25 de oct. de 2011

Sueños de una bailarina

Se cierra la puerta, las luces se apagan. Silencio.La música comienza, el telón se abre lentamente para dar paso a bailarinas que salen de todos lados, como si fueran las gotas de una lluvia torrencial, todas con movimientos exactos y perfectos, nunca descuidando la línea del cuerpo, actuando con la música como si fueran una, sonriendo como si la vida se les fuera en ello, seduciendo con la mirada si es necesario, dando la actuación de sus vidas para un público que no las conoce o que las conoce muy bien.


Tu, que estas sentado cómodamente viendo un espectáculo sin igual, solo ves eso. Yo, que te observo desde las piernas(*) tengo la piel helada, esperando por mi turno por bailar, casi impaciente por saltar al escenario y disfrutar de esa música que quizás tu no sientes. Yo, que veo y me cambio varias veces para reencarnar distintos personajes en la misma producción. Yo, que sé toda la elaboración, las horas y días de trabajo que se llevó este show que no dura más de dos horas. Yo, amo todo esto.


Una bailarina con aires de escritora.


Más allá de las sillas de platea, bajo el gran arco de la galería. Allí están, al ritmo de una música envolvente, las bailarinas. Todas de colores, con los calentadores bajados, pelo largo o corto o en parte rasurado y bien perfilado. Las bailarinas. Rubias, morenas, con el pelo rojo o teñido de azul. Con el cuerpo esculpido, enjuto, delgado, con los abdominales definidos... Con las piernas musculosas y un final de la espalda redondeado pero apretado, dispuesto a explotar en un estallido sobre una nota aguda. Perfectas, dueñas de movimientos ágiles e impetuosos, cansadas pero de todos modos sonrientes. La música, a un volumen alto, llena todo el escenario. Y ellas se dejan llevar, se ensamblan, se cruzan, se unen a tiempo, se abandonan hacia atrás, se sueltan y la viven sometidas a ella. Grandes proyectores las ensalzan vistiéndolas de haces de luz. Acariciando sus piernas desnudas, sus senos pequeños, esas ropas diminutas.
Fragmento de "Tengo ganas de ti" de Federico Moccia
Hace unos días, encontré esta imagen:

La imagen dice: Me han enseñado a sonreír cuando estoy en dolor. Constantemente me han dicho que no soy lo suficientemente buena. Luzco muy fuerte pero me siento muy débil. Necesito ser más delgada. Quiero ser perfecta ¿Por qué todas las niñas pequeñas quieren ser bailarinas?

¿Alguna vez se han sentido demasiado bien haciendo algo? ¿Alguna vez han hecho hasta lo imposible por pertenecer a algo? ¿Alguna vez han amado tanto algo, que sin importar lo mal que te desempeñes en ello, lo has seguido intentando?

Eso es lo que me pasa a mi con el ballet clásico, es una emoción, una pasión, un fragmento de vida que se integra a todos mis días. No hay momento en que no piense en el ballet, en que un simple movimiento pueda ser integrado a una serie de pasos en un baile, no hay momento que al escuchar una canción, no piense en lo divertido que sería bailarlo ((creo firmemente en mi teoría de poder bailar ballet con todo tipo de música)). El ballet es para mi lo que para muchos es el amor.

Así que cuando vi aquella imagen ((la que puse arriba)) no pude evitar comentar al respecto, la chica que dice eso de cierta forma se queja ¿Pero en algún momento dice algo sobre que lo va a dejar? No. Porque cuando amas tanto algo no importa cuanto te lastime o te haga daño, simplemente no puedes dejarlo.

Hace un tiempo, estando en una clase de ballet mi profesora nos dio una frase que antes le habían dado a ella. Nos dijo: "Ustedes son una raza única en el mundo, no son blancas, negras o asiáticas, son bailarinas. Ya que al bailar, todas pertenecemos al mismo conjunto" ((Ok, quizás no haya sido así, pero tengo mala memoria y eso fue lo que rescaté)) y si se ponen a pensar, el ser una bailarina te identifica ante los demás, es como te paras, la gracia en tus movimientos, la forma de bailar cualquier estilo, el dulce andar de una bailarina al caminar.


Es la sensación de sentir las zapatillas de punta apretando tus pies y tobillos, es el crecendo de la música que causa escalosfrío en mi piel, es mi cabello atado firmemente en un moño, son las sonrisas que de placer que les doy al público, son esos nervios que una vez que sales a bailar se esfuman, son los aplausos de la audiencia completamente ajena a lo que esa función significó para ti, son los trajes incómodos pero hermosos, son las mil horas de práctica y aun saber que no es suficiente tiempo, es esa complicidad que se da con tus compañeros. Son todas esas cosas y muchas más las que me hacen soñar, las que me hacen vivir y bailar.

Esos son los sueños de una bailarina: poder bailar hasta que su mundo pare de girar.

(*) Piernas: En el espectáculo, se conocen como las distintas divisiones que tiene el escenario, usualmente como "cortinas", de donde salen las bailarinas.

2 comentarios:

  1. tienes toda la razón, ser bailarina es lo mas hermoso del mundo, el dolor que una siente día con día, es el saber que te esfuerzas y siempre das tu alma al sentir la musica, me gusto mucho tu comentario, felicidades

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  2. totalmente identificada con tu narracion! he dejado de bailar por ya 3 años y me siento incompleta...ya ni si qiera puedo hacer un split...pero no pierdo la esperanza de algun dia volver a bailar y volver a experimentar todas esas sensaciones que tu ya expresaste...el dolor en nuestros pies es una de las sensaciones mas gratificantes que puede haber... para nosotros significa esfuerzo y voluntad hacia la constante practica del ballet! te agradezco porque me has hecho reflexionar y buscar la manera de seguir mi sueño BAILAR gracias!

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