10 abr. 2011

El labial rojo

Hoy te veré y sonrío con solo pensarlo.

Camino a nuestro encuentro y voy repasando mi atuendo.

Me puse el vestido negro, ese vestido de seda que dices cae como cascada desde mi cuello hasta mis muslos y enmarca lo más bajo de mi espalda con esa fina tela, como si nunca terminara; como si fuera una continuación de mi cuerpo. Ese vestido que dijiste tenía mi nombre escrito en el, que con tan solo verlo, supiste que me quedaría perfecto, ese que te encanta. Aquel que amas quitarme, y yo disfruto ponerme.

Me perfumé un poco, para que mi esencia natural sea la que se mezcle con la tuya, para que los perfumes sean solo un adorno en nuestro encuentro. Ese aroma dulzón que me compré para ti y ese olor a hombre que me hace delirar pasarán a segundo plano después de los saludos, después de ese primer beso casto que roce mis labios...

Llevo tacones de once pulgadas, para ser tan alta como tu y llegar fácilmente a tus labios, a tu cabello, a tu rostro... Son rojos, contrastando con las pulseras y la tobillera plateadas que caen como cadenas libres sobre mis muñecas y tobillo. Llevo un dije con tu inicial en mi cuello, sobre una cadena de plata, para que todos vean que tengo dueño, que pertenezco a ti; no porque te de placer de verme esa cadena puesta, sino por lo bien que se siente cuando la llevo. Por lo protegida que me siento cuando la llevo.

Mis rizos pelirrojos van sueltos y peleando contra el viento que los quiere enredar, mantenerlos atados en un solo lugar. Enmarqué mis ojos negros con lápiz del mismo color y mis mejillas están sonrojadas. Tomé el lápiz  labial que me regaló mi mamá, ese que me dijo que usara cuando me sintiera lo suficientemente mujer. Es rojo como la sangre, cremoso como el helado y brillante como un gloss, me pinté los labios con el para ver el camino que mis labios harán en tu cuerpo; planeo besarte en los labios y fingir que quito la pintura de ellos, para que todos vean que estás conmigo, que tus ojos marrones son solo míos, que tu cabello negro me pertenece a mi. Que eres tan mío como yo soy tuya.

Besaré tu piel nívea poco a poco, con cuidado y lentitud, dejaré que mis labios planten su forma en ti y disfrutaré de ver el desastre rojo sobre el blanco de tu piel. Trazaré un camino y lo recorreré mil veces, exploraré tu cuerpo con mis labios y dejaré estragos para saber donde he estado. No permitiré que te niegues, ni que hagas nada para evitarlo; estarás en mis manos y por última vez me sentiré morir en tus brazos mientras me dices te amo.

Llegué al lugar esperado y me tambaleo nerviosa mientras busco tu figura entre la gente. Como si fuera Moises y el mar rojo, la gente se abre para mi y vislumbro tu figura. Vestido de blanco y sonriendo caminas hacía mi, cruzas tus brazos en mi cintura y me atraes hacía ti. Sonrió y se que mis planes se harán realidad. Uno a uno.

Tus labios, los míos
Un beso, un regreso
Un labial, una fantasía hecha realidad.


Esta historia no pasó, pero pasará.

Si, esos son mis labios.

2 comentarios:

  1. LLevO unOs zapatOs de tacOn aLtooo (8) kierO seR tan aLta cOmo tuu (8) paRa ke me aceRke mas a tus LabiOs!!(8) paRa ke me beses muchO mas auuun muchO maaas!! (8) :D #modeKarinaOn

    jajajaja! Lale eRes lo maximOo..!!

    Atte: MajO (Hernandez)

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