13 jun. 2011

Perfecta

Se levanta temprano para ir al colegio, se mira al espejo y odia su reflejo, rápidamente se lava la cara y se aplica su maquillaje habitual. Mejor dice para sus adentros. Su mamá se quedó dormida y ella hace su desayuno y el de su hermano pequeño; entra al cuaro de sus padres y les da un beso de mariposa en la mejilla a cada uno; suavemente, mese a su padre para que se levante, él los lleva al colegio. Al llegar, sus compañeros se arremolinan a su alrededor "¡Buenos días Carlotta! ¿Tienes la tarea de biología? ¿Y la de castellano?" dicen diversas voces, ella sonríe - como siempre - y con un movimiento agrasiado saca sus cuadernos y deja que los cuervos se los lleven. Se apresura a llegar a su puesto de siempre, en la primera fila en la columna central, se sienta y coloca su bolso vacío sobre sus piernas. Suspira y mantiene la sonrisa, un chico se acerca a ella. Es el sueño de la mayoría de las chicas del colegio, alto, de hombros anchos y sonrisa perfecta; de cabello negro como el azavache, piel tostada como la canela y ojos verdes como las hojas en primavera; es destacado en los deportes y en las clases, todo lo que las chicas quieren de un novio. Solo que es su novio.

Él le sonríe y su corazón se aprieta, fuera más fácil si no estuviesen juntos, dolería menos. Se acerca lentamente y se cierne sobre ella, le da un beso poco casto sobre los labios, ella se separa, pero ya tienen las miradas de todos sobre ellos, siempre es así. El profesor llega y termina con su nube de atención, se dedica a las cuentas - una de las cosas que se les da mejor. Antes de que se de cuenta, entre clases que la distraen de su realidad, cotorreo con las amigas, finiendo interés cuando realmente no es así, entre risas falsas y palabras planas se termina su jornada escolar. El último bloque lo tuvo libre así que buscó a su hermano y se fue para su casa, mientras el pequeño niño juega en su mundo de colores y fantasía, ella prepara la mesa y hace el almuerzo, para cuando su mamá llega están ellos esperándola en la mesa para comer.

- Mi niña, no tenías qué.. - Pero Carlotta lo sabe mejor, sabe que si no hubiese echo eso tendría problemas, sería acusada de cosas que no son ciertas pero que aún así le lastiman el corazón.

Después de esmerezarse en limpiar la cocina - incluso después de que su madre se ofreciera a ayudarla - se baña y se arregla nuevamente, tiene sus lecciones de piano - impuestas por su madre - y sus clases de latín - propuestas por su padre - que, a pesar de no gustarle, le ayudan a distraerse y pasar menos tiempo en su casa. Al salir de sus clases su novio la va a buscar, caminan por un jardín iluminado por luces de navidad, lo que debería ser romántico resulta para ella aburrido ¿Por que todas quieren salir con este chico? Se pregunta ¡Si supieran lo inseguro que es sin su equipo a su alrededor, sus miedos y temores a la falta de atención, su ego que jamás le hace preguntas a ella, su tendencia a creer que todo está bien y son la pareja perfecta!

Se encuentran a sus amigas en el parque, por más que siempre es igual, ella espera que se den cuenta de que algo anda mal, que sus sonrisas son una máscara y lo que creen todos es una vida de sueño para ella es una pesadilla ¿Por qué no contarle a ellas lo que ocurre? Sencillo, ella quiere que sean tan detallistas como lo es ella con ellas, que se percaten de sus cambios mínimos y que empiecen a preguntar por qué. Pero nada pasa, ella continúa con su máscara y su mundo inventado, esperando que alguien se de cuenta de todas las mentiras que ha contado.

Cuando llega a su casa - después de ayudar a su madre con tareas del hogar y ayudar a su padre a reparar un par de cosas - está al fin sola en su cuaro. Se quita su ropa cara y su maquillaje característico, se coloca aquel camisón viejo que le regaló su abuela antes de morir y se mira en el espejo ¿Por qué ella si puede ver a esa niña frágil, insegura, dolida y afligida cuando los demás parecen no notarlo? Antes de que pueda evitarlo ya está llorando - como cada noche - suprime su llanto con una almohada, lo menos que necesita es que su madre empiece a preguntar por qué llora, entre el suave vaivén que le ofrece su cuerpo y el sonido de la lluvia en la ventana, se queda dormida entre las sábanas esperando que el amanecer le traiga fuerza para seguir adelante con una vida que pensó en poco tiempo cambiaría.

Esa chica que ves sonreír como si la vida se le fuera en ello, esa chica que participa en clases y es amiga de los profesores, la chica que te ayuda con las tareas y sale con el chico que desearías fuera tu novio, ella que ayuda en casa y nunca se queja, que ayuda con favores aunque tenga más cosas que hacer, esa chica que consideras perfecta es más infeliz de lo que piensas. Detrás de cada sonrisa que regala reprime una lágrima, de cada palabra calma suprime un grito, su vida es una farsa, una obra de teatro que ella misma ha inventado, ella como protagonista de una comedia negra y una tragedia que jamás pensó había creado. Ella, que crees ser el ser más perfecto, se odia por lo que es. Y sin embargo, nada hace para cambiarlo...

PD: Recuerda que la perfección no existe, que siempre podrás ver un vitrina pero solo conseguirás ver el interior si entras a la tienda. Si te dehan entrar a la tienda.

PD2: Gracias a ella por dejame contar su historia, y hacerle ver que su vida estaba mal, solo porque ella lo quería así, porque el poder de cambio siempre está en ti.

1 comentario:

  1. :o Lo amee! definitivamente lo amee! es diooss! No puedo ni decirloo!! me identifique con tantas cosas!! naahwuuaaa! Lo ame de vdd q si!

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