13 mar 2012

Así se fue el semestre III

Oh si, es sorprendente lo rápido que pasa el tiempo cuando te estás divirtiendo - quizás por eso el semestre se me pasó tan lento - así que una vez más: estoy de vacaciones \o/ y después de todo lo que tuve que pasar este semestre, créanme cuando les digo que las necesito. Primero que nada, quiero informales que pasé todas mis materias y - considerando que veía cuatro - me siento patéticamente orgullosa de ello.

¿Recuerdan aquella materia del primer semestre de la cual me quejaba y, según yo, si entendía? ¿Esa que reprobé? Bueno, resultó que reprobar fue una de las mejores cosas que me pudo haber pasado (?). Tuve un profesor distinto - uno que realmente se preocupaba de que entendiéramos y se molestaba cuando no leíamos - y un preparados más distinto aun - si, este si es un distinto tipo loquito. Pero eso no fue lo único, compartí con muchas personas nuevas y establecí amistad con ellas. Aprendí que era una materia de discusión y análisis, en vez de caletrera (?) y aburrida. Tuvimos la oportunidad de acercarnos a los temas desde distintas perspectivas a como lo habíamos hecho la primera vez y el que todos estuviésemos de cierta forma relacionados con los temas, facilitó entenderlos por completo. No es que Koyré, Durán, Leahey, Marx, Durkheim, Weber, Arednt, Brunner, Mires o Sibilia sean mis amigos ahora o los odie un
poquito menos de lo que los odiaba cuando los vi por primera vez, es que ahora de verdad entiendo que su propósito no era amargarle la vida a los estudiantes de psicología, que después de verlos por segunda vez realmente me parecen interesantes y me parece maravilloso haber captado el sentido de sus palabras. Ah, el sentido, esa tonta palabra que me acosó este semestre. Sin embargo,  no fue tan molesta como subjetividad ¿Sabían que hay distintos tipos de subjetividad? Si, la subjetividad de pasillo, la subjetividad de José y la que todos creíamos tener, pero que ninguno tenía en realidad ¿Confuso? ¡Intenten lidiar con eso durante un semestre completo!

A pesar de todo lo que aprendí en teoría social - créanme, más de lo que mi cerebro creyó poder hacer - creo que una de las cosas que más me va a servir es el uso de las palabras. Verán, a principio de semestre -y durante su tiempo de vida-, nuestro profe se empeñaba en que cuidáramos las palabras que usabamos para definir, comentar o argumentar sobre algún tema. Y se sorprenderían lo mucho que cambia una oración cuando utilizas las palabras adecuadas. El punto es, que después de muchas Caliwebers, Marxdiciones y tocaderas de Weber, de ser piratas, de odiar a nuestro preparador, de guías interminables, de reuniones no realizadas, de vistas espectaculares desde el piso 11 de la biblioteca, de chistes internos durante la clase y muchos tweets; se acabó teoría social para mi de una manera que jamás hubiese pensado terminaría una materia tan aburrida. Btw, fue la materia donde tuve mi nota más alta, ahí se muestra todo mi esfuerzo.

Por otro lado, Estadística III fue un verdadero dolor en el ass, fue sorprendente como
entendía - o creía entender (?)- todas las clases y aun así estuvo a punto de suspender la materia. La vi con el mismo profesor que el semestre pasado y casi todo el salón de la vez anterior también, pero el método cambió. Una de las conclusiones a las que llegaron mis compañeros durante este semestre en esta clase fue que lo que no se muestra, no se vende, otra fue que mi trasero tiene las proporciones de una campana de Gauss y por último que tu actitud en el salón es directamente proporcional a la nota que sacas en el examen. Nada mal para un semestre que trataba de comprobación de hipótesis y probabilidades ¿Verdad?

A pesar de todo, uno de mis mayores logros este semestre fue pasar psicofisiología ¿Les comenté que viajé y me retrasé dos semanas de clase? Bueno, yo llegué un viernes y el lunes tenía parcial de esta materia. No es que diga que estuve colgando de un hilo durante todo el semestre por el viaje, pero no ayudó mucho. La verdad, psicofisio fue un dolor constante en los omóplatos u_u incluso tuve que presentar dos exámenes de temas diferentes el mismo día ._. por suerte - y dedicación, debo agregar - todo resultó bien y quedé con muchos conocimientos sobre las afasias, anoxias, sentidos, síndromes raros, amnesias, transducciones, enfermedades relacionadas con el sueño, la vejez, los hermosos neurotransmisores y un montón de cosas que ahorita sólo me sirven para #WeirdFacts, quiero decir, fue increíblemente interesante, pero mis niveles de ansiedad en esa clase no era normales.

Por último, aunque eso únicamente lo hace más importante, tenemos a Psicología General III. Si, sé que llevan varias entradas leyendo sobre Psico General, pero les prometo que esta es la última *Se seca las lágrimas* La verdad, esta materia es de la cual deriva toda mi vida en la universidad (?) allí conocí a las personas que luego se volverían mis amigos y grupos de trabajo, allí aprendí más de la vida y de los hechos psicológicos más de lo que ninguna materia me ha enseñado, allí me aprendí que las discapacidades son mentales, no físicas, allí... Allí aprendí más de lo que les quiero contar y de lo que entenderían. Lo único que tengo que decir a las psicologías generales fue que no pude haber caído en mejor grupo ni con mejor profesora, que
agradezco mil veces a las fuerzas chamánicas (?) que me llevaron a estar allí y a mi voluntad - porque les digo que hay que tener voluntad de acero para sufrir con prácticas, trabajos, monografías, proyectos, parciales y cualquier tortura decorada que se le pueda ocurrir a Carolina por tres semestres voluntariamente - por resistir y salir airosa de esta.

Mis compañeros - aunque yo los considero amigos, no sé ellos - han sido lo máximo, no es sólo saludarlos entre clase, compartir los desayunos o que te amenacen con unfollows porque twitteas a las cuatro de la mañana y ellos no consiguen leer a nadie más que a ti, son los chistes internos, las horas de estudio, el comprender que alguien realmente es inteligente, morir de hambre juntos, los chistes internos, esperar impacientemente porque alguien nos diga la nota de un parcial, movilizar cielo y tierra por las noches para saber si hay clases al día siguiente, preocupación por cuando alguien presenta incluso si ellos no están presentando, patearlos en los pasillos, saltarles encima cuando no están viendo, gritarles y que te griten, abrazarlos,
quejarte de ellos y con ellos, conspirar para luego no hacer nada, aguantar que fumen incluso cuando estás comiendo, ir al cine a ver películas de mocosos y admitir que te gustaron, que conozcan a tu madre y los invites a tu casa. Por eso creo que más que mis compañeros son mis amigos. Ah, también porque los quiero a montononones, pero no les digan ¿Ok?

Si, fue un semestre eterno, pero valió la pena cursarlo junto a ellos.



Fecha en la que debió ser publicado: 15/02/2012 00.02am

12 mar 2012

What if...

"¿Que hubiese pasado si...?" Creo no ser la única persona que alguna vez pensó o dijo esto, pero quizás si fui la única que se dio un par de cachetadas - metafóricas, no literales - después que lo decía. Sin embargo, hace un par de semanas estaba viendo una de mis series de televisión favoritas y todo el capítulo trató sobre eso, así que me di la oportunidad de pensar en aquellas cosas que nunca pasaron, pero que supuse que con otra decisión todo hubiese resultado distinto.

Porque, después de todo, en las decisiones que tomamos es donde residen las posibilidades.

La verdad, hay menos de cinco situaciones que me atormentan cuando pienso en la pregunta con la que comienza este post, lo cual me hace una persona realmente feliz ya que significa que pocas veces me arrepiento de las decisiones que tomo - también porque estoy increíblemente contenta de a donde me han llevado esas decisiones. Eso, o que quizás ya me he acostumbrado a no pensar en lo que hubiese pasado sino en lo que pasó. Créanme, es mucho más fácil.

Muchas veces una palabra, una acción, un mínimo gesto - o la falta de ellos - son los causantes de determinada situación, a veces resulta ser la combinación de todos ellos, pero no siempre así que ¿Realmente podrías identificar que fue lo que hiciste - o no hiciste - para poder cambiarlo? Por no mencionar todas las variables que se podrían derivar de ello. Si no hubieses dicho "hola" hoy no estarías diciendo "adiós", es verdad; pero tampoco tendrías los recuerdos de las cosas que pasaron desde que dijiste una palabra hasta que dijiste la otra. Muchas personas piensan que sería mejor así, pero yo opino que no, ya que - como he comentado muchas veces en ocasiones anteriores - es el conjunto de las situaciones y momentos por los que pasamos quienes nos hacen lo que somos y lo que podemos llegar a hacer.

El mundo de que hubiese pasado si  tiene tantas dimensiones como números tiene π - chiste nerd - es como en el efecto mariposa - Película, 2004 - donde sin importar que haga Evan las cosas no resultan como él quisiera que fueran. Esta posición es completamente opuesta a la que toman en el capítulo de la serie que les comentaba, ya que allí especifican que sin importar lo que cambiase las cosas que tuviesen que ser siempre encontrarían un modo de pasar, sin que las circunstancias interfirieran con ello.

¿Nunca han escuchado esa frase que dice lo que tiene que pasar, pasará? A mi me parece un buen mantra para la vida y de esa forma me puedo deshacer de la molesta pregunta que me lleva a escribir esto. Si lo que tiene que pasar - bien sea porque alguna fuerza divina "haya escrito" nuestro destino o porque el universo conspire para que sea una causalidad en vez de una casualidad - es lo que sucede, ninguna acción que tomes te alejará de ese final. Los seres humanos creemos tanto en el libre albedrío que juramos y perjuramos que todas las decisiones que tomamos y las situaciones que resultan de ello, son porque nosotros así lo queríamos; y somos tan condenadamente egoístas que no se nos ocurre pensar en las disposiciones de las personas con quien nos topamos, haciendo que esos encuentros se registren en nosotros como algo que queríamos de esa forma.

Yo soy de esas personas que piensan que todo pasa - o no pasa - por una razón y quizás eso es lo que me lleve a ser tan escéptica acerca de este tema ¿De que sirve estar soñando despierto pensando en que hubiese pasado sí, cuando sabes que no pasó? Y si, por alguna razón, crees que todo hubiese sido diferente ¿Qué te impide buscar las manera para que pase ahora? Como ya escribí antes: las cosas que tienen que pasar, pasan.

O al menos eso me gusta creer.



PD: ¿Quieres una solución para tus "¿Que hubiese pasado si?": deja de decir que no - o empieza a decir que si, intenta que lo que debes hacer concuerde con lo que quieres hacer, no mires atrás y sonríe por lo que pasa. La vida es un instante que no quieres desperdiciar pensando en que hubiese pasado si...


Fecha en la que debió ser publicado: 28/02/12 1.55am

31 ene 2012

2 añitos de piensa con Lale :)

*Le lanza confetti en la cara al ser que lee esta entrada* Hola :DD si te estás pasando por este blog, este día, es porque de seguro recuerdas que hoy es el cumpleaños de PiensaLale y si no te acordabas ya lo haces (?)

Hace dos años - setecientos treinta días - comencé con este proyecto maravilloso que hoy valoro tanto, de cierta forma me cuesta creer que el blog tenga 26785 visitas [[probablemente más de la mitad sean mías, pero igual(?)]], 56 seguidores y 147 entradas; ya que yo juraba y perjuraba que sólo yo lo vería xD así que se imaginaran mi sorpresa cuando las personas me preguntan por el. Creo que todos los que han seguido esto desde el principio [[o los que stalkearon todas las entradas]] se habrán dado cuenta de lo mucho que he cambiado, no solo mi manera de escribir, sino de lo que expreso y lo que transfiero con cada entrada que publico.

Una vez, un profesor de la Universidad me dijo que la razón por la cual yo tenía este espacio era por una necesidad de expresar mi subjetividad; aunque para ese entonces no entendía lo que me decía, hoy -después de varías clases más- puede que acepte que sea cierto, pero con ciertas condiciones: más que expresar mi subjetividad para que otros se enteren de ella, lo hago porque es una manera de canalizar toda esa energía que me invade al escribir [[En pocas palabras: lo hago más por mi que por ustedes (?)]]. También, recientemente me preguntaron que si todo lo que escribía aquí era sobre cosas que me pasaban ¿Ustedes que piensan? ¿Si? ¿No? ¿Realidad con fantasía? La verdad es que yo considero que cada escritor imprime algo de su alma cada vez que escribe, que toma un hecho y lo hace propio, que disfruta de las maravillas de lo ordinario y disfruta haciendolo extra-ordinario; así que si y no, todo lo que escribo me para y no me pasa a la misma vez, ya que los personajes nacen de mi, viven conmigo y los hago morir; sería más o menos imposible que no sintiera que cada cosa que escribo me haya pasado, porque de alguna manera tengo que pasar por ello para poder relatarlo. Y pasar por algo sin haberlo vivido, es lo que hace un buen escritor.

Pero bueno, he hecho todo esto sobre mí y no sobre el blog (?) Así que me voy con la tradición (?) que ideó mi pequeña hermana el año pasado para celebrar el cumpleaños de mi blog :D. Este año, para realizar el Top 10  le pedí ayuda a los lectores regulares *o al menos de los que sé que lo leen una vez al mes* para decidir cuales habían sido las mejores entradas en todo el año, después de que cada uno me pasara su opinión, hice las cuentas y quedó así:


10.- Tic-Toc el reloj nunca se detiene
9.- Chicas que leen y chicas que no leen
8.- La muerte y yo
7.- Más allá de lo que ves
6.- Significados
5.- Anoche
4.- Perfecta
3.- Si piensas que me conoces.. Piensas mal.
2.- Pensando en ti
1.- Sólo un café

Si le hacen clic podrán revisar las entradas [[en caso de que se les haya escapado alguna]] Yo, por mi parte, quedé realmente satisfecha de que en la mayoría mis lectores concordaran conmigo y estoy feliz por las tres primeras más que nada ^^ [[carita china, LOL]].

Bueno, estos son los obsequios que les puedo llegar a ofrecer *además de las entradas de siempre, por supuesto* así que espero por ustedes. Ah, y mil gracias por hacer que me sienta tan bien en este espacio y por hacer que mi blog sea algo precioso, porque por más que escriba para mi, es lindo que saber que tu me lees y que lo que escribo, puede llegar a significar algo para ti o te pueda hacer reflexionar :)

¡Feliz cumpleaños número dos, PiensaLale, que cumplas muchos más!

15 ene 2012

15/01/2012 - ¿Ya son tres años?

Mil noventa y cinco días.

Me parece increíble que ya sea tanto tiempo, que seas solo un recuerdo y muchas palabras al respecto, que seas una ilusión y un pedacito de cielo. Ya no te pienso como antes, ni tu recuerdo es tan constante como solía ser, ni siquiera la imagen tan sólida que tenía de ti sigue intacta, porque el tiempo se la comió.

Perdí la suavidad de tu piel y la perfección de tus facciones, perdí el color de tu cabello y la armonía de tus labios, perdí tu sonrisa calida y la estructura de tu cara, perdí todo de ti menos la intensidad de tu mirada y el recuerdo de tu recuerdo. Aun sonrío sin que lo pueda evitar cuando te cruzas por mi mente, cuando algo me lleva a ti o cuando miro al cielo y sé que estás allí.

Creo que al fin entendí de que iba todo esto, de como era necesario que 20 segundos duraran tres años, de como un recuerdo se transformó en algo. Pudiese decirte que fue para que creciera, para que dejara de ir por allí valorando poco y pisoteando mucho; pudiese decirte que fue para que no te conociera y que el único propósito era que tu recuerdo me atormentara por lo que pudo haber sido y no fue; but I know best and I know that it didn't happened it that way.

No sé hasta cuando tendré esta costumbre de recordarte, ni siquiera sé cuando dejaré de escribir para ti soñando con que algún día lo leas, y entre risas divertidas y miradas complices me digas lo dramática y cursi que era; solo sé que mil noventa y cinco días han pasado desde la primera vez que te vi.

11 ene 2012

Guardé tanto de ti

Hoy, mientras sacaba la basura de mi cuarto, limpiaba y veía que era lo que hacia tanto espacio me encontré con un montón de cosas que no esperaba. Habían artefactos de hace tanto tiempo que no recuerdo como era vivir con ellos, había tantas fotos - cápsulas de felicidad - en una caja que dejé intacta después de reír un rato y recordar mucho, habían notitas escritas en papeles de una época que siempre fue lo que esperaba de la vida; y sin darme cuenta, me percaté de que guardé mucho de ti. Mientras más revisaba y recordaba, más veía un poco de ti. Tus sonrisas regadas en mi cama, tus cosquillas en el suelo, junto a mi, tus sueños en mi almohada, tus palabras rebotando en las paredes y tus besos aun persiguiéndome en mi armario.

Guardé la cinta que ataste a mi muñeca, esa que aun no sé de donde sacaste, pero con la cual te emocionaste al saber que mi nombre era Ribbon.
Guardé el pasaje de tren de esa vez que pensaste que la primera cita en un viaje de cuatro horas a una ciudad que ninguno de los dos conocía no podía ser más que perfecta - y lo fue.
Guardé las notas que me pasabas cuando estábamos rodeados de gente - y cuando estábamos solos - porque tus palabras eran demasiado hermosas y honestas como para decirlas en voz alta y jamás volver a recordarlas.
Guardé la foto que le tomamos a la nada un día estando aburridos, sin darnos cuenta de que la nada resultó ser un pajarito en un nido colgado en la copa de los árboles, con los rayos solares escurriéndose entre las ramas.
Guardé el reloj roto que me diste cuando me dijiste que junto a mi no pasaba el tiempo y por eso siempre seríamos eternos.
Guardé la hoja de verano que reposaba en tu cabello la primera vez que nos besamos.
Guardé los secretos que nunca te conté. Y ese guante que te hizo volver.
Guardé el anillo de goma que me diste cuando entre risas y bromas me aseguraste que nos casaríamos.
Guardé tus abrazos en mis noches de pesadillas y tus besos de buenos días.
Guardé tus melodías y tus risas.
Guardé tus rabietas y caricias.
Guardé tus promesas no cumplidas.
Guardé la grapa que me diste cuando te dije que mi corazón estaba roto; y las baterías que me lanzaste cuando te dije que no podía más.
Guardé el mapa que me diste para eligiera a donde ir y el boomerang que venía con él como promesa de siempre volver a ti.

¡Y pensar que guardé todo esto en una gaveta de mi cuarto! Que como algo tan pequeño puede significar tanto, que donde tu ves basura yo veo palabras. Guardé tantas cosas, tantos recuerdos sin saber que me harían sonreír tanto, revivir aquellos momentos de nuevo. Cuando te fuiste, tuve miedo de visitar este lugar, tan plagado de ti, pensé que al estar tan inundado por tu esencia nunca sería capaz de recuperar mi esencia, pero tengo la firme sospecha de que nunca lo fue, que si incluso no hubiese esperado esta cantidad absurda  de tiempo para venir aquí, no me hubiese causado el dolor que mi mente siempre esperó.

Eras demasiado bueno, demasiado puro para eso. Pero ya no estás, e incluso decir eso no causa ese típico ardor en mi pecho que acompañó los primeros días de tu partida. Hoy solo puedo sonreír y pensar lo ilógico que es que haya guardado tanto de ti y tu no estés aquí.

31 dic 2011

Sentido de pertenencia

Llega a su casa y deja su bolso en la mesa de la sala, a medida que camina se descalza los tacones de siete pulgadas que se puso esta mañana, lanza la camisa al suelo y la falda al lavandero; para cuando llega a su cuarto solo está en ropa interior, ese conjunto de encaje negro sobre seda celeste, se para frente al espejo. No está nada mal, es casi delgada, casi alta, casi morena oscura y casi pelinegra. Casi, porque eso siempre fue.

Se sienta en la cama y suspira, mira alrededor y por poco pareciera que no es su propia casa. No se extraña de eso, pues pocas veces fueron las que sintió que perteneció a un lugar. En el colegio mientras todos parecían tener grupos a donde llegar, con quienes hacer las actividades y quienes se preocupaban entre ellos, ella siempre fue intermitente, interactuando con todos pero nunca cómoda a su alrededor. En su casa, con aquellos a quien llamaba familia pero que nunca sintió como tal, pues cada quien vivía confinado en su mundo. Durante la Universidad, ese maravilloso espacio donde tienes la oportunidad de experimentar tanto contigo como con tu ambiente, pero que ella sintió tan extraño y monótono, donde solo veía pasillos y gente, pero nunca personas.

Después de que se graduó, pensó que todo sería diferente, que por fin pertenecería a ese lugar de trabajo, donde hacia lo que amaba y estaría con gente que lo ama también, que después de que comprara su casa y tuviese su carro propio todo iba a estar bien... Pero nada cambió.

Sigue vagando por las calles mirando borrones de gente, encontrando cosas que compartir pero nadie con quien hacerlo. Se siente sola, pero eso no le molesta, lo que la incómoda es no tener ese algo, ese lugar a donde puede llegar, esos brazos que sin importar el nivel de oscuridad siempre la abrazarán, ese sentimiento de pertenecer a algún lugar. Ella, con su amor por el cine, con su fe en el amor, con sus ganas de que la quieran, con sus libros no leídos, con su creencia en los mensajes que tienen todas las películas: que todos tenemos un lugar, con sus falsos encuentros y desencuentros, con su temor a no encontrarlo nunca, con sus ansias de ver su casa, un país, una ciudad, alguien y reconocer que allí sería el lugar donde la magia ocurriría, donde se sentiría en paz y no como la extraña que todos le hacen creer que es. Ese lugar que ella lucha por encontrar y llora por no hacerlo, pero siempre termina por soñarlo. Ella, con su búsqueda insaciable de ese sentimiento.

Mientras todos se preguntan: ¿Está mal eso que ella hace? ¿Está mal eso que ella anhela?. Yo lo único que formulo en mi mente es: ¿No es lo que queremos todos?

Diario de un escritor.

¿A qué le llamas profesional?

Soy quien complace los minutos y pensamientos de una mayoría ignorante. Aficionada a las falsas ideas, poco real, soy quien escribe incoherencias. Sin moral, pervertida, amante de la inexistencia y de su propia cruel inocencia.

Ya hasta estoy descalificada de las cosas productivas de la vida, contradictoria, perfeccionista. Y tres puntos suspensivos…

Escribo, para variar, puras mentiras.

Soy la imagen que te haz creado de quien pasa noches en vela escribiendo frases que te asombran, pero eso soy, nada más y nada menos que la sombra escondida tras las palabras que de una u otra forma te consuelan. Porque escribo, precisamente de ti y de ellos. Y tu realidad me la consumo, me sumerjo en tus problemas.

Cada vez que me lees vas robando mi espíritu.

Sólo eso soy, un lápiz y un papel, y una mano que se mueve al compás de mis pensamientos.
Soy quien se cohibe para no lastimarte. Medio buena, medio mala, y entre tanto que intento no logro ser nada.

Soy tu antojo por la mañana, soy las palabras que quieres escuchar, de quien quieres leer, lo que deseas gritar. Soy la roca que se atraviesa en el camino, que le das forma y te ayuda a avanzar.
Y tu, mi lector, mi ignorante preferido, por quien he de continuar.

Soy una ególatra, narcisista, que aprovecha sus palabras para darle sentido a un texto que le ayude a continuar, y nada más.

No siento, no escucho y tampoco leo a nadie más. Eso soy, y lo que ahora desees imaginar.

Pero tampoco me creas ahora, que no soy más que letras que quieren mil años durar, y no por ser reconocida, sino para que cuando muera quien me lea diga que he resultado difícil de explicar.

Lo tienes, es otra falsedad, no soy más que el peluche de oso marrón de felpa que se esconde en un disfraz de superman, o quizás el que han tirado a la basura cuando entretenidamente leían su modo de pensar.

No soy más, ni para ti ni para los demás, quisiera ¡Eso si! Pero no lo soy y tampoco lo voy a intentar.

Sólo palabras. Yo escritora, sólo frases que con el tiempo se olvidarán.

Yo escritora, quien divaga en las plenitudes de lo insensato.

Yo, sobrepuesta a ideales, a un rostro desprevenido, a una mente que se ha de largar.

Yo, pero más que pensamientos no soy.

Yo escritora, sin ninguna historia, sin ninguna vida, sin ninguna realidad.

Att. ChikRox! <3
28/05/2009
05:27pm

No hay cuadernos

Eso que está arriba lo escribió una muy, muy querida amiga (hermana) que también ama escribir. Recuerdo un día que estábamos sentadas en una parte de la Universidad donde puedes ver los árboles y la gente pasar, discutíamos del oficio, de escribir, de lo que significaba para nosotros y para el mundo. Acordamos que los escritores somos los más viles mentirosos, que mentimos y nos desmentimos, que ligamos realidad con ficción y los lectores nunca se dan cuenta, ellos leen embelesados y creen cada palabra escrita, siempre con la duda de si sucedió o solo se le ocurrió a alguien.

Hace unos años, pensaba que los escritores escribían siempre para el público - y hay muchos que lo hacen - pero que escribir realmente es para ti; es una manera de descargar y drenar los pesares del alma, es una forma de volar sin consumir nada (i)legal, es algo que puedes llegar a disfrutar y que los demás pueden hacerlo también. Tengo muchas amigas lectoras, y como lectora que soy sé que después de terminar un buen libro siempre te quedan esas ganas... Esas ganas de intentarlo por ti misma, de crear un mundo que sumerja a alguien en él, de crear algo tan perfecto que te haga sentir eso que lees.

Y -como con cualquier ganas que te den- ¿Por qué no consumirlas? Escribir no es fácil y que se lea bien es más difícil aun, pero mientras más lo hagas mejor te va a salir. Yo siempre fui muy insegura acerca de lo que escribo y siempre me pareció extraño que a las personas les gustase -siempre lo hace- pero luego entendí que *tal como twittear* lo hago por disfrute propio y no para los demás. No me malinterpreten, me encanta que me lean y me digan que les guste y esa clase de cosas - me  hace pensar que hago algo bien y me presiono para no defraudarlos - pero uno nunca se puede ver demasiado afectado por lo que lo demás piensan o no de ti. Así que si haces algo, debes asegurarte que una de las razones es porque tú quieres hacerlo.

Escribir, para mi, es como respirar, se me da fácil y me funciona más que hablar. Cuando escribo imprimo mi alma en lo que hago, cada palabra, cada signo de puntuación es un reflejo de mi mente y de mi pensamiento, de mi imaginación y mi creatividad. Cuando escribo, vivo, respiro con el alma y mi mente vuela más allá de lo que ninguna nave espacial puede alcanzar. Cuando realmente estoy inspirada escribo en cualquier cosa - tengo servilletas que lo comprueban - y es como si algo me poseyera, no soy realmente consciente de lo que escribo, solo sé que está bien y que luego lo podré mejorar, las palabras fluyen, como si siempre hubiesen estado allí y al terminar con ello siento paz, me siento realizada y leo que fue lo que salió. No tienen idea de las muchas veces que pasa cuando estoy a punto de dormir o en el estadio II de sueño, o cuando voy en un bus, cuando veo a alguien, cuando miro el cielo. Mi inspiración está en todos lados, por lo cual siempre ando con lápiz y papel, con notas en el celular, con ideas en la mente. Aunque nada se siente mejor que vaciar esa inspiración y esperar con ansias a que se llene de nuevo. Y cuando estoy bajo presión, entre más presión tenga, más ganas de escribir me dan *lo cual representa un problema terrible en la Universidad* y mejor sale lo que escribo.

Así que si me ven en una esquina con un pedazo de papel y un lápiz o mirando fijamente hacia un lugar con la mirada perdida, tranquilos, es que mi cerebro está procesando demasiados pensamientos a la vez, todos volando rápido y queriendo encontrar una manera de manifestarse; no se asusten. Pasa a menudo.

El post se llama "Diario de un escritor" porque eso es lo que considero que es, es una ventana a mi -si, soy una escritora, ya lo decidí- y a como me siento acerca de lo que hago; que por lo que leen, pueden asegurarse de que lo haré por mucho más tiempo.

Solo un café

Ella iba caminando rápidamente, a su paso normal, al fin fuera del trabajo y con tiempo para ir a su casa y cambiarse para su cita ¡Y pensaba que lo iba a tener que ver en su traje de falda y chaqueta! Sonríe un poco y acelera el paso, no se da cuenta de que alguien va en dirección contraria a ella y chocan; unos lentes de sol y unos anteojos salen volando.

- Disculpe - dice ella rápido, intentando encontrar su montura - no vi por donde iba.

- ¿Kimberly? ¿Eres tú? - dice una voz conocida.

- ¿Leonardo? - sonríe - ¡Leo! Cuanto tiempo.

- Más del que debería - él también sonríe. Hablan un poco de sus vidas, de lo que hacen y de lo que quisieran hacer, suena el teléfono de ella y ve la hora. La excusa perfecta para huir.

- Lamento que todo sea tan fugaz - no lo hace - pero me tengo que ir...

- Oh, Kim - él la mira con tristeza - pero si hay tanto que decir - piensa un minuto - Vayamos a tomar un café.

- Pero...

- Será solo un café - él le sonríe de esa forma que sabe ella no puede resistir - por los viejos tiempos.

Kim suspira y asiente, ajusta un poco su chaqueta y saca su bufanda, hace frío afuera. Salen juntos del edificio y van al café que está en frente, él, con su metro ochenta y delgado cuerpo viste unos jeans desgastados que ella conoce bien, una camisa que compró para él y un gorro idiota que siempre odió, pero jamás dejó de lucir mal en él. Ella, con su nuevo traje ejecutivo de diseñador, sus zapatos altos y su cola de caballo ajustada, tan impersonal como él nunca la vio. Él la mira con sus ojos oscuros y despeina su cabello del mismo color, sonríe incómodo y la ayuda a sentarse. Ella con su cabello negro - tenido - y ojos grises lo mira impaciente, nunca esperó este encuentro.

- Entonces... - comienza él - ¿Como te va en el trabajo?

Ella le cuenta, no emocionada, pero le cuenta, solo quiere salir de allí. Él la oye, como siempre. Piden los cafés.

- No has cambiado nada - le asegura él.

- He cambiado más de lo que ves, créeme - ella le asegura. Siguen la charla barata, ella no deja de mirar el reloj.

- ¿Tienes que ir a alguna parte?

- Tengo una cita - dice ella a propósito.

- Oh - él toma café - Oí que estás saliendo con alguien - dice con cuidado.

- Eso intento, nada que funcioné - dice ella, callando que aun está un poco perjudicada por sus sentimientos por él - ¿Y tú?

- Yo nadie, nadie desde hace año y medio - entonces él recuerda. Recuerda los paseos en el parque y las noches en París, recuerda las veces que la buscó en el trabajo, en esa misma torre donde hoy tropezaron.

Ella también recuerda, recuerda las discusiones y las lágrimas, lo mucho que lo quiso y que nunca pareció ser suficiente, recuerda esa última noche donde se fue, sin decirle a donde ni por qué.

- Aun intento entender ¿Sabes? - dice él - Sé que no todo era lindo, que era más lo que peleábamos que lo que pasábamos felices, pero... Tu nunca huyes.

- No es algo que tu debas entender - sonrió - yo tenía que hacerlo y no huí, lo hice así porque sabía que si esperaba a hablar contigo, que si me mirabas con esos ojos tristes y esa sonrisa que me diste hace un rato no me podría ir. Y yo necesitaba irme.

- ¿Por qué?

- Yo quería llorar en tu hombro - ella sonríe melancólicamente - pasar noches en vela en tus brazos, escuchar que me dijeras te quiero hasta que estuvieses muy cansado, yo quería que me escucharas, que no me oyeras, quería que en esos días que me buscabas en el trabajo me sorprendieras con algo, que las veces en las que te esperaba me abrazaras por la espalda y me besaras en el cuello. Quería tanto de ti... Quería tanto que no podía pedirlo, quería también que te dieras cuenta de que lo quería - se rió por tantas muletillas - No tienes idea de lo mucho que te quería, Leo.


- Yo - él suspiró - yo siempre quise estar allí, yo siempre quise hacer esas cosas que tu querías que hiciera, me maldigo a diario por las veces que lo pensé y no lo hice, por los besos que no te di y por las noches que esperé a que te durmieras para susurrarte cosas al oído. Lo que pasa es que eres distinta - le tomó la mano a través de la mesa - no eres como las demás, eres demasiado única, demasiado independiente, demasiado tú y no sabía como comportarme a tu alrededor...

- ¿No supiste eso durante tres años? - ella no ocultó su asombro.

- Intenté aprender, intenté actuar, todo siempre demasiado tarde - ella se soltó de su agarre.

- Siempre fue demasiado tarde.


- ¿Todo en pasado? - pregunta él, muy descarado.

- ¡Por supuesto que en pasado! - las lágrimas empiezan a inundar sus ojos claros - Ha pasado más de un año, un año donde lidié con ello, un año que traté y logré olvidarme de ti, de tus promesas incumplidas y tus besos escasos, de tus palabras planas y tus intereses solo por ti mismo, me olvidé de todo y por primera vez en tres años fui feliz - sonrió, una lágrima corrió por su mejilla - Fui feliz ¿Sabes? No sentí esa opresión en mi pecho, disfruté de muchisimos helados en la plaza, mientras jugaba con las palomas que para ti siempre fueron dañinas, fotografié cuantas veces quise y no tuve que que mendigar la foto de nadie - lo miró, él sabía que se refería a él - y realmente extrañaba mi felicidad.

- ¿Jamás fuiste feliz conmigo?

- No es eso, es que nunca fui suficientemente feliz como para quedarme - ella ve llegar al chico con el que se iba a encontrar y lo ve atravesar la puerta, la encuentra y va hacia ella - Y sabes que nunca fui conformista, así que decidí buscar algo que me merezca tanto como yo lo merezco a él.

Ella se levanta y le regala su sonrisa al extraño, le toma de la mano y se va junto a él, recargando su peso en su costado. Él la ve marcharse - una vez más - y se da cuenta de todo lo que hizo mal, de que siempre estuvo equivocado cuando pensaba estar en lo cierto, el se da cuenta, de que tal como dijo ella, siempre fue demasiado tarde.


Más allá de lo que ves.

Hace unos días, me enviaron un correo que básicamente decía lo siguiente:
"A los chicos, les gustan las chicas que huelen bien, que siempre andan arregladas y que se comportan como damas"
La verdad, eso de los estereotipos no se me da bien, no me gusta juzgar a nadie por como se ve - o como huele (?) - y hago mi mejor esfuerzo por no hacerlo, así que se podrán imaginar mi cara cuando leí eso y me encontré diciendo algo tipo "Damn, jamás tendré novio". Casi me doy dos cachetadas.

Si bien siempre tengo gente diciéndome lo mucho mejor que me vería si me arreglara más el cabello, si me pintara los labios o si batiera tiernamente mis pestañas, yo nunca les he prestado atención. Primero y principal  por una creencia - estúpida, según muchos - que tengo, el que se vaya a enamorar/encrushar de ti, lo va a hacer sin importar como estés ¿Acaso no es eso lo bello del amor? No tienes opción. Por supuesto,  alrededor de un 75% no cree que esto sea así, ellos creen en la primera impresión *concuerdo con ellos, pero una genial personalidad puede causar el mismo efecto que unas piernas largas*, creen en enamorar primero por lo físico y que luego llegue lo químico, creen que es lo único que importa.

Pero, ¿Quien quiere tener un novio trofeo, que todas las chicas te envidien, si con el solo puedes hablar de las distintas formas en las que arregla su cabello?

Yo, realmente, no necesito eso, no necesito un par de ojos claros, una espalda ancha, una sonrisa de actor de cine *Ok, quizás lo quiera, pero no lo necesito* Lo que algunas chicas necesitamos es alguien que esté allí todo el tiempo, que quizás no nos entienda, pero que nos comprenda, necesitamos un abrazo a medianoche, un beso por las mañanas y una caricia al atardecer.

No estoy diciendo que todos los chic@s lind@s sean huecos (?) solo quiero hacer un punto en que hay que ver más allá de la nariz, en que algún día ese disfraz que tienes no estará, que el maquillaje no dura para siempre y lo que siempre tienes puesto es tu actitud. Justo ayer leí algo que cuadra a la perfección con esto: "No conoces toda la belleza de una mujer hasta que la ves despeinada y en pijama - Quino (Mafalda) ¿Ven a lo que me refiero? Algún día no tendrás todas las artimañas (?) que usas, y si lo haces estarías viviendo como con una mascara (?)

En fin, probablemente no deberían creerme toda mi charla sobre la belleza interior y que l@s querrán tal como son porque ahorita no tengo pareja (?) xDD pero si, eso es realmente lo que me importa a mi y lo que me sorprende que en estos tiempos esté tan menospreciado, al fin y al cabo, todos buscan un trofeo.



PD: Con esto no estoy diciendo que no se arreglen, ni sean coquetas, ni esa clase de cosas - porque de verdad admiro a las chicas que tienen la paciencia para hacer eso todos los días - solo quiero que vean más allá de una cara bonita y que nieguen y refuten los comentarios tipo el que está al principio de este post. Recuerden que hay mucha gente en el mundo y que no serán pocos los que te quieran tal cual eres. Incluso si no usas perfume.

PD2: Acá solo hablo de la belleza externa vs la interna, no los factores que componen cada una de ellas.

8 dic 2011

Chica

No soy una chica a la que guste ir a discotecas, ni beber hasta perder la cabeza. No me gusta reír tontamente ni batir las pestañas para que un chico me mire. No me gusta bailar con las luces encendidas ni cantar cuando alguien me oye solo a mi. No me gusta maquillarme ni peluquearme, mucho menos pasar horas eligiendo que ponerme. No soy vanidosa. No soy tantas cosas...
Soy una chica de libros y de agua, de ver atardeceres y discutir con la luna. Una chica que prefiere ser vista tal cual es, sin capas que atravesar para llegar a eso. Una chica que no teme decir lo que piensa y que le cuesta expresar de frente lo que siente. Soy una chica que muchas veces se refiere a si misma como niña, aunque sea conciente de que ya no es así. Pero por sobre todas las cosas: soy una chica de detalles, de amor en pequeñas partes y abrazos interminables, de risas con viejas amigas y fotos inolvidables.
No soy una chica como todas las demás, por lo cual no puedes esperar que actúe de tal manera.
Feliz cumpleaños, Maria -ya-eres-mayor-de-edad- Alejandra.