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6 feb 2017

Nunca te vas del todo.

Me pregunto si alguna vez dejaremos de amar a las personas que en determinado momento de nuestra vida nos hicieron sentir de esa manera. Me pregunto, si aun después que se hayan ido, de que hayas conseguido paz con su partida y que realmente tengas el asunto superado, podrás ser capaz de no amarlos.

Me parece tan lógico como ilógico dejar de hacerlo.

Es algo en lo que he estado pensando, sobre como todo con lo que interactúamos tiene un impacto en nosotros y si eso es para las simples cosas que se cruzan en nuestra vida ¿Cuán grande es el efecto de esas personas que no solo aparecieron, sino que formaron parte de nosotros por tanto tiempo que te sientes un poco perdido cuando dejas de estar sin ellos?

Ni siquiera es cuestión de perder el sentido de ti por estar con alguien más, sino más bien la persona en la que te conviertes con los aportes de los seres significantes en tu vida. Son personas que te hacen replantearte tu realidad y tus sueños, que te muestran cosas que no conocías, que te hacen pensar y esforzarte más, te invitan y te hacen participe de su mundo. Los conoces un día y simplemente están ahí, pero con el tiempo, las conversaciones y los momentos, llegas a un punto en que no recuerdas cómo era la vida sin ellos. Y tampoco te importa, estás feliz tal como estás, con el mundo de cabeza, descubriendo partes de ti que no sabías que estaban ahí y enorgulleciéndote de las que trajeron a una persona tan genial a tu lado.

Pero entonces ocurre algo, algo impensable o que no habías considerado porque era demasiado absurdo, algo que no necesariamente es malo para ninguno de los dos, pero que igual trae su separación.

Y sufres. Porque la ruptura de un hábito siempre trae sufrimiento y si estamos hablando de personas es incluso más difícil, de repente no tienes con quién compartir los momentos más nulos de tu día, que comiste en el almuerzo o si viste una nube con forma de la estrella de la muerte; si estás feliz porque al fin quitaron una película del cine o si estás molesta porque se te olvidó comprar algo que era la única razón por la que saliste. O bueno, quizás si tengas con quién hacerlo, pero no es con quién quieres.

De alguna manera el tiempo consigue pasar; te das cuenta que no, realmente no te vas a morir sin ese pedacito de tu vida que ya no está, consigues nuevas personas, vives otras aventuras y sin siquiera pensarlo regresas a tu cotidianidad con todas las cosas que aprendiste de alguien, sin ese alguien. Incluso puede que ni te duela recordar que eso que tanto te gusta ahora es porque alguien te lo mostró un día y con el tiempo llegaste a amarlo.

La vida es buena, si algo siempre hace es seguir adelante sin importarle nada de lo que nos importa a nosotros y evolucionamos, maduramos y nos transformamos. Hasta que un día algo nos cruza la mente: un olor, una foto, una frase, un matiz en el color del cielo que casi nunca es perceptible y entonces recordamos.

Recordamos que hace una eternidad [[recordemos que hay eternidades que duran incluso un segundo]] hubo una persona en nuestra vida que amamos con el alma incluso cuando no éramos conscientes que era así, alguien que disfrutamos tanto que el concepto de fin era detestable, alguien ¿Sabes? Pero hoy no tienes idea de nada de su vida o lo que sabes solo se compara con nada con lo que antes sabías. Así que la nostalgia hace de las suyas y te lleva a preguntarte dónde están, qué estarán haciendo y si todavía recuerdan sus bromas internas y las gafedades que solo ustedes sabían entre sí [[te preguntas si aun te recuerda]], te preguntas que hubiese pasado si las cosas fueran sido diferentes, qué podrías haber hecho diferente...

Al final te sacudes la sensación y continuas con lo que estabas haciendo, tu nueva vida [[Y es que no puede haber una mejor definición que nuevo cuando una persona que rompió todos tus paradigmas y te ayudó a construirte se va]]. Eres feliz, a tu nueva manera de serlo y, en ese momento de nostalgia y recuerdos, esperas que ellos también lo sean.

Me pregunto si alguna vez dejaremos de amar a las personas que en determinado momento de nuestra vida nos hicieron sentir de esa manera. Me pregunto si solamente cambia el cómo los queremos, porque dejar de quererlos del todo me parece absurdo. Pienso que una parte de nosotros siempre los querrá por lo que aportaron a nuestra vida, por los momentos compartidos, por las promesas, risas, lágrimas... Sobre todo porque uno en retrospectiva suele recordar únicamente lo bueno.

Me parece tan lógico como ilógico dejar de hacerlo. Lógico porque ya no están [[aunque hay veces que quisieras que estuvieran]] e ilógico porque siempre van a formar parte ti.

1 dic 2016

Me fui - Amo volar.


He intentado explicar esto muchas veces, pero todas y cada una de ellas siento que me quedo corta; es como explicarle un arcoiris a una persona que jamás ha visto colores, el olor de la tierra mojada a alguien que solo ha conocido desiertos y el amor a alguien que no lo ha experimentado. Y, aun si esa persona entendiera todo eso, no significaría lo mismo para él o ella, pues no lo ve a través de tus ojos. Pero puede que entienda el sentimiento si lo compara con lo que más le gusta hacer en todo el mundo, con lo que ama sin importar qué.

Mi lugar favorito en el mundo son los aeropuertos, me parece que están llenos de esperanza, nuevos comienzos y aventuras. El sentimiento que me aborda cuando estoy en un avión es una felicidad tan plena que solo he sentido con muy pocas cosas en mi vida – como cuando me aprobaron mi trabajo de grado con la mayor de las notas, cuando logré hacer un tarte tatin fabuloso o cuando mis padres me dicen que están orgullosos de mí.

Cuando está moviéndose hacia la pista de vuelo, estoy más que ansiosa y veo por la ventana como poco a poco va tomando fuerza – oh, tanta fuerza – y te clava en tu asiento por un momento hasta que de repente estás flotando… Y luego toma fuerza de nuevo y te lleva lejos, a un destino deseado. Siempre me ha parecido sorprendente, poderoso.

El atardecer desde el cielo es otro nivel para los que amamos las puestas de sol; no es tan fabuloso como desde la tierra cuando juega con las nubes, porque estás encima de ellas, pero puedes apreciar la gama de colores de una forma particular, ves los distintos tipos de azules: desde el más oscuro hasta uno que están claro que parece blanco, una fina línea blanca, luego amarillo, naranja y un rojo profundo que se pierde en aquello que no alcanzas a ver.

Pero lo mejor, lo que más amo de los vuelos a Europa, de volar de noche, son las estrellas. Cuando el avión está en su punto más alto, es como si un Dios hubiese dejado caer un inmenso pote de escarcha sobre el cielo, no hay smog, no hay luces. Solo la infinita paz de la noche y los miles de puntos que te miran tan de cerca que por un momento pensarías que puedes estirar la mano a través de la ventana y tomar unas cuantas de recuerdo. Y el avión está oscuro porque apagan las luces para que las personas duerman, y la luna brilla tan fuerte que algunas incluso cierran sus ventanas, pero yo no. Nunca.

Y ahí, en el cielo más oscuro, pero a la vez el más claro; con las estrellas cercanas, pero a la vez tan distantes; con la promesa de un amanecer distinto y el dolor de lo que dejas, me siento infinita.

En paz.

Tranquila.

Porque las cosas son exactamente como deberían ser.


Canción: Chasing the sun - The wanted.


23 mar 2016

Chico lindo.

Creo que aquel día que te vi sonreír fue como si te hubiese visto por primera vez, no importaba que te conociera desde siempre, ese día cálido en el que nos cruzamos, dijiste mi nombre y sonreíste como si fuera la cosa que te diera más felicidad en el mundo, pero a la vez se sentía tan natural. Ese día me hiciste sonreír con tu sonrisa. Y que lindo se sintió. Justo en el estómago, algo diferente y digno de repetir; era tan honesta, tan real y entonces me pregunté ¿Por qué antes no sonreías así? ¿Por qué no te había visto sonreír así? Incluso me pregunté algo aun mucho más egoísta ¿Yo te había hecho sonreír así?

Después de eso todo fue un espiral de eventos sucesivos que me llevó a ver muchas más sonrisas [[Y mucho más de ti]] En general me gusta ver como la gente cambia, pero más me gustó ver como cambiaste tú; como te llegaste a transformar a algo tan diferente a lo que siempre había conocido, a como saliste de las sombras y empezaste a buscar lo que querías, a pararte por ti mismo, a hablar más.

Y pronto te transformaste en mi chico lindo, a quién recurría cuando quería contarle la cotidianidad de mi día a alguien, quién le hacía seguimiento a mis problemas, a quien quiero comerme a besitos todo el tiempo [pero no lo hago, porque entonces querrás tú comerme a besos y eso no me gusta tanto].

Te agradezco que siempre me hagas sentir hermosa, que en pijamas o desfachatada, después de llorar o de comer, siempre me recuerdes lo linda que soy ante tus ojos. Pero más que nada te agradezco que me devolvieras la fe en el amor, que me recordaras que no me tienen que tratar como princesa, pero hay personas que quieren hacerlo; por recordarme el amor bonito, ese que te hace sentir cálido por las noches, que te hace despertar feliz cada mañana y que sin importar cuántas veces al día lo veas o los miles de días que tienes viéndolo, aun puedes sentir las mariposas en el estómago.

Eres mi chico lindo porque haces que me olvide del mundo con solo tomarme de la mano y porque cuando lo intentamos por primera vez te haya podido decir lo raro que era ir de la mano con alguien tan alto, que tu sonrieras y me tomaras de otra forma que se sentía mucho más natural, mucho más de nosotros. Eres mi chico lindo porque nunca utilizaste una pick-up line conmigo, que con encontrar mis cosquillas te bastó; por imaginar como me quedarán tus camisas cada vez que ves mis pijamas enormes [no te preocupes, se te nota y yo también lo hago]; por estar aun cuando yo no quiero que estés.

Porque quizás no eres el típico chico lindo para todas, pero eres mi chico lindo.

[[Y que lindo poder decir que eres mío]]

Es una lástima que el tiempo no esté de nuestra parte todavía. Cuz is all about timing.


4 abr 2015

Príncipes.

Él es uno de esos chicos de sonrisa fácil, de esos que están sonriendo antes de que tú los veas y su sonrisa solo se ensancha más cuando ven la tuya. Porque no puedes evitar sonreír. Nunca.
Él es de esos que les encanta complacerte en cada pequeña cosa que quieras, alguien con quien solo mencionar algo ya está dispuesto a cumplirlo.
Él es de esos que recuerdan lo que dices porque te escuchan, que prestan atención a tus palabras y te sorprenden con cualquier detalle relacionado con ellas.
Él es de esos que te hablan de frente, que es franco y de verdad lo intenta, es creativo, es ingenioso.
Él es todo lo bueno, lo que las chicas soñamos vuelto realidad.
Y aun así no lo quieres...

Hacen algún tiempo ya, en una conversación de amigas, discutíamos sobre los chicos con los que habíamos salido: los buenos y los malos, los que se robaron nuestro corazón para destrozarlo y los que se enamoraron aun cuando nosotras dijimos que no lo hicieran y recuerdo perfectamente que mi amiga dijo "¿Por qué será que uno no puede enamorarse de un príncipe?", término que desde entonces adoré y uso con frecuencia.

Verán, un príncipe es un chico que tiene todo lo que alguna vez deseaste y un poco más [[no se engañen ni quieran engañar a otros, una siempre simpatiza más con "cualidades" específicas]] o con las que uno cree que será más fácil para caer perdidamente enamorada: que hable otro idioma, que toque la guitarra, que pueda eructar el abecedario de atrás hacía adelante o lo que sea que les guste a ustedes; pero este chico no es solo eso, además es un perfecto caballero, se interesa por lo que le dices, ansia por pasar tiempo contigo y [[lo mejor de todo]] es heterosexual.

Cuando te encuentras con un príncipe en esta vida crees que al fin todo tiene sentido, que ya fue suficiente de besar sapos, de pasar vacaciones sola y que ya es tiempo de invitar a alguien a casa o tener a alguien para salir corriendo de ella. Así que empiezas a tratar a este príncipe, sales con él, te babeas por su interés en ti y le cuentas a todas tus amigas que estás saliendo con el hombre de tus sueños [[solo que esta vez es real]]; pasará algo de tiempo antes de que te des cuenta que algo no está bien, que, cuando al fin tienes todo lo que quieres, ahora realmente no te llena tanto como creíste alguna vez que lo haría y entonces te dices "¿Pero qué carrizo está mal conmigo?" y al final terminas sintiéndote mal porque tienes a un chico maravilloso que estaría dispuesto a todo por ti y tú no le correspondes de la misma manera.

Así que terminas dejando al príncipe. [[O terminas en una relación tóxica porque crees que puedes fabricar sentimientos]]

La cosa es que estas espectaculares criaturas de Dios no tienen la culpa, y tampoco la tienes tú. Piénsalo bien: estás poniendo al cerebro decidir lo que le corresponde al corazón [[Y sí, sé que es un cliché, pero ajá sue me]] y ni siquiera es algo que puedas evitar. Desde que somos pequeñas la sociedad nos encamina a querer una familia y un hogar [[o al menos lo intenta]] y siempre te lo plantean con un esposo que tenga ciertas cualidades, a medida de que pasa el tiempo tu las vas ajustando con tus gustos y particularidades y antes de que puedas decir algo, ya tienes una lista de criterios que irás marcando cuando conozcas a alguien con potencial; lo que intentas es que algo meramente racional llegue a asuntos de lo sentimental ¿Para que me sirve que un novio hable francés fluidamente? Ah, si, que bien, puede ordenar la comida en cierto tipo de restaurantes y me dice cosas que suenan preciosas cuando estamos juntos; pero eso jamás definirá tu relación. A mí me gusta verlo como cosas accesorias, tipo que chévere que lo hagas más que Oh por Dios, no puedo salir contigo porque no lo hagas.

Pero de cierta manera, la sociedad no tiene la culpa de que tú y el príncipe no congenien, es algo que va más allá y que se adentra en el rincón superior izquierdo de nuestro pecho o en el centro del cerebro o en la amígdala o en un bebé volador con pañales que sabe usar arco y flecha. Es de esas cosas que por más que quieras controlar simplemente no van a pasar, puedes encontrar a la mismísima representación de todo lo que alguna vez quisiste, but life knows best.

Y conozco príncipes. He tenido la dicha de salir con unos cuantos príncipes que se han cruzado por mi camino y si algo he aprendido de ellos es lo siguiente [[o al menos así lo veo yo]]: primero que nada, no te límites de salir con uno, es una de las mejores experiencias que puedes tener [[a todas nos gusta que nos traten como princesas de vez en cuando]]; segundo, puedes intentarlo siempre y cuando él sepa lo que está pasando [[que quizás tú no estás tan adentro como lo está él]]; otra cosa que he aprendido sobre los príncipes, es que son felices siendo así, nadie los manda ni lo hacen por obligación ni nada son así [[y eso los hace más bellos]] por ende sentirte mal por no corresponderle a un príncipe es ilógico, sería como que alguien se sintiera mal porque tú colaboras con caridades o recoges basura de la calle cuando la ves, es decir, por cosas que te nazcan a ti. Otra cosa importante es que muchas veces ellos no quieren una princesa [[lo cual es genial]] por lo que no te sientas comprometida a ser una. Y, creo que el aprendizaje más importante, es recordar que siempre puedes decirle que no a un príncipe; ya que porque sea el Sr. Perfección no significa que estés obligada a salir con él [[aunque tus amigas te empujen todo lo posible para que eso pase]]

En fin, tenía una gran idea de lo que iba a ser este post, pero creo que se diluyó en el camino. O no. [[estoy perdiendo facultades]]. El punto es que muchas veces puedes creer que quieres o necesitas algo bastante específico, solo para que cuando lo tengas te des cuenta que eso no era ni de cerca lo que se ajustaba a tu realidad. Y a veces lo que va con tu realidad es aquello que nunca consideraste. Por eso es bueno dejarte sorprender. Después de todo, una vez que nos enamoramos, hasta la rana más fea del estanque se hace príncipe. Tu príncipe.

PD: Si, es un choque terrible aceptar que no quieres al príncipe y que en su lugar te enamoraste del ladrón sin escrúpulos o el vagabundo de la calle o el duque o de ya-no-sé-quién.

PD2: Conocer príncipes es una de las cosas más lindas y tortuosas de la vida. [[te hacen desear uno solo para que cuando llegue hagas una internalización de todo esto OTRA VEZ]]

PD3: No estoy diciendo que con los príncipes no funciones, sino que quizás ese no es tu príncipe.

PD4: Mencioné mucho la palabra príncipe [[18 veces]]

Pretty charming, ah?

13 jun 2014

Luciérnagas.

- He estado muriendo por besarte desde la última vez que te vi.

Susurro en tu oreja mientras trepo por tu suéter. Estás caliente por debajo de la ropa, pero igual tiemblas cuando sonrío junto a tu mejilla. Mis manos están bien sujetas a las hebillas de tu pantalón, asegurando tus caderas y su cercanía a mi. Me gusta tenerte así, cerca; muy cerca. Muerdo un poco el lóbulo de tu oreja y te escucho reír, por lo que bajo de las puntas de mis pies y me quedo frente a ti; memorizando tus rasgos en un milisegundo que me aguanto antes de asaltarte con un beso. El primer beso de hoy.

Dios, como extrañaba tus labios.

Cálidos,  suaves, llenos, bienvenidos [[siempre bienvenidos]], agresivos, dulces, cambiantes. Respiro de ti a medida que nuestro contacto se intensifica. Es así como lo imaginé siempre y sonrío sin dejar de besarte, de morderte un poco, de retarte. Y como te gustan los retos... Antes de siquiera ser consciente de lo que hago me enredo en las hebras oscuras y me ato más, como si de repente todo fuera accesorio y solo necesitara cobijarme en ti.

Nos separamos [[no queda de otra]] y me tomas de la mano para caminar sobre la oscura, nublada y fría noche; es una de esas donde todo parece tétrico y misterioso; incluso junto a ti parece que todo esto se intensificara más, pero claro, mis sentidos siempre se agudizan cuando estoy contigo. Sé que no tienes miedo - aunque nada parece provocarte eso durante estos días - pero la grava que cede ante nuestros pies y el silbido del viento en nuestros dedos me dicen que quizás deberías hacerlo, que quizás deberías alejarte del risco si tienes miedo de las alturas o si no quieres caer. Me aferro a tu brazo y te das cuenta que el frío se ha colado en mí, me colocas tu suéter y te quedas en la ligera franelilla que cubre poco de tu piel bronceada, quedo más sobrecogida de lo que jamás haya esperado, llega justo a mi alma y a ese rincón abandonado.

Mis pequeños exploradores no se quedan prisioneros de tus manos y van a la búsqueda de nuevas terminaciones que respondan, te recorren de arriba a abajo y no van viendo límites o fronteras; hay zonas en reclamación donde discuten con soldados infiltrados que fingen deben sacarlos de allí, aunque queda el acuerdo tácito de que pronto volverán a reunirse. La grama está mojada y fría, las gotas que dejó la neblina juegan de aquí para allá, anunciando que va a regresar. Mis uñas se deleitan recitándote cosquillas y mi cabello sigue las huellas que ellas dejan para soltar un remanente en su rastro. La luna nos sorprende, iluminando todo de repente, como si tus palabras acalladas hubiesen sido lo suficientemente fuertes como para soplar las nubes lejos [[tal como te dije]].

- Al fin está aquí ¿La puedes ver?

- Solo puedo ver tus ojos.

Por supuesto que es así. Dejo de estirarme para dejar de ver a nuestro astro favorito y logro perderme en la inmensidad que se oculta tras tus pupilas, sé muy bien como debo lucir para ti, pequeña e inocente, que estás mirando desde arriba; y a pesar que tienes la luz en contra y que solo ciertas facciones de tu cara sobresalen, soy capaz de rememorar cuando vi tus ojos en vez del atardecer por primera vez. Espirales doradas que no se quedaban quietas y jugaban a escabullirse dentro del chocolate, pixeles diminutos que me hicieron acercarme más y toda la inspiración que se encuentra allí escondida esperando que las personas crean en ti.

Hace rato que haces pulseras en mi muñeca mientras me pierdo en los sube y baja de tu piel y dibujo constelaciones nuevas en el rumor de tus lunares, es todo un universo de ti. Nubes esponjosas se colean y se sacuden cuando trazo una combinación especial, me río y también lo haces tú; dices que tenías eones sin liberar tantas endorfinas y sigo riendo, pues los eones son demasiado tiempo que compensar.

La luna se ha vuelto a ocultar y caemos por el abismo, enseguida te paras para dejarte caer nuevamente, un minuto, quizás dos. Tus codos junto a mis manos, tus manos suspendidas sobre mi pecho. Y hay luz justo en el medio, descubriendo tu sonrisa y nada más; alumbrando tus sueños de niño y esperanzas de hombre. Al instante todo a nuestro al rededor comienza a brillar, señales doradas intermitentes que danzan en la oscuridad, entre los árboles, contra el viento y todo lo demás. Somos risas, somos caricias, somos mordidas, somos cosquillas, somos juegos, somos espías, somos tramposos, somos el  del otro.

Es que me has traído luz.

4 abr 2014

También lo hago cuando no está.

Me tomas por la espalda de sorpresa, mi rostro se aquieta mientras cierras tus manos firmes sobre mi vientre y me preguntas por qué estoy sola en el balcón esperando por la luna. He prendido que esa es tu manera de preguntar si todo esta bien. Te contesto sin voltearme, adoro la sensación del calor de tu pecho desnudo contra mi espalda y la risa que se cuela en tu voz por las cosquillas que te hace mi cabello.

"Te tardaste mucho en llegar, de hecho, en algún momento llegué a pensar que te hallabas perdido o que simplemente no querías hacerlo" te digo exactamente mis pensamientos "Luego, un día gris de esos que me encantan, llegaste dando tumbos en la arena, sonriendo y hablando de la grandeza del mar y como purificaba tus pensamientos. Jamás pensé que encontraría a alguien tan importante junto al mar y luego no podía pensar en otro mejor lugar. La brisa cálida nos cobijó y fue como si la naturaleza supiera exactamente lo que pasaba. Fue como si nos dijera adiós ahora que estábamos juntos."

Me sujetas más fuerte entre tus brazos y recuestas tu cara en mi hombro, tus labios cercanos a mi cuello, no dices nada, pero no hace falta.

También estás agradecido.

La luna sale de su escondite entre las nubes y nos alumbra con todo su esplendor, está inmensa, naranja y pareciera que si estirara la mano pudiese tocarla; si fuera sido una noche diferente -de esas que existían antes de ti- sin duda lo hubiese intentado, buscando jugar de nuevo a perderme entre sus manchas, pero la dejado quieta donde está, para aquellos que si la necesitan. Intento recordar la época donde no disfrutaba del cielo junto a ti y cada vez se me hace más difícil hacerlo; no sé si es porque no quiero o porque así lo prefiero.

 No te resistes más y besas mi cuello, inmediatamente se me olvida por qué era tan importante estar en el balcón sin ti, cuando podía estar contigo. La luna vuelve a jugar detrás de las nubes y rápidamente lo recuerdo: me encanta alejarme de ti aunque sea un momento para extrañar la presencia de tu cuerpo, el ruido de tus pensamientos y el roce familiar de tus besos. Me alejo de ti para recordarme -recordarte, recordarnos- que hubo un tiempo donde no te tenía y luego me encanta volver a ti para que sepas que estoy agradecida, porque me haces igual de feliz que si viera la luna.

Entonces me doy cuenta de que no solo te recuerdo cuando hay luna: también lo hago cuando no está, porque todo me recuerda a ti y cada cosa me hace feliz.


27 ene 2014

Molesta.


No me agrada que me recuerdes que fue un error que me gustaras tanto como lo haces.

No me agrada que vivas esperando por algo que ni siquiera tú sabes.

No me agrada donde estamos. No me agrada no saber si estamos.

Tú, capitán de lo obvio, te has tenido que dar cuenta y sin embargo no has hecho nada ¿A caso eso no te hace la peor de las personas? Sé que te gusta jugar, y no tenía ningún problema con eso, hasta que decidiste hacerlo conmigo.

¿Lo peor? No entiendo a qué juegas, no entiendo por qué lo haces. Vives en un laberinto intentando ser el gato y temiendo ser el ratón, no te das cuenta que solo tú estás atrapado y que nadie te persigue. Sabía que eras problemas desde el momento en que te vi. Sabía que esto sería un problema desde que empecé a conocerte; y es que no entiendo por qué si me abriste todas las ventanas te empeñaste en cerrar la puerta. No sé qué quieres y muero por preguntarte, pero eres el rey de los cobardes y huyes. Huyes casi tanto como lo hacía yo cuando me enteré de esto, buscando salidas que no aparecerán y que no aparecieron.

¿Es que tú crees que fue fácil para mí? Aceptar que mi curiosidad pudo más que mi sentido de preservación, sabía que mientras más enterrara el puñal más lastimada quedaría yo. ¿Hacia dónde vas? Vives caminando de atrás para adelante sin realmente caminar, hablas mucho pero no dices nada, prometes para olvidar, ilusionas para decepcionar.

Sin embargo, creo que lo pensaste muy bien: para que nada separe, que nada nos una ¿Por qué dar nombres que traigan responsabilidades y más? Fui víctima de un cuento que solo yo me supe armar, una tragedia con sabor a comedia que nadie escuchará jamás.

Mis palabras quedarán ahogadas, tal como tus actos eran solo para mí, nunca sabrás de mi llanto, como los demás nunca sabrán que fuimos algo más que dos extraños. Y la cólera que me lleva a escribir, es la misma cólera que me lleva a callar.

¿Cómo me pude fijar en ti, cuando sé que merezco mucho más? ¿Cómo pude ver solo lo bueno que hay en ti y pensar que con eso bastará? Vivimos en mundos distintos y esperamos distintas cosas. Si sigo aquí lo único que harás es decepcionarme y demostrarme que la realidad no me va a dar más.

Sí, estoy molesta y tuviste la oportunidad de hacer algo, pero no lo hiciste como era de esperar. Estoy molesta, pero no es por ti. Estoy molesta conmigo por esperar tanto de alguien que no sabe cómo dar más, molesta por pensar que te dabas cuenta de que mis te quiero eran a cuenta gotas y porque los sentía de verdad, me molesta mi vil imaginación que siempre soñaba con las cosas que pensé que harías, pero que nunca hiciste. Me molesta saber tanto de ti y que al final eso no sirva de nada. Me molesta ser tan ingenua y pensar que todo esto realmente significaba algo, me molesta que me haya involucrado tanto.

Una vez leí que “aceptamos el amor que creemos merecer” y creo que merezco más. Mucho más. También creo que tú nunca serás capaz de dármelo. También creo que aunque no puedo elegir a quien querer si puedo elegir como quererlo.

No creo que pueda seguir con esto, con este juego del que nadie me explicó nunca las reglas, te he permitido opinar, te he permitido hurgar e ir más allá, te he abierto la puerta para que entres y tú lo que quieres es jugar. Yo no puedo. Yo no soy así. Y cada vez que estoy sola pienso en cómo me has cambiado, en lo que me has enseñado y en el bien que me has hecho; pero pienso en lo que quiero y en no saber si tú quieres lo mismo, pienso en lo que no haces, pienso en lo que no dices, pienso en lo que dices y como lo dices; y entonces quiero preguntar: porque las mujeres asumimos mucho y preguntamos poco. Pero luego te miro a los ojos y me falta valor, se me olvidan las palabras y las preguntas ya parecen contestadas; porque prefiero quedarme con esto que –no sé- tenemos a perderte.

Sí, me he convertido en esa clase de tonta conformista que siempre odié.

Y por eso estoy molesta.

Caracas, 27/01/2013
6.43pm.

Es increíble lo mucho que pueden cambiar las cosas en dos horas... En un año. 

Ve donde estás hoy e intenta recordar dónde estabas hace un año 

¿Puedes hacerlo? 

O mejor, ¿Puedes recordar todo lo que pasó en el medio, lo que consiguió que hoy estés aquí?

Yo si, y puedo sonreír mientras lo hago. 


Mi vista favorita de esta ciudad.

2 ene 2014

Ideal

Jamás la definición de una palabra se había adecuado tan perfectamente a una persona. Jamás había creído que realmente alguien se adaptara a eso que pensaba, a eso que tenía idealizado. 

Y luego te conocí a ti. 

Que con tus ojos cambiantes y sonrisas escondidas me hicieron reflexionar entre lo que era realidad y lo que soñaba. Porque hubo mucho tiempo donde consideré que solo eras la combinación de mis deseos tomando forma para incitarme a creer, siempre estabas al borde de mi sueño, donde se confunde lo real con lo imaginario; así que imaginarás mi sorpresa y regocijo cuando te encontré entre las transversales de una ciudad caótica, en un edificio nuevo con gente que llevaba años conociendo y en una situación diseñada para que me desenvolviera fácilmente, pero que con tu simple presencia cambió.

Y es que estabas allí y eras maravilloso y eras todo lo que había pensado, pero mucho mejor porque tú estabas. Y cada atardecer se me hacía distinto [como tus ojos, cuando parpadeas]  y la música parecía más feliz porque sabía que ambos la escuchábamos y nuestro equipo parecía ganar más porque sabía que lo veíamos juntos y el poker parecía ser más azaroso cuando lo jugábamos destinando partidas eternas y llegué a pensar que no necesitaba que hicieras nada, que sólo tú existencia me haría feliz.

Nadie podía ser tan perfecto [para mí] pero tú lo eras, o eso creí hasta que en una de las tardes en la salimos te vi. Y con una mirada a tus ojos entendí lo que tú no comprenderías ni después de mil palabras y el hecho de que tú no lo comprendieras lo arruinaba todo. Porque aunque nunca fuiste mío, siempre quise que fueras para mí; no por ti ni por mí, sino por el nosotros que nunca existió, pero que a su manera, si lo hizo.

Y debo admitir que te veías lindo en mi sección de favoritos y que de vez en cuando extraño ver tu rostro cerca del mío y el roce de tus labios... Y tus manos torpes intentando explicar algo que no sabes y las sonrisas cómplices al otro lado de la mesa y tu ceño fruncido cuando te disgustas y tus comentarios siempre acertados del fútbol y tu paciencia para explicarme lo que no entendía... 

Es que siempre fuiste tan ideal.

Ideal para mí. 

Y a pesar de que extraño tus buenos días y me cuesta dormir sin tus buenas noches... Ahora estoy más ligera. Más sin ti. Porque lo ideal no es siempre lo que quieres, ni lo que necesitas; sino algo que crees que te gustaría. 

Hasta que lo tienes.
Definición del DRAE

7 dic 2013

Dos décadas

Creo que días como hoy me superan de manera como pocas cosas lo hacen. Hoy cumplí veinte años y, si bien no los recibí como esperaba, el día fue perfecto para terminar con el mejor regalo de cumpleaños que me pude haber dado: la gratificación de ser alguien en la vida de otros. No me entiendan mal, estoy feliz de ser alguien para mí; pero ojalá me puedan entender cuando digo lo bonito que es que la gente se acuerde de ti, haga cosas por ti y de una u otra forma demuestren que siguen estando allí para ti.

En un día como hoy muchas personas con las que no siempre hablo aparecen, una para demostrarme que a pesar de los años los recuerdos no son en vano y otros para mostrarme que entran con constancia al Facebook. Y, aunque la diferencia se nota, igual ambos se toman el tiempo para reconocer este día. Personas que estudiaron conmigo, personas que viven al otro lado del mundo, personas que juraron ser siempre mis amigos y luego se fueron, personas que pensaron que nuestro tiempo era pasajero y luego se quedaron por más, personas con las que vivo, personas con las que convivo, personas que me caen mal y personas que no pensé se iban a acordar. Algunas con sorpresa, otras que estuve esperando desde que me acosté, pero al final una a una fueron apareciendo para dibujarme sonrisas enormes en el rostro.

Días cómo hoy me demuestran que los otros 364 sirven de algo, ver que estoy influenciando a las personas y perteneciendo a sus vidas es algo, sentir como aquellos que me felicitaron lo hacían de verdad y como hacían lo posible para hacerlo especial es algo. Y amo ese algo. Ese algo que sólo se puede definir como la dicha de conocer personas tan maravillosas que hacen que mi vida (porque no sólo es mi cumpleaños) sea especial y extraordinaria.

Mi primita me decía que en su cumpleaños haría una lista de quién la felicitó y quién no; yo le dije que aquellos que se acordaban eran realmente los que importaban, los que merecía mantener en su vida y por los que debía estar agradecida.
En lo único que podía pensar hoy era en lo agradecida que estoy por unos padres maravilloso, una hermana excepcional y los mejores amigos que la vida me pudo dar. Gracias a todos por recordarme lo gratificante que se siente ser parte de sus vidas y que conformen parte de la mía, son el mejor regalo que la vida me pudo haber dado.

¡Feliz cumpleaños a mí!

21 may 2013

Lamentos.

Y cada nota que toca se lleva un pedacito de mi alma y no quiero mirar. Y cada paso completado me aleja un poco más de la realidad. Y ver la manera en como la tela se mueve con fluidez me hace lamentarme una vez más. Pero las asas del destino me atan y me presumen eso que allí ya no he de estar.

¿Para eso he quedado? ¿Para observar desde cerca eso que alguna vez fue mío y que tanto amé? ¿Para que me presuman como lo que no se cuida, se pierde? ¡Ay, si tan solo fuera mi culpa! Si de mi hubiese dependido las cosas serían distintas.

¿Pero realmente no pude hacer nada? No. Y eso es lo que me mata. Si hubiesen otros a los cuales culpar no dudaria en hacerlo, pero al final la culpa es solo mía. La culpa de no querer poder, la culpa de no sacrificar, la culpa de esperar lo mismo haciendo cosas distintas.

Pero ya nada hay que lamentar, a pesar de que esto no ha sido más que un tortuoso lamento, lo hecho, hecho está y así se ha de recordar. Pero que dulce recuerdo me ha quedado, ese que atesoraré junto a los atardeceres que se han grabado en mi piel, junto a los besos de un amado en mis labios, junto a mis dedos y mis amigos que los han estrechado. En cada nota, en cada pieza, en cada baile que a mi vida le quede, siempre estará el ballet presente.

28 feb 2013

Son ocho letras y un espacio

Tú, dos letras que se unen tan fácilmente pero que abarcan más de lo que muchos creen, un pronombre que hace referencia a alguien sin verdaderamente hacerlo, pues ¿Quién va a saber que significas tú sino yo? Yo que te he dado significado y te he llevado a ser tú. Tú, que te has empeñado tanto a ganar ese puesto, que te has ocupado en llenar un simple pronombre de puros sentimientos, de recuerdos, de ti.

Eres quien me despierta con un beso en la mañana, ese al cual dirijo mi últimas palabras por las noches, él que me roba sonrisas y se enoja por mis lágrimas. Eres la razón por la que cierro los ojos y aun así puedo ver el cielo. Eres amor, eres paciencia, eres todo lo que alguna vez quise y no me atreví a aceptar. Eres los besos que me das, eres tus silencios, eres mis secretos. Eres ese que siempre quiero ver, ese del cual no me canso.

¿Quién más sino tú? Quien se pasea por mis pensamientos a lo largo del día, quien con un abrazo pareciera decir no te vayas, con un susurro levantas sospechas, con unas palabras evitas peleas. Quien toma mi mano entre las suyas y me hace creer en los para siempre que dura cada segundo, quien está allí aun cuando quiero que nadie esté.

Últimamente me has hecho pensar de más, en todo lo que dije y me faltó por decir; en todo lo crees que callas y me dice tu mirada. Últimamente he pensado en que yo no planeé conocerte, no planeé que mis ojos se enamoraran de tu sonrisa ni que mi sonrisa se enamorara de tus palabras, no planeé que tus abrazos se quedaran en mi cuerpo mucho después de que te marcharas ni que tus besos se registraran uno a uno en mi  memoria, pero no cambiaría nada. Y estoy segura que no pude haber planeado algo mejor.

Inspiras paz en mi y a mi alrededor, me inspiras a pensar más, a recordar, a saber, a querer. Me inspiras los gestos más hermosos que nunca pensé, llevas a mis labios palabras que antes solo recitaba en novelas; creas nuevas historias para mí, aun cuando no sabes que lo haces.

Enseñas más de lo que crees y me hace gracia pensar que eres tan ajeno a ello, me enseñaste a respirar, a ser más atenta, me enseñas a diario que puedo ser más, que vas a estar allí cuando lo sea, que las apariencias nunca dicen todo y que a veces las palabras pueden decir nada. Me enseñas a no pensar tanto en el mañana, cuando hoy es tan perfecto. Me enseñaste que nunca me canso de aprender y lo raro que es que no lo haga.

Raro es que no nos hayamos dado cuenta antes -o que al menos yo no lo hubiese hecho- en que dejara pasar tanto tiempo, en que dijera tanto sin realmente decir nada, en que creyera moverme aun cuando sabía que no lo hacía. Raro es, que todo esto haya pasado como pasó, que ahora cuando veo mi sombra deseo que esté la tuya a su lado, que sonría inmediatamente al escuchar tu voz, que parece hacer más frío cuando no están tus abrazos para reconfortarme, que las horas pasan más lento si no estás junto a mí.

Orgullosa estoy de poder estar aquí hoy, de haber sido valiente, de que hayas sido valiente y de que podamos ser valientes juntos; de haberme cansado de susurrarle a la luna lo que significas para mí, de esconderme entre las letras que siempre reflejaron lo que sentía por ti y por habernos dado un espacio.

Un espacio que puedes hacer tuyo, un espacio que a veces hago mío. Pero, sobre todo, un espacio donde convergimos tu y yo para formar un nosotros; donde sabemos que nadie más entenderá que sucede aquí, un espacio mutuo solo para compartir...

A estas alturas no sé si te habrás dado cuenta, pero esto solo tiene una finalidad: si te fijas en la letra con la que comienza cada párrafo te darás cuenta de que hay mil maneras de decir lo mucho que te quiero. De que te quiero con cada una de sus letras, porque por separado describen mucho y juntas dicen más, pero aun así te quiero con cada una de ellas y lo que pueden explicar. Te quiero, aun cuando me dije mil veces que era mejor no hacerlo, te quiero por lo que puedes llegar a ser, pero mucho más por lo que eres, te quiero con mis contradicciones y tus diversiones, te quiero porque me haces sonreír, porque me haces feliz. Te quiero porque sabes que tu y yo somos de pocas palabras, pero nos entendemos y eso me encanta. Te quiero porque eres diferente y porque sabes la diferencia entre persona y gente. Te quiero por ser tú. Te quiero por quererme a mí. Te quiero. Te quiero. Te quiero.

¿Ya mencioné que te quiero? Porque no me canso de decirlo, ni tampoco me canso de hacerlo.

17 dic 2012

No es que sin ti sea nadie, es que quiero ser alguien junto a ti

No sabes cuanto tiempo esperé por alguien como tu, por una persona que no le importara ser diferente, por alguien que le bastara solo su opinión para ser feliz. Ves cosas que la gente tiende a ignorar, capturas los detalles y los haces parte de ti ¿Como no me vas a encantar, si con cada destello de luz haces magia? Con cada saludo una sonrisa, con cada despedida un abrazo que pareciera decir "no te vayas", vas bailando por la vida con tu gracia de bailarina, callando pensamientos que crees no me interesan -pero lo hacen- sonríes ante las nimiedades y eres capaz de ser fuerte aun cuando no quieres continuar.

Siempre te encargas de hacer sentir especial a los demás ¿Pero quien te hace sentir especial a ti? ¿Quien te espera con sorpresas y recuerda eso que dices para que las personas no olviden? ¿Quien te abraza solo porque quiere, te acaricia solo porque lo desea? Siempre se sorprenden de tus gestos dulces, no se dan cuenta que en el fondo eres la ternura hecha persona, pero yo me he dado cuenta... Y quiero ser yo.

Quiero ser quien te abrace por la espalda tan fuerte que pienses nunca te dejaré ir, quiero besarte hasta que te duelan los labios y sientas que no puedas respirar, pero más aun quiero ser aquel que te robe el aliento con detalles y palabras, quiero recordar para ti y disfrutar cada recuerdo, no me importa todo el esfuerzo -sé que será un gran esfuerzo-, pero también sé que personas como tu siempre lo valoran, lo recompensan y hacen que valga la pena.

Porque te conozco y sé que haces tus berrinches de niña pequeña, que tu voz se pone aguda cuando te alteras, que hay pocas cosas que te molesten tanto como que seas la única que recuerdes las promesas, que tienes miedo de volar si no te toman de la mano, que tu lugar favorito es aquel que te ofrece todo y nada a la vez, que puedes ser ambivalente en como piensas y no te importa que la gente no te entienda, que te encantan los niños y odias peinar tu cabello, que lloras con casi cualquier cosa y con muchos libros y películas. Que te encanta que te escriban y te enamoras del cielo todos los días, que te gusta que las cosas tengan nombre y estén definidas, te gusta saber, pero amas aprender. Que te encantan las fotos y ver la luna junto a las estrellas, que el frío te fascina siempre que estés cubierta, que no entiendes por qué la gente huye de la lluvia, no lee y se arrepiente.

Y es que en tan poco tiempo me enseñaste que los domingos son para no bañarse y pasar el día en cama, que las almohadas merecen nombre y las cobijas buenas lavadas, que hay que amar el cielo azul, gris, con nubes y sin ellas, que si te gusta una canción puedes cantarla aunque no te sepas la letra, que todos queremos lo mismo pero tememos admitirlo. Que puedes vivir mejor con tus miedos si los compartes con alguien. Que arrepentirse nunca trae nada bueno y que siempre hay opciones para elegir, solo que no queremos verlas. Que no hay peor persona que quien te dice algo y finge olvidarlo solo porque era demasiado serio y pretende que lo tomes a la ligera. Que odiar las bromas que no entiendes no te hará entenderlas. Me enseñaste a respirar el mundo más que el aire, me enseñaste a sentir los recuerdos en la piel y a beber del sol en tus labios. Y es que ya no puedo mirar nada sin pensar en tu mirada.

Me encantas. Y adoro lo que has hecho conmigo, solo espero ser lo suficientemente valiente para decirte que ya no quiero ser tu amigo. 

Gracias.

5 ago 2012

El placer de bailar


"Tu respiración se acelera, tu estómago se alborota, lo sientes en tu corazón e incluso antes de que lo veas, sabes que siempre estará allí para ti… Al decir estas palabras, cualquier persona pensaría que estoy hablando de un enamorado, sin embargo: las bailarinas y los bailarines sabría que hablo del espectáculo, del ansia que invade el cuerpo antes de bailar, de la emoción y los escalofríos que te abordan al escuchar tu pieza sonar, esa presión en el estómago justo antes de salir y como todo se evapora una vez que estás bailando, ya que dejas de pensar y empiezas a sentir.
 
 
Llevo alrededor de seis años pasando por esto, por toda la preparación, el estrés, la dedicación, la devoción y el crecimiento que significa vivir para el espectáculo. Porque las bailarinas y los bailarines somos de los seres más dedicados y disciplinados que pueden existir, muchas veces cambiamos salidas por ensayos, regalos por zapatillas, noches de fiesta por una presentación, ropa de moda por vestuario. Pero no importa lo que tengamos que abandonar, pues el placer y la satisfacción que nos otorga el bailar y dar lo mejor de nosotros en el escenario es suficiente para hacernos felices. Nosotros creemos en el sentir las piezas, en el vivir las melodías, en que hay una interpretación y un sentido para cada momento que se experimenta en el escenario. Por supuesto, ninguna de nosotras hubiese llegado hoy aquí sin el apoyo de nuestras familias, que junto con nosotras han sacrificado fines de semana para que asistamos a los ensayos, que han vivido toda la preparación que conllevan las semanas previas al gran debut, que siempre nos ayudan y solventan cuando hay problemas de vestuario, que siempre están dispuestos a hacer lo necesario para que no nos falte nada y podamos bailar como todos los demás. Tampoco estuviésemos aquí sin la entrega y el amor de nuestras profesoras, ya que ellas son las que siempre están allí, presionando para que las cosas salgan bien, tratando de que cada quien destaque a su manera en la pieza que baile, formando pequeños talentos que algún día florecerán, animándonos a que no nos rindamos fácilmente, a que si las cosas no se dan hoy: mañana habrá una nueva oportunidad para intentarlo.  
El ballet, a pesar de lo que muchos digan, me ha hecho una persona plena, me ha permitido desarrollarme a nivel personal y profesional, me ha dado la dicha de compartir con personas hermosas y la oportunidad de aprender y de enseñar a cada una de ellas. El ballet está basado en la disciplina, en el esfuerzo continúo, en la dedicación, en aprender de los errores y ser mejor a partir de ellos, en convertir una agrupación en un solo ser. Más que vida, el ballet es una forma de vivir y como toda forma de vivir, no es para todos; así que los que hoy nos presentamos aquí, los ciento noventa y tres bailarines que conformamos las diecisiete coreografías que van a disfrutar, es porque realmente sentimos devoción por bailar, es porque a cuesta de sudor y dedicación hemos llegado aquí, es porque somos…"


Lo que acaban de leer fue algo que escribí y leí el día de la función de mi acto de ballet (28/07/2012) en el cual fui certificada como bailarina del ballet de La Victoria. Eso que escribí fue producto de los infinitos ensayos, de la constancia y de lo que siento cada vez que bailo.


Recuerdo que un amigo de la universidad, al enterarse de que era bailarina, me dijo que seguramente yo era una persona masoquista, que él no comprendía como las bailarinas, voluntariamente, ensayaban tantas horas, soportaban el dolor y las críticas, las dietas, la frustración y todo eso por lo cual pasábamos. Yo, tranquilamente, le respondí que podíamos manejar todo eso por la satisfacción, la libertad y el placer que nos otorga bailar, que donde el veía sangre en una zapatilla, nosotras veíamos el fruto de algún movimiento que al fin podíamos hacer, que donde el veía lágrimas de frustración, nosotras veíamos una razón para seguir intentándolo y hacerlo mejor, que donde el veía dietas, nosotras veíamos una manera de saltar más alto, de estilizar más la figura y lograr una mejor percepción visual de los movimientos. Con eso, conseguí que cerrara la boca y viera las cosas de manera distinta.

No digo que siempre sea así, que siempre seamos tan decididas y optimistas. Por supuesto que no, son muchos los días en los que provoca dejar todo, botar las zapatillas y más nunca asistir a un ensayo, pero hay algo que nos los impide, algo que nos hace aguantar y soportar todo el esfuerzo que debemos realizar... Es ese algo que está presente cuando nos llegan las zapatillas nuevas, ese algo que sentimos cuando escuchamos la pieza que vamos a bailar -mucho antes de montarle una coreografía-, algo que nos invade al hacer clase, al aprender un movimiento nuevo o cuando, por primera vez, vez esas preciosas zapatillas de puntas con las cuales has soñado desde siempre, con las que cuando llegaste al ballet y viste a las más grandes sabías que te quedarías y aprenderías a usarlas; eso que está cuando tocas el raso, cuando amarras las cintas en tus tobillos y sientes como se moldean a tus pies... Ese es placer único que está cuando vives todo eso: el amor por el ballet.


Este año, también tuve la oportunidad de darle clase a diferentes grupos en la academia, desde las pequeñas de 4 años hasta al grupo donde bailo; pero la experiencia más gratificante son las pequeñas: ya que ellas son como pequeñas esponjas, quieren aprender todo y todo lo que ven lo reflejan, las corriges y solo tienes que hacerlo una vez, porque todas quieren hacerlo bien para la "maestra" Son pequeños ángeles que bailan con cualquier canción, que se emocionan cuando ven Angelina Ballerina y son más felices aun cuando las dejas crear su propia coreografía con el juego del teatro.

Por todo lo que me ha aportado -y por lo que pude seguir enseñándome- el ballet es un arte que perdurará en mi vida. Y si bien no quiero ser bailarina profesional (seamos sinceros, ya estoy vieja para ello) me encanta poder participar en la formación de niñas que puedan llegar a hacerlo y no solo hablo de las pequeñas a las que les di clase por momentos, sino del grupo donde me encuentro, que si una de las cosas que le sobra es talento y dedicación.


16 mar 2012

Saudade

¿Recuerdan eso que escribí que se llamaba "la represión será nuestra mejor opción"? ¿No? Bueno, trataba sobre una historia real, muy al estilo Romeo Y Julieta, pero la dejé de escribir... Bueno, ese no es el punto [[Si quieres leer la parte I acá el link]] El punto es que hoy vagaba por la web y me encontré esta imagen:

Al verla se me dibujó una sonrisa triste del tamaño de Australia. Verán Saudade es una palabra en el idioma portugués utilizada para describir un sentimiento nostálgico por algo o alguien que fue encontrado y perdido. La palabra tiene un tono fatalista que representa el conocimiento de que el objeto de anhelo puede nunca regresar. Una vez fue descrito como "lo que queda del amor" o "El amor que queda" después de que alguien se va.

La historia que nunca terminé trataba de una actriz divertida que conoce a este músico que viaja con un grupo  dando talleres de actuación - él pertenecía a la banda sonora - y desde el primer momento en que se ven se sienten atraídos el uno por el otro, como si sus almas se hubiesen reconocido antes de siquiera cruzar una palabra. La chica, nunca antes tímida, se queda sin palabras al entender lo que intenta decirle su corazón mientras su cerebro trata de negarlo. El taller dura sólo dos semanas.

Ellos se conocen -claro que lo hacen- y disfrutan cada momento, cada segundo, cada instante de esas dos semanas; el grupo es originario de Brasil, y él le enseñó su idioma lo suficiente como para que siempre lo entendiera. Vagaron por la ciudad para que ella le mostrara todo lo que amó antes de conocerlo e incluso encontraron lugares nuevos que se transformaron en los favoritos de los dos, a donde quiera que iban la gente los miraba -un tanto envidiosos, un tanto felices- porque sabían que lo que ellos tenían es lo que todos buscamos -sin importar cuanto tiempo vaya a durar- sin embargo, ellos los ignoraban: porque en el mundo no existían otras personas que no fueran ellos.
  

Es una historia hermosa -sobretodo si te percatabas del brillo sin igual que estaba presente en los ojos de uno de los protagonistas, quien me contó la historia - y hubiese sido casi perfecta sino hubiese llegado a su final después de catorce días. Él tenía que regresar, ella no podía ir. Ella no quería que él se fuera, pero sabía que no podía impedirselo. Él le dijo Saudade , le explicó lo que significaba y se marchó. Ella se quedó con un corazón roto y una historia de amor que contar.

Yo, a pesar que no debería opinar, no sé que es peor: que se haya ido o que la haya dejado con el conocimiento de tan hermosa - y trágica - palabra, así que les dejo está pequeña historia y una palabra más que espero recuerden -o quizás sólo yo lo haga por mi fascinación por los idiomas.

Este post debió ser publicado el: 07/01/2011 a las 15:43

23 oct 2011

El extraterreste


¿Ya les había contado que mi profe de Psico General es super mega genial? Bueno, ella lo es. Es una mujer con "guáramo" a la que admiro por muchas cosas, y ahora, por una más: tiene su faceta escritora. Anoche estaba vagando por su blog y me encontré con un escrito que me llegó, sinceramente así que le pedí permiso y acá lo tienen: (conserva el título y todo original, solo le agregué este párrafo, la imagen y la última línea)
En estos días sólo espero, realmente, creo que no puedo hacer otra cosa mas que esperar, esperar mientras hago cualquier cosa: estudiar, salir, hablar, escuchar música, pero todo es mentira, sólo estoy ganando tiempo, esperando… esperando… El tiempo se escurre, se alarga y se hace infinito, mientras la gente pregunta ¿no ha sido suficiente? ¿qué más esperas? Sólo yo, sé que espero; sólo yo parezco recordar. 
            Recordar aquellos días en que llovía a cantaros, cuando ya había perdido toda esperanza de verlo e intentaba concentrarme en cómo lograr llegar al carro sin mojarme, entonces, el aparecía, algunas veces lento, adormilado y sonriente, otras por el contrario, torpe, desordenado, apurado pero siempre sonriente.  Yo me quedaba mirándolo maravillada, pensando que era un extraterrestre, desapegado del mundo y sin embargo tan real.  El  parecía no darse cuenta que las bombas caían a nuestro alrededor, cada vez más cercanas, cada vez más cercanas, no eran bombas de napalm, eran otras peores, eran las bombas de la censura, de lo normal, de la moral, eran las bombas  de  “lo adecuado”,  y mientras él se conservaba impávido, yo gruñendo decía “debemos tener cuidado!!!”, el sonreía poniendo los ojos en blanco y lanzando un suspiro de resignación. 
 Recuerdo aquel día cuando por debajo de la mesa le tomé de la mano,  toda su cara fue una sonrisa, apretó mi mano muy fuerte, entonces yo también sonreí y fuimos cómplices; sólo los dos sabíamos que estaba pasando en aquellas latitudes, porque los “otros” sólo eran eso: “los otros”, “los demás”, y el sabía, muy bien, demarcar el territorio entre nosotros y los demás, no sé muy bien como lo hacía, quizás se debía a la forma en que disponía de mis cosas como sí fueran nuestras cosas o posiblemente a se trataba de que me besaba en el cuello sin importar cuando o donde estábamos y peor aún sin considerar con quien estábamos. Hoy, recuerdo todo, minuto a minuto…bueno, más bien lo revivo.  Y también, en días como hoy me pregunto si él lo habrá olvidado. Supongo que sí, de lo contrario ya habría regresado.  
            Lo cierto es que cuando la gente habla de extraterrestres, suelen referirse a ellos como individuos delgados, con forma humanoide, de no más de metro y medio de altura y de grandes ojos oblicuos, algunos dicen que en ocasiones se posesionan de un cuerpo humano, a fin de pasar desapercibidos. No creo que sean sólo rumores de unos cuantos lunáticos, yo estoy segura de que sucede exactamente de esa forma, sólo lamento que cuando los extraterrestres terminan sus investigaciones etnográficas, se van y dejen el cascarón humano en el que habitaron durante una temporada, convertido en un cuerpo frío e indiferente. 
            Un cuerpo que respira, come, duerme, ve televisión, pero que a diferencia del pasado ahora no te mira con ojos de enamorado sino que te critica, grita y humilla. Un cuerpo que el resto de la gente sigue creyendo que es la persona de la que te enamoraste, pero que sólo tú sabes que es un cuerpo vacío porque él, el extraterrestre, partió.   
La última vez que hablamos, si es que a mis gritos y a su silencio e indiferencia puede llamársele hablar, acerqué mi boca a su pecho, justo en el plexo solar, con la profunda intención de que si ahí residía el pasadizo hacia su alma, el sonido pudiese atravesar la coraza y llegar hasta su centro; le dije que su frialdad era tanta que estaba empezando a congelarme, que estaba comenzando a creer que él, tal como yo lo recordaba  no sólo no existía, sino que tampoco había existido nunca, que él como yo lo recordaba no era más que un delirio.  Luego, le pedí, le supliqué que por favor volviera.  Pero el siguió manteniéndose impávido y continuó mirándome como si yo estuviera loca o como sino entendiera de qué le estaba hablando. 
            Yo continúo aquí, ahora en silencio, sólo esperando, haciendo cosas para matar el tiempo, de cuando en cuando atisbo al “cuerpo”, intento descubrir una sonrisa, su sonrisa. Ojalá hoy o tal vez mañana, me encuentre con la sorpresa de que el extraterrestre que amo, ha regresado.
 Por cierto, en caso de que quieran revisar más de sus obras - o clases de psicología general - acá tienen la dirección de su blog: Carolina Mora

3 ago 2011

Perdido*

Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos
pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas
que si alguien te escuchara creería que estás loco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de
colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad,
entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco lo
mismo...

Esto es para que vean que no me olvido de ustedes, solo que últimamente he estado corta de inspiración y va contra mis reglas publicar algo que no crea que esté bien hecho :) Ese es un fragmento de la novela que leo ahorita; se llama Tengo ganas de ti de Federico Moccia  :)

10 abr 2011

El labial rojo

Hoy te veré y sonrío con solo pensarlo.

Camino a nuestro encuentro y voy repasando mi atuendo.

Me puse el vestido negro, ese vestido de seda que dices cae como cascada desde mi cuello hasta mis muslos y enmarca lo más bajo de mi espalda con esa fina tela, como si nunca terminara; como si fuera una continuación de mi cuerpo. Ese vestido que dijiste tenía mi nombre escrito en el, que con tan solo verlo, supiste que me quedaría perfecto, ese que te encanta. Aquel que amas quitarme, y yo disfruto ponerme.

Me perfumé un poco, para que mi esencia natural sea la que se mezcle con la tuya, para que los perfumes sean solo un adorno en nuestro encuentro. Ese aroma dulzón que me compré para ti y ese olor a hombre que me hace delirar pasarán a segundo plano después de los saludos, después de ese primer beso casto que roce mis labios...

Llevo tacones de once pulgadas, para ser tan alta como tu y llegar fácilmente a tus labios, a tu cabello, a tu rostro... Son rojos, contrastando con las pulseras y la tobillera plateadas que caen como cadenas libres sobre mis muñecas y tobillo. Llevo un dije con tu inicial en mi cuello, sobre una cadena de plata, para que todos vean que tengo dueño, que pertenezco a ti; no porque te de placer de verme esa cadena puesta, sino por lo bien que se siente cuando la llevo. Por lo protegida que me siento cuando la llevo.

Mis rizos pelirrojos van sueltos y peleando contra el viento que los quiere enredar, mantenerlos atados en un solo lugar. Enmarqué mis ojos negros con lápiz del mismo color y mis mejillas están sonrojadas. Tomé el lápiz  labial que me regaló mi mamá, ese que me dijo que usara cuando me sintiera lo suficientemente mujer. Es rojo como la sangre, cremoso como el helado y brillante como un gloss, me pinté los labios con el para ver el camino que mis labios harán en tu cuerpo; planeo besarte en los labios y fingir que quito la pintura de ellos, para que todos vean que estás conmigo, que tus ojos marrones son solo míos, que tu cabello negro me pertenece a mi. Que eres tan mío como yo soy tuya.

Besaré tu piel nívea poco a poco, con cuidado y lentitud, dejaré que mis labios planten su forma en ti y disfrutaré de ver el desastre rojo sobre el blanco de tu piel. Trazaré un camino y lo recorreré mil veces, exploraré tu cuerpo con mis labios y dejaré estragos para saber donde he estado. No permitiré que te niegues, ni que hagas nada para evitarlo; estarás en mis manos y por última vez me sentiré morir en tus brazos mientras me dices te amo.

Llegué al lugar esperado y me tambaleo nerviosa mientras busco tu figura entre la gente. Como si fuera Moises y el mar rojo, la gente se abre para mi y vislumbro tu figura. Vestido de blanco y sonriendo caminas hacía mi, cruzas tus brazos en mi cintura y me atraes hacía ti. Sonrió y se que mis planes se harán realidad. Uno a uno.

Tus labios, los míos
Un beso, un regreso
Un labial, una fantasía hecha realidad.


Esta historia no pasó, pero pasará.

Si, esos son mis labios.

19 mar 2011

Adiós

Querido CJ,

Esta es una manera poco normal por la cual me dirijo a ti, quiero decirte que lo que teníamos, acabó. Que me cansé del cariño poco convencional al cual llamábamos amor. Me cansé de las miles de noches en las cuales compartíamos charlas profundas hasta el amanecer. Me cansé de los miles de mensajes diarios que me hacían sonreír tontamente. Me cansé de sentir tus labios sobre los míos como terciopelo, de tu cuerpo rozando el mío de esa forma tan sublime que me hace desear más. Que me hacía desear más.

Sin embargo, hoy que te digo adiós, aun recuerdo el día en que te conocí. Aquel día de verano en el cual hacia un calor infernal, el cielo estaba despejado, mostrando un azul que se podía saborear. El viento no soplaba pero sentías su presencia, su impotencia al no poder ejercer. Iba caminando por una de las viejas calles de la ciudad, esas que  aún tienen adoquines, pensando en que lugar sentarme para dibujar, cual sería el mejor lugar para admirar toda la belleza que la vida me brindaba, plasmarla en un lienzo por toda la eternidad. Aun puedo recrearte viniendo hacia mi, corriendo mientras gritabas algo que no podía entender, pensé que no hablabas conmigo y me volteé para seguir, pero un perro enorme se cernía sobre mi para ese momento, saltaste sobre nosotros y en lo que fue un nudo de cuerpos y movimientos quedaste sobre de mi, alcé mi mirada para ver que demonios había pasado y ya no pude separar mis ojos de los tuyos. Oh, CJ, si hubieses visto lo que yo vi en tu mirada, en esos ojos grises que parecen ser plata derretida, espesa y brillante, si hubieses visto ese flash que pasó por tus ojos y llegó a tu corazón. Casi pude sentir como la sangre fluía hacia tus mejillas y le daban color a esas pálidas pecas que son tan imperceptibles y las cuales, después,  conté miles de veces. Tus ojos me identificaron, nuestros cuerpos se reconocieron y nuestras almas se unieron de nuevo, como una sola.

Te levantaste y eras todo modales, tu perro huyó de nuevo, pero eso ya no te importaba. Pasamos por las presentaciones e insististe en comprarme un café, en compensación por estropear mi lienzo; a pesar de que no me gusta el café, acepté. Ahora me rió de ello: dos desconocidos compartiendo algo que no era realmente grato, pero que hizo de un momento cualquiera, un recuerdo inolvidable. Que hizo de un encuentro fortuito, una hermosa jugada del destino.

Meses pasaron y todo era perfección, nos complementábamos a tal punto que nuestros amigos nos preguntaban donde acababa uno y empezaba el otro, por un segundo pensé que esto sería para siempre; que, como en los cuentos de hadas, tendríamos nuestro final feliz. No fue así. Con el tiempo empezaron los problemas, mi familia se negaba a aceptarte y fueron muchas las cosas en las cuales no congeniábamos, a mi no me importaba que tu pasado nauseabundo o que quisieras otras cosas a las que quería yo; me molestó que me exigieras querer las mismas cosas que tu. Me molestó que me cambiaras de tal forma que no llegué a reconocerme.

Hoy ya no puedo más. Me voy de tu vida, cariño. Me voy de la vida que hemos formado juntos y me voy de la ciudad que siempre amé. Me voy porque no puedo seguir luchando contra mi familia por nuestro amor. Me voy porque perdí el concepto de amor. Perdí la inspiración que me brindabas, perdí la pasión por lo que me gustaba, me perdí por quererte a ti.

Espero no creas que esto es fácil para mi, porque a pesar de las razones por las cual me marcho, te sigo amando como desde el primer momento en que nos encontramos, sigo amando tus besos, tus caricias y tus detalles cada semana (Si no son chocolates, son lirios, sino son ninguno de los dos, son los dos). Te sigo amando más que a nada. Solo me he perdido y junto a ti no puedo encontrarme ¿Cómo buscas algo cerca de la persona que te hizo perderlo? ¿Cómo puedes pensar claramente con alguien que con tan solo una mirada nubla tus pensamientos? ¿Cómo me puedo amar a mi, si siento que te amo más a ti?

Más que un adiós, tengo la esperanza de que sea un hasta luego, pero en lo más profundo de mí ser, en los recovecos de mí alma, se que es una esperanza vacía que solo promete sufrimiento por no querer dejarte ir, por mi corazón aferrarse a ti y por esa última visión que tuve de ti, viéndote dormir, tan apacible, en esa cama que tantas noches compartimos, esa cama que fue testigo de lo mucho que nos amamos.

Esta carta es por los lirios que no llegaron, por los besos que faltaron y por tu recuerdo que siempre quedará vivo en mi mente. Adiós, CJ, adiós.


PD: Lamento abandonarlos estas semanas x) las cosas van a un ritmo demasiado rápido para mi gusto, sin embargo les dejo esta nota que escribí para un concurso en el cual no puedo participar, tenía número de caracteres definido así que eso fue lo que salió xD. Tengo varias entradas pensadas [[como la mi experiencia en el concierto de paramore o la de los caminantes]] pero no termino de escribirlas o simplemente no comienzo, espero sepan entender x) nos leemos en un rato, esperemos no sea tanto.