14 mar. 2012

Relaciones forzosas

¿No les ha pasado que están con una persona, a la cual conocen desde hace mucho, y se encuentran sin nada que decir? Sabes que eso es malo, pero también sabes que hay algo incluso peor porque eres consciente de la incomodidad que los rodea, que hace que se sonrían por educación - formando más una mueca con los labios que una sonrisa en si - que pregunten por temas banales y respondan sólo lo necesario: porque esa persona no quiere ir más allá o tú ya estás cansado de ser quien va más allá.

Es sorprendente imaginar que a pesar del tiempo y lo mucho que conocen a esa persona nos quedamos observando como todo lo que alguna vez construimos se va derrumbando, como cada vez los caminos se separan más y más, como cada vez te vuelves un extraño en su vida y él en la tuya ¿Quieres hacer algo? Tal vez, pero el fin parece tan inminente que sin importar cuanto te esfuerces sabes que no podrás evitarlo; un día será una pregunta sobre algo que ya no está, él dirá que no te dijo lo olvidaste, luego te darás cuenta de que sus amigos en común no lo ven tanto como antes, de que su madre dejó de preguntar por ti y el por qué no apareciste más por la casa, hasta que un día te des cuenta de que ya no comparten más de dos palabras corteses y que las conversaciones que duraban más de 24h son un vil recuerdo del pasado.

Te dirás a ti mismo que eso pasa, que las personas cambian - a pesar de que los recuerdos no - que son ustedes, que pronto volverá a ser lo mismo e incluso que las cosas mejorarán por todo el tiempo perdido, que necesita espacio - a pesar de que antes, cuando parecía necesitarlo, siempre lo buscaba contigo - que está agobiado por el tiempo o seguro está ocupado haciendo algo importante - ya que debe ser muy importante porque antes parecía que la palabra "ocupado" no existía si era para ti. Te darás tantas excusas que quedarás satisfecha por saber que no fueron ustedes los que cambiaron, sino las circunstancias; serán tantas y tan bien explicadas que te las creerás, aunque muy en el fondo siempre sabrás que sólo son eso: excusas.

Hasta que un día caigas en cuenta que lo único que hacían era mentirse entre ustedes para seguir juntos, porque a veces no extrañamos como era una persona, sino como solíamos ser entre nosotros o quienes éramos -y quienes podíamos llegar a ser- junto a ese alguien. No es como si realmente extrañaramos a alguien, sino a algo. Algo tan natural como respirar y tan cómodo como descansar. Sin embargo, nos aferramos a esos buenos recuerdos, a la confianza y a la esperanza de que las cosas se normalicen y vuelvan a su cause natural. Porque si alguna vez dijimos para siempre, era porque sabíamos que podíamos llegar allá ¿No?

¿Sabremos cuando será el momento para dejar de insistir? ¿El momento de dejar de aferrarnos y empezar a dejar que las cosas fluyan? ¿Alguna vez seremos capaces de tomar decisiones en cuanto a este tema realmente? ¿O simplemente nos quedaremos como expectadores pacivos esperando a que algo suceda?

He oído que las cosas que forzamos nunca terminan resultando bien, que mientras más intentemos revivir situaciones más nos daremos cuenta de que los resultados son tan diferentes - al compararlos con los preciosos recuerdos - como poco deseados y terminarán frustrando más la situación.

Entonces ¿No les ha pasado que se han visto envueltos en relaciones forzosas aunque ustedes no lo quisieran? ¿Que han tenido que ver como alguien se va lejos porque las cosas no funcionaron? O peor aun, que los han visto quedarse y finguiendo que todo está bien? ¿O fui la única que pensó en alguien mientras leyó esto?

Porque si es así vivimos en un mundo más bueno de lo que creía.


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