19 sept. 2014

Día 3 - Mírame cuando esté soleada.

Se suponía que me pararía antes que todos para poder escribir la entrada de ayer, pero en lo que sonó la alarma a las 05.17 solamente la apagué como si no fuera nada importante. Luego mi papá me dijo que ya era hora y que me parara así que me tambaleé al baño (la noche anterior el aire acondicionado del cuarto no había servido para nada e incluso terminé durmiendo sin camisa del calor que hacia) y me duché, al salir ya todos estaban listos, hicimos el check-out y  caminamos a la estación de bus mientras aun estaba oscuro afuera (¡y con un frío de mil demonios!) el bus pasó en seguida y antes de que lo supiéramos ya estábamos en la estación. Incluso llegamos antes que mi primo y su novia, que viven mucho más cerca y tenían los pasajes. Pero estábamos tranquilos, aun teníamos una hora hasta que el tren saliera. Luego 45min. 30. No llegaban. 20. Me desesperaba. 15. Anto y yo empezamos a preguntarle a la gente para que nos prestaran sus teléfonos y poder llamarlos, pero la gente no accedía. 10. Aun no aparecían. 5. Fuimos hasta el andén a decirle a mis padres y vimos como nuestro tren se alejaba, sin nosotros. 

Mis padres estaban de muy mal humor y estaban despotricando malhumorados por doquier, yo solo pensaba en conseguir un teléfono para llamar a mi primo porque sabía que se había quedado dormido y había un tren que salía en 30minutos y yo necesitaba que moviera su trasero hasta la estación. Anto y yo le preguntamos a un señor y se negó, fuimos a una cafetería y nos mandaron al teléfono público de la estación (¡el cual es imposible de usar y que ya habíamos visto, gracias!) como última opción, nos acercamos al señor que venden los tickets de los buses y (si, hay gente buena en este mundo) nos prestó el teléfono. En lo que Andrés contestó, supe que mi teoría era cierta y se habían quedado dormidos; enseguida se fueron a la estación y cuando llegaron hablaron con el de los boletos y había un tren que salía en dos minutos así que otra vez corríamos por la estación como unos locos y comprobamos los boletos y quedaba un minuto yyyyyyyyy 

Nos montamos en el tren. Sin siquiera pagar un euro de más. El buen humor de mis padres estaba de vuelta y nos relajamos en un corto viaje a Bologna Centrale, donde teníamos que hacer el cambio de tren y aprovechamos para desayunar (unos croisant con chocolate y crema divinos)
Regresamos a la estación (incluso nos montamos en el tren veinte minutos antes, para estar seguros, ja) y nos encaminamos a Venezia, en bologna el frío estaba de muerte, pero a medida que avanzaba el eterno viaje de tren por las eternas praderas con pocas montañas el sol se iba intensificando más y más. Al punto que tuve que quitarme mi suéter y andar en camiseta.

La estación está muy distinta de cuando vine hace cuatro años, incluso tiene un nuevo servicio de venta de boletos (dónde tuvimos que hacer una cosa enorme para comprar los tickets de regreso con más de 20 números de espera y de lo que mi papá nos salvó consiguiendo un ticket abandonado) y al salir de ella me di cuenta que Venezia luce mucho mejor cuando está soleada. Mis recuerdos de ella eran fríos, grises y malolientes, pero hoy se ha develado ante mi una nueva ella. Hermosa, clara, brillante, nueva y muy turística. Demasiado turística. Compramos los tickets para el vaporetto y fuimos hasta el hotel, este queda por el mercado y el puente Rialto, al principio nos metieron por un callejón horroroso, pero al llegar a la habitación es espectacular. Incluso tenemos vista al canal principal!! Fue todo un éxito.

Dejamos las maletas y nos montamos de nuevo en el vaporetto para terminar de recorrer el gran canal y llegar a la plaza san marcos. Todo es muy diferente con la luz del día, más bonito, más me encanta la vida. Los artistas locales son increíbles, se ponen a trabajar en los alrededores de la plaza y puedes ver como con técnicas imposibles logran replicar lo que ves ante tus ojos. Recuerdo que la otra vez que vine acababa de llover cuando llegamos a la plaza, por lo cual estaba relativamente vacía y se podía apreciar todo, pero esta vez estaba tam abarrotada que incluso había cola para tomarse fotos con las palomas. Mientras mi familia entraba a la Iglesia San marcos yo me quedé en la plaza (no se puede pasar con bolsos) sentada sobre la baranda de un obelisco a ver a los turistas tomarse fotos, los guías de grupo y esa clase de cosas que te hacen reír cuando no eres tú quien las hace (como tomarte una selfie). Cuando ellos salieron fue mi turno para ir (por lo cual todos me odiamos durante un rato) así que entré a la iglesia directamente a la terraza, ya sabía lo que quería ver. Los cuatro caballos de la iglesia (son del siglo cataplum y los robaron mil veces y son impresionantes y perfectos). También la vista de la plaza y el campanario valen la pena, y la vista del palazzo ducale (por cierto, tuve que hacer la cola eterna para subir tres veces: en la primera no dejaban pasar los bolsos, en la segunda no tenía dinero y me di cuenta muy tarde y a la tercera lo conseguí) una señora muy amable me tomó fotos y pude ver como cambiaba la hora en el magnífico reloj justo sobre la plaza. Todo cronometrado menos el odio que me tenían.

Inmediatamente fuimos a comer (¡Estaba demasiado delicioso!) y luego fuimos por el paseo en góndola. A la que mi primo le decía gandola y terminé yo también diciéndole así (al igual que gandolero y gondoleando) y si nunca se han montado en un barco estrecho con seis personas, les recomiendo que lo hagan, es divertido hasta que parece que alguien se va a caer al agua. El paseo fue largo y el gondolero era super amable y posaba para las fotos y nos sacó al gran Canale para el atardecer y <333

Queríamos algo dulce par comer así que caminamos por todas las calles de Venezia buscando, mi hermana encontró una tienda y se puso a ver ropa, mi primo se puso a ver las máscaras (las hay en todo lugar y son bien caras, más abajo les pongo una foto de unos chicos que me llamaron la atención, así que les sisee y les tomé una foto). Ya cuando estábamos todos cansados y queriendo matar a mi hermana que seguía presionando con lo del dulce, encontramos un lugar. Solo para que ella comiera lo que se había estado negando a comer: helado.
Ya muerto del cansancio, aunque aún era temprano, regresamos al hotel para refrescarnos e ir al casino (lo cual fue terriblemente aburrido, pero al menos gané "algo"), para el cual teníamos que cruzar el canal y nadie quería caminar así que tomamos el vaporetto y compramos boletos aún cuando nadie más lo hizo ni los revisaron ni nada. Al entrar, mi hermana se quedó fuera con Andrés y Pa mientras nosotros matabamos el tiempo. Por fin salimos y fuimos en el último vaporetto de la noche (sin pagar pasajes, ¡que malotes!) y el conductor como que iba más dormido que despierto porque chocaba con todas las paradas que tenía que hacer.

PD: ayer se me olvidó comentarles que vi a un par de chicos dejando rosas por la plaza del centro de Rimini <3

PD2: si tuviese un euro por cada chico hermoso que veo acá, jamás tendría que regresar.

PD3: mi hermana dice que uno se acostumbra a eso, a los chicos bellos, pero yo creo que no.

PD4: Dicen que Venezia es una ciudad a la cual venir enamorado, así que imaginarán la cantidad de parejas y besos que vi.

PD5: Venezia es increíblemente hermosa de noche, las luces sobre el agua y el suave sonido del mar <3333

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