14 feb 2016

PejeBook - I



Hace tiempo había dicho que iba a escribir unas cuantas secciones, siendo una de ellas el "PejeBook" y pues no me parece que haya un mejor día para inaugurarla que este [[Feliz día del amor y la amistad a todos, por cierto]]

Para que entiendan más o menos la trayectoria de "Los pejelagartos" tengo que retroceder a algo así como 2009 cuando empecé a usar twitter y a leer más libros de los que podía contar, mi TimeLine se basaba más que todo en lectores de todas partes del mundo, cuentas que citaban libros y personas cool; así fue como conocí a Andreina -Mivi- Chiki, una chica de Maracaibo que compartía demasiados libros leídos y sagas conmigo por lo que lo más obvio era que empezara a traficar libros por correo con ella; obviamente, ella también tenía su propio grupo de lectores y pronto conocí a Rosa -MaChèreAmie- que vivía en Caracas y con quien compartía gustos por series [[Bueno, básicamente actores]] y quien estudiaba en mi Universidad.

Pasaron los años y mi grupo de twitteros lectores creció, hasta que éramos tantos que organicé una pijamada online donde hablaríamos de los personajes de libros y las sagas [[si, soy la clase de persona que hace esas cosas]], fue un evento internacional en que nos divertimos muchos y al año siguiente [[o algo así]] terminamos haciendo una por Skype. En ella estaba Ana -una de mis amigas del ballet a quien llevé por el buen camino de la lectura y los vampiros hermosos- y un par de personas más.

Así que, era tarde en la noche y seguíamos hablando sobre cualquier-cosa-que-se-nos-ocurriera cuando cuando Rosa dice que va a ir al baño y lo próximo que se escucha es que un grito que anuncia que hay un Pejelagarto en el baño [[Si, pejelagarto como en Monster Inc.]] lo cual trajo más gritos, pero sobre todo risas.

Ahora que lo leo así, no tiene mucho sentido que nos llamemos así; pero nuestra amistad no es acerca de que tenga sentido. Alrededor de 2013, armamos un grupo de Whatsapp con la intención de que fuera tipo "club de lectura" y quizás al principio lo fue, se volvió en burlarnos de los personajes, compartir las citas, anunciar cuando salía un libro de la saga que estábamos esperando [[cuando ya se los habías enviado al correo]], quejarnos de las adaptaciones de las películas, los actores que habían escogido y sufrir por las torturas que nos lanzaban los autores a través de sus personajes. En el grupo estaban Chiki, Rosa, Ana y conocí a Lex -is- Samuel que es una persona mega divertida y ocurrente, también quien le daba algo de testoterona al grupo.

En algún momento de todo esto llegó leo [[y los zulianos nos superaron en números]] y Ana se fue; para ese momento andaban [[yo todavía no la leía]] super encantados con una saga en específico y fue más que bienvenido al grupo.

No recuerdo exactamente en qué momentos intercambiamos números. Ni cuando comenzamos a ser amigos de Facebook. Ni siquiera estoy segura de cuando este pequeño grupo de Whatsapp se volvió una constante en mi teléfono ni cuando dejamos de hablar solo de libros. Solo sé que de un momento a otro estas cuatro personas que suelen estar a través de pantallas se han convertido en fuentes de risas y ocurrencias, en hombros para llorar, en consejeros, en apoyo incondicional en las noches para hacer tareas, en el lugar donde puedes escribir a cualquier hora porque alguien siempre se acuesta muy tarde y otro se despierta demasiado temprano, en un lugar sin juicios de valor donde puedes decir lo que quieras y siempre vas a encontrar una respuesta honesta [[no importa si esa será que estás convirtiéndote en una mujer que trabaja en la esquina por la noche o que eres la persona más grande de la habitación]], en quienes harán lo posible por hacer algo en tu cumpleaños y siempre, siempre te van a apoyar con tus proyectos, estén de acuerdo o no.

La amistad viene en todas las formas y de todas las maneras posibles, a veces de quienes te leen por un teléfono o de quien te consigue una entrada para el estreno de la película que basaron en el libro que las dos amaron; pero lo importante de ella es que esas personas sepan estar, que las sientas alrededor de ti apoyándote y protegiéndote aun cuando no estén, que sean capaces de decirte la verdad en la cara aun cuando duela, pero que también estén cuando no puedes soportar nada más sobre tus hombros. Pero no solo puedo llamarlos mis amigos, son mis personas, son Mis Pejes.

Así que sí, se ganaron una sección en mi blog donde los conocerán a través de mis ojos y verán lo ocurrentes que pueden llegar a ser. Solo espero que no nos censuren por el lenguaje soez de las conversaciones y los temas discutidos.

31 ene 2016

En tu día...

¡Feliz cumpleaños, a ti! ¡Feliz cumpleaños, a ti! ¡Feliz cumpleaños, Piensa Lale! ¡Feliz cumpleaños, a tiiii!

*si no lo leíste cantando, vuelve a leerlo*

Eso de que los niños crecen demasiado rápido es totalmente verdad. ¿Quién me iba a decir que seis años después seguiría escribiendo en este espacio? Quizás con menos frecuencia cada vez, pero hey, sigue vivo. Hoy por hoy, muchas de las circunstancias que rodearon el nacimiento de este blog han cambiado, pero siempre me alegro de tenerlo; releerlo es una cosa divertidísima tanto para recordar cosas que he dejado aquí plasmadas, como para ver como ha cambiado mi escritura. Es casi una máquina del tiempo.

Quería que fuera un blog literario, pero hacer reseñas estructuradas sobre todos los libros que leo se iba a volver un trabajo y me fastidiaría; quería que fuera un blog de bitácoras, pero no viajo todo el tiempo; quería que fuera un blog de escritura, pero me da de todo publicar mis novelas por acá. Como nada de eso resultó, esto se convirtió en un depósito de todo lo que no entra en mis líneas de escritura en las novelas, mis opiniones sobre muchas cosas y básicamente una mezcla de todo lo que quería que fuera pero sin serlo de forma concreta; vestigios de mi mente, básicamente.

Hasta el sol de hoy, este blog tiene activo 2191 días, 48 seguidores, 236 entradas publicadas (había estado tomando un número equivocado, ups), tan solo 15 publicadas este año, 26 borradores sin publicar y 97036 visitas. Tomando en cuenta el post del año pasado me di cuenta que no cumplí con ninguna de las secciones que planteé, lo cual ha sido impactante para mí porque no sabía que había pasado ya un año *risa nerviosa*. Solo tengo excusas para argumentar su ausencia, así que me las guardaré.

Este año he decidido darle un nuevo look al blog, inspirado en las nuevas aventuras que me esperan en mi comienzo en la vida adulta si es que puedo dejar la etapa en la que estoy, en las que me he trazado y en las que seguramente me llenarán de sorpresas. Regreso a lo más básico de mí: al azul claro, al cielo, los aviones, las notas y las listas. Por lo que el blog regresa conmigo.

Para terminar, como siempre, el Top 10 de las entradas más vistas en el año 2015, siéntanse libres de entrar a recordar o leer por primera vez aquello que me llevó a escribir el año pasado. Como siempre, agradezco a quienes aun me leen y a los nuevos que han llegado.


10.- No.
9.- Pronto.
8.- Una serie de eventos desafortunados.
7.- Rinconeando - Antigua.
6.- Caer.
5.- Te deseo...
4.- Despertar.
3.- Dichoso aquel que se va y no ve las lágrimas de quien queda.
2.- Príncipes.
1.- A ti que te vas - o que te fuiste.

30 ene 2016

Me voy.

- Me voy.

- ¿A dónde, cariño?

- Me voy de tu vida, para siempre - frunces el ceño y veo que no entiendes nada, típico: incluso cuando las palabras son tan claras como el agua prefieres irte al significado más rebuscado que a lo que se están refiriendo exactamente - es algo que debí hacer hace mucho y al fin veo que el momento correcto nunca llegará.

- No entiendo de qué estás hablando.

Sacó un bolso del armario y miro el hermoso apartamento que compartimos, el alquiler era un golpe constante en nuestros bolsillos pero lo compensaba lo hermoso, espacioso y perfecto que era. Era. Demonios, iba a extrañar el jodido lugar. Comienzo a meter mi ropa en el bolso de cualquier manera, te ríes desde la cocina y luego te acercas para ver mejor. Te congelas cuando ves mi seriedad.

- No estarás hablando en serio. Sea lo que sea que está pasando por tu mente lo podemos solucionar, tenemos que discutir esto.

- Estoy hasta la coronilla de "solucionar", "discutir" y "trabajar" sobre esto. Llevamos demasiado tiempo juntos, lo que hay es una costumbre a mi presencia a tu alrededor, a ser la extensión de tu brazo cuando vas por la calle, el contacto número uno en el teléfono y tu salida de los martes. Antes tenía miedo ¿Sabes? Me parecía desleal a todo lo que hemos pasado, me parecía que me estaba rindiendo en algo que estaba destinado, pero resulta que puedes vivir preso de la constancia.

- Ahora solo estás hablando disparates.

- Estamos muertos, tu y yo; desde nuestros sentimientos hasta la charla de relleno que tenemos a diario. Y no me gusta estar muerta. Me gusta sentir, vivir y reír.

- Haces eso conmigo, te he visto.

- Sé que me has estado ocultando cosas, mintiéndome - hay sorpresa en tu mirada, pero guardas silencio así que continúo - no te preocupes, no te lo estoy cobrando ni sacando en cara; solo quiero que sepas que sé, que lo he sabido desde hace mucho y he esperado que me digas. Pero nunca lo hiciste - miró mi bolso llenó de ropa - y está bien, con el tiempo empecé a hacerlo yo también.

- Escucha...

- Dejaste de ser mi persona - digo en una voz más baja y solo quedan los sonidos de la calle - nos prometimos muchas cosas hace mucho tiempo y estar contigo me aferra a lo que era y lo que soy. Pero quizás ya no quiera ser así. Quizás eres otro de mis múltiples fracasos y no quiero dejarte ir para no tener que admitir que es así. Tú bien sabes cuánto odio equivocarme.

- Estás saltando de un tema a otro, no puedo entender bien - pero de nuevo, tú nunca me entendiste.

- Necesito decirlo todo y así es como va saliendo. Porque yo hablo, yo confío, yo dejé mis escudos tan bajos cerca de ti que jamás me di cuenta de que te instalaste a vivir allí como un parásito, nunca aportaste nada.

Tomo los papeles de mi mesa de noche y veo una linda carta que me escribiste y adoraba releer por las noches.

- Fuimos buenos juntos ¿Lo sabes? Hubo una época en que no dudaría de ti ni aunque tuviese evidencia en frente. Pero las cosas han cambiado, como lo hiciste tú y como lo hice yo. Es momento de aceptar que crecimos separados, que esto no es lo que yo quiero y que tú... Tú ni sabes lo que quieres.

- Quiero esto. Te quiero a ti.

- No, no lo haces.

- Dijiste que perdonarías lo que fuera.

- Evidentemente yo asumí cosas de nuestra relación que tú no, pero ese fue mi problema. Asumir es un error.

- ¿Simplemente me tirarás a la basura como a los demás? ¿Crees que merezco el mismo trato que los anteriores?

- Siempre velaré por tus intereses, no hay razón en la tierra que me haga olvidar esto.

- Pero eso no es suficiente para quedarte.

- Me voy.

Y con ello me llevaba las lecturas que te gustaban para dormir, las meriendas de medianoche, las charlas incesables y agotadoras, pero necesarias, mis consejos, mis sonrisas y una parte de ti que probablemente me atormentaría después.

Nunca esperé que me detuvieras [[Sabía que no lo ibas en el hacer, en el fondo tú también querías esto]], ni que gritaras o intentaras ganarme el argumento. Habíamos pasado demasiadas veces por esto, así que la única diferencia era que esta vez no azoté la puerta ni salí enojada.

Al contrario, llevaba una sonrisa y la satisfacción de cerrar la puerta lentamente, con las llaves dentro de la casa, reflejadas en la cara. Era libre.

La cosa era qué hacer con esa libertad.

8 ene 2016

¡Feliz año!

¡Feliz navidad, feliz año nuevo y feliz día de reyes! Si, si, sé que llevo casi dos meses sin escribir, pero siento que estoy en una fiesta desde noviembre y al parecer todo termina hoy. O el lunes, cuando deba regresar a la vil realidad.

Espero que hayan disfrutado mucho con sus familias o sus seres queridos, que descansaran y se preparen para un nuevo año de cosas fantabulosas, que se hayan trazado el doble de metas que el año anterior y que esta vez alcancen a cumplirlas todas. Para los que aun me leen y no sepan, el 20 de noviembre del año pasado recibí mi título como Psicóloga de la República Bolivariana de Venezuela [[Lo cual me hizo muy feliz]] y después de eso me fui de viaje para celebrar mi graduación y luego de eso llegó mi cumpleaños 22 y luego de eso fue navidad, año nuevo y día de reyes...

¿Ven como todo se ha ido sumando?

En fin, probablemente haga un post sobre mi graduación porque fue lo M Á X I M O; solo quería pasar por acá para decir que no me olvido de mi blog, solo que tengo una cantidad de proyectos personales impresionante por lo cual a veces me veo abrumada yyyyy eso sigue sonando a excusas.

El año pasado los invité a brindar por un 2015 mejor que el 2014, y sí que fue un buen año. No solo me gradué de mi carrera, conseguí trabajo, monté un evento de nivel nacional con mis amigas, gané los juegos nacionales de fútbol con el equipo de psicología, apliqué mi tesis, el servicio comunitario; sino que también disfruté más con mis amigos, compartí más con mi familia, comí y cociné cuando quería, viajé, conocí, aprendí y muchos verbos geniales que me han hecho una persona muy feliz. Porque si algo me dejó el 2015 es una felicidad genial y una enseñanza para mantenerla.

No soy nadie para darles consejos, pero he aquí la clave de tener un año tan genial; antes de tomar cualquier decisión hazte las siguientes preguntas:

- ¿Quiero hacer esto?
- ¿Esto me hace feliz?
- ¿Las consecuencias son mayores a las ganancias? ¿Pero igual lo quiero hacer?

Hey, si al menos tienen dos respuestas afirmativas, anda, la vida se hizo para que tomes el riesgo de ser feliz [[O solo tomar el riesgo... Igual es divertido]] Ugh. Puede que encuentren esas preguntas en algún libro de auto-ayuda, pero les juro que llegué a ellas por pensamientos propios.

El año pasado pedí muchos recuerdos, momentos y retos. Creo que el 2015 dio la talla a la perfección. Para mi 2016 quiero vivir muchas aventuras, quiero más retos que me impulsen a ser mejor y quiero aprender todo lo que pueda como siempre intento

Sin más que agregar y esperando que no te hayas aburrido a la mitad de esto, espero que tu 2016 sea todo lo que tú quieras que sea. Y si no es así, pues haz que sea así.

PD: Reseña de los últimos dos meses del año:

Me gradué
En el mar se celebra más sabroso
A los 22 se ríe más
Y aun se recibe niño Jesús
¡Feliz Año 2016!


18 nov 2015

Semestre X - Finalizado *Et c'est fini*

Como buena analista conductual que soy, debo reconocer que estoy en un proceso de evitación con este post, ya que incluso antes de que pensara en hacerlo no quería hacerlo.

Pero ha llegado el momento. Después de ir a la Escuela hace dos semanas y ver como ocurría el proceso de inscripción sin mí (aunque yo tenía al menos cuatro años participando) y que ni siquiera me enterara y que el mundo no se cayó, me di cuenta que la vida puede seguir igual de funcional aunque no estés tú con tus superpoderes de coordinación para manejarla. Quién diría que todos somos tan prescindibles tú siempre lo dices, tonta.

En fin, cuando superé esa pequeña depresión - vamos, ¿Quién no quiere que lo extrañen un poquito? - Me dediqué a empezar este post, justamente el 08/10/2015, solo que lo abandoné... Otra vez. Hasta hoy.

Quedan menos de cuatro semanas para mi graduación como Licenciada en Psicología de la Universidad Central de Venezuela y después que superé el pánico de salir de allí, ahora estoy muy emocionada -y también tengo un poco de pánico por caerme frente a las dos mil y pico de personas- tan emocionada que iba a saltar este post e ir derechito a la graduación, pero no. Mi TOC puede más que eso.

En lo que siento yo fue hace una vida, cursé cinco materias en mi último semestre en la Universidad, en la mención Psicología Clínica. La primera de ellas fue Prácticas Clínicas, donde tuve la oportunidad de volver con mi profesora inicial y fue lo máximo; además que mi grupo era uno de los más pequeños y cool así que no teníamos que escuchar tantos casos como los demás -pero de alguna manera nos tomábamos el mismo tiempo- mis pacientes fueron geniales también, esta vez fueron cuatro casos y seis pacientes. Si, tenía dos casos de pareja y dos niños; #Confesión me gustaron ambas vertientes, quién sabe, quizás termine viendo adultos. Un #FunFact que disfruté bastante fue la experiencia de explicarle a los chicos de los semestres más bajos por qué se hacían las cosas de determinada manera y por qué no. El FunFact va para mí que siempre intento explicar cosas complicadas con manzanitas y la gente se pierde más que si lo hubiese explicado de la manera complicada.

Otra de las materias era Rehabilitación que fue la peor cosa del semestre: última materia teórica + un lunes, de 5.30 a 7 + un profesor terrible = la peor ecuación del mundo. ¿Que si aprendí algo? Si, claro, siempre aprendo algo. Como el modelo explicativo de la psicología de la Salud, lo mucho que necesitamos que la psicología sea interdisciplinaria, cómo tratar las discapacidades, cómo tratar niños en ambientes hospitalizados... Y un montón de cosas que de alguna forma ya había visto un poco en otras materias. Quizás era que mi tesis estaba medio implícita con algunas cosas. Quizás no. Las evaluaciones fueron extrañas, eran sencillas pero las querían hacer ver complicadas (?

Seguimos con Servicio Comunitario el cual consistía en un informe del mal que me tomó la vida para hacer y entregar, pero cuando me decidí, lo terminé y se lo envié a la comisión todo estuvo más que bien, lo cual era un alivio porque sin eso no podía defender mi tesis y mucho menos graduarme. Así que yey.

Mis Pasantías Institucionales las hice en el Hospital Cardiológico Infantil Lationamericano, donde no solo aprendí a tratar con niños y adolescentes en ambientes hospitalizados, sino a mejorar eso para ellos. Además, fue una experiencia genial con un maravilloso grupo de trabajo que estaba ansioso por enseñarme; teníamos días para jugar pin-pong, hacer yoga, comer donas o tortas y las máquinas expendedoras estaban literalmente a la vuelta de la esquina. Pude ver quirófanos, niños en terapia intensiva, comunicarle a unos padres que su hijo no había sobrevivido, decirles que habían superado la cirugía con éxito... Fue un sube y baja, muchas partes buenas y otras que contribuyeron a mi crecimiento profesional y a mi sensibilización como persona. Si supervisora era lo máximo, también.

Por último, está mi Trabajo Especial de Grado o Tesis. Ya les había comentado que era sobre niños hospitalizados así que fue lógico que la aplicara en donde hice mis pasantías, todo iba genial: la elaboración del trabajo estaba en marcha, nuestra tutora estaba encantada con nuestro trabajo, después de mucho buscar habíamos encontrado como medir y dónde aplicar y mi compañero y yo seguíamos en la misma página... Hasta que no lo estuvimos. Y entré en pánico. Después de que nos faltaban dos pasitos para finiquitar la tesis, tuvimos un problema enorme que nos retrasó casi un mes para la presentación.

Y no era solo eso, la Escuela y Control de Estudios estaban presionando con las fechas. Yo había planeado mi vida para terminar en Julio, él contemplaba la opción de presentar en Septiembre. Así que me puse como loca e hice correr a mi tutora, a mi compañero y a mí misma poniendo una cantidad enorme de presión sobre todos y trabajando incansablemente hasta que el trabajo estuvo terminado, la presentación hecha y los jueces solicitados. Nuestra tesis no solo fue aprobada, sino que obtuvimos los reconocimientos más altos que se le pueden dar, acá lo que dice el veredicto:

Constituye una investigación pionera en el contexto hospitalario por su relevancia social, valor clínico y heurístico. Apoya, además, sensiblemente el interés en el área y ofrece la posibilidad del desarrollo de nuevos proyectos orientados a la exploración de otros factores y variables inherentes al ámbito estudiado. El jurado de manera unánime le otorga la calificación de SOBRESALIENTE y recomienda la Mención Publicación.

Sip, estoy tan increíblemente orgullosa de mi bebé. Casi me hace olvidar todo el drama, lágrimas y molestias que tuvo involucrado.

Como a estas alturas ya sabrán, jamás me puedo quedar quieta. Así que este semestre mis actividades extra-curriculares también estuvieron muy ocupadas: mi equipo de fútbol ganó los juegos nacionales de Escuelas de Psicología, junto a cuatro amigas planeamos un evento que tuvo impacto nacional sobre lo que se está haciendo en Psicología en el país, tuvimos patrocinantes grandes y el evento fue un éxito total; se llamó Convención de Psicólogos: Aplicaciones del Siglo XIX y fue un evento pro-fondos para la Escuela, terminamos recaudando más de 100.000bs.

Como tradición de los alumnos que están próximos a graduarse, bailan tambores, así que también organicé eso. Por no mencionar todas las salidas con mis amigos, el aprendizaje, las participaciones en reuniones importantes con gente importante, hostigar a los representantes estudiantiles porque no querían dejar que entráramos a la graduación de Noviembre, de reunirme a hacer tesis más veces con mis amigos que con mi compañero, de hacer la cartelera con la cuenta regresiva para el último día de clases, de guiar nuevamente a los próximos estudiantes de la U en sus pasillos, de tener al fin mi birrete de foami, de escaparme de clases para ir a un cumple, mi trabajo como pasante en el Servicio de Psicología, las tardes en los pasillos, de ir a la graduación de algunas amigas sabiendo que la tuya es la próxima, de monopolizar el mundo, tener una compañera de crímenes, pasar casi ocho horas sentadas en un café, casi que comprar acciones en el café porque nos la pasábamos allí metidas, palabras hermosas del Director de mi Escuela justo cuando salí de mi defensa de tesis sobre lo orgulloso que está de mí y cuánto le alegraba que hubiese personas como yo que se preocupan por la Escuela, sus agradecimientos por todo lo que hicimos mientras estuvimos ocupando esos espacios, su tristeza porque nos vamos...

En fin. Parece que los lunes de donas que han llegado a su fin, que ya no va a haber corridas de futbolistas por los pasillos, que no veré los pasillos de mi Universidad por las noches, que no iré más al zoológico de contacto, nada de comprar pastelitos y batidos de fresa en Ingeniería, no más dormir en tierra de nadie ni pasear en tierra cubierta, no más caminar los pasillos que han sido mi casa por los últimos cinco años de mi vida.

Porque desde Mitaquerí a la piscina, la UCV seguirá siendo mía.

- Sin importar que me gradúe-

PD: Acá un montón de fotos de lo que este semestre fue para mí.

Cosas por hacer.
Con el barbudo de Juan.
Las cosas más bonita de mamá.



Graduación.
Con la cuchu bajo las nubes.
Los pa' la joda y la cartelera. 
Sesión de Tesis.
Otra sesión de tesis.
Si, más tesis.
Planeando la convención
Compañeras de crimen
Y más tesis.
Adicta a los calendarios.

Estudiando / Tesis / Café

Equipo Prueba Interna




Amarillo.
Último día de clases.
Lcd



Soy importante.
Nuestro super pendón.
Yep, teníamos mercancía

Día de éxitos.

En los Juegos Nacionales de Psicología.

Cuenta para los tambores.

Pa la joda en los tambores.

Con mamá.

Mi familia.





Futuros psicólogos.

Chicas convención.

Día de tesis.

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:D
El Director de mi Escuela.

Con nuestra super tutora.

Nuestros padrinos y los graduandos.

TEDxUCV


¡Felicidades!


8 nov 2015

Despertar.

Verte despertar se ha vuelto mi nuevo juego favorito de las mañanas. Aparte del desayuno, es lo que más me gusta de ellas.

Puede ser ese momento en la cama, con nada de espacio entre los dos, con tu mano mano laxa sobre mi vientre. Tomo una respiración y de repente sé que justo ha dejado de llover, el aire está fresco y ligero y tú te acurrucas más. Entrelazo nuestros dedos. Dibujas sobre la palma de mi mano. Dejo que tu cabello me haga cosquillas en la cara cuando por fin despiertas y te acercas para darme un beso en la mejilla mientras sonrío.

O cuando me pierdo en la cama en el medio de la noche, solo para luego girar durante un sueño y encontrarte allí, que mi brazo se deslice por tu pecho y mi mano asegure los latidos de tu corazón; entonces aunque no esté plenamente en este mundo, sonrió, porque todo va bien.

Aunque también soy fanática de perseguir el reloj la primera vez que suena algunas mañanas, sobre todo si sé que no tienes que levantarte temprano. Entonces me escabullo de mi lado de la cama, soy lo más delicada que puedo con tu brazo o tu pierna, te doy un beso de mariposa en la frente y salgo de la cálida burbuja de felicidad. Esa parte no me gusta. Pero luego simplemente estás allí, desplomado y revuelto entre las sábanas, con respiración pesada y cara completamente plácida. Y sonrío todo el camino al baño porque sé que te dejo en un mundo de paz del que yo formo parte. Y es que aunque tenga de dejarte al despertar, siempre regreso a ti.

¿Sabes cuántas veces me has asustado por despertar repentinamente? Incluso después de leer aquella noticia de que eso pasa porque tus signos vitales están muy bajos y tu cerebro envía una señal a todo tu cuerpo para que se active, no me parece algo divertido. Lo lindo es que cuando pasa te volteas y me sostienes más cerca y más fuerte entre tus brazos y ¿Cómo no ser feliz allí?

O cuando me despiertas porque quiero ignorar el despertador y te gruño y me volteo y persistes para que me levante. Incluso cuando me dejas cinco minutos más y ya tú estás listo y con el desayuno hecho. Porque toda mi vida había pensado que los comienzos del día eran tediosos.

Ahora siempre es diferente.


Y acerca de eso son mis mañanas.

8 oct 2015

Dichoso aquel que se va y no ve las lágrimas de quien queda.

Remodelaron la estación de gasolina donde te besé apasionadamente por última vez.

Quiero decirte, pero no lo hago; porque no es algo que hagamos más. Ni siquiera estoy segura de por qué recuerdo esto mentira, si lo sé, pero ayer cuando recorría las calles de esta ciudad a una hora donde realmente puedes recorrerla, sin querer pasé por allí y lo noté. Casi no lo hago, el semáforo estaba en verde y el carro simplemente siguió andando, fue casi un milagro que hubiese volteado y visto las láminas de zinc cubriéndolo todo y el techo rojo aun brillando sin necesidad de luces.

¿Milagro para quién?

Si, la verdad es que recuerdo esa noche en particular, como cada instante que pasé junto a ti. A estas alturas me parece un poco patético ¿Sabes? Pero hace tiempo que dejé de pelear con el sentimiento y simplemente lo siento. Porque es bueno sentir algo. Después de ti, pasé tanto tiempo obnubilada que casi abracé el dolor que vino cuando esa etapa pasó. Una maraña de piel que no sentía nada y luego empezó a sentir demasiado...

Pero eso no era lo que estaba escribiendo ¿O sí? Escribía sobre aquella noche donde justo antes de llevarme a mi casa decidiste parar a poner gasolina, como cualquier noche, y te estacionaste en la que estaba más cercana al borde de la calle, justo del lado izquierdo, como siempre hacías. Jugabas con la palanca de cambios mientras yo pensaba en el beso impulsivo que te iba a dar. ¿Sabes? De esos que pareciera que no pudieses contener el sentimiento que llevas dentro y dejas que tome el control por un momento y entonces estás encima de la persona que quieres y ambos ríen y  solo existen entre ellos.

Y si, eso es lo más impulsiva que puedo ser. Planeando besos impulsivos. Así que cuando me miraste y sonreíste agostaste tus oportunidades de escape. Me lancé hacia ti como había visto que hacían en las películas y como había leído que hacían en los libros rezando para que nuestros dientes no chocaran porque odio cuando eso pasa y la sensación que deja atrás.

Y el beso resultó perfecto. No hubo choques innecesarios, ni el cinturón de seguridad incomodando; no te alejaste ni te reíste.

Puse mi mano en tu cabello, porque así era como lo había imaginado, y te sujeté con más fuerza de la necesaria porque quería que sintieras lo rudo que lo quería. Tú cediste, como siempre, y cumpliste con mi petición silente. Me besaste y correspondiste mi beso y no te apuraste aun cuando el señor de la gasolinera se puso al lado de mi ventana y me seguiste besando por lo que pudieron haber sido dos siglos y medio. Y eso que quizás no sabías que ese beso era mi último intento contigo, para ver si podías sentir la desesperación que me comía por dentro a medida que nos hundíamos, para ver si mis labios te hacían entender que quería salir gritando y corriendo lejos de nosotros. Pero por supuesto que no fue así. Fue solo otro beso para ti.

O quizás lo supiste y sentiste, pero no te importó. ¿A quién le importa ya? Solo pasó.

Lo que si fue tremenda sorpresa para mí fue lo que sentí. O lo que no sentí. Porque a medida que mi lengua luchaba por bajar por tu garganta y mis manos intentaban aferrarte como nunca, podía pensar. Y eso claramente estaba mal ¿Cómo podía tener coherencia de pensamiento cuando te estaba besando tan apasionadamente? Y mientras más lo pensaba más me daba cuenta que no estaba en ese momento.

Que ya no sentía nada. Que era solo un beso. Y que podía vivir sin ese beso.

Te separaste con una sonrisa en los labios hinchados y el cabello desordenado. Le pagaste al señor y terminamos de recorrer los otros cinco minutos hasta mi casa.

- Te quiero - te dije desde la puerta del carro mientras tus ojos oscuros se alejaban de mí y yo sentía un miedo extraño en el estómago.

- Si, yo también - dijiste y te pusiste en marcha.

No esperaste a que entrara. No dijiste yo también te quiero como sabías que me gustaba. No pusiste tus manos en mi cara cuando te besé. No entendiste ni preguntaste por qué.

Simplemente te fuiste, y aunque yo también me había ido, dolió como si no lo hubiese estado esperando.

Porque siempre esperé que fueras tú el que se fuera.

31 jul 2015

Hay que estar.

Hace algún tiempo deseaba que algo malo me sucediera. Algo como que me rompiera una pierna y me pusieran un yeso o me hospitalizaran. No me malinterpreten, no soy sádica ni nada de eso, solo lo quería en cierto nivel para ver cuanta gente venia a verme o a firmar el yeso. Es tonto, y súper extraño, lo sé, pero estamos hablando de uno de los pensamientos más ocultos y excéntricos de una ya oculta y excéntrica chica de catorce años (aproximadamente)

Mucho tiempo después (o quizás poco, la relatividad del tiempo siempre me es fascinante) me encontré con que la idea seguía siendo tonta y extraña, pero también con lo muy equivocada que estaba. Y la vida lo probo así. Realmente, hasta el sol de hoy y gracias a todos los dioses del cielo, nada lo suficientemente malo me ha ocurrido e igual siempre he podido visibilizar a las personas a mi alrededor. Como digna hija de un par de ingenieros siempre me ha gustado el lado cuantitativo de las cosas y, como pueden ver, saber quiénes pueden estar no es la excepción.

Sin embargo, y agradezco mil veces por esto, la vida me ha mostrado que no es necesario, que nada de eso lo es, que quién pensaste siempre estaría ya no está y de quién esperabas se fuera a la mañana siguiente de alguna manera consiguió amanecer todos los días junto a ti. Me parece uno de los aprendizajes más valiosos que he obtenido, nadie es imprescindible, pero nadie sobra tampoco, cuando están por algo es.

Siempre he estado agradecida con las personas que me rodean e intento demostrárselos estando allí para ellos, ser esa persona con la que siempre pueden contar y alguien que siempre tiene una respuesta. Hasta hace poco pensaba que era un camino unidireccional, sin darme cuenta que cada vez que he estirado la mano en busca de ayuda (incluso cuando no lo he hecho y me he quedado en el suelo haciendo una rabieta) siempre ha llegado alguien a levantarme. Así que un día cualquiera como hoy, mientras bailaba desnuda recién salida del baño e intentaba peinarme el cabello sin dejar de hacer lo primero, me miré al espejo y sonreí pensando en lo bueno que es ser afortunado.

Y construir tu fortuna.

Y estar para las personas.

Y que no es necesario que nada malo te pase para que te des cuenta de eso.


17 jul 2015

Tus pasillos.

Antes, en algún momento de estos cinco años, escribí que no podía creer que hubiese conocido a personas tan buenas y tan especiales que me hubieran ofrecido su amistad, no podía creer que hubiese conocido profesores tan hermosos que lo único que querían era enseñar, no podía creer como un solo lugar podía cambiarlo todo y hacerte sentir tan bien.

Con el tiempo descubrí que solo en tus mágicos pasillos es eso posible.

Ellos están llenos de tantos momentos, risas, lágrimas, historias, victorias, derrotas, gente, personas, corridas de futbolista, cerebros, yonquis, cafetines sucios pero donde los batidos son deliciosos, perros -y ahora gatos-, amables señores que hacen la limpieza, odiosas personas que tramitan lo que necesitas, profesores geniales, profesores, mediocres, helados, donas, secretos escondidos y mucho más.

En tus pasillos me sentí libre, liviana y sentí que podía respirar; esa libertad que solo viene con saber que estás haciendo lo que amas y que por ese breve instante todo está bien en el mundo; no hay guerras, política o calentamiento global, solo estás tú disfrutando de tu pasión.

Conocí tal pluralidad de pensamiento que ya no puedo tomar nada como certeza, en tus pasillos conocí a personas que me querían hacer pensar más de lo normal y gracias a Dios lo lograron, que me enseñaron a hacerlo, que me mostraron perspectivas diferentes de la vida y me mostraron cuál era la mía. En ellos conocí la unicidad de cada persona, de cada momento y de cada conjunto. También me enseñaron a equivocarme y que la vida está para probar, para decir que  cada vez que quieras.

En tus pasillos terminé de crecer, me terminé de formar y aprendí que nunca dejas de aprender. En tus pasillos, esos que por cinco años me sonrieron, conocí la bondad del ser humano, la infinidad de la inteligencia y la importancia de una voz. Aprendí el significado de las cosas, de palabras y sobre los significados de los significados.

Comprendí que fui UCVista dos años antes de comenzar a estudiar allí cuando por primera vez recorrí sus pasillos y tuve miedo y ansias de perderme en su inmensidad, la viví por cinco años disfrutando de cada rincón y permanecerá por el resto de los días en mi corazón; porque ser UCVista es algo que se lleva en la sangre y que una vez que despierta ya no lo puedes apagar - pero tampoco lo quieres apagar.

Tus pasillos también me sirvieron de cama en innumerables oportunidades, siempre acondicionados con la iluminación perfecta [[si tienes una Escuela oscura, no puedes pedir que los estudiantes no duerman]], también fueron restaurante, café y sala de terapia. O cualquier otra cosa que mis amigos o yo quisiéramos que fuera.

En tus pasillos fui exploradora, de toda tu estructura y de la vida, descubrí tus infinitas obras de arte, tus leyendas, tu historia y como permanecerás pase lo que pase; como es estudiar en un museo aunque la gente de por sentado la escultura por la que pasan todos los días. Porque así eres tú, una dama magnífica inmiscuida en las entrañas de una gran ciudad, que se mantiene de la misma manera en la que alguna vez impactó, pero que la gente perdió a medida que pasó el tiempo. Porque no se puede deslumbrar siempre, aunque tú lo hagas.

En tus pasillos conocí la política de buena mano y lo sucia que es en todo los niveles, lo que son capaces de hacer las personas por poder (aunque sea meramente representativo) y como se llegan a perder. En ellos noté como todos están ciegos y sordos cuando creen en algo, que no puedes enseñar a nadie que no quiere aprender.

En tus pasillos conocí el amor. Aquel que sientes por lo que amas, el de amigos, por una institución, por un ideal y por alguien más. Me llegué a enamorar seriamente un par de veces: una de ti y una de él. Pero fueron tus pasillos los que me soportaron cuando él se fue.

En tus pasillos pensé que dejaría los últimos pasos de mi niñez, solo para entender que no hay tal cosa como esa, que seré la niña curiosa y hambrienta de conocimiento que siempre fui.

En tus pasillos aprendí a tener paciencia, a esperar los tiempos que quiere la vida. No voluntariamente, claro, pero si algo entendí de tus paros fue eso. Ellos también me enseñaron que hay tiempo para todo cuando tienes el afán de querer hacer, que estarán ahí para que puedas hacerlo.

Tus pasillos fueron los escenarios para los disfraces que me puse durante cinco años, aquellos donde tenía que usar bata y hablar con términos médicos complicados o cuando tuve que usar tu escudo en mi pecho como si fuera un estandarte para orientar a las miles de personas que por primera vez pisaban tus gloriosas tierras; tus pasillos estaban allí para mí para cualquier ocurrencia que tuviera, siempre y cuando me desenvolviera en ellos.

Porque tus pasillos son como las venas que nutren la gran Universidad Central de Venezuela, esos que mantienen vivos los estudiantes cuando hacen vida universitaria, cuando se encuentran con sus amigos o cuando salen a protestar; tus pasillos, esos techados que recorren y te llevan a cualquier rincón de la Universidad son los que recordaré ahora que no los viviré a diario, cuando esté lejos, cuando escuche a alguien hablar de su Universidad y cada vez que te piense.

Pues tus pasillos lo son todo.