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15 sept 2013

Día 11 - Au revoir Londres, hello Paris... Oh, wait!

Hoy me desperté incluso más temprano que ayer, iría con mi mamá a recorrer los jardines de Kensington y un poco de Hyde Park... O ese era el plan hasta que Antonieta tuviese una picazón incontenible en manos y pies; como última instancia (después de consultar por días a una tía y prima telefónicamente sobre lo que sucedía con mi hermana) y por mi sugerencia (después de varias idas y venidas a la farmacia que estaba cerrada) fuimos al hospital. Conocer un hospital de otro país nunca había estado en mi lista de ambiciones, pero debo decir que fue una experiencia satisfactoria. Entramos por la emergencia, nos registramos, una enfermera revisó a mi hermana y luego la examinó la doctora; la cual la diagnosticó con el virus de manos, pies y boca (un virus que causa picazón incontrolable en las manos y pies e hinchazón de las encías, fiebre ocasional también) del cual no teníamos idea de que existía y la doc fue muy amable en imprimirnos la información ¿Cosas positivas de la experiencia? Se que puedo hablar de condiciones clínicas en inglés, aprendí a decir encía en ese idioma y comprobé la eficiencia que tienen en países del primer mundo con respecto a la salud. Hablo de que en un rango de dos horas fuimos atendidos, procesados, orientados y expulsados (con examen de orina incluido, cabe agregar); además de que las instalaciones estaban impecables y tenían insumos suficientes para todo y fueron súper amables y hospitalarios (sin juego de palabras) Gracias Saint Mary's Hospital.

¿Lo malo? Había perdido mi paseo por los parques y mi hermana se había desasido de su pesada maleta ¿ Qué hicieron con ella? Muy fácil, me la dieron a mi para que lidiara con ella de camino a la estación de trenes y con mi muy justificado malhumor jamás iba a conseguir que los lindos británicos se acercaran a mí. Da igual, los franceses son más juguetones. Después de cargar con la tonta maleta y llegar a la estación de trenes se hizo la hora del check-in así que ni tiempo tuve de mirar ST Pancras. What a shame. Casi de inmediatos abordamos y por las siguientes tres horas estuve o leyendo o durmiendo en dirección a París, haciéndole notar a todo el mundo (mis padres) mi irritación con la vida (ignorenme siendo totalmente adolescente aquí) hasta que terminé el libro y quise llorar y regresé a mi estado de mujer-naturalmente-sonriente-y-predispuesta-a-las-hormonas.

Tenía el chip inglés bien acomodado en mi cerebro, así que cuando el capitán empezó a hablar en francés supe que tenía un problema. Simplemente me había desactivado ¡incluso pedí los tickets en inglés y un tartamudeante francés! Dios, espero que esto mejore. Incluso en el hotel terminé hablando en español (necesito reajustar mis cables allá arriba) París también estaba nublado y todos hablaban de la lluvia de esa mañana, por suerte cuando llegamos ya había escampado y eran casi las seis (lo cual implica que no nos salvamos de la hora tope en el metro con las maletotas)

Jamás había sido tan feliz de dejar caer una maleta al suelo, pero exageré todo dejándome descansar por un par de horas hasta que mi padre me dijo para salir a comprar un dulce y a caminar por allí (salir del confinamiento un rato, si me preguntan) cuando regresamos Anto estaba casi al borde de la locura con la picazón y tuve que bajar de emergencia a hablar con mi prima, conseguimos una solución para calmarle la picazón, pero no creo que su cordura resista tanto (o la mía, mejor dicho)

PD: mientras esperábamos en el hospital que atendieran a mi hermana, llegó una abuelita con un coche y tres muñecas, era una situación bastante chistosa, sobretodo para una señora que simplemente no podía contener la risa.

PD2: Hoy también amaneció lloviendo, sé que es normal en Londres, pero siempre que hemos cambiado de ciudad nos llueve.

PD3: Menos mal que fuimos al hospital en Londres, no estoy segura de como habría solucionado la situación en francés.

PD4: Ayer en la noche mientras dormía me saqué un lente de contacto por lo que me desperté tuerta. Así que vuelvo a ser cuatro ojos.





Día 10 - No comments

Jamás había estado tan feliz por levantarme temprano (o al menos no que recuerde) tomamos el primer bus que salía hacia el centro y nos bajamos frente al Green Park para desayunar, después de atravesar el parque y encontrar un buen lugar para ver el cambio de guardia, preparé la cámara y eso. Es curioso, acá en todos lados te advierten de los (la gente que toma las cosas de tu bolsillo sin que sepas) y siempre te andan recordando que estés pendiente de tus cosas, no me imagino si tuvieran las cifras de robo de Caracas. Había tanta gente reunida para ver el cambio de guardia que es casi increíble que lo hagan todos los días; aunque es bastante emocionante ver el desfile que realizan los oficiales, con sus tambores, trompetas y caballos; como todos los días detienen el tráfico y se organizan. TODOS LOS DÍAS. El palacio de Buckingham y el monumento a la Reina Victoria son hermosos e inmensos, te hacen pensar en lo inalcanzables que se creen (y son) los de la realeza.

Después de eso, caminamos un rato por el parque San James, que tiene una abundante población de aves (cisnes, cuervos, patos, palomas, etc.) y llegamos a Trasfalgar Square, donde dicen que si pasas mucho tiempo viendo la gente pasar eventualmente te encontraras con alguien. Lamentablemente no me dejaron comprobar eso ya que Antonieta se sentía horrible y quería tomar el bus; desde allí caminamos hasta el Big Ben y las casas del Parlamento, el conjunto de edificios es enorme y demasiado precioso, pasaría días si pudiera solo observándolo, tiene tantos detalles que es casi increíble que sigan allí después de tantos años. Por la cercanía, aprovechamos de ver el Palacio y la Abadía de Westminster, que se notan muchos más antiguas y muy bien administradas por los monjecitos.

Encontramos una de las paradas del bus y esperamos para ir al Madame Tussauds, el museo de cera, al que llegamos sorprendentemente rápido (el tráfico de Londres apesta) e inmediatamente entramos. Es increíblemente divertido pasearse por las figuras de cera de famosos y ver las poses ridículas que hace la gente a su alrededor; ah, no crean que no fui la excepción: besé a Taylor Lautner, opaqué a Posh, me tomé una foto de trasero co. Beyonce y me arrodillé junto al hombre araña, pero fue bastante divertido de hacer. También había gente súper divertida, como un judío que sacó su estrella de David y le hizo señas obscenas a Hitler, una fan fingiendo un grito con One direction, chicos tomándose fotos con Cristiano Ronaldo imitando su pose antes de tomar un tiro libre... Déjenme decirles algo: NO HAY MUÑECO DE CERA DE MESSI! Ja!

En el museo también te dan un paseo en trencito y te proyectan una muy buena película 4D de superhéroes, la cual disfrute al lado de unos niños y duuuuuuude, lo mejor que puedes hacer es estar entre niños, su capacidad de impresionabilidad es inagotable y simplemente te hace más feliz, cada vez que ellos saltaban con la sorpresa yo sonreía. Oh, the old good times. Al salir de allí moríamos de hambre y como Anto al fin tenía apetito decidimos aprovechar; pero como no se sentía bien decidimos comer cerca del hotel (mi humor se empezó a alterar, pues eso significaría que no iríamos a Greenwich, como teníamos planeado) y tuvimos que esperar 30 minutos por un bus porque Anto no quería caminar y mi papá estaba irritado porque estábamos "cerca" y luego empezó a llover y el tráfico nos atrapó y fue un recorrido demasiado eterno para algo tan tonto.

Llegamos temprano al hotel, pero solo dejaríamos a mi hermana y mi mamá... O al menos eso pensaba. Resulta que nadie saldría. No quiero hablar al respecto, pero estaba de un humor terrible por desperdiciar mi última noche en una ciudad que me había gustado tanto.














13 sept 2013

Día 9 - Kinda London...

No creo que Londres le haga bien a mi cabello. I mean, tendría una colección de gorros si viviera aquí. Nos levantamos temprano y desayunamos con un "típico desayuno británico" (me entero que tal cosa existe) el cual consiste en tocineta, frijoles en salsa de tomate, huevos y salchicha, estaba excelente. Compramos unos tickets para esos bus de turistas que te dan recorrido por toda la ciudad y creo que fue una de las mejores cosas que pudimos hacer con eso de que tenemos pocos días y Antonieta no se siente bien y no puede caminar tanto. Las vistas desde el autobús son geniales (desde arriba, por supuesto) a pesar de que se siente mucho más el frío vale la pena.

Una de las ventajas de estos buses es que te van narrando la historia de los lugares, qué pasó y por qué es tan celebre, también te dicen muchas cosas innecesarias y te ponen el himno como mil veces por lo lento que va el tráfico ¿Pero que se le puede hacer? Al principio no tenía idea de que los londinenses fueran pioneros en tantas cosas: tuvieron las primeras escaleras mecánicas del mundo, las primeras marquesinas, algo así como el record con más cosas destruidas por incendios (en serio, siempre hablan de los muchos incendios). Creo que hoy descubrí por qué me gusta Londres: a pesar de que tiene ese aire europeo, no se ha quedado en solo lo viejo como Italia o Francia, esta ciudad tiene espectaculares edificaciones de la arquitectura moderna, combinan los patrimonios que no fueron destruidos con los nuevos, le dan espacio a ambas cosas: la tradición y la evolución, creo que esta integración es hermosa.

Algo de lo que no tenía idea era de que se divide en dos: el viejo Londres y el nuevo, con alcaldes independientes y todo. Quisimos dar una vuelta de reconocimiento así que desde el bus vimos Picadilly, Oxford Street, Convent Garden, el Palacio de Buckingham, el Big Ben, Trafalgar square, Mayfaire, Harrods y todo de lo que has escuchado que se puede ver. Nos bajamos en la Catedral de San Pablo (que es bellísima y no se permiten fotos) y mi papá compró unas galletas que son como el cielo en la tierra y comprendí completamente por qué todos hablan de los bizcochos londinenses es porque son DELICIOSOS! -ok,ya- caminamos un poco y paseamos por el viejo Londres, llegando así al Tower Bridge, que es el puente precioso que todos identifican como si fuera el único que cruzara el Támesis (¿Sabían que antes se necesitaban más de 80 hombres para operar el puente?) lo cruzamos y llegamos a la torre de Londres, donde están guardadas las joyas de la corona, los cuervos y la torre blanca.

Dice la leyenda que si se espantan los cuervos o si ellos se van de ese lugar, el reino caerá. Nadie los ha corrido, claro está. Este edificio es como un portal a la era medieval, hay armaduras, espadas, corredores, cañones y artillería digna de una guerra para hace unos siglos, casi esperaba que en cualquier momento llegara alguien a caballo por los enormes pasillos claramente diseñados para ello. También me pareció muy mórbido todo eso de las decapitaciones, métodos de tortura y cosas que parecen menos reales que cuando estas en un lugar así.

Otra cosa que me pareció increíble fue la devoción que le tienen a la reina y como le hemos dado valor a las piedritas que brillan. Quiero decir, la cantidad de piedras preciosas que tienen los artefactos de antiguos reyes es estúpida, ok, entiendo que se supone que demuestra poder y todo aquello, pero piensenlo bien, son solo piedras escasas u brillantes (vale, quizás quisiera un par pero solo porque son muy hermosas). El pabellón de la reina te hace pensar como si casi fuera un honor que ella fuera tu dirigente, es bastante tenebroso, a decir verdad; no puedo imaginarme criando a un niño para que ponga a la reina en el mismo escalón que Dios.

Después de ver las joyas de la corona, salimos a tiempo para presenciar el cambio de guardia que hacen aquí, que es una versión a escala del que hacen en Buckingham, fue bastante divertido y con mucha menos gente. Además descubrí el truco en la seriedad de los guardias, solo tienes que buscar un punto fijo y jamás dejar de mirarlo, quien intenta molestarte en algún momento se aburrirá. También fuimos a ver a los cuervos que eran inmeeeeeeeeeensos, Dios, como odio a esos bichos, son tan... Desconfiables (y los hay que si en todos lados)

Una vez que terminamos con la torre de Londres, regresamos al bus y esperamos que terminara la ruta (convenientemente cerca del hotel) ya que Antonieta se sentía terrible.

PD: mi felicidad por estar en Londres es inversamente proporcional a la cantidad de cosas que dejamos de hacer por día y a la hora que llegamos al hotel.

PD2: adoro este clima helado.

PD3: también adoro el inodoro semi-térmico del hotel.











Día 8 - I'm loooooooving it

Amanecimos a 11• y yo no pudiese estar más feliz ¡Nos vamos a Londres! Así que prácticamente andaba dando saltitos por la calle mientras llevaba la maleta, como no habíamos comprado los boletos de tren, nos fuimos temprano a la estación, conseguimos entrar en el tren de la una, pero era muy temprano así que Antonieta y yo vagamos libremente por la Gare du Midi de Bruselas, es bastante grande y cómoda, ofrece destinos tanto para el exterior como el interior del país y es bastante limpia, ya cuando se hacia la hora nos fuimos a la sala de espera para abordar (realmente no creo que se llame así) donde (POR FIN) todos hablaban en inglés y yo simplemente lo sentía como casa; no me malinterpreten: adoro el francés pero aun sé muy poco y es insoportable no entenderlo del todo. Resulta que para ir a Londres es como si fueras a tomar un vuelo, tienes que esperar que llamen tu fila, pasar por inmigración, pasar por los detectores de metales, etc (me sorprende bastante porque para moverte en Europa lo que necesitas es tomar un tren) después de pasar por todo eso por fin entramos al tren, que iba de espaldas y pasó por el Eurotunel, un túnel que pasa por debajo del agua, actualmente solo tiene dos destinos directos: Bruselas y París.

En menos de una hora, ya estábamos en la capital de Inglaterra y yo sucumbía ante el dulce acento de los británicos, tomamos el metro (que aunque es inmenso no es tan complicado como el de París) y nos detuvimos en la estación que yo había marcado con el hotel. Resultó que terminamos en alguna parte de Soho y Oxford Street caminando con las maletas, mientras yo estaba encanta con los grandes almacenes, las tiendas de música, el frío y la tenue lluvia; mis padres y mi hermana estaban exasperados por no encontrar el hotel, así que paramos un taxi y resultó que estábamos lejiiiiiiiisimo. Bueno, en algún momento me tenía que equivocar (¿Quien sabe en lo que estaría pensando cuando anoté esa dirección?) el hotel es "acogedor" es pequeño y los cuatro con las maletas no cabemos en el ascensor.

Al tardarnos tanto en encontrar el hotel (ups) no salimos sino para cenar. No puedo evitar sonreír cada vez que percibo el acento británico, aunque debo decir que es menos pronunciado de lo que esperaba. Acá manejar y ser peatón es tan complicado que las calles en los cruces tienen anotadas con pintura blanca hacia que lado debes mirar; los vagones de metro son súper bajitos y las escaleras eléctricas que te llevan al exterior tienen mucha publicidad y mensajes divertidos. He visto poco de la ciudad, pero no puedo pensar que no me vaya a gustar.

Después de cenar y acomodarnos bien en el hotel (y de rogarle mucho a mi padre) nos fuimos a la Roundhouse, a ver si podíamos llegar al toque de los Artic Monkeys por el iTunes festival, pero ya era muy tarde. Incluso había gente con tickets (nosotros no teníamos, solo los podían obtener aquellos que viven en el UK) que no iba a pasar porque habían llegado más tarde de lo acordado ¡Y con tickets! Yo me muero.

Por las mismas nos regresamos al hotel, pero les puedo decir algo con esta leve impresión: Londres promete.

PD: debieron ver el show de mi hermana cargando la maleta que casi es de su tamaño, me reí tanto que casi lloré de la risa. Aunque la condenada tiene suerte; siempre encontraba un británico que se ofreciera a llevarle la maleta por las escaleras.

PD2: No sabes cuanto amas el inglés hasta que ves lo fácil y hermoso que es.