comemos todos fuera – ¿He mencionado alguna vez que soy buena para las matemáticas? – hasta desarrollar planes muy estructurados, calendarios con códigos de color e infinidades de listas. También soy impresionantemente activa y me gusta hacer mil cosas a la vez, encargarme de todo y hacer que el tiempo rinda. Una vez en la Universidad me preguntaron si tenía un giratiempo porque tenía clases de nueve a nueve, estaba de becaria, tenía actividades extras y veía clases de francés. Pero siempre he dicho que si te sabes organizar puedes hacerlo todo.

Pero ese tampoco es el tema en concreto Efecto random post-libro

La verdad es que tenía mi vida planeada hasta el día que saliera de la gloriosa Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela con mi diploma; incluso en el último año de la carrera, cuando me preguntaban que iba a hacer después, contaba entre risas que hasta ahí llegaba mi plan. Conforme inicié el último semestre caí en cuenta que eso en realidad estaba pasando, que me quedaban menos de siete meses para recibir mi título y que no tenía ni idea de qué iba a hacer a continuación.

Por más que uno quiera el tiempo no se detiene a esperarte ni un segundo.

No recuerdo un día que no haya querido irme de Venezuela, tengo tanto tiempo sin hacerlo que es como si siempre hubiese sido así y sabía que quería hacerlo con un título debajo del brazo, para tener más bases cubiertas, así que el post tampoco es sobre alguna duda de irme.

Es sobre dos cosas: inactividad y lo que voy a hacer. Y la mayoría de las cosas que voy a explicar tienen un estúpido contenido social que nos marca y aun yo, que sé claramente y soy capaz de reconocerlo, no puedo escapar de ello. Lo cual me molesta, por supuesto; pero nada se puede hacer.

Comencemos por la inactividad y lo que se relaciona con el libro, pues es que desde septiembre – ya no tenía clases – no siento que haya hecho nada de relevancia. Bueno, no en comparación con antes (básicamente he andado entre empleos, papeleo, francés e intentando atesorar tantos momentos con familia y amigos como puedo). Siempre me lo planteé como un “descanso” de la vida ajetreada que llevaba, a lo que mi miniyo respondía PERO NOSOTRAS AMAMOS ESA VIDA y yo la ignoraba. Este año he tenido demasiado tiempo para mí, lo cual ha sido genial por un lado porque he llegado a pensar en miles de cosas que por siempre estar ocupada no se me habrían ocurrido, he establecido unos estándares sobre las cosas que quiero y las que no quiero en mi vida; pero también ha sido un tiempo donde me he sentido como la peor vaga del mundo, parásito (a pesar que trabajo, eso no alcanza ni para dar un bolívar a mi casa), con sueño eterno (las siestas están de vuelta) y el rollito en la panza que hace un año aparecía y desaparecía se ha quedado y ha aumentado su tamaño. Considerablemente.

Quizás fue por leer un libro sobre un cuadripléjico o sobre una chica que no hacía nada más que estar en casa y trabajar, pero que terrible me he sentido, tanto tiempo mal invertido o no aprovechado al máximo como debería… Pero no sería yo si no fuera una dualidad andante que a la vez está en paz con eso, ya acepté que puse un STOP innecesario en mi vida y que no se puede llorar sobre leche derramada, solo espero haber aprendido lo suficiente de ello y que no ocurra de nuevo esta parte también dice que obviamente no fue tiempo mal invertido y que no hice nada, solo que no hice todo lo que podría haber hecho.

Lo que me lleva a lo que voy a hacer, por un año nada más y nada menos. ¿Irme a cuidar niños cuando tengo una profesión?


Pues bueno, siempre me digo que por algo se debe comenzar, que es un empleo/casa/comida seguro, que me servirá para estudiar el idioma y ver si el país como tal me gusta ¿A caso no podía encontrar un trabajo acorde a la psicología? Quizás, aunque uno tiene que sentar bases y una experiencia en el país me puede abrir más puertas que si no la tuviera (? Al menos eso espero.

Y queda la parte social. Claro que la cara de algunos amigos cuando les dije lo que iba a hacer fue de alarma total ¿Es que no planeas ejercer? ¿Sin experiencia en tu propio país? ¿Estás segura que justo después de graduada quieres hacer eso? Y un sinfín que suponía me haría pensar; pero yo estaba bien clara que quería salir y esa era la opción más lógica para mí. No fue hasta meses después que me di cuenta que si me había afectado la parte de las expectativas sociales que tenían sobre mí. Como cuando trabajé con una empresa del gobierno y la gente me miraba raro porque no sabían cómo había terminado ahí. O cuando estaba trabajando medio tiempo y al comentarlo la gente seguía esperando que siguiera diciendo que cosas estaba haciendo, al principio agregaba rápidamente que estaba estudiando francés por las tardes (aunque no todas, pero no aclaraba eso) porque sentía la presión de tener que estar haciendo algo más, como si lo otro no fuera suficiente, como si tuviese que justificar que estoy haciendo algo.

Y pues obvio que no. Para nada. Pero la presión es una cosa impresionante.

El punto es que me he dado mil veces la charla frente al espejo donde me digo que todo trabajo con el que te sientas cómoda, feliz, te alcance para las cuentas y que deje tu dignidad intacta es un buen trabajo (como mi trabajo a medio tiempo, que me hacía increíblemente feliz) y la verdad es que me encanta porque me conforta muchísimo hasta que tengo que repetirla por alguna situación y termino quejándome de la tonta sociedad.

En fin. 

Esto ha sido un montón de ideas aleatorias post-libro que me han dejado la cabeza loca. Los dejo con una frase que me animó después de deprimirme a horrores durante 200 páginas

“Te vas a sentir incómoda en tu nuevo mundo durante un tiempo. Siempre es extraño vernos fuera del lugar donde estábamos cómodos. Pero espero que también te sientas un poco dichosa (…) Hay anhelo en ti. Audacia (…) Te estoy pidiendo que vivas con osadía. Que seas exigente contigo misma. Que no te conformes.“ William Traynor, Yo antes de ti (Jojo Moyes)

A sí que si me disculpan, voy a hacerle caso a un personaje ficticio :)

PD: Todo esto fue producto de la ansiedad ¡Que bien se me dio escribirlo y soltar!

PD2: Siempre se va a temer a lo que se desconoce, por eso: salta. Y si tienes miedo, salta igual (No recuerdo dónde lo leí o si es un proverbio Chino/Japonés/Danés)

La canción del post: I hope you dance - Lee Ann Womack


30 ene 2016

Me voy.

- Me voy.

- ¿A dónde, cariño?

- Me voy de tu vida, para siempre - frunces el ceño y veo que no entiendes nada, típico: incluso cuando las palabras son tan claras como el agua prefieres irte al significado más rebuscado que a lo que se están refiriendo exactamente - es algo que debí hacer hace mucho y al fin veo que el momento correcto nunca llegará.

- No entiendo de qué estás hablando.

Sacó un bolso del armario y miro el hermoso apartamento que compartimos, el alquiler era un golpe constante en nuestros bolsillos pero lo compensaba lo hermoso, espacioso y perfecto que era. Era. Demonios, iba a extrañar el jodido lugar. Comienzo a meter mi ropa en el bolso de cualquier manera, te ríes desde la cocina y luego te acercas para ver mejor. Te congelas cuando ves mi seriedad.

- No estarás hablando en serio. Sea lo que sea que está pasando por tu mente lo podemos solucionar, tenemos que discutir esto.

- Estoy hasta la coronilla de "solucionar", "discutir" y "trabajar" sobre esto. Llevamos demasiado tiempo juntos, lo que hay es una costumbre a mi presencia a tu alrededor, a ser la extensión de tu brazo cuando vas por la calle, el contacto número uno en el teléfono y tu salida de los martes. Antes tenía miedo ¿Sabes? Me parecía desleal a todo lo que hemos pasado, me parecía que me estaba rindiendo en algo que estaba destinado, pero resulta que puedes vivir preso de la constancia.

- Ahora solo estás hablando disparates.

- Estamos muertos, tu y yo; desde nuestros sentimientos hasta la charla de relleno que tenemos a diario. Y no me gusta estar muerta. Me gusta sentir, vivir y reír.

- Haces eso conmigo, te he visto.

- Sé que me has estado ocultando cosas, mintiéndome - hay sorpresa en tu mirada, pero guardas silencio así que continúo - no te preocupes, no te lo estoy cobrando ni sacando en cara; solo quiero que sepas que sé, que lo he sabido desde hace mucho y he esperado que me digas. Pero nunca lo hiciste - miró mi bolso llenó de ropa - y está bien, con el tiempo empecé a hacerlo yo también.

- Escucha...

- Dejaste de ser mi persona - digo en una voz más baja y solo quedan los sonidos de la calle - nos prometimos muchas cosas hace mucho tiempo y estar contigo me aferra a lo que era y lo que soy. Pero quizás ya no quiera ser así. Quizás eres otro de mis múltiples fracasos y no quiero dejarte ir para no tener que admitir que es así. Tú bien sabes cuánto odio equivocarme.

- Estás saltando de un tema a otro, no puedo entender bien - pero de nuevo, tú nunca me entendiste.

- Necesito decirlo todo y así es como va saliendo. Porque yo hablo, yo confío, yo dejé mis escudos tan bajos cerca de ti que jamás me di cuenta de que te instalaste a vivir allí como un parásito, nunca aportaste nada.

Tomo los papeles de mi mesa de noche y veo una linda carta que me escribiste y adoraba releer por las noches.

- Fuimos buenos juntos ¿Lo sabes? Hubo una época en que no dudaría de ti ni aunque tuviese evidencia en frente. Pero las cosas han cambiado, como lo hiciste tú y como lo hice yo. Es momento de aceptar que crecimos separados, que esto no es lo que yo quiero y que tú... Tú ni sabes lo que quieres.

- Quiero esto. Te quiero a ti.

- No, no lo haces.

- Dijiste que perdonarías lo que fuera.

- Evidentemente yo asumí cosas de nuestra relación que tú no, pero ese fue mi problema. Asumir es un error.

- ¿Simplemente me tirarás a la basura como a los demás? ¿Crees que merezco el mismo trato que los anteriores?

- Siempre velaré por tus intereses, no hay razón en la tierra que me haga olvidar esto.

- Pero eso no es suficiente para quedarte.

- Me voy.

Y con ello me llevaba las lecturas que te gustaban para dormir, las meriendas de medianoche, las charlas incesables y agotadoras, pero necesarias, mis consejos, mis sonrisas y una parte de ti que probablemente me atormentaría después.

Nunca esperé que me detuvieras [[Sabía que no lo ibas en el hacer, en el fondo tú también querías esto]], ni que gritaras o intentaras ganarme el argumento. Habíamos pasado demasiadas veces por esto, así que la única diferencia era que esta vez no azoté la puerta ni salí enojada.

Al contrario, llevaba una sonrisa y la satisfacción de cerrar la puerta lentamente, con las llaves dentro de la casa, reflejadas en la cara. Era libre.

La cosa era qué hacer con esa libertad.

17 jul 2015

Tus pasillos.

Antes, en algún momento de estos cinco años, escribí que no podía creer que hubiese conocido a personas tan buenas y tan especiales que me hubieran ofrecido su amistad, no podía creer que hubiese conocido profesores tan hermosos que lo único que querían era enseñar, no podía creer como un solo lugar podía cambiarlo todo y hacerte sentir tan bien.

Con el tiempo descubrí que solo en tus mágicos pasillos es eso posible.

Ellos están llenos de tantos momentos, risas, lágrimas, historias, victorias, derrotas, gente, personas, corridas de futbolista, cerebros, yonquis, cafetines sucios pero donde los batidos son deliciosos, perros -y ahora gatos-, amables señores que hacen la limpieza, odiosas personas que tramitan lo que necesitas, profesores geniales, profesores, mediocres, helados, donas, secretos escondidos y mucho más.

En tus pasillos me sentí libre, liviana y sentí que podía respirar; esa libertad que solo viene con saber que estás haciendo lo que amas y que por ese breve instante todo está bien en el mundo; no hay guerras, política o calentamiento global, solo estás tú disfrutando de tu pasión.

Conocí tal pluralidad de pensamiento que ya no puedo tomar nada como certeza, en tus pasillos conocí a personas que me querían hacer pensar más de lo normal y gracias a Dios lo lograron, que me enseñaron a hacerlo, que me mostraron perspectivas diferentes de la vida y me mostraron cuál era la mía. En ellos conocí la unicidad de cada persona, de cada momento y de cada conjunto. También me enseñaron a equivocarme y que la vida está para probar, para decir que  cada vez que quieras.

En tus pasillos terminé de crecer, me terminé de formar y aprendí que nunca dejas de aprender. En tus pasillos, esos que por cinco años me sonrieron, conocí la bondad del ser humano, la infinidad de la inteligencia y la importancia de una voz. Aprendí el significado de las cosas, de palabras y sobre los significados de los significados.

Comprendí que fui UCVista dos años antes de comenzar a estudiar allí cuando por primera vez recorrí sus pasillos y tuve miedo y ansias de perderme en su inmensidad, la viví por cinco años disfrutando de cada rincón y permanecerá por el resto de los días en mi corazón; porque ser UCVista es algo que se lleva en la sangre y que una vez que despierta ya no lo puedes apagar - pero tampoco lo quieres apagar.

Tus pasillos también me sirvieron de cama en innumerables oportunidades, siempre acondicionados con la iluminación perfecta [[si tienes una Escuela oscura, no puedes pedir que los estudiantes no duerman]], también fueron restaurante, café y sala de terapia. O cualquier otra cosa que mis amigos o yo quisiéramos que fuera.

En tus pasillos fui exploradora, de toda tu estructura y de la vida, descubrí tus infinitas obras de arte, tus leyendas, tu historia y como permanecerás pase lo que pase; como es estudiar en un museo aunque la gente de por sentado la escultura por la que pasan todos los días. Porque así eres tú, una dama magnífica inmiscuida en las entrañas de una gran ciudad, que se mantiene de la misma manera en la que alguna vez impactó, pero que la gente perdió a medida que pasó el tiempo. Porque no se puede deslumbrar siempre, aunque tú lo hagas.

En tus pasillos conocí la política de buena mano y lo sucia que es en todo los niveles, lo que son capaces de hacer las personas por poder (aunque sea meramente representativo) y como se llegan a perder. En ellos noté como todos están ciegos y sordos cuando creen en algo, que no puedes enseñar a nadie que no quiere aprender.

En tus pasillos conocí el amor. Aquel que sientes por lo que amas, el de amigos, por una institución, por un ideal y por alguien más. Me llegué a enamorar seriamente un par de veces: una de ti y una de él. Pero fueron tus pasillos los que me soportaron cuando él se fue.

En tus pasillos pensé que dejaría los últimos pasos de mi niñez, solo para entender que no hay tal cosa como esa, que seré la niña curiosa y hambrienta de conocimiento que siempre fui.

En tus pasillos aprendí a tener paciencia, a esperar los tiempos que quiere la vida. No voluntariamente, claro, pero si algo entendí de tus paros fue eso. Ellos también me enseñaron que hay tiempo para todo cuando tienes el afán de querer hacer, que estarán ahí para que puedas hacerlo.

Tus pasillos fueron los escenarios para los disfraces que me puse durante cinco años, aquellos donde tenía que usar bata y hablar con términos médicos complicados o cuando tuve que usar tu escudo en mi pecho como si fuera un estandarte para orientar a las miles de personas que por primera vez pisaban tus gloriosas tierras; tus pasillos estaban allí para mí para cualquier ocurrencia que tuviera, siempre y cuando me desenvolviera en ellos.

Porque tus pasillos son como las venas que nutren la gran Universidad Central de Venezuela, esos que mantienen vivos los estudiantes cuando hacen vida universitaria, cuando se encuentran con sus amigos o cuando salen a protestar; tus pasillos, esos techados que recorren y te llevan a cualquier rincón de la Universidad son los que recordaré ahora que no los viviré a diario, cuando esté lejos, cuando escuche a alguien hablar de su Universidad y cada vez que te piense.

Pues tus pasillos lo son todo.




27 abr 2015

Caer.

Hay noches como hoy en las que solo me provoca caer.

Sería tan fácil. Un solo acercamiento, rápido y violento con eso que tanto necesito.
Es que el período de abstinencia ha sido largo -siempre lo son-, tortuoso y aun sigo sintiendo esa ansia como si fuese ayer mismo que lo hubiese dejado.

Supongo que por eso nos llaman adictos.

Es algo que necesito, aunque a todos les parezca una exageración ¿Qué sabrán ellos de necesidades o de lo que podría necesitar yo?
Una última dosis directa en las venas, sentir el frío reconfortante de la aguja contra mi piel, su familiaridad. Y ese breve momento en que todo se paraliza y por fin siento el leve pinchazo mientras mis ojos se cierran y contemplo la paz mental que llega a través de mi torrente sanguíneo.
Hay noches como hoy en las que todo es muy real, en la que un escape sería lo adecuado y lo único que respondería a esta necesidad. Perderme no para escapar, sino para olvidar un rato todo lo que está ocurriendo y al fin descansar de ello.

Sería tan fácil caer.

Ni siquiera ya creo que sea cuestión de una decisión que haya tomado antes y me quiera mantener fiel a ella. Ya ni siquiera creo que lo estoy haciendo por mi propio bien o que es lo adecuado para mí y la vida "sana" que "quiero" vivir. A veces solo creo que lo hago por no reconocer que fue un error [[sabiendo que no lo fue]], por orgullo y cobardía de lo que pudiese encontrar del otro lado.

Tan, pero tan fácil.

Casi tanto que no tengo ni que pensarlo, es como una extensión de mí que estuvo tanto tiempo bajo un hábito que no me costaría nada. Nada.
Y vuelvo a creer que es una necesidad, que realmente necesito esa sensación en mi piel que solo eso puede darme, ese brinco en el estómago y esas ganas de presionar más mi cerebro para que actúe de la manera correcta. Es añorar con toda tu alma por un segundo más donde pudieses olvidar la historia y simplemente ser tú con tu objeto de adicción y que nadie se atreva a entorpecer ese tierno momento donde al fin los dos vuelven a colidir y el mundo vuelve a estar en paz y no necesitas de nada más pues tu mundo se muestra y te abraza después de tanto tiempo.

Quiero caer.

Porque los rompeolas solo pueden aguantar por cierto tiempo, al igual que las represas con las lluvias, llegará un momento en que se va a desbordar si no tiene ese pequeño escape. Esa válvula que hace que todo esté bien y el equilibrio de las cosas no se vea amenazado. No quiero necesitar una válvula.
Y la primera vez que lo hice vuelve a mis recuerdos, todo es tan fresco como si lo estuviese viviendo de nuevo, las sensaciones están allí y si estiro mi mano lo suficiente las tocaré y todo será demasiado otra vez. Demasiado bueno. Demasiado como debe ser. Esa felicidad de por fin dejarse ir y no tener miedo, de estirar los brazos fuera de la ventana del carro y asegurar que estás volando mientras la brisa marina se apresura a asegurarte que no lo estás haciendo; esa libertad que solo encuentras con tu adicción. Mierda. Necesito una válvula.

Necesito caer.

Porque todo siempre es mejor en los recuerdos. Y en las noches como esta en la que todo simplemente resulta demasiado te encargas de auto-sabotearte reproduciendo una y otra vez la parte que necesitas, excluyendo todo lo demás que implica. Los pinchazos y marcas en la piel, la picazón en el cuerpo, la ansiedad y el sudor cuando no le das la dosis, la desesperación porque llegue, el dolor fijo en tu pecho cuando te das cuenta de lo que te hace.

Quiero caer. Quiero caer en ti.

Pero no lo hago, porque soy de acero. Una cartulina doble faz. Porque no lo necesito tanto como creo. Porque creo que soy fuerte y eso me hacer ser fuerte.

Porque caer sería el camino fácil y siempre he tenido simpatía con lo difícil.

No caigo, no caigo nunca más [[en noches como esta.]]



12 mar 2014

No es solo un mes.

No es desde hace un mes que los anaqueles están vacíos.
No es desde hace un mes que nuestra inflación es superior al 50%
No es desde hace un mes que matan a más de 30 venezolanos por día.
No es desde hace un mes que los poderes están concentrados en el Gobierno.
No es desde hace un mes que faltan insumos para los hospitales.
No es desde hace un mes que se tienen que hacer colas interminables para intentar conseguir un producto básico.
No es desde hace un mes que se tienen que hacer interminables trámites para conseguir dólares.
No es desde hace un mes que el dolar paralelo alcanzó valores exorbitantes.
No es desde hace un mes que el salario no alcanza para cubrir la canasta básica.
No es desde hace un mes que no es accesible alquilar un apartamento o habitación con tan solo sueldo mínimo.
No es desde hace un mes que los precios de los productos suben sin parar.
No es desde hace un mes que no se produzca más que petróleo.
No es desde hace un mes que desaparezcan millones de dólares por "maletines"
No es desde hace un mes que muchas personas compran lo que encuentran (aunque tengan ese producto en casa) por miedo a no saber si lo encontrarán cuando lo necesiten.
No es desde hace un mes que las empresas no reciben dólares para cumplir con su función.
No es desde hace un mes que muchos venezolanos emprenden su camino por Maiquetía sin intenciones de volver.
No es desde hace un mes que los medios de comunicación están censurados.
No es desde hace un mes que la educación ha sido cercenada.
No es desde hace un mes que la mitad del país desconoce a la otra mitad.
No es desde hace un mes que se refieren entre sí con insultos.
No es desde hace un mes que ocurren horrores en el país.

Pero si es desde hace un mes todo esto es más visible, que se reconocieron las manifestaciones de los Andes por los estudiantes privados de libertad, que ocurrieran los primeros asesinatos, que comenzaron las manifestaciones diarias por el descontento del pueblo, que empezó la represión, que empezaron los cacerolazos diarios, que aumentaron los actos bandálicos y se legitimó la participación de colectivos armados para "poner orden" a las manifestaciones, que funcionarios de la Guardia Nacional se metieran a edificios y amedrentaran contra vehículos que estaban en la vía, que lanzaran bombas lacrimógenas en zonas residenciales, que se empezaran a pintar las calles y las paredes como método de información, que arrestaran a estudiantes a diestra y siniestra, que se trancaran diferentes vías todos los días, que el himno nacional fuera cantando con el corazón y sintiendo cada una de las frases que alguna vez compuso Vicente Salias, que se vivan a diario ambientes de guerra, que se limitara aun más la libertad de expresión, que se negaran varios artículos de la constitución (Como el derecho a la protesta pacífica), que la vida de muchos se pusiera en pausa, que se torturaran estudiantes, que se golpearan civiles, que el pueblo se solidarizara con el Movimiento Estudiantil expresando esto no solo asistiendo a las convocatorias, sino con comida, bedida y refugio, que se militarizaran estados, que se vieran dos países distintos y 30 millones de realidades y opiniones diferentes.

1 mes.
24 muertos.
40 torturados.
1310 detenidos.


27 ene 2014

Molesta.


No me agrada que me recuerdes que fue un error que me gustaras tanto como lo haces.

No me agrada que vivas esperando por algo que ni siquiera tú sabes.

No me agrada donde estamos. No me agrada no saber si estamos.

Tú, capitán de lo obvio, te has tenido que dar cuenta y sin embargo no has hecho nada ¿A caso eso no te hace la peor de las personas? Sé que te gusta jugar, y no tenía ningún problema con eso, hasta que decidiste hacerlo conmigo.

¿Lo peor? No entiendo a qué juegas, no entiendo por qué lo haces. Vives en un laberinto intentando ser el gato y temiendo ser el ratón, no te das cuenta que solo tú estás atrapado y que nadie te persigue. Sabía que eras problemas desde el momento en que te vi. Sabía que esto sería un problema desde que empecé a conocerte; y es que no entiendo por qué si me abriste todas las ventanas te empeñaste en cerrar la puerta. No sé qué quieres y muero por preguntarte, pero eres el rey de los cobardes y huyes. Huyes casi tanto como lo hacía yo cuando me enteré de esto, buscando salidas que no aparecerán y que no aparecieron.

¿Es que tú crees que fue fácil para mí? Aceptar que mi curiosidad pudo más que mi sentido de preservación, sabía que mientras más enterrara el puñal más lastimada quedaría yo. ¿Hacia dónde vas? Vives caminando de atrás para adelante sin realmente caminar, hablas mucho pero no dices nada, prometes para olvidar, ilusionas para decepcionar.

Sin embargo, creo que lo pensaste muy bien: para que nada separe, que nada nos una ¿Por qué dar nombres que traigan responsabilidades y más? Fui víctima de un cuento que solo yo me supe armar, una tragedia con sabor a comedia que nadie escuchará jamás.

Mis palabras quedarán ahogadas, tal como tus actos eran solo para mí, nunca sabrás de mi llanto, como los demás nunca sabrán que fuimos algo más que dos extraños. Y la cólera que me lleva a escribir, es la misma cólera que me lleva a callar.

¿Cómo me pude fijar en ti, cuando sé que merezco mucho más? ¿Cómo pude ver solo lo bueno que hay en ti y pensar que con eso bastará? Vivimos en mundos distintos y esperamos distintas cosas. Si sigo aquí lo único que harás es decepcionarme y demostrarme que la realidad no me va a dar más.

Sí, estoy molesta y tuviste la oportunidad de hacer algo, pero no lo hiciste como era de esperar. Estoy molesta, pero no es por ti. Estoy molesta conmigo por esperar tanto de alguien que no sabe cómo dar más, molesta por pensar que te dabas cuenta de que mis te quiero eran a cuenta gotas y porque los sentía de verdad, me molesta mi vil imaginación que siempre soñaba con las cosas que pensé que harías, pero que nunca hiciste. Me molesta saber tanto de ti y que al final eso no sirva de nada. Me molesta ser tan ingenua y pensar que todo esto realmente significaba algo, me molesta que me haya involucrado tanto.

Una vez leí que “aceptamos el amor que creemos merecer” y creo que merezco más. Mucho más. También creo que tú nunca serás capaz de dármelo. También creo que aunque no puedo elegir a quien querer si puedo elegir como quererlo.

No creo que pueda seguir con esto, con este juego del que nadie me explicó nunca las reglas, te he permitido opinar, te he permitido hurgar e ir más allá, te he abierto la puerta para que entres y tú lo que quieres es jugar. Yo no puedo. Yo no soy así. Y cada vez que estoy sola pienso en cómo me has cambiado, en lo que me has enseñado y en el bien que me has hecho; pero pienso en lo que quiero y en no saber si tú quieres lo mismo, pienso en lo que no haces, pienso en lo que no dices, pienso en lo que dices y como lo dices; y entonces quiero preguntar: porque las mujeres asumimos mucho y preguntamos poco. Pero luego te miro a los ojos y me falta valor, se me olvidan las palabras y las preguntas ya parecen contestadas; porque prefiero quedarme con esto que –no sé- tenemos a perderte.

Sí, me he convertido en esa clase de tonta conformista que siempre odié.

Y por eso estoy molesta.

Caracas, 27/01/2013
6.43pm.

Es increíble lo mucho que pueden cambiar las cosas en dos horas... En un año. 

Ve donde estás hoy e intenta recordar dónde estabas hace un año 

¿Puedes hacerlo? 

O mejor, ¿Puedes recordar todo lo que pasó en el medio, lo que consiguió que hoy estés aquí?

Yo si, y puedo sonreír mientras lo hago. 


Mi vista favorita de esta ciudad.

14 nov 2013

Semestre VI - Hasta la eternidad tiene su final

Bueeeeno ¿Qué les puedo decir? Este semestre ha sido el más extraño que he tenido en lo que va de mi carrera (y eso es decir mucho), no es solo que hayamos comenzado en Mayo, parado y no parado en Junio y retomado definitivamente en Septiembre; sino que se suponía que este era uno de esos semestres que marcan tu carrera. Y, aunque fue así, no fue por las mismas razones que han experimentado otros ni por las que se supone debía experimentar yo.
Foto tomada del plan de estudios de mi corcho con todas las materias aprobadas. *llora de felicidad*

La carrera que estoy estudiando se divide en dos partes: el ciclo básico y la mención o especialización; por ser el sexto el último semestre del primero de estos dos solo se cursan dos materias bastante distintivas. Por un lado tenemos Psicología de la Personalidad donde no solo aprendes sobre test y las diferentes corrientes en las que se basa cada uno sino como cada corriente explica el por qué somos como somos. Y en el otro lado está Psicología Experimental, la cual se encarga de que realices tu último y más complicado proyecto, donde terminas de aprender y fijar todo lo que puedes sobre la metodología cuantitativa; esta materia en especial está caracterizada en la Escuela por una semana donde todos los días tienes que presentar un parcial. También vi una electiva, pero eso no fue nada relevante.

Psicología marchó unida.
Era Mayo y todos estábamos emocionados, todos queríamos estudiar si claro y las planificaciones para no estresarse eran la orden del día, pero we knew best; la amenaza de un paro indefinido era más real que nunca así que nadie quería emocionarse para tener que detenerse después. Creo que nuestro principio de semestre estuvo bastante marcado por actividades realizadas en la Escuela y en la Universidad, por asambleas estudiantiles, de profesores y del Centro de Estudiantes. Era un caos político. Y todos estábamos demasiado involucrados o por lo menos al comienzo era algo de lo que todos hablaban, desde pequeños grupos en Whatsapp hasta las clases y durante el almuerzo; era una situación estresante que tenía los nervios de todos a flor de piel y que cansaba fácilmente, pero todos seguíamos hablando de ello. Hasta que pasó. Y seguimos hablando de ello.

¡Trancamos la Autopista
Francisco Fajardo! 
¿Lo bueno del paro? Nada comparable con lo que me hizo perder. Gracias al paro pude ver una materia primero y una después [[experimental no paró, mientras que personalidad sí]], pude hacer mis reportes tranquila, vi más a mis amigos, con la excusa de no dejar la Universidad sola pasé más tiempo en ella, pude leer y salir; protesté y tranqué una autopista algo que quería hacer ¿Qué perdí por el paro? Tiempo. Estructura. Paciencia. Nunca apoyé el paro, me parece que no son las medidas apropiadas para hacer que la situación mejore, sobre todo en un país que parece odiar la Universidad y su progreso; pero era la decisión de los profesores y teníamos que apoyar. Bullshit.

El Profesor Eduardo Santoro
también marchó.
Experimental terminó siendo una materia mucho más relajada de lo que esperaba, si, teníamos que ir cuatro días a la semana a ver clase en el medio de la mañana y entregar reportes y quizzes todas las sesiones pero como era nuestra única preocupación no era una carga. La semana de parciales tuvimos que dividirla y presentarla los días que no hubiese actividades en la Universidad para evitar salir corriendo, los proyectos iban avanzando y estando cada vez peor, pero pudimos sacarlos adelante a pesar de que no había gente sobre quién experimentar. Tuvimos que estudiar más de veinte guías para un examen y fue una semana donde invadimos la casa de un amigo y luego simplemente no queríamos vernos más. El profesor terminó siendo un amor, comprensivo y una de las personas más sabias que he conocido por lo que jamás me arrepentiré de haber visto la materia con él [[aunque nos enseñó más de la vida de lo que hubiésemos pedido]] Fue una materia increíblemente disfrutable y que sirvió para mucho, tanto para fijar las bases del Kerlinger y Lee como para discutir la base de la política y la educación venezolana hasta aprender que todos somos humanoides y que nos encanta meternos en potes. Ah, tanto esfuerzo se mostró en la muy buena nota con la que logré aprobarla.

Foto tomada durante una clase de
Personalidad.
Por su parte, Personalidad, que acató el paro desde el segundo en que lo pronunciaron, fue más la típica materia en que solo te dictan el material que aparece en el programa, te comentan algunas cosas sobre algunos pacientes, presentas tu examen, acapararan tu nota por los siglos de los siglos y estás listo. A pesar de ello, fue bastante divertida (incluso cuando tenía que ir a la Universidad únicamente por un bloque de clases), me permitió ver mucho más de los enfoques que no voy a tomar [[psicoanálisis y humanismo, ew]] y aprender tanto como pude acerca de ellos ahora que no los veré [[yey (?]] Debo confesar que mantenerse despierto en todas las clases es algo que [[creo y especulo]] nadie logró, ni siquiera tengo dibujos en el borde del cuaderno [[cosa que hago para evitar quedarme dormida]] Pero se logró aprender bastante como que todas las profesoras de esta materia son excéntricas y los exámenes eran pasables porque era muy sencillo recordar por qué nos estábamos riendo en clase.

En las marchas te encuentras gente
(primos) que te toma fotos.
En cuanto a la electiva, bueno, fue un arduo camino para poder llegar al final (? Quiero decir, como la Universidad estaba está en una situación precaria y solo la veíamos una vez a la semana (siempre había paro ese día) vimos un total de 10 clases a lo mucho (? y las clases llegaban tarde, se suponía que nos ayudarían con una materia y veíamos el contenido un mes después, así que no fue muy útil. Aprendí sobre muchas páginas y diseño de web,though incluso [[con K y R]] logramos hacer una web bien lindo y super útil para los que vayan a cursar la materia de Personalidad.



Como fue un


semestre bastante acontecido, las actividades extra-curriculares (o no) fueron bastante abundantes. No solo por la increíble cantidad de asambleas a las que asistí antes de que me aburriera sino porque teníamos una situación de crisis en nuestra Escuela. La gente no está contenta con el Centro de Estudiantes sorpresa, sorpresa así después de muchos chismes de pasillo se hizo una gran asamblea [[en época de paro, jamás había visto tanta gente en la Escuela]] donde todos se pararon a decir lo que pensaban del mandato, todos aprovecharon para decir cuan mala había sido la gestión, la falta de apoyo, las pocas actividades y un montón de cosas que me hacían querer reír como llorar [[a pesar de que no soy miembro formal, solo una vil colaboradora que le ha agarrado cariño a las personas que lo conforman y a la idea de poder cambiar las cosas]] cuando terminó todos tenían una nueva misión en la vida que nunca llegaron a ejecutar. Este año tuve la oportunidad de trabajar en la prueba de ingreso a la Universidad y debo es un trabajo increíble, hay demasiada gente por todos lados, me dieron una camisa como diez tallas más grande, tuve que correr de un lugar a otro, compartí con mis amigos y tuvimos la oportunidad de orientar a las miles de personas que por primera vez en sus vidas pisaban nuestra gloriosa UCV.

Parte del grupo
de francés.
Bailarinas.

Con el tiempo libre adicional que tenía pude asistir a muchísimos ensayos de ballet y reintegrarme a las coreografías que había dejado y en el mismo grupo donde estaba antes, aprovechando que sería mi último año [[las menciones que quiero son nocturnas]] así que bailé y asistí a todo lo que pude. Incluso mis amigos lograron venir a una de mis presentaciones [[no tienen idea de cuánto los amé por ello]] y después de tres años estudiando juntos, por fin me vieron bailar en la peor de las condiciones, pero igual. Otra actividad en la que me inscribí después de mucho tiempo quererla fue en clases de francés, he logrado terminar dos niveles y Je suis très heureux! [[Estoy feliz]] tenía  tiempo sin que algo me gustara tanto y que a la vez se me hiciera difícil. Por primera vez en largo rato estoy en algo en donde realmente no sé nada y me encanta; claro, me encanta porque voy a saber, no porque no sé.
Mis amigos afuera de mi casa para ir a mi recital.

Hubo muchos cumpleaños y maneras creativas y divertidas de celebrarlos, diversión por montón, estudio, claro, pero mil maneras de distraernos mientras estudiábamos, siestas sin hora de despertar a pesar de que teníamos que hacerlo [[o que lo negáramos y siguiéramos durmiendo]], test auto-aplicados recipes con las mejores indicaciones que puede dar una amiga, quejas que fingíamos no nos importaban, charlas y asambleas a las que no queríamos ir pero que terminamos asistiendo igual [[al igual que algunas clases]], resúmenes traficados, guías no leídas, tardes y fines de semana de estudio, tartaletas de fresa, reprogramaciones de las reprogramaciones, marcos teóricos eternos, días de gorditas frustrados, dietas y no dietas, perras de metabolismo rápido, gorditas tipo I,II y III, juegos del equipo de fútbol, marchas, trancas en la autopista, fugas espontáneas, comienzos y finales, esperas que tuvieron su recompensa y no fue tan bueno como se esperaba, cielos azules y grises, confesiones, idas al cine, fiestas, pijamadas, no dormir porque se quiere y no porque se tiene, compromisos, abrazos, felicidad, mucha felicidad, pasillos vacíos, rabia, impotencia, photoshop para una foto porque no pudiste reunirte con tus amigos, lealtad, ganas de querer hacer las cosas mejor; si, son muchas cosas, pero tengo a los mejores amigos que me pudo dar la vida para hacerme compañía durante todo ello.



Cumple de Rosi.
Después de mi presentación.
Foto editada.

Antes de bailar.
Be sexy.
¡Me comprometí!
Grrr.
Las marchas como algo común en los pasillos.

Cumple de Juan.
Juan y su regalo.
Cumple de Karla.
Bigotes.

Cumple de Adri.
Día de amigas.
En casa de Adri.
¡Los pa´ la joda!
Momentos (?
Con Rosi en su casa en su cumple.
AL FIN FUIMOS A LA PLAYA.
Puro amor playero.
Playa + Amigos = Felicidad

Pimp
Friends.
Y ahora un poema...
La foto que nunca puede faltar.
Ahora que entraremos a mención, será más tradición. Las amo.

6 oct 2013

Miedo.

- Jamás me había puesto a pensar en el mundo tan terrorífico en el que vivimos - dije mientras veía por la ventana del carro, no pude ver tu expresión, pero sonabas bastante intrigado.

- ¿Ah? - fue lo único que alcanzaste a decir.

- No solo tienes que temer que te maten en la calle porque te van a robar o porque te alcance una bala perdida. No solo tienes que temer que hayan seres potencialmente superiores que vengan a conquistarnos. No solo tienes que temer que algunos científicos locos estén fabricando un virus para purgar a la humanidad de los humanos. No solo tienes que temer que de un día para otro explote una guerra química o nuclear. No solo tienes que temer que el calentamiento global aumenta cada día. No solo tienes que temer que la superpoblación cada día agota nuestros recursos no renovables. No solo tienes que temer que quizás tus nietos no puedan tomar tanta agua como lo haces tú. No solo tienes que temer que los gobiernos cada día se hacen más inestable. No solo tienes que temer que un día el gran colisionador de hadrones del CERN explote y nos lleve a todos a un gran agujero negro. O te atropelle un carro. O te secuestren. O te coma un tigre.

Reíste ante mi última expresión histérica y te quedaste callado viendo la vía, meditando mis palabras, por lo que yo seguí.

- Son tiempos en los que no solo te tienes que preocupar por tu vida, por tu ciudad, tu estado, tu país, tu continente y el mundo. Y todos parecemos ajenos a eso. Cada vez hay más enfermedades extrañas, cada vez hay menos curas y más investigación, cada vez hay más políticas inútiles y procesos burocráticos que distraen de los problemas más vitales: seguir vivos a largo plazo. ¿Cuanta razón tienen aquellos que profesan que la ignorancia es una bendición? No sé, pero en estos momentos me gustaría que todos estuviésemos al tanto de esto.

Volteé a verte, pues quedarte callado no es una de tus cualidades más notables y me encontré con que me mirabas fijamente aprovechando la luz roja del semáforo. También tomaste mi mano y con ella me aferraste al mundo.

- Si, es un mundo aterrador. Si, existe la posibilidad de que todo eso que dijiste ocurra, con mucha mala suerte puede que todo a la vez. Pero también es cierto que puede no ocurrir - sonreíste de manera calma y sentí mis ojos humedecerse - eso es lo bueno de las probabilidades. No porque el mundo pareciera estar dirigido hacia una auto-destrucción quiere decir que te vas a limitar a vivir, pensando en cosas que no puedes solucionar, cargando ansiedades que solo te preocupan a ti, que solo te afectan a ti. No por miedo a equivocarte, vas a dejar de intentar. No quiero que renuncies a la vida que se te ha ofrecido, no quiero que te estés preocupando por el mundo del mañana a pesar de que es escalofriante, no quiero verte siempre frunciendo el entrecejo porque esta pudiese ser la última noche de paz que tenemos.

Hiciste una pausa y volviste a la carretera.

- Te quiero ver feliz, disfrutando del día a día, de las experiencias y momentos que los rodean, porque ellos también se van rápido. Te quiero ver lograr todos tus sueños y proponerte más, no quiero que se te acaben los sueños nunca. Ni la esperanza... Aunque el futuro suene tan desesperanzador.

Al ver que no dije nada, agregaste.

- Y si no puedes olvidarte de todas esas posibilidades - sonreí sabiendo que decías eso porque me conoces - te pido que vivas un día a la vez, sin temer a hacer planes para el mañana; ya verás como se aligera la carga.

- Tengo miedo - dije después de lo que pareció una eternidad - y odio estar asustada.

- Lo sé - dijiste tranquilamente - por eso tienes que vivir. La vida le gana al miedo. Además, piensa en que, de una u otra forma, por extraterrestres furiosos, pandemias apocalipticas o tigres hambrientos, en algún momento nuestro tiempo en este espacio se acaba.

- Le temo a la muerte.

- Todos tenemos miedo de los finales, pero tenemos más miedo de equivocarnos en las decisiones que nos acerquen a él, porque nadie quiere ver un final por su culpa.


30 jul 2013

Todo pasa

Todo pasa
Tus caricias en mi espalda
Las olas en el mar
La risa que había en tu mirada.

Me sorprendes y apareces
Pero el viento pasa
El tiempo corre
La vida se te escapa.

¿Ya hiciste todo lo que dijiste que ibas a hacer?
Porque la hora de explotar burbujas se irá
Y las lágrimas en tus mejillas se secarán
Ya no habrá nadie en la cocina que se coma el pie.

No, no hay respuesta suficiente
El dolor de la pérdida desaparecerá
La alegría y los recuerdos también se marcharán
Y al voltearte en la cama nadie estará.

Porque todo pasa,
Incluso tú.

Pero yo me quedo
Al menos, por ahora.


17 dic 2012

Recuérdame con olor a mar

Ven, dame tu mano y cierra los ojos. Ahora, respira ¿No sientes que el cielo está más azul? ¿Qué el sol se ha colado entre tu piel y calentó un poco más tu alma? ¿Qué eres un poquito más feliz? Si aun no lo ves así, cierra los ojos, suelta mi mano -déjame ir, necesito sentir la arena entre mis pies, que le cielo me enamoré un poquito más que ayer y verte desde lejos- e intenta de nuevo, estamos en un lugar de paz y necesito que me veas sin los ojos abiertos.

Acuéstate en la arena y no pienses en nada o piensa de más, en cualquier caso te servirá. Yo estaré jugando entre las olas, buscando recuerdos que la marea hace tiempo se llevó y que la espuma nunca olvidó. Y mientras estés mirando al cielo, cuestionándote si alguna vez te sentiste tan libre como cuando por primera vez volaste junto a mí sin despegar los pies del suelo, yo estaré sonriéndote desde las rocas sin importar que no me veas, escuchando del viento todas las canciones que algún día me susurraste.

Sigue paseando entre tus pensamientos, yo estaré ocupada contándole un secreto a cada grano de arena, con la promesa de que no estén aquí mañana y se los susurren a alguien más en otra playa. Quizás puedas dormir un rato más, soñar con otros atardeceres en la ciudad y con besos escondidos en la oscuridad; tranquilo, nada te va a pasar, yo estaré para recordarte tus sueños y para ayudarte a combatir tus pesadillas.

Y cuando estés sentado en la orilla,  intenta interpretar el rumor del mar como las caricias que aun no te he dado, que el susurro del viento te diga todas las palabras que ni a media voz te he mencionado. Sé que olvidas tus promesas al ritmo de las olas, que cambias de pensar como las corrientes de aire y que cuidas tus detalles como las perlas son cuidadas por las ostras, pero ¿Como me va a importar? Si en tus ojos veo las nubes del cielo inamobible, en tu cabello las olas del mar, mi fuerza y tu paz, tu paciencia y mis ganas de volar.

Asi que recuérdame con olor a mar, que yo recordaré tus abrazos tibios como la arena; tus besos con sabor a sal y la eterna espera de una playa que nunca se aleja.


1 sept 2012

No más planes.

Las cosas nunca pasan como las planeas. Algunas veces todo resulta mejor, es una sorpresa placentera y estas agradecido de que todo haya pasado de esa manera, otras simplemente no son bienvenidas y te arrepientes una y otra vez de haber planeado algo. Yo no planeé conocerte, no planeé que mis ojos se enamoraran de tu sonrisa y ni que mi sonrisa se enamorara de tus palabras, no planeé que tus abrazos se quedaran en mi cuerpo mucho después de que te marcharas ni que tus besos se registraran uno a uno en mi memoria. Yo no planeé nada y sin embargo no cambiaría nada, porque me haces feliz.

Me haces muy feliz.

Soy feliz cuando me despierto en las mañanas y encuentro un mensaje tuyo de buenos días, cuando recuerdas que no me gusta mecerme en las hamacas porque me mareo, cuando recuerdas mis horarios y te encuentro en los pasillos, cuando dejas post-its para mi en los libros que te presto, cuando sonríes; soy muy feliz cuando sonríes, tu sonrisa es dadora de paz a mi mundo. Soy feliz con tus miradas misteriosas, cuando te pierdes mirando a la luna o al mar. O a los libros o en la música...

Nunca planeé que alguien me fuera a hacer tan feliz, sino no hubiese hecho otros planes. Jamás hubiese pensado que alguien podía hacer de mi estómago un nudo, que me hiciera sonrojar con solo la posibilidad de verlo, que me hiciera sonreír y agitar la cabeza como una loca cuando recuerdo algo acerca de él, que me hiciera pedir deseos en cada 11:11, que cambiara mis maneras y mi costumbres para acostumbrarme a las de él, que me hiciera temblar con un rose, que me hiciera soñar con besos en las mejillas más de lo que muchos han intentado con besos en los labios...

No planeé que ingresaras en mi vida y me hicieras empezar a vivir, que me hicieras pararme en la calle y gritar que quería libertad, que me hicieras sonreír hasta que mis mejillas duelen, que me hicieras abrazar a mi almohada deseando en secreto que fueras tu, que me hicieras revisar mi teléfono tantas veces al día esperando por una señal de tu vida.

No sé que planeas y eso me aterra, no sé si te sientes de la misma manera, no sé si te quedas despierto por las noches pensando en soñar conmigo, no sé si vez tu sombra y deseas que esté junto a la mía, no sé si quieres hacer algo o si realmente no... No sé si soy alguien para ti o no.

Las cosas nunca pasan como las planeas. Algunas veces todo resulta mejor, una sorpresa placentera: como  conocerte. Otras simplemente no son bienvenidas: como que yo piense todo esto de ti y no saber siquiera si tu piensas en mi.

7 sept 2011

La muerte y yo

Desde hace como un mes, he leído una cierta cantidad de libros que terminan en la muerte, el/la protagonista muere o alguien muy cercano a ellos lo hace, esto me puso a pensar ¿Que pasará el día en que yo muera? Y deduje algo así:

Mi profesora de ballet estará increíblemente molesta porque falté al ensayo, un tanto preocupada porque sabe lo que responsable que soy.
Mi profesor de inglés se preguntará por que falté a clases de nuevo y si algún día terminaré con el curso avanzado.
Las chicas de la universidad se cuestionarán por que no envié los puntos para el trabajo.
Mi mejor amiga se frikeará por que no le contesté el mensaje que me habría enviado.
El chico que se empeñó en quererme pensará en que podre estar haciendo como para no responderle la nota de voz que me envió.
Ese amigo con el que iba hablando por el celular se dirá "que extraño que dejará de responder".
Mi tía llegará a su casa y verá que nada está recogido, quizás revise su calendario a ver si era viernes y me he ido.
Mi papá no conseguirá con que le atienda la llamada nocturna para ver como me fue en el día.
Y mi mamá estará tan preocupada por que jamás le avisé si había llegado a casa o no.

Todos se harán preguntas y yo seré la única con respuestas, respuestas que jamás serán pronunciadas, pero que todos conocerán eventualmente. Y entonces mi historia acabará, dejando un montón de conversaciones sin terminar, un poco de citas a las cuales no asistiré y muchos corazones en los cuales no viviré de la misma manera.

Verán, la muerte es mi más profundo y oscuro miedo -claro, también le temo a los dentistas y a las inyecciones y un montón de cosas más, pero eso no viene al caso- es un misterio tan grande y uno que a ciencia cierta no se resolverá, que me hace conjeturar sobre todo lo posible que pasará ese días. Quizás nada de lo que escribí se cumpla, quizás realmente nadie se pregunté esas cosas sino que piensen que me fui a vivir la vida loca, pero me gusta pensarlo de esa forma.

Siempre pensé en la vida como una novela, cada quien protagoniza la suya pero eso no impide que los personajes entrelacen las historias, y aun si el protagonista muere, todos siguen adelante, con sus vidas, porque nadie es indispensable en esta vida. Mi profesora de ballet anulará mi acto y mis apariciones, mi profesor de inglés cancelará un lugar en la graduación, mis amigas en la universidad aprenderán a aplicar las APA, el chico que me quería encontrará a un amor que le corresponda, mi mejor amiga seguirá adelante, encontrando en quién más depositar toda su confianza, mis padres se quedarán con un vacío que nadie podrá llenar, pero tendrán a mi hermana para que los llene de orgullo y gozo.

Y solo entonces yo seré polvo, un recuerdo amistoso -quizá un tanto doloroso- pero grato, seré una foto o un cuadro, una sonrisa por ver la luna, una lágrima por ver la lluvia.


PD: El post resultó ser más lúgubre de lo que pensé que saldría, mis disculpas xD por cierto, no es que piense morir pronto o algo por el estilo -créanme, quiero vivir tantos años como a este cuerpo humano le sea posible- pero esta es la vida que conozco y de la única que puedo hablar x)