20 sept. 2014

Día 5 - Gordear, gordear, gordear.

Me desperté à las 13.00 y puedo decir que dormí tan plácidamente que pudiese haber seguido durmiendo. Cuando salí, ya mi primo y mi papá habían ido al mercado del centro y comprado todas las cosas para hacer una paella, era curioso había tanto de todo menos de arroz (lo cual es lo máximo) ayudé a mi padre a cocinar y luego la paella no se cocinaba. Tuvimos que pasarla a otra bandeja y recocinarla y fue todo un show, pero al final valió la pena porque estaba divina. De postre comimos pirulin con Nutella.

Arreglamos la cocina, nos arreglamos nosotros y fuimos a caminar por la playa (queda a dos cuadras de casa de mi primo) el clima estaba frío y el cielo gris, pero igual fue divertido (y diferente) caminar por la arena y tocar el agua y regresar a la casa de mi primo para buscar las bicis. Paseamos por el muelle (dónde mi hermana casi hace que un señor se cayera al agua, otro que casi lo chocaran y otro que se enamorara de ella). Era realmente un peligro al volante. Tomamos algo en un café del muelle y luego fuimos a la plaza de los cuatro caballos (o algo así) y había una exposición de carros viejos de carrera con la que nos distraimos un rato. Luego fuimos a uno de los cafés más bellos (¡y sabrosos!) que he visto en mi vida. Pedimos cornettos (como croissants) rellenos, un cacho enorme relleno de crema, un profiterol, café, cerveza y gordeamos un rato con el delicioso sabor de todo eso mientras mi primo iba a buscar a su novia al trabajo.

Cuando ellos llegaron fuimos a otro sitio cercano por unos tragos y son los tragos más geniales de la vida OK? Son de colores brillantes, tienen gomitas, saben bien y TIENEN GOMITAS. I mean, yo ni siquiera tomo y estaba encantada con ellos. Pasamos un rato chevere (sacaban tragos a todo momento, en las paredes había carteles de cuanto cobraban las señoras de la noche en otras épocas y carteles de promoción del ron santa teresa, de Venezuela) y nos fuimos caminando hasta el apartamento. Sin pensarlo, era de nuevo la una de la mañana. Y lo único que habíamos hecho en todo el día era comeeeeer.

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