

Leo los libros que me dio, una y otra vez, pensando en lo bien que me conoce, en las veces que compró el mismo ejemplar dos veces para leer junto a mi, recitar los diálogos que me encantan como si él mismo los hubiese escrito. Conmemoro las veces que vimos las películas que yo elegía, muchas veces de comiquitas, y como él nunca se durmió, las miles de veces que pasamos tendidos en cualquier lugar natural, solo con la compañía del otro y testigos que no pueden hablar. Nos recuerdo tirados en mi cama, mi cabeza sobre su vientre rígido que se agitaba con las risas que proseguían después de que le contara mi día. Las veces que lo encontré mirándome sin ninguna razón, como siempre respondía que le gustaba admirarme cuando no me daba cuenta, cuando encontraba en mi mirada ese amor que profesaba por él incluso cuando no era objeto de mi atención.

¿Cómo olvidar sus besos, si después del primero sentí que nunca antes había besado? ¿Cómo olvidar sus caricias, si son decididas pero tan delicadas como si tratara con una pieza de porcelana?
Tantas palabras no dichas, pero entendidas. Tantos sentimientos no expresados, pero sentidos. Tantos abrazos no al cuerpo, sino al alma.
Si, a veces lo recuerdo; solo para luego recordar que ya no está.
q hermosooo nenaaa! me encanto el principio! lo q dijistes del escritor! Lo ame!<3
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