2 ene. 2014

Ideal

Jamás la definición de una palabra se había adecuado tan perfectamente a una persona. Jamás había creído que realmente alguien se adaptara a eso que pensaba, a eso que tenía idealizado. 

Y luego te conocí a ti. 

Que con tus ojos cambiantes y sonrisas escondidas me hicieron reflexionar entre lo que era realidad y lo que soñaba. Porque hubo mucho tiempo donde consideré que solo eras la combinación de mis deseos tomando forma para incitarme a creer, siempre estabas al borde de mi sueño, donde se confunde lo real con lo imaginario; así que imaginarás mi sorpresa y regocijo cuando te encontré entre las transversales de una ciudad caótica, en un edificio nuevo con gente que llevaba años conociendo y en una situación diseñada para que me desenvolviera fácilmente, pero que con tu simple presencia cambió.

Y es que estabas allí y eras maravilloso y eras todo lo que había pensado, pero mucho mejor porque tú estabas. Y cada atardecer se me hacía distinto [como tus ojos, cuando parpadeas]  y la música parecía más feliz porque sabía que ambos la escuchábamos y nuestro equipo parecía ganar más porque sabía que lo veíamos juntos y el poker parecía ser más azaroso cuando lo jugábamos destinando partidas eternas y llegué a pensar que no necesitaba que hicieras nada, que sólo tú existencia me haría feliz.

Nadie podía ser tan perfecto [para mí] pero tú lo eras, o eso creí hasta que en una de las tardes en la salimos te vi. Y con una mirada a tus ojos entendí lo que tú no comprenderías ni después de mil palabras y el hecho de que tú no lo comprendieras lo arruinaba todo. Porque aunque nunca fuiste mío, siempre quise que fueras para mí; no por ti ni por mí, sino por el nosotros que nunca existió, pero que a su manera, si lo hizo.

Y debo admitir que te veías lindo en mi sección de favoritos y que de vez en cuando extraño ver tu rostro cerca del mío y el roce de tus labios... Y tus manos torpes intentando explicar algo que no sabes y las sonrisas cómplices al otro lado de la mesa y tu ceño fruncido cuando te disgustas y tus comentarios siempre acertados del fútbol y tu paciencia para explicarme lo que no entendía... 

Es que siempre fuiste tan ideal.

Ideal para mí. 

Y a pesar de que extraño tus buenos días y me cuesta dormir sin tus buenas noches... Ahora estoy más ligera. Más sin ti. Porque lo ideal no es siempre lo que quieres, ni lo que necesitas; sino algo que crees que te gustaría. 

Hasta que lo tienes.
Definición del DRAE

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