2 jun 2012

Is it our time?

"Mamá dijo que era natural que la gente creciera y fuera en distintas direcciones. Que, después de todo, algunas amistades no nacieron para ser eternas."

No more tears, it's time to let go.

12 may 2012

Miradas

Cada día -cada momento, de hecho- desde que te vi por primera vez has vagado en mis pensamientos como una mariposa entre las flores. No es que me queje -para nada, me encantas- es que me sorprende la facilidad con la que mi mente se aferró a ti y no te quiere dejar ir.

Quizás fue que llenaste todas mis expectativas -unas que ni siquiera sabía que tenía- y las superaste, quizás fue porque con una de tus sonrisas inocentes me tuviste en un bolsillo o porque siempre fuiste tú. Todo lo contrario a mí, que apenas te vi sufrí un ataque de pánico y no fui realmente yo, fui una versión inhibida de mí que lo único que podía hacer era mirarte a ratos -mientras tu no mirabas, para que no te dieras cuenta- es que cada fibra de mi ser estaba atenta a ti y a tu mirada: tan hermosa, tan irreal; no es que tu piel nívea no me haya causado impresión, ni que tu cabello oscuro con reflejos dorados no me haya parecido adorable, es que los dos luceros que adornan tu cara cautivaron toda mi atención.

Tus ojos, esas misteriosas gemas que impiden que aparte los míos, de color profundo, pero confuso; ya que cada cambio de humor o la mínima variación de luz hace que se vean diferentes. Como cuando ríes y brillan con un rico azul, o cuando prestas atención y te concentras entonces se tornan verdes, pero los prefiero cuando estás serio o está oscuro, toman una tonada gris plomo que me hace querer saber que es lo que pasa por tu mente en esos momentos. Sí, tus ojos son así de maravillosos, tan extraños y diferentes a los que siempre me acosan; sin embargo aún no sé de que color son realmente.

Si fueran sólo tus ojos podría manejar el problema, pero también están esas miradas: miradas de niño bonito, miradas inocentes, miradas pícaras, miradas sonrientes, miradas que dicen "ven, quédate", miradas que me persiguen en sueños y deseo ver en la realidad, es que cada una de ellas es diferente, única a su  manera. Me encantaría tener el valor de mirarte fijamente y perderme en tus ojos, quedar atrapada en las miradas intentado descifrar que me intentas decir a través de ellas, porque ya me estoy cansando de mirarlas de reojo y por momentos escasos -espero puedas comprender que me da miedo que me descubras y sepas que detrás de toda la indiferencia que muestro lo único que hay es un interés tremendo por todo aquello que haces.

Realmente no sé qué resultará de esto, ni siquiera esperaba que hubiese un "esto", pero ahora que estamos aquí, me encantaría que supieras los pequeños detalles indirectos que llegan a mí por otros medios, son los que me encantaría que me dijeras...


15 abr 2012

Life, life, life.

Cuando escribí "La muerte y yo" hubo mucha gente que me escribió sólo para quejarse al respecto, para decirme lo locos e irracionales que eran mis pensamientos y querían saber en que demonios estaba pensando en ese momento.

Hoy -después de demasiado tiempo, si me permiten agregar- me arriesgo a contestarles que para pensar en la muerte, también lo tienes que hacer en la vida, para llegar a cada una de esas conclusiones que plasmé, tienes que pensar en las situaciones que llevaban a ello. Así que aquí estamos, yo intentando explicarles por qué ese post era tan necesario, porque para saber de la muerte tienes que valorar la vida.

Yo soy bastante agradecida ¿Saben? Realmente me quejo poco -mentira- pero en estos días iba caminando por la calle, después de mi clase de ballet, y me encontré a la luna observando tranquilamente desde el cielo, las nubes se agitaban a su alrededor, el viento las hacia bailar de un lado a otro, las estrellas de vez en cuando hacían una tímida entrada y los insectos cantaban su peculiar melodía.
¿Por qué las personas no son felices? pensé mientras le sonreía a la nada ¿Acaso no conscientes de todo esto? Pensé en mis amigos, en los verdaderos, esos que han estado allí casi siempre, esos que me han soportado a lo largo del tiempo, con los que tengo miles de conversaciones interminables y recuerdos perfectos, pensé en las peleas que alguna vez tuvimos y en lo necesarias que fueron, en bromas gastadas y en las cosas que dijimos -no para herir al otro, sino para que advirtiera lo que le decíamos. Pensé en mis nuevos amigos y los buenos momentos que nos esperan; pensé en como cada momento es necesario para llegar a estar donde estás y como las personas se la pasan entrando y saliendo de tu vida.

Pensé en mi familia, en lo poco común que es que tanto la parte de mi madre como la de mi padre interactúen y se lleven bien, en como todos se preocupan por todos y siempre están pendientes de ayudarse, pensé en como no es perfecta pero estoy segura que casi logra serlo, en mis primos que siempre han sido como mis hermanos, en mis tíos siempre unidos, en mis padres con su apoyo incondicional, en mi hermana como -quizás- la única persona que realmente sabe quien soy y como soy. Pensé en mi familia y en como ellos me moldearon para ser quien soy y jamás arrepentirme de ello.

Pensé en mi y las decisiones que he hecho, en los errores y los triunfos, cuando he sido triste y cuando he sido feliz; en ese instante pensé en cada situación por la cual tuve que pasar, en cada "tormenta" antes de la calma, en cada ocasión donde juré que no había salida y justo en el último instante lo conseguía y, aun viendo todos los problemas, me pregunté por qué la gente se empeña en no ser feliz.
Porque definitivamente es la gente gente quien hace eso, ya que las personas  se dan cuenta de como cada cosa es necesaria, de que todo pasa por una razón. Muchos dicen que su sueño es ser feliz o encontrar el amor; mi sueño es poder decir en mi lecho de muerte que tuve una excelente vida y que la repetiría si pudiera, no quejarme de lo que no hice por miedo o lo que dejé de hacer porque otros no estaban de acuerdo, sería bastante patético estar en esa situación y al fin darte cuenta que quien pone los límites en como vives eres tú, no los demás. La vida es felicidad -sólo lo digo porque aun no consigo a ningún muerto que me diga que es feliz- pero la vida también es eso que pasa mientras buscas la felicidad ¿Si me explico? Relación bidireccional de la que pocos se dan cuenta.

Así que sí, ese post era necesario, porque una vez que lo escribí me di cuenta de la maravillosa vida que llevo, de lo única que es mi familia, de lo agradecida que debo estar porque en mi vida entren personas tan buenas y lo bendecida que he sido. Y aunque espero -y estoy un tanto segura- que me queden muchas cosas por vivir, si me muriera hoy sólo diría gracias lo cual puede indicar lo feliz que me siento con mi vida - y si logras decir eso, considero que haz tenido una vida de la cual sentirte orgulloso.


Después de todo, "la muerte sólo es triste para quienes no se han atrevido a vivir".



Vídeo que esta cosa no me dejó subir, pero que es necesario que vean y lean la    letra de la canción



16 mar 2012

Saudade

¿Recuerdan eso que escribí que se llamaba "la represión será nuestra mejor opción"? ¿No? Bueno, trataba sobre una historia real, muy al estilo Romeo Y Julieta, pero la dejé de escribir... Bueno, ese no es el punto [[Si quieres leer la parte I acá el link]] El punto es que hoy vagaba por la web y me encontré esta imagen:

Al verla se me dibujó una sonrisa triste del tamaño de Australia. Verán Saudade es una palabra en el idioma portugués utilizada para describir un sentimiento nostálgico por algo o alguien que fue encontrado y perdido. La palabra tiene un tono fatalista que representa el conocimiento de que el objeto de anhelo puede nunca regresar. Una vez fue descrito como "lo que queda del amor" o "El amor que queda" después de que alguien se va.

La historia que nunca terminé trataba de una actriz divertida que conoce a este músico que viaja con un grupo  dando talleres de actuación - él pertenecía a la banda sonora - y desde el primer momento en que se ven se sienten atraídos el uno por el otro, como si sus almas se hubiesen reconocido antes de siquiera cruzar una palabra. La chica, nunca antes tímida, se queda sin palabras al entender lo que intenta decirle su corazón mientras su cerebro trata de negarlo. El taller dura sólo dos semanas.

Ellos se conocen -claro que lo hacen- y disfrutan cada momento, cada segundo, cada instante de esas dos semanas; el grupo es originario de Brasil, y él le enseñó su idioma lo suficiente como para que siempre lo entendiera. Vagaron por la ciudad para que ella le mostrara todo lo que amó antes de conocerlo e incluso encontraron lugares nuevos que se transformaron en los favoritos de los dos, a donde quiera que iban la gente los miraba -un tanto envidiosos, un tanto felices- porque sabían que lo que ellos tenían es lo que todos buscamos -sin importar cuanto tiempo vaya a durar- sin embargo, ellos los ignoraban: porque en el mundo no existían otras personas que no fueran ellos.
  

Es una historia hermosa -sobretodo si te percatabas del brillo sin igual que estaba presente en los ojos de uno de los protagonistas, quien me contó la historia - y hubiese sido casi perfecta sino hubiese llegado a su final después de catorce días. Él tenía que regresar, ella no podía ir. Ella no quería que él se fuera, pero sabía que no podía impedirselo. Él le dijo Saudade , le explicó lo que significaba y se marchó. Ella se quedó con un corazón roto y una historia de amor que contar.

Yo, a pesar que no debería opinar, no sé que es peor: que se haya ido o que la haya dejado con el conocimiento de tan hermosa - y trágica - palabra, así que les dejo está pequeña historia y una palabra más que espero recuerden -o quizás sólo yo lo haga por mi fascinación por los idiomas.

Este post debió ser publicado el: 07/01/2011 a las 15:43

14 mar 2012

Relaciones forzosas

¿No les ha pasado que están con una persona, a la cual conocen desde hace mucho, y se encuentran sin nada que decir? Sabes que eso es malo, pero también sabes que hay algo incluso peor porque eres consciente de la incomodidad que los rodea, que hace que se sonrían por educación - formando más una mueca con los labios que una sonrisa en si - que pregunten por temas banales y respondan sólo lo necesario: porque esa persona no quiere ir más allá o tú ya estás cansado de ser quien va más allá.

Es sorprendente imaginar que a pesar del tiempo y lo mucho que conocen a esa persona nos quedamos observando como todo lo que alguna vez construimos se va derrumbando, como cada vez los caminos se separan más y más, como cada vez te vuelves un extraño en su vida y él en la tuya ¿Quieres hacer algo? Tal vez, pero el fin parece tan inminente que sin importar cuanto te esfuerces sabes que no podrás evitarlo; un día será una pregunta sobre algo que ya no está, él dirá que no te dijo lo olvidaste, luego te darás cuenta de que sus amigos en común no lo ven tanto como antes, de que su madre dejó de preguntar por ti y el por qué no apareciste más por la casa, hasta que un día te des cuenta de que ya no comparten más de dos palabras corteses y que las conversaciones que duraban más de 24h son un vil recuerdo del pasado.

Te dirás a ti mismo que eso pasa, que las personas cambian - a pesar de que los recuerdos no - que son ustedes, que pronto volverá a ser lo mismo e incluso que las cosas mejorarán por todo el tiempo perdido, que necesita espacio - a pesar de que antes, cuando parecía necesitarlo, siempre lo buscaba contigo - que está agobiado por el tiempo o seguro está ocupado haciendo algo importante - ya que debe ser muy importante porque antes parecía que la palabra "ocupado" no existía si era para ti. Te darás tantas excusas que quedarás satisfecha por saber que no fueron ustedes los que cambiaron, sino las circunstancias; serán tantas y tan bien explicadas que te las creerás, aunque muy en el fondo siempre sabrás que sólo son eso: excusas.

Hasta que un día caigas en cuenta que lo único que hacían era mentirse entre ustedes para seguir juntos, porque a veces no extrañamos como era una persona, sino como solíamos ser entre nosotros o quienes éramos -y quienes podíamos llegar a ser- junto a ese alguien. No es como si realmente extrañaramos a alguien, sino a algo. Algo tan natural como respirar y tan cómodo como descansar. Sin embargo, nos aferramos a esos buenos recuerdos, a la confianza y a la esperanza de que las cosas se normalicen y vuelvan a su cause natural. Porque si alguna vez dijimos para siempre, era porque sabíamos que podíamos llegar allá ¿No?

¿Sabremos cuando será el momento para dejar de insistir? ¿El momento de dejar de aferrarnos y empezar a dejar que las cosas fluyan? ¿Alguna vez seremos capaces de tomar decisiones en cuanto a este tema realmente? ¿O simplemente nos quedaremos como expectadores pacivos esperando a que algo suceda?

He oído que las cosas que forzamos nunca terminan resultando bien, que mientras más intentemos revivir situaciones más nos daremos cuenta de que los resultados son tan diferentes - al compararlos con los preciosos recuerdos - como poco deseados y terminarán frustrando más la situación.

Entonces ¿No les ha pasado que se han visto envueltos en relaciones forzosas aunque ustedes no lo quisieran? ¿Que han tenido que ver como alguien se va lejos porque las cosas no funcionaron? O peor aun, que los han visto quedarse y finguiendo que todo está bien? ¿O fui la única que pensó en alguien mientras leyó esto?

Porque si es así vivimos en un mundo más bueno de lo que creía.


13 mar 2012

Así se fue el semestre III

Oh si, es sorprendente lo rápido que pasa el tiempo cuando te estás divirtiendo - quizás por eso el semestre se me pasó tan lento - así que una vez más: estoy de vacaciones \o/ y después de todo lo que tuve que pasar este semestre, créanme cuando les digo que las necesito. Primero que nada, quiero informales que pasé todas mis materias y - considerando que veía cuatro - me siento patéticamente orgullosa de ello.

¿Recuerdan aquella materia del primer semestre de la cual me quejaba y, según yo, si entendía? ¿Esa que reprobé? Bueno, resultó que reprobar fue una de las mejores cosas que me pudo haber pasado (?). Tuve un profesor distinto - uno que realmente se preocupaba de que entendiéramos y se molestaba cuando no leíamos - y un preparados más distinto aun - si, este si es un distinto tipo loquito. Pero eso no fue lo único, compartí con muchas personas nuevas y establecí amistad con ellas. Aprendí que era una materia de discusión y análisis, en vez de caletrera (?) y aburrida. Tuvimos la oportunidad de acercarnos a los temas desde distintas perspectivas a como lo habíamos hecho la primera vez y el que todos estuviésemos de cierta forma relacionados con los temas, facilitó entenderlos por completo. No es que Koyré, Durán, Leahey, Marx, Durkheim, Weber, Arednt, Brunner, Mires o Sibilia sean mis amigos ahora o los odie un
poquito menos de lo que los odiaba cuando los vi por primera vez, es que ahora de verdad entiendo que su propósito no era amargarle la vida a los estudiantes de psicología, que después de verlos por segunda vez realmente me parecen interesantes y me parece maravilloso haber captado el sentido de sus palabras. Ah, el sentido, esa tonta palabra que me acosó este semestre. Sin embargo,  no fue tan molesta como subjetividad ¿Sabían que hay distintos tipos de subjetividad? Si, la subjetividad de pasillo, la subjetividad de José y la que todos creíamos tener, pero que ninguno tenía en realidad ¿Confuso? ¡Intenten lidiar con eso durante un semestre completo!

A pesar de todo lo que aprendí en teoría social - créanme, más de lo que mi cerebro creyó poder hacer - creo que una de las cosas que más me va a servir es el uso de las palabras. Verán, a principio de semestre -y durante su tiempo de vida-, nuestro profe se empeñaba en que cuidáramos las palabras que usabamos para definir, comentar o argumentar sobre algún tema. Y se sorprenderían lo mucho que cambia una oración cuando utilizas las palabras adecuadas. El punto es, que después de muchas Caliwebers, Marxdiciones y tocaderas de Weber, de ser piratas, de odiar a nuestro preparador, de guías interminables, de reuniones no realizadas, de vistas espectaculares desde el piso 11 de la biblioteca, de chistes internos durante la clase y muchos tweets; se acabó teoría social para mi de una manera que jamás hubiese pensado terminaría una materia tan aburrida. Btw, fue la materia donde tuve mi nota más alta, ahí se muestra todo mi esfuerzo.

Por otro lado, Estadística III fue un verdadero dolor en el ass, fue sorprendente como
entendía - o creía entender (?)- todas las clases y aun así estuvo a punto de suspender la materia. La vi con el mismo profesor que el semestre pasado y casi todo el salón de la vez anterior también, pero el método cambió. Una de las conclusiones a las que llegaron mis compañeros durante este semestre en esta clase fue que lo que no se muestra, no se vende, otra fue que mi trasero tiene las proporciones de una campana de Gauss y por último que tu actitud en el salón es directamente proporcional a la nota que sacas en el examen. Nada mal para un semestre que trataba de comprobación de hipótesis y probabilidades ¿Verdad?

A pesar de todo, uno de mis mayores logros este semestre fue pasar psicofisiología ¿Les comenté que viajé y me retrasé dos semanas de clase? Bueno, yo llegué un viernes y el lunes tenía parcial de esta materia. No es que diga que estuve colgando de un hilo durante todo el semestre por el viaje, pero no ayudó mucho. La verdad, psicofisio fue un dolor constante en los omóplatos u_u incluso tuve que presentar dos exámenes de temas diferentes el mismo día ._. por suerte - y dedicación, debo agregar - todo resultó bien y quedé con muchos conocimientos sobre las afasias, anoxias, sentidos, síndromes raros, amnesias, transducciones, enfermedades relacionadas con el sueño, la vejez, los hermosos neurotransmisores y un montón de cosas que ahorita sólo me sirven para #WeirdFacts, quiero decir, fue increíblemente interesante, pero mis niveles de ansiedad en esa clase no era normales.

Por último, aunque eso únicamente lo hace más importante, tenemos a Psicología General III. Si, sé que llevan varias entradas leyendo sobre Psico General, pero les prometo que esta es la última *Se seca las lágrimas* La verdad, esta materia es de la cual deriva toda mi vida en la universidad (?) allí conocí a las personas que luego se volverían mis amigos y grupos de trabajo, allí aprendí más de la vida y de los hechos psicológicos más de lo que ninguna materia me ha enseñado, allí me aprendí que las discapacidades son mentales, no físicas, allí... Allí aprendí más de lo que les quiero contar y de lo que entenderían. Lo único que tengo que decir a las psicologías generales fue que no pude haber caído en mejor grupo ni con mejor profesora, que
agradezco mil veces a las fuerzas chamánicas (?) que me llevaron a estar allí y a mi voluntad - porque les digo que hay que tener voluntad de acero para sufrir con prácticas, trabajos, monografías, proyectos, parciales y cualquier tortura decorada que se le pueda ocurrir a Carolina por tres semestres voluntariamente - por resistir y salir airosa de esta.

Mis compañeros - aunque yo los considero amigos, no sé ellos - han sido lo máximo, no es sólo saludarlos entre clase, compartir los desayunos o que te amenacen con unfollows porque twitteas a las cuatro de la mañana y ellos no consiguen leer a nadie más que a ti, son los chistes internos, las horas de estudio, el comprender que alguien realmente es inteligente, morir de hambre juntos, los chistes internos, esperar impacientemente porque alguien nos diga la nota de un parcial, movilizar cielo y tierra por las noches para saber si hay clases al día siguiente, preocupación por cuando alguien presenta incluso si ellos no están presentando, patearlos en los pasillos, saltarles encima cuando no están viendo, gritarles y que te griten, abrazarlos,
quejarte de ellos y con ellos, conspirar para luego no hacer nada, aguantar que fumen incluso cuando estás comiendo, ir al cine a ver películas de mocosos y admitir que te gustaron, que conozcan a tu madre y los invites a tu casa. Por eso creo que más que mis compañeros son mis amigos. Ah, también porque los quiero a montononones, pero no les digan ¿Ok?

Si, fue un semestre eterno, pero valió la pena cursarlo junto a ellos.



Fecha en la que debió ser publicado: 15/02/2012 00.02am

12 mar 2012

What if...

"¿Que hubiese pasado si...?" Creo no ser la única persona que alguna vez pensó o dijo esto, pero quizás si fui la única que se dio un par de cachetadas - metafóricas, no literales - después que lo decía. Sin embargo, hace un par de semanas estaba viendo una de mis series de televisión favoritas y todo el capítulo trató sobre eso, así que me di la oportunidad de pensar en aquellas cosas que nunca pasaron, pero que supuse que con otra decisión todo hubiese resultado distinto.

Porque, después de todo, en las decisiones que tomamos es donde residen las posibilidades.

La verdad, hay menos de cinco situaciones que me atormentan cuando pienso en la pregunta con la que comienza este post, lo cual me hace una persona realmente feliz ya que significa que pocas veces me arrepiento de las decisiones que tomo - también porque estoy increíblemente contenta de a donde me han llevado esas decisiones. Eso, o que quizás ya me he acostumbrado a no pensar en lo que hubiese pasado sino en lo que pasó. Créanme, es mucho más fácil.

Muchas veces una palabra, una acción, un mínimo gesto - o la falta de ellos - son los causantes de determinada situación, a veces resulta ser la combinación de todos ellos, pero no siempre así que ¿Realmente podrías identificar que fue lo que hiciste - o no hiciste - para poder cambiarlo? Por no mencionar todas las variables que se podrían derivar de ello. Si no hubieses dicho "hola" hoy no estarías diciendo "adiós", es verdad; pero tampoco tendrías los recuerdos de las cosas que pasaron desde que dijiste una palabra hasta que dijiste la otra. Muchas personas piensan que sería mejor así, pero yo opino que no, ya que - como he comentado muchas veces en ocasiones anteriores - es el conjunto de las situaciones y momentos por los que pasamos quienes nos hacen lo que somos y lo que podemos llegar a hacer.

El mundo de que hubiese pasado si  tiene tantas dimensiones como números tiene π - chiste nerd - es como en el efecto mariposa - Película, 2004 - donde sin importar que haga Evan las cosas no resultan como él quisiera que fueran. Esta posición es completamente opuesta a la que toman en el capítulo de la serie que les comentaba, ya que allí especifican que sin importar lo que cambiase las cosas que tuviesen que ser siempre encontrarían un modo de pasar, sin que las circunstancias interfirieran con ello.

¿Nunca han escuchado esa frase que dice lo que tiene que pasar, pasará? A mi me parece un buen mantra para la vida y de esa forma me puedo deshacer de la molesta pregunta que me lleva a escribir esto. Si lo que tiene que pasar - bien sea porque alguna fuerza divina "haya escrito" nuestro destino o porque el universo conspire para que sea una causalidad en vez de una casualidad - es lo que sucede, ninguna acción que tomes te alejará de ese final. Los seres humanos creemos tanto en el libre albedrío que juramos y perjuramos que todas las decisiones que tomamos y las situaciones que resultan de ello, son porque nosotros así lo queríamos; y somos tan condenadamente egoístas que no se nos ocurre pensar en las disposiciones de las personas con quien nos topamos, haciendo que esos encuentros se registren en nosotros como algo que queríamos de esa forma.

Yo soy de esas personas que piensan que todo pasa - o no pasa - por una razón y quizás eso es lo que me lleve a ser tan escéptica acerca de este tema ¿De que sirve estar soñando despierto pensando en que hubiese pasado sí, cuando sabes que no pasó? Y si, por alguna razón, crees que todo hubiese sido diferente ¿Qué te impide buscar las manera para que pase ahora? Como ya escribí antes: las cosas que tienen que pasar, pasan.

O al menos eso me gusta creer.



PD: ¿Quieres una solución para tus "¿Que hubiese pasado si?": deja de decir que no - o empieza a decir que si, intenta que lo que debes hacer concuerde con lo que quieres hacer, no mires atrás y sonríe por lo que pasa. La vida es un instante que no quieres desperdiciar pensando en que hubiese pasado si...


Fecha en la que debió ser publicado: 28/02/12 1.55am

31 ene 2012

2 añitos de piensa con Lale :)

*Le lanza confetti en la cara al ser que lee esta entrada* Hola :DD si te estás pasando por este blog, este día, es porque de seguro recuerdas que hoy es el cumpleaños de PiensaLale y si no te acordabas ya lo haces (?)

Hace dos años - setecientos treinta días - comencé con este proyecto maravilloso que hoy valoro tanto, de cierta forma me cuesta creer que el blog tenga 26785 visitas [[probablemente más de la mitad sean mías, pero igual(?)]], 56 seguidores y 147 entradas; ya que yo juraba y perjuraba que sólo yo lo vería xD así que se imaginaran mi sorpresa cuando las personas me preguntan por el. Creo que todos los que han seguido esto desde el principio [[o los que stalkearon todas las entradas]] se habrán dado cuenta de lo mucho que he cambiado, no solo mi manera de escribir, sino de lo que expreso y lo que transfiero con cada entrada que publico.

Una vez, un profesor de la Universidad me dijo que la razón por la cual yo tenía este espacio era por una necesidad de expresar mi subjetividad; aunque para ese entonces no entendía lo que me decía, hoy -después de varías clases más- puede que acepte que sea cierto, pero con ciertas condiciones: más que expresar mi subjetividad para que otros se enteren de ella, lo hago porque es una manera de canalizar toda esa energía que me invade al escribir [[En pocas palabras: lo hago más por mi que por ustedes (?)]]. También, recientemente me preguntaron que si todo lo que escribía aquí era sobre cosas que me pasaban ¿Ustedes que piensan? ¿Si? ¿No? ¿Realidad con fantasía? La verdad es que yo considero que cada escritor imprime algo de su alma cada vez que escribe, que toma un hecho y lo hace propio, que disfruta de las maravillas de lo ordinario y disfruta haciendolo extra-ordinario; así que si y no, todo lo que escribo me para y no me pasa a la misma vez, ya que los personajes nacen de mi, viven conmigo y los hago morir; sería más o menos imposible que no sintiera que cada cosa que escribo me haya pasado, porque de alguna manera tengo que pasar por ello para poder relatarlo. Y pasar por algo sin haberlo vivido, es lo que hace un buen escritor.

Pero bueno, he hecho todo esto sobre mí y no sobre el blog (?) Así que me voy con la tradición (?) que ideó mi pequeña hermana el año pasado para celebrar el cumpleaños de mi blog :D. Este año, para realizar el Top 10  le pedí ayuda a los lectores regulares *o al menos de los que sé que lo leen una vez al mes* para decidir cuales habían sido las mejores entradas en todo el año, después de que cada uno me pasara su opinión, hice las cuentas y quedó así:


10.- Tic-Toc el reloj nunca se detiene
9.- Chicas que leen y chicas que no leen
8.- La muerte y yo
7.- Más allá de lo que ves
6.- Significados
5.- Anoche
4.- Perfecta
3.- Si piensas que me conoces.. Piensas mal.
2.- Pensando en ti
1.- Sólo un café

Si le hacen clic podrán revisar las entradas [[en caso de que se les haya escapado alguna]] Yo, por mi parte, quedé realmente satisfecha de que en la mayoría mis lectores concordaran conmigo y estoy feliz por las tres primeras más que nada ^^ [[carita china, LOL]].

Bueno, estos son los obsequios que les puedo llegar a ofrecer *además de las entradas de siempre, por supuesto* así que espero por ustedes. Ah, y mil gracias por hacer que me sienta tan bien en este espacio y por hacer que mi blog sea algo precioso, porque por más que escriba para mi, es lindo que saber que tu me lees y que lo que escribo, puede llegar a significar algo para ti o te pueda hacer reflexionar :)

¡Feliz cumpleaños número dos, PiensaLale, que cumplas muchos más!

15 ene 2012

15/01/2012 - ¿Ya son tres años?

Mil noventa y cinco días.

Me parece increíble que ya sea tanto tiempo, que seas solo un recuerdo y muchas palabras al respecto, que seas una ilusión y un pedacito de cielo. Ya no te pienso como antes, ni tu recuerdo es tan constante como solía ser, ni siquiera la imagen tan sólida que tenía de ti sigue intacta, porque el tiempo se la comió.

Perdí la suavidad de tu piel y la perfección de tus facciones, perdí el color de tu cabello y la armonía de tus labios, perdí tu sonrisa calida y la estructura de tu cara, perdí todo de ti menos la intensidad de tu mirada y el recuerdo de tu recuerdo. Aun sonrío sin que lo pueda evitar cuando te cruzas por mi mente, cuando algo me lleva a ti o cuando miro al cielo y sé que estás allí.

Creo que al fin entendí de que iba todo esto, de como era necesario que 20 segundos duraran tres años, de como un recuerdo se transformó en algo. Pudiese decirte que fue para que creciera, para que dejara de ir por allí valorando poco y pisoteando mucho; pudiese decirte que fue para que no te conociera y que el único propósito era que tu recuerdo me atormentara por lo que pudo haber sido y no fue; but I know best and I know that it didn't happened it that way.

No sé hasta cuando tendré esta costumbre de recordarte, ni siquiera sé cuando dejaré de escribir para ti soñando con que algún día lo leas, y entre risas divertidas y miradas complices me digas lo dramática y cursi que era; solo sé que mil noventa y cinco días han pasado desde la primera vez que te vi.

11 ene 2012

Guardé tanto de ti

Hoy, mientras sacaba la basura de mi cuarto, limpiaba y veía que era lo que hacia tanto espacio me encontré con un montón de cosas que no esperaba. Habían artefactos de hace tanto tiempo que no recuerdo como era vivir con ellos, había tantas fotos - cápsulas de felicidad - en una caja que dejé intacta después de reír un rato y recordar mucho, habían notitas escritas en papeles de una época que siempre fue lo que esperaba de la vida; y sin darme cuenta, me percaté de que guardé mucho de ti. Mientras más revisaba y recordaba, más veía un poco de ti. Tus sonrisas regadas en mi cama, tus cosquillas en el suelo, junto a mi, tus sueños en mi almohada, tus palabras rebotando en las paredes y tus besos aun persiguiéndome en mi armario.

Guardé la cinta que ataste a mi muñeca, esa que aun no sé de donde sacaste, pero con la cual te emocionaste al saber que mi nombre era Ribbon.
Guardé el pasaje de tren de esa vez que pensaste que la primera cita en un viaje de cuatro horas a una ciudad que ninguno de los dos conocía no podía ser más que perfecta - y lo fue.
Guardé las notas que me pasabas cuando estábamos rodeados de gente - y cuando estábamos solos - porque tus palabras eran demasiado hermosas y honestas como para decirlas en voz alta y jamás volver a recordarlas.
Guardé la foto que le tomamos a la nada un día estando aburridos, sin darnos cuenta de que la nada resultó ser un pajarito en un nido colgado en la copa de los árboles, con los rayos solares escurriéndose entre las ramas.
Guardé el reloj roto que me diste cuando me dijiste que junto a mi no pasaba el tiempo y por eso siempre seríamos eternos.
Guardé la hoja de verano que reposaba en tu cabello la primera vez que nos besamos.
Guardé los secretos que nunca te conté. Y ese guante que te hizo volver.
Guardé el anillo de goma que me diste cuando entre risas y bromas me aseguraste que nos casaríamos.
Guardé tus abrazos en mis noches de pesadillas y tus besos de buenos días.
Guardé tus melodías y tus risas.
Guardé tus rabietas y caricias.
Guardé tus promesas no cumplidas.
Guardé la grapa que me diste cuando te dije que mi corazón estaba roto; y las baterías que me lanzaste cuando te dije que no podía más.
Guardé el mapa que me diste para eligiera a donde ir y el boomerang que venía con él como promesa de siempre volver a ti.

¡Y pensar que guardé todo esto en una gaveta de mi cuarto! Que como algo tan pequeño puede significar tanto, que donde tu ves basura yo veo palabras. Guardé tantas cosas, tantos recuerdos sin saber que me harían sonreír tanto, revivir aquellos momentos de nuevo. Cuando te fuiste, tuve miedo de visitar este lugar, tan plagado de ti, pensé que al estar tan inundado por tu esencia nunca sería capaz de recuperar mi esencia, pero tengo la firme sospecha de que nunca lo fue, que si incluso no hubiese esperado esta cantidad absurda  de tiempo para venir aquí, no me hubiese causado el dolor que mi mente siempre esperó.

Eras demasiado bueno, demasiado puro para eso. Pero ya no estás, e incluso decir eso no causa ese típico ardor en mi pecho que acompañó los primeros días de tu partida. Hoy solo puedo sonreír y pensar lo ilógico que es que haya guardado tanto de ti y tu no estés aquí.