23 sept. 2016

Me fui - Lo que gano.

12/06/2016

Más bien lo que pienso que voy a ganar, porque de eso es lo que se trata esto: la oportunidad, la posibilidad. Así que esto es lo que espero de este año:


Crecimiento e independencia: si, casi como una planta. Creo que este año me servirá para dar mis primeros pasos como un adulto independiente. Si bien no llevaré una casa por mi cuenta, si será la primera vez que pueda hacer algo real con mi sueldo, administrarme, estar pendiente de mí y todas esas cosas que iré descubriendo.

Manejo de otro idioma: pues claro, es el punto central de todo esto. En la gran sociedad competitiva que tenemos hoy en día eso nunca está de más. Y yo adoro el francés, así que esto es la excusa perfecta para mejorar mucho mi francés machucado.

Viajar: me encanta viajar, todo aquel que haya cruzado dos palabras conmigo lo sabe. O incluso si nunca ha hablado conmigo pero ha revisado un poco el blog. En Europa siempre está la posibilidad de tomar un tren y terminar en un país diferente con el paso de unas pocas horas. Y mi meta es conocer lo más que pueda ese continente fabuloso.

Fortaleza: de espíritu, de relaciones, de todo (supongo)

Experiencia: en la vida, nada más y nada menos.

El cumpliendo de un sueño: para qué les digo que no, si siempre he soñado con vivir en Europa al menos por un año, disfrutar y vivir otra cultura, conocer gente que probable mente no vea más nunca, salir en bicicleta,comer croissants y no entender la mitad de lo que me dicen.

Si lo leo así, parece que es mucho más lo que pierdo que lo que gano, pero creo que todo se compensa. Al final de esta aventura podré regresar a los brazos amables de mi familia y compartir las cosas que he vivido yo sin ellos y ellos sin mí, seremos personas totalmente diferentes pero que de una u otra forma siguen siendo los mismos...

La canción de hoy: Color esperanza, de Diego Torres.


14 sept. 2016

Me fui - Lo que pierdo.

05/06/2016

Ayer me hice la valiente, porque eso de llorar por algo que se quiere pero por lo que se sufre es un tanto complicado de explicar sin que la que es psicóloga parezca estar en total pérdida de sus capacidades. 

Porque para todos los que crean que esto se me ha hecho fácil ya que es algo que he querido desde hace mucho tiempo, para lo que me he preparado y que he planificado; pues no lo es. En lo más mínimo.

Vengo de una familia que se reúne para todo: bautizos, comuniones, cumpleaños, cuando alguien pierde un diente… Me he criado con mis abuelos, tíos y primos a la vuelta de la esquina, con máximo hora y media de distancia si se me antoja ver a cualquiera de ellos; para que dentro de tres meses no tenga más esa oportunidad. Por un año como mínimo. Porque estoy clarísima en qué es lo que voy a perder cuando me vaya:

No más abrazos fuertes de mis padres los domingos cuando me despidan para ir a Caracas.
No más chistes malos de mi hermana y mi padre.
No más gritos de mi madre para decirme que le baje a la música.
No más comidas riquisisisisisisimas y sin ningún motivo especial preparadas por mi padre, solo porque es X día.
No más apuchurros a mi mami.
No más peleas con mi hermana porque dejó el baño desordenado, o se midió la mitad de mi closet y lo dejó sobre mi cama. No más arroparla, despejarle la cama, prenderle el aire, darle los retenedores y besarla de buenas noches.
No más cerrar la casa y amarrar a la perra mientras todos duermen y tener una sensación de plenitud en el pecho porque en ese momento todos estamos seguros.
No más empanadas de mi tía.
No más domingos donde mi abuela para ver a mis primitas y jugar al escondite con ellas para que me griten dónde están si les pregunto.
No más conversaciones adolescentosas con mis primas. Ni conversaciones de fútbol y la superioridad del Real Madrid sobre el Barcelona con mis primos.
No más escuchar a mi abuelo diciendo que me cuide los dientes y que vea bien la familia del hombre con el que me voy a casar.
Ni que mi abuela me compre los cambures manzanos que tanto me gustan. Ni que pueda abrazarla e intentar besarla en el cuello porque eso le hace cosquillas.
No más parrillas en familia que duran todo el fin de semana y luego recoger con mi mamá.
No más conversaciones existenciales con mi hermana justo antes de dormir y que espantan el sueño.
No más despertarme tarde un sábado con las risas de mis tías en la cocina, donde seguro estarán desayunando arepas con caraotas y queso.
No más escapadas a cafés con mis amigas. Ni más ir a los chinos con mis amigos.
Ni viajes espontáneos a la playa. O a la Colonia Tovar. Ni que me digan que esté lista en diez minutos que ya van a buscarme.
No más cantar a la par con mi hermana mientras alguna friega los platos o salimos juntas de la residencia o solo porque sí. Ni buscar las letras de canciones nuevas y cantarlas sin saberlas.
No más notar los pequeños cambios en mis primitos, ni verlos crecer, ni estar ahí para ellos.
No más molestarme porque mi hermana se salga con la suya y yo termine haciendo todo lo que diga mi mamá porque si yo no lo hago lo hará ella.
No más arrastrarme hasta la cama de mi papá mientras ve la Formula 1 para escucharla.
Ni acompañar a misa a mi mamá.
No más acompañar a mi tía y hablar con ella mientras vamos a Caracas.
Ni decirle de nuevos avances de la tecnología en medicina a mi prima. Ni intentar enseñar a leer a la más pequeña.
No más estar ahí y no perderme un montón de cosas.
No más irme a dormir a mi cama, con la almohada que yo nombré, esa que representa todas las veces que mi hermana se quedó dormida sobre ella o las veces que mi mamá se instaló en mi cuarto, y que me acompañó a tantos lugares. Porque dejo la casa donde siempre seré una niña.

Y las niñas grandes no pueden llevar almohadas consigo.

Porque hoy me vale mierda el Skype y todos los avances tecnológicos con los que tendré que conformarme en tres meses.

Porque dejo toda una vida y eso duele, joder.

Canción: Butterfly fly away - Miley Cyrus.


12 sept. 2016

Me fui - Agridulce.

04/06/2016

Hoy ha sido un día dulce-agri (conste que yo sé que es agridulce, pero ese no fue el orden en que ocurrieron las cosas), me desperté después de soñar que perdía la voz, lo cual es bastante cónsono porque tenía programada mi entrevista de idioma (recordemos los pasos para ser Au Pair: documentos, entrevista de idioma, selección de familia). Claro que lo primero que hice fue hablar frente al espejo y verificar que mis cuerdas vocales estuvieran en el mismo lugar donde las dejé anoche e igual de funcionales; luego me encargué de desayunar y deambular por la casa hecha un manojo de nervios mientras intentaba repasar los ménagères (tareas de la casa) y revisaba que recordara mi contraseña de Skype.

Y claro, abrí la aplicación de llamadas una hora antes de lo acordado. Y observé como una acosadora que mi asesora ya estaba allí.

Pero como nadie quiere parecer una loca nerviosa y llegar muy temprano también cuenta como ser impuntual, sobreviví la hora viendo Friends (observando la computadora cada cinco segundos para ver que mi asesora estuviese allí) Hasta que diez minutos antes no me aguanté y le escribí en español, pero ella me contestó en francés y bueno, si hubiese sido una indirecta más grande me saca un ojo.

Después de una hora de sonrisas nerviosas, unos cuantos Vous-pouvez répéter ça? - ¿Puede repetir eso? – estructurar en mi mente oraciones que supiese cómo decir y rezar porque la conexión de internet no hiciera una de las suyas, mi asesora dice que podemos hablar en español: me felicita por mi francés, me dice las cosas en que me equivoqué/debo corregir y me dice que he aprobado y que tengo en mi correo el certificado de la segunda fácil, que a partir del lunes un par de agencias francesas manejarán mi perfil y que esté atenta a mi correo por cualquier solicitud.

Obviamente salí corriendo a proclamarle al mundo que puedo unir dos palabras en francés para hacer una frase que se entienda. Abrazo a mi madre, mi tía que estaba en casa me dice que ella no sabía por qué yo estaba nerviosa, si ella tenía plena fe en mí para superar con creces ese obstáculo (claro que mi tía no se imagina lo difícil que es conjugar verbos en francés y ordenar las frases según la estructura que corresponda) y les cuento todo detalladamente con mi hermana y padre presente. Así como les digo a mis pejes y le insisto a Rosa, mi super profe de francés, que haga acto de presencia, aunque ella también estaba convencida que lo haría bien.

También hago mi respectiva proclama por los grupos de Whatsapp que tengo con el resto de mi familia, a lo que llega este mensaje de un primo que vive en España desde hace dos años:


Y pues nada. Un nudo en el estómago del tamaño del Salto Ángel. Se me borra la sonrisa mientras intento pensar en qué responder y espanto la sustancia líquida que intenta salir de mis ojos. Cuando me he calmado salgo para ya-ni-recuerdo-qué y veo a mi tía y a mi madre secándose las lágrimas de lo que pareció una buena llorantina.

Y ya no sonreí más el resto del día (de hecho, tenía el llanto fácil y tenía que cambiar mi tren de pensamiento cada tres por dos). Porque yey-que-felicidad-tener-un-paso-afuera, pero como duele recordar que es un-paso-afuera-de-todos-los-que-amas. Porque esta es la peor montaña rusa emocional que me ha tocado vivir.

Y que si bien una es la que se va, también sufren los que se quedan.

Cancion: Je vole - Michel Sardou (interpretado por Louane)


10 sept. 2016

Me fui - Indecisiones varias.

01/06/2016

Acabo de terminar un libro depresivo y, como no, ¿Qué otro remedio que escribir? El libro en cuestión se llama Me before you o Yo antes de ti de Jojo Moyes, la película ya se debe haber estrenado o si quieren el libro en digital me dicen y se los mando por correo electrónico. Para darles un poco de contexto – aunque ya he puesto la reseña en el link de arriba – trata sobre un hombre de 35 años que tiene todo lo que puede querer… Hasta que un accidente lo deja cuadripléjico; y una chica de 27 años conforme con su vida en una pequeña ciudad. * SPOILER ALERT* Sus caminos se cruzan y la chica se entera que el chico planea poner fin a su vida en seis meses, en los cuales ella hace lo posible para que él cambie de opinión. A pesar de toda la trama no-romántica y de sufrimiento-depresivo me parece genial la evolución de los personajes.

Pero no vine a hablar de eso. Cierto.

Siempre he sido una persona muy organizada, si le preguntas a mis amigos incluso te podrían decir que soy una nazi maniática del control, suelo encargarme desde dividir las cuentas cuando comemos todos fuera – ¿He mencionado alguna vez que soy buena para las matemáticas? – hasta desarrollar planes muy estructurados, calendarios con códigos de color e infinidades de listas. También soy impresionantemente activa y me gusta hacer mil cosas a la vez, encargarme de todo y hacer que el tiempo rinda. Una vez en la Universidad me preguntaron si tenía un giratiempo porque tenía clases de nueve a nueve, estaba de becaria, tenía actividades extras y veía clases de francés. Pero siempre he dicho que si te sabes organizar puedes hacerlo todo.

Pero ese tampoco es el tema en concreto Efecto random post-libro

La verdad es que tenía mi vida planeada hasta el día que saliera de la gloriosa Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela con mi diploma; incluso en el último año de la carrera, cuando me preguntaban que iba a hacer después, contaba entre risas que hasta ahí llegaba mi plan. Conforme inicié el último semestre caí en cuenta que eso en realidad estaba pasando, que me quedaban menos de siete meses para recibir mi título y que no tenía ni idea de qué iba a hacer a continuación.

Por más que uno quiera el tiempo no se detiene a esperarte ni un segundo.

No recuerdo un día que no haya querido irme de Venezuela, tengo tanto tiempo sin hacerlo que es como si siempre hubiese sido así y sabía que quería hacerlo con un título debajo del brazo, para tener más bases cubiertas, así que el post tampoco es sobre alguna duda de irme.

Es sobre dos cosas: inactividad y lo que voy a hacer. Y la mayoría de las cosas que voy a explicar tienen un estúpido contenido social que nos marca y aun yo, que sé claramente y soy capaz de reconocerlo, no puedo escapar de ello. Lo cual me molesta, por supuesto; pero nada se puede hacer.

Comencemos por la inactividad y lo que se relaciona con el libro, pues es que desde septiembre – ya no tenía clases – no siento que haya hecho nada de relevancia. Bueno, no en comparación con antes (básicamente he andado entre empleos, papeleo, francés e intentando atesorar tantos momentos con familia y amigos como puedo). Siempre me lo planteé como un “descanso” de la vida ajetreada que llevaba, a lo que mi miniyo respondía PERO NOSOTRAS AMAMOS ESA VIDA y yo la ignoraba. Este año he tenido demasiado tiempo para mí, lo cual ha sido genial por un lado porque he llegado a pensar en miles de cosas que por siempre estar ocupada no se me habrían ocurrido, he establecido unos estándares sobre las cosas que quiero y las que no quiero en mi vida; pero también ha sido un tiempo donde me he sentido como la peor vaga del mundo, parásito (a pesar que trabajo, eso no alcanza ni para dar un bolívar a mi casa), con sueño eterno (las siestas están de vuelta) y el rollito en la panza que hace un año aparecía y desaparecía se ha quedado y ha aumentado su tamaño. Considerablemente.

Quizás fue por leer un libro sobre un cuadripléjico o sobre una chica que no hacía nada más que estar en casa y trabajar, pero que terrible me he sentido, tanto tiempo mal invertido o no aprovechado al máximo como debería… Pero no sería yo si no fuera una dualidad andante que a la vez está en paz con eso, ya acepté que puse un STOP innecesario en mi vida y que no se puede llorar sobre leche derramada, solo espero haber aprendido lo suficiente de ello y que no ocurra de nuevo esta parte también dice que obviamente no fue tiempo mal invertido y que no hice nada, solo que no hice todo lo que podría haber hecho.

Lo que me lleva a lo que voy a hacer, por un año nada más y nada menos. ¿Irme a cuidar niños cuando tengo una profesión?


Pues bueno, siempre me digo que por algo se debe comenzar, que es un empleo/casa/comida seguro, que me servirá para estudiar el idioma y ver si el país como tal me gusta ¿A caso no podía encontrar un trabajo acorde a la psicología? Quizás, aunque uno tiene que sentar bases y una experiencia en el país me puede abrir más puertas que si no la tuviera (? Al menos eso espero.

Y queda la parte social. Claro que la cara de algunos amigos cuando les dije lo que iba a hacer fue de alarma total ¿Es que no planeas ejercer? ¿Sin experiencia en tu propio país? ¿Estás segura que justo después de graduada quieres hacer eso? Y un sinfín que suponía me haría pensar; pero yo estaba bien clara que quería salir y esa era la opción más lógica para mí. No fue hasta meses después que me di cuenta que si me había afectado la parte de las expectativas sociales que tenían sobre mí. Como cuando trabajé con una empresa del gobierno y la gente me miraba raro porque no sabían cómo había terminado ahí. O cuando estaba trabajando medio tiempo y al comentarlo la gente seguía esperando que siguiera diciendo que cosas estaba haciendo, al principio agregaba rápidamente que estaba estudiando francés por las tardes (aunque no todas, pero no aclaraba eso) porque sentía la presión de tener que estar haciendo algo más, como si lo otro no fuera suficiente, como si tuviese que justificar que estoy haciendo algo.

Y pues obvio que no. Para nada. Pero la presión es una cosa impresionante.

El punto es que me he dado mil veces la charla frente al espejo donde me digo que todo trabajo con el que te sientas cómoda, feliz, te alcance para las cuentas y que deje tu dignidad intacta es un buen trabajo (como mi trabajo a medio tiempo, que me hacía increíblemente feliz) y la verdad es que me encanta porque me conforta muchísimo hasta que tengo que repetirla por alguna situación y termino quejándome de la tonta sociedad.

En fin. 

Esto ha sido un montón de ideas aleatorias post-libro que me han dejado la cabeza loca. Los dejo con una frase que me animó después de deprimirme a horrores durante 200 páginas

“Te vas a sentir incómoda en tu nuevo mundo durante un tiempo. Siempre es extraño vernos fuera del lugar donde estábamos cómodos. Pero espero que también te sientas un poco dichosa (…) Hay anhelo en ti. Audacia (…) Te estoy pidiendo que vivas con osadía. Que seas exigente contigo misma. Que no te conformes.“ William Traynor, Yo antes de ti (Jojo Moyes)

A sí que si me disculpan, voy a hacerle caso a un personaje ficticio :)

PD: Todo esto fue producto de la ansiedad ¡Que bien se me dio escribirlo y soltar!

PD2: Siempre se va a temer a lo que se desconoce, por eso: salta. Y si tienes miedo, salta igual (No recuerdo dónde lo leí o si es un proverbio Chino/Japonés/Danés)

La canción del post: I hope you dance - Lee Ann Womack


5 sept. 2016

Me fui - Papeleo.

Lale, no ordenaste tu papeleo anoche.
Only I did. Si, hoy 28/05/2016 oficialmente tengo mi papeleo listo, de hecho, acabo de llegar de la casa de la traductora porque me llamó para entregarme el último. Y no tienen idea de mi nivel de felicidad Además que ayer el Madrid ganó la Undécima Champions League.

Así que lo siento, 001, pero no me puedes regañar.

Si te vas a ir del país, antes necesitas tramitar miles de documentos legales. Si vas a trabajar con niños en otro país... Bueno, la lista es bastante larga.

Cuando mi asesora del programa me envió un correo con todos los requisitos, yo dije: Nada, esto es pan comido. Solo los necesitan apostillados.

Gran error.

Al momento ignoré el correo y dije que me pondría con ello después de mi graduación porque no me iba a ir sin esos papeles y ¿Para que tramitarlos por separado si puedo hacerlo todos juntos? Sin embargo, me plantee como fecha de entrega a la agencia el 31/03/2016, un mes antes de cumplir un año de firmar el contrato porque ¿Qué iba a ser tan difícil?

Segundo gran error.

Siempre quise hacer mis trámites yo porque me parece la peor de las estafas pagar un gestor y que eso no contribuye a que los Ministerios y demás organismos funcionen con naturalidad. Así que me gradué a finales de noviembre y fui feliz hasta que me centré y quise comenzar con esto. Resulta que no es solo apostillar, como yo pensaba, antes tienes que tramitar el documento (en algunos casos especificar si es para irse al extranjero), legalizar y apostillar. Y no todo se hace siempre en el mismo lugar. Y jamás con la misma cita.

Por lo que registro el titulo, pan comido, me lo dieron en tres días (10Dic). Luego ingreso al sistema para pedir una cita en el Ministerio de Educación Superior y espero como un corderito a que me llegue. Mientras, voy a la Universidad a solicitar (no autenticar) mis papeles (acta, notas, pensum, etc.) pero claro que están de paro la mitad del tiempo y cuando al fin hago la solicitud y todos los pagos, me dicen que estarán listos más o menos para febrero. Pensamiento: Joder ¿Será que cancelo la cita en el Ministerio? Mejor espero a que me llegue y veo si me da tiempo.

Mientras eso se gestaba, me encargué de los documentos civiles e hice la primera cita de la apostilla para la última semana de diciembre. Claro que después la cancelé porque no tenía ningún documento listo. Para hacerles el cuento más corto, hice nueve citas en total de las cuales tres concluyeron con documentos realmente apostillados (y este es el trámite más corto, te los dan al día siguiente en la mayoría de los registros) En diciembre todo colapsó así que terminé comenzando en enero.

Documentos civiles: Una semana para solicitarlos, una semana para legalizarlos.

Documentos escolares: Un mes para legalizarlos.

Documentos universitarios: Realmente me los entregaron la última semana de febrero (a pesar que fui todas las semanas del mes a ver si estaban listos) y luego los entregué la primera semana de marzo para que los autenticaran (firma de la máxima autoridad, es decir, la rectora) que es un trámite horrible porque solo dan 50 números y yo llegué a las 06h20 y fui la 37. Allí son 40 días hábiles (que en tiempos de la UCV, es una eternidad). Ah, la cita del Ministerio ¿Recuerdan que la había pedido en noviembre? Pues me la asignaron en febrero. Para ABRIL. Así que recé mucho para que los tiempos me dieran, que me entregaran los papeles autenticados y no perder la cita porque sino me iba a ir el año de la pera. Fui cuatro días antes de que mi cita en el Ministerio y, gracias a Dios, estaban más que listos; según la firma que tienen desde el 16 de marzo. Pues obvio que casi mato a los pobres muchachos que me atendieron por todo el estrés y ansiedad que pasé.

Pero mientras eso se gestaba, me tocó la primera cita de apostilla (documentos escolares y civiles) que era en el registro de Maracay y fue la cosa más genial del mundo. Fui con mi mamá y a las 7.30 ya estábamos allá, con diez personas por delante. El registro lo abrieron puntual, todo estaba muy organizado y a las 8.30 ya estábamos listas ¡Toda una maravilla! ¿Y el día siguiente para retirarlos? ¡Quince minutos y listo! Ahí obviamente estaba muy emocionada por lo rápido y eficaz de todo. ¿La gente de la cola? Muy poca, la mayoría madres con autorizaciones de hijos que ya no estaban en el país, terminándoles el papeleo porque el viaje había llegado y ellos no estaban listos.

Luego tuve la cita en el Ministerio de Educación Superior, que fui en la tarde. También comenzaron puntual y era impresionantemente rápido, solo que estando allí me di cuenta que había una taquilla para "Casos especiales" que eran para personas que ya tenían cita de apostilla y que no tenían cita en el Ministerio. Y bueno, quise prenderle fuego al lugar porque yo había esperado dos meses con mis documentos lindos y bonitos cancelando mil citas de apostilla porque el tiempo no me daba y allí estaban veinte personas de lo lindo adelantando trámites que incluso le iban a salir más rápidos que el mío (a ellos se los dan en una semana y a mí en dos meses :))))))))))

Como era demasiado tiempo para mí (yo seguía empeñada en hacer mi entrega de documentos para principios de mayo si, corrí la fecha dos meses porque no había sido sincera con la primera) decidí pagar una gestora (Sí, ni yo estaba de acuerdo con eso, pero cuando me empeño en algo me vuelvo medio loca, ya lo verán más adelante) que me daba el documento legalizado en una semana. Pero como esas cosas no funcionan legalmente... Terminando siendo DOS semanas.

Y así llega mi segunda cita de apostilla, la cual llegó con la noticia que TODOS los entes públicos estarían trabajando únicamente los lunes y martes. Debo comentarles que las citas de apostillas son mediante un sistema en línea donde seleccionas la oficina y te dicen la disponibilidad de fecha, estas pueden estar espaciadas entre semanas, meses o simplemente no tener disponibilidad. Intenté con Aragua, Miranda y Distrito Capital y me las arrojaba para un mes, dos meses y sin disponibilidad respectivamente. Así que intenté otro lugar y terminé con una cita para Carabobo en dos semanas.

No se pueden imaginar el problemón que me armó mi mamá por elegir una cita tan lejos, en un registro que no conocíamos y que de paso estaba la restricción de días de trabajo. Llamé al registro el día anterior y me dijeron que el único día que no estaban trabajando eran los viernes. Superado el problema y con la cita cercana, nos aventuramos hasta Valencia con mi super GPS y las direcciones de un amigo, llegamos a las 07h y era la número veinte, pero el registro era muy lento y comenzó tarde y terminé llegando a mi casa a las 11h (después de perdernos para salir de la ciudad) Ah, se me ha quedado la cédula y el funcionario casi no me deja entregar y yo estaba casi en lágrimas porque iba a perder la cita ¿Y cuando fui a buscarlos? ¡Me pasó lo mismo! Mi mamá me quería matar, yo me quería morir, iba a llorar de nuevo cuando el funcionario me preguntó por ella y terminé diciéndole que me habían robado de camino a Valencia. ¿La gente de la cola? Jóvenes de la zona, con los que hablé me dijeron que ya tenían algún tiempo ejerciendo aquí y querían otros horizontes, todos con esperanza de volver, todos muy claros de que iban a dejar sus familias aquí, todos esperando un futuro mejor.

Después de Valencia, me faltaba solo un documento. Los antecedentes penales, que tienen que ser tramitados tres meses antes de irte, porque caducan en ese tiempo. La solicitud se hace por un sistema en línea y luego se llevan a un edificio para que te los sellen. Fácil. Sencillo. ¿Qué podría salir mal?

Pues todo, amigos. TODO.

Primero, la página estuvo caída por un mes y medio y yo quería arrancarme los pelos porque la cita de la apostilla en Valencia los tenía incluídos cuando al fin el sistema fue habilitado y hago mi trámite me sale una planilla medio en blanco, pero ahí dice que tardan tres días hábiles en dar el documento, así que no me desespero *Pasa una semana y está igual* voy al lugar a preguntar y el vigilante me dice que la página estaba dando ese error y que tenía que hacerlo de nuevo (me quedaba una semana para ir a Valencia) Por lo que peleé de nuevo con el sistema (aceptan 600 solicitudes diarias, de 08h-12h, pero realmente te acepta la solicitud a las 08h05) y logro la solicitud, espero mis tres días y me voy al edificio con mis documentos impresos. Llegué a las 07h para entregar el documento y a las 08h15 (comienzan a las 08h) ya estaba lista, solo que el documento me lo daban en dos días hábiles, yo fui un miércoles, pero los viernes no trabajan y el jueves tenía la cita en Valencia.

Así que mi ya había perdido la cita para la apostilla de ese documento y era 25/04 por lo que mi fecha auto-impuesta de entrega de documentos me estaba pisando los talones. En un momento de desesperación, llamé a la gestora de nuevo y le pregunté en cuánto tiempo me podía tener ese documento apostillado: una semana. Acordé con ella que se lo daría el mismo día que lo recibiera.

Fui a buscar mi documento a las 08h, ya que el día que lo había entregado todo había sido muy ordenado y rápido. Otro gran error. Había una cola de 250 personas aproximadamente (sin entrar al edificio, imposible saber cuantas habría arriba). Y bueno, nada, a esperar. A eso de las 10h baja un vigilante y dice que están solicitando personas cuyas cédulas terminen en X-X-X (dentro de los cuales estaba el mío) Sobra decir que dejé una conversación a la mitad y salí corriendo como si mi vida dependiera de ello, subo corriendo las escaleras (se entrega en el piso cinco) llego al tercer piso y... La cola llegaba hasta allí. Pero no importa, me salté al menos 200 personas de afuera y ya estaba adentro, no me podían sacar si llegaba la hora de cerrar. Pues les digo que terminé saliendo del edificio a las 13h. Fue un desastre total, pero me dieron mi papel.

Me reuní con la gestora, se lo entregué y a la semana me dice que está listo y que vaya a buscarlo, solo para cuando nos encontramos decirme que era una falsificación y que ella podía encargarse de uno legal pero en dos semanas. Y que tenía que tramitar los antecedentes OTRA VEZ, pero que ella lo haría sin cobrar.

Mi cara: Esto no merece mi tiempo.
Mi nivel de molestia no era de este mundo, tomé mi papel (sellado por la parte de atrás) y me fui (sin pagarle, claro está). Sulfatada como estaba entro en el registro de citas para apostillar y ver la disponibilidad: JULIO. Mis antecedentes, expedidos en abril, podían ser apostillados en julio, el mes que se vencían. Casi me ponía a llorar y dejé eso por el día.

Al día siguiente (sábado) y negada a tramitar otros antecedentes (aunque ya había hecho la solicitud y todo, estaba segura que ese sello me los invalidaba) entré al sistema nuevamente y veo que hay una cita para el lunes, me pongo a saltar en una pierna y corro a decirle a mi mamá, que se alegra conmigo hasta que le digo que es en Falcón y me dice que ni loca me va a llevar para allá y que ni sueñe en irme en bus. Pues me molesto de nuevo y estoy a punto de darme cabezazos contra la pared. Al día siguiente (¿Ya vieron lo insistente que soy?) ingreso al sistema una vez más y... Una cita para el miércoles, en Lara; corro de nuevo a donde mi mamá y le imploro que me deje ir, ella accede porque tengo un familiar allá y el jueves debería estar todo listo.

Así llegamos a mi última y más sufrida cita. El registro de Lara. Mami me llevó al terminal de Maracay y salí para Barquisimeto a las 10h, para llegar a las 14h, en el camino tenía un señor de 86 años que solía ser escolta de Marcos Pérez Jiménez que tenía las historias más geniales del mundo y que no se molestó porque me durmiera la mitad del camino. Me fui el día anterior para estar a las 07h en el registro que tenía una cola aun más grande que la que había hecho para los antecedentes, pero a las 09h ya estaba adentro y solo tenía quince personas por delante; sin embargo, era tan lento que igual terminé saliendo a las doce y media y con la noticia de que allí tarbadan TRES DÍAS HÁBILES en entregar el documento. Obviamente me regresé a mi pueblo porque iba a estar listo para el lunes. Al llegar al terminal de Maracay, me iban robando así que terminé medio traumatizada.

Para evitar rabias innecesarias, el lunes llamé al registro y me dijeron que el papel estaría listo el martes, no el lunes (punto para mí por ser precavida), pero el miércoles mi papá tenía que ir allá y me fui con él. Debo acotar que todo lo que leerán a continuación está pasando mientras que tenía el peor dolor de estómago y nervios por temor a llegar allá y que me dijeran que el documento era inválido y me llevaran a la cárcel por usar gestores o algo así. Llegamos temprano y todo el centro estaba militarizado, pero entré sin ningún problema, todo fue maravilloso y rápido y me dieron el documento sin importar que estuviese sellado y casi beso al señor porque usted-me-salvó-la-vida-y-como-un-mes-adicional-de-trámites.

Al día siguiente llevé el documento a la traductora y en tres días lo tuvo listo.

En total me tomó hacer todo el papeleo en cinco meses, que cada vez que lo comentaba en las colas las personas me decían que había sido demasiado rápido y que era muy suertuda, mientras que yo pensaba que se me había ido la vida en ello. Yo creo que fui demasiado insistente y que no dejé que el sistema me desmotivara.

A mi no me pareció un calvario todo el trámite (solo los antecedentes, de verdad), pero releyendo puedo entender si alguno lo ve así *risas* no esperaba que saliera un post tan largo o anecdótico, but here I am.

PD: En las colas predomina la gente joven, se habla de las injusticias y sufrimientos en el país, usualmente son personas que han viajado y que quieren otras oportunidades. Las personas se tardan mucho tiempo también porque no pueden faltar tanto al trabajo (yo hice maniobras entre días libres y permisos) y esperan hasta tres meses por las citas en sus registros, pero conocí a una pareja de Valencia en Barquisimeto que estaba haciendo lo mismo que yo, así que no soy la única loca.

PD2: Todas las locuras valieron la pena, porque estoy demasiado feliz por enviarle el correo mañana a mi asesora y decirle que al fin todo está listo.

Canción: On top of the world - Imagine dragons.


cause i’m on top of the world, ‘ay 
Porque estoy en la cima del mundo
I’m on top of the world, ‘ay 
Estoy en la cima del mundo
Waiting on this for a while now
He estado esperado por esto durante un tiempo 
Paying my dues to the dirt 
Pagando mis deudas 
I’ve been waiting to smile, ‘ay 
He estado esperado para sonreír
Been holding it in for a while, ‘ay
Aguantándolo por un rato 
Take it with me if i can 
Lo tomaré conmigo si puedo
Been dreaming of this since a child 
He estado soñando con esto desde niña

3 sept. 2016

Me fui - Los que se van.

23/05/2016
"Tú no puedes sentirte triste, no puedes exigir nada, no tienes derecho; tú elegiste irte, así que bien puedes estar feliz al respecto." 
Fragmento de una discusión.


Primero lo escuché en una canción. Luego presté atención a que la gente siempre hacia referencia a eso, como una división entre la especie.

Una vez que tomas la decisión de emigrar -y cuando ya eres emigrante, supongo- el mundo se separa en dos tipos de personas: los que se quedan y los que se van, es automático, ni siquiera te das cuenta que pasa hasta que un día un pensamiento te sorprende y luego ya no puedes olvidarlo.

Los que se quedan estarán feliz por ti, te felicitarán, te dirán que te irán a visitar y que aproveches esa oportunidad que no tiene cualquiera. También sufrirán un poco al saber que todavía está en su futuro lidiar con las situaciones del país y ese tipo de cosas. Pero jamás había escuchado acerca de los "derechos" que tienen, como si tuviesen el derecho odio redundar de sufrir más tu partida que tú, como si pudiesen sentirlo más profundamente solo por el hecho de que tú decidiste irte y ellos no hayan tenido una palabra al respecto. Cabe destacar que cuando escuché la frase que escribí arriba me quedé sin habla, aun intento encontrar una respuesta que sea lógica ante los oídos de los demás.

Los que se van pues estarán felices, para que decirlo, pero aunado a eso sentirán una culpa tremenda por todas las oportunidades que tendrán, las cosas que van a poder comer, las cosas que van a vivir sin ninguno de sus amigos o familiares; es una culpa tonta, pero es bastante real. También se sienten tristes, el hecho de que hayan tomado la decisión de emigrar no significa que estén completamente felices por abandonar todo lo conocido, como si eso aliviara el dolor.

Los que se van también tienen sentimientos. También extrañan. También pueden darse golpes de pecho, hacer comparaciones y lo que sea que se les ocurra.

Porque al final todo es una gran tontería, ni uno puede decirle al otro qué sentir ni el otro puede sentirse más. La verdad me sorprende la cantidad de divisiones que se busca el ser humano; sí, todos somos diferentes, pero basta con cada quien sentir y vivir lo suyo en su espacio para que el mundo comience a ser un lugar mejor.

Así que a pesar de entrar en esa categoría de Los que se van eso no me encierra dentro de las concepciones que tienes tú de eso.


1 sept. 2016

Me fui - Me quiero ir ya VS ¿Por qué el tiempo pasa tan rápido?

17/05/2016

La concepción del tiempo es una cosa... Relativa. Muy relativa.

Hace un año y algo más, cuando fui a las oficinas de la agencia, me parecía que un año era demasiado tiempo. Hoy, ya no me parece tan largo. Y eso va cambiando con los días.

Quiero decir, hay días donde me parece que tengo todo el tiempo del mundo para compartir con mi familia, salir, disfrutar de mis amigos y todas esas cosas porque septiembre sigue sonando tan lejos y poco real. Y hay otros días donde siento que el tiempo se me escurre como agua entre los dedos mientras veo los momentos pasar.

Oh Dios
Probablemente no sea la única que se ha sentido así, pero por una parte estoy tan emocionada de estar en Francia, viendo cosas nuevas, probando nueva comida, aprendiendo un nuevo idioma, estando sola (o al menos lejos) realmente por primera vez en mis 22 años, siendo responsable por mí; que sinceramente no puedo esperar. Es que solo la posibilidad de tomar un tren y terminar en cualquier lugar por el resto de la tarde me hace desear ya que todo esté listo, que tenga familia, fecha y un boleto de avión sin retorno Oh, como si fuera tan fácil.

Y luego, están los días en que me pregunto qué está mal conmigo, cómo si quiera pensé en dejar mi casa, mis comodidades, mi familia y mis amigos ¿Qué puede valer tanto la pena como para dejar todo? ¿Cómo es posible que el tiempo pase tan rápido y me robe momentos con los que amo que en el futuro me tendrán que consolar por los que me estaré perdiendo?

Claro que también están las mil cosas que hacer. Es como si no hubiese suficiente tiempo para hacer todo el papeleo, compartir con mis seres queridos, encontrar familia, estudiar francés, trabajar, ponerme al día con mis citas médicas y en resumen estar lista para cuando sea tiempo.

Nunca he sido buena con eso de ser paciente y este proceso me ha puesto a prueba puesto que solo hay una cantidad de cosas que puedes hacer por ti misma, el resto es esperar (por mi asesora, por los ministerios, por las apostillas, porque los papeles estén listos, por el examen de francés, por encontrar una familia, por un pasaje, por todo) y creo que por eso mismo es que el tiempo me parece tan variante, como si cuando las cosas dependen de mí pareciera que tuviese todo el tiempo del mundo para hacerlas; pero cuando están fuera de mi control pareciera que estuviese en cuenta regresiva.

Supongo que es cuestión de perspectiva como todo. La cosa es que empiezo a ver la dualidad de todo este asunto.

Canción: Life Happens - Brandon & Leah