11 ene. 2012

Guardé tanto de ti

Hoy, mientras sacaba la basura de mi cuarto, limpiaba y veía que era lo que hacia tanto espacio me encontré con un montón de cosas que no esperaba. Habían artefactos de hace tanto tiempo que no recuerdo como era vivir con ellos, había tantas fotos - cápsulas de felicidad - en una caja que dejé intacta después de reír un rato y recordar mucho, habían notitas escritas en papeles de una época que siempre fue lo que esperaba de la vida; y sin darme cuenta, me percaté de que guardé mucho de ti. Mientras más revisaba y recordaba, más veía un poco de ti. Tus sonrisas regadas en mi cama, tus cosquillas en el suelo, junto a mi, tus sueños en mi almohada, tus palabras rebotando en las paredes y tus besos aun persiguiéndome en mi armario.

Guardé la cinta que ataste a mi muñeca, esa que aun no sé de donde sacaste, pero con la cual te emocionaste al saber que mi nombre era Ribbon.
Guardé el pasaje de tren de esa vez que pensaste que la primera cita en un viaje de cuatro horas a una ciudad que ninguno de los dos conocía no podía ser más que perfecta - y lo fue.
Guardé las notas que me pasabas cuando estábamos rodeados de gente - y cuando estábamos solos - porque tus palabras eran demasiado hermosas y honestas como para decirlas en voz alta y jamás volver a recordarlas.
Guardé la foto que le tomamos a la nada un día estando aburridos, sin darnos cuenta de que la nada resultó ser un pajarito en un nido colgado en la copa de los árboles, con los rayos solares escurriéndose entre las ramas.
Guardé el reloj roto que me diste cuando me dijiste que junto a mi no pasaba el tiempo y por eso siempre seríamos eternos.
Guardé la hoja de verano que reposaba en tu cabello la primera vez que nos besamos.
Guardé los secretos que nunca te conté. Y ese guante que te hizo volver.
Guardé el anillo de goma que me diste cuando entre risas y bromas me aseguraste que nos casaríamos.
Guardé tus abrazos en mis noches de pesadillas y tus besos de buenos días.
Guardé tus melodías y tus risas.
Guardé tus rabietas y caricias.
Guardé tus promesas no cumplidas.
Guardé la grapa que me diste cuando te dije que mi corazón estaba roto; y las baterías que me lanzaste cuando te dije que no podía más.
Guardé el mapa que me diste para eligiera a donde ir y el boomerang que venía con él como promesa de siempre volver a ti.

¡Y pensar que guardé todo esto en una gaveta de mi cuarto! Que como algo tan pequeño puede significar tanto, que donde tu ves basura yo veo palabras. Guardé tantas cosas, tantos recuerdos sin saber que me harían sonreír tanto, revivir aquellos momentos de nuevo. Cuando te fuiste, tuve miedo de visitar este lugar, tan plagado de ti, pensé que al estar tan inundado por tu esencia nunca sería capaz de recuperar mi esencia, pero tengo la firme sospecha de que nunca lo fue, que si incluso no hubiese esperado esta cantidad absurda  de tiempo para venir aquí, no me hubiese causado el dolor que mi mente siempre esperó.

Eras demasiado bueno, demasiado puro para eso. Pero ya no estás, e incluso decir eso no causa ese típico ardor en mi pecho que acompañó los primeros días de tu partida. Hoy solo puedo sonreír y pensar lo ilógico que es que haya guardado tanto de ti y tu no estés aquí.

1 comentario:

  1. OMG mujer tus palabras me emocionan, hasta mis musas se alborotaron con este escrito, sigue asi amiga... Pronto te vere con estas historias publicadas!! TKM

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