22 sept 2014

Día 7 - San Granizo.

Logramos pararnos un poco más temprano esta vez, mi papá hizo una tortilla española, mi primo sorprendió a su novia con la llegada de unos amigos y nos encaminamos a San Marino. Como mi primo y pa tenían que trabajar, estábamos solos hoy. Así que caminamos hasta la estación y preguntamos por los buses a San Marino, como todavía faltaba una hora para el próximo autobús nos metimos en burger King y comimos unas enormes hamburguesas.

Ya cuando estábamos en el bus me puse a hacerle caras a una pequeña niña rusa que tenía en frente (hasta que su mamá se dio cuenta, la regaño y la puso a dormir) el viaje hasta san marino es de una hora, sales de Rimini y te das la tarea de subir por una montaña hasta llegar a la ciudad medieval de tres castillos. Nos hacía buen clima así que íbamos piano, piano por las calles viendo las tiendas (de espadas y pistolas y marcas famosas), mi hermana y mi mamá querían ir al baño así que estuvimos esperando. Vi como la neblina descendía y engullia la luz del sol. Oh, oh. Mi hermana había leído que iba a llover y a penas salieron ellas del baño pensábamos que eso era lo que pasaba, pero no...

ESTABA GRANIZANDO. PIEDRAS DE HIELO CAIAN DEL CIELO Y NOSOTROS NO TENIAMOS NI MEDIO PARAGUAS.

Ok, no les diré que es una experiencia que no me gustaría haber vivido, porque si pues fue genial, pero solamente después de que pasó porque tenía pánico de que me golpeara la cabeza (me cayó una en la pierna y fue curioso). Nos refugiamos en una tienda que vendía alcohol y tenían monedas de todos los países (mi hermana le dio una de Venezuela al sr) y pasamos el rato ahí. El viento era fuerte y la lluvia también. Para cuando terminó ya no nos daba chance de subir a los castillos así que bajamos (yo molesta, claramente) estaba entre lloviendo y no, mis padres corrían y yo simplemente caminaba congelandome bajo la lluvia. Hay cosas que simplemente hay que hacer.

Encontramos el museo de la tortura y ni hermana y yo entramos (super creepy!) luego bajamos al bus y vimos como se iba. De nuevo. Así que subimos a un café por un tiramisu y un cappuccino mientras esperábamos que pasara la hora (como pueden ver, comer es la mejor manera de pasar el tiempo). El atardecer pasó entre la nubes y luego nosotros empezamos a bajar. El bus estaba lleno de borrachos peorros así que dormí todo el camino. Igual no se veía nada.

Al llegar a Rimini hablé con mi primo y fuimos hasta la casa para cambiarnos los zapatos (estábamos empapados) y esperamos un rato hasta irnos al muelle para esperar el cumple de pa. Pero el restaurante estaba cerrado así que fuimos a nuestro café favorito a esperarlos. El frío que hacía era anormal y después de que ellos llegaron comenzaron unos vientos huracanados demasiado locos, tanto así que todos los carros comenzaron a irse, la gente corría y las matas de limones que estaban afuera del pequeño café se voltearon. Esperamos a que dieran las doce y cantamos el "Tanti auguri" para pati. Luego nos fuimos caminando hasta la casa, el muelle estaba inundado, el viento hacia ruido al colarse por las cuerdas de los barcos y todo era muy creepy. 

Al llegar a ccasa, habían más sorpresas para pati y todo fue muy lindo y estábamos muy cansados también. 

PD: estoy ansiosa porque comencé clases y no sé, estoy como a 8000km de distancia.

PD2: Pero YOLO.

21 sept 2014

Día 6 - Los domingos son domingos en cualquier lugar.

No les voy a decir a que hora me levanté hoy. Solo les diré que pasé el día en pijamas, leyendo y haciendo nada en particular. Se suponía que iríamos al acuario de Cattolica, pero nos levantamos muy tarde para eso. Se suponía que iríamos a San Marino, pero eso también nos dio flojera. Como mi primo y pa tenían que trabajar, nos quedamos en la casa hasta bien entrada la tarde para ir al centro comercial, cuando íbamos ya lejos de la casa mi hermana se empezó a quejar de que le molestaba su zapato y mi papá fue a buscarle otro. Así que anto, mi mamá y yo nos quedamos en un puente cantando y viendo la vida pasar hasta que mi papá regresó.

Estábamos esperando el bus cuando nos dimos cuenta de una promoción de Burger King y terminamos comiendo tres hamburguesas (aunque yo solo pedí dos!) por 3€. Eran pequeñas, pero buenas. Y justo cuando salimos de comprarlas la estaba llegando el bus así que fue todo en el momento exacto. No teníamos ni idea de cual era la parada del centro comercial y el sr del autobús no nos dijo así que íbamos por la vida viendo las calles y el mapa. Hasta qué llegamos a una parada y decidimos que esa era y una abuelita nos dijo que si y casi nos quedamos en el bus y bueno, lo logramos.

Caminamos hasta el centro comercial y nos dividimos con mis padres y nos encontramos con mi primo y paseamos por ahí hasta que pa salió y fuimos al mismo café de ayer. Totalmente recomendado, por cierto, el café d'elle rose. Yo quería algo que no fuera dulce así que mi primo me acompañó a otro local a comprar una piadina (o algo así) y menos mal porque no había nada en el mostrador y mi escaso italiano no daba para mucho. Luego regresamos al café y todos comimos y nos quedamos allí echando cuentos y riendo hasta llorar y el mesonero nos seguía trayendo aperitivos ((y había un chico super guapo)) y terminamos saliendo a la una de la mañana. Los señores que trabajan allí son super panas y estamos seguros que si regresamos mañana nos darán aún más comida.

Regresamos caminando de nuevo a la casa. Cada vez se me hace más cerca.

20 sept 2014

Día 5 - Gordear, gordear, gordear.

Me desperté à las 13.00 y puedo decir que dormí tan plácidamente que pudiese haber seguido durmiendo. Cuando salí, ya mi primo y mi papá habían ido al mercado del centro y comprado todas las cosas para hacer una paella, era curioso había tanto de todo menos de arroz (lo cual es lo máximo) ayudé a mi padre a cocinar y luego la paella no se cocinaba. Tuvimos que pasarla a otra bandeja y recocinarla y fue todo un show, pero al final valió la pena porque estaba divina. De postre comimos pirulin con Nutella.

Arreglamos la cocina, nos arreglamos nosotros y fuimos a caminar por la playa (queda a dos cuadras de casa de mi primo) el clima estaba frío y el cielo gris, pero igual fue divertido (y diferente) caminar por la arena y tocar el agua y regresar a la casa de mi primo para buscar las bicis. Paseamos por el muelle (dónde mi hermana casi hace que un señor se cayera al agua, otro que casi lo chocaran y otro que se enamorara de ella). Era realmente un peligro al volante. Tomamos algo en un café del muelle y luego fuimos a la plaza de los cuatro caballos (o algo así) y había una exposición de carros viejos de carrera con la que nos distraimos un rato. Luego fuimos a uno de los cafés más bellos (¡y sabrosos!) que he visto en mi vida. Pedimos cornettos (como croissants) rellenos, un cacho enorme relleno de crema, un profiterol, café, cerveza y gordeamos un rato con el delicioso sabor de todo eso mientras mi primo iba a buscar a su novia al trabajo.

Cuando ellos llegaron fuimos a otro sitio cercano por unos tragos y son los tragos más geniales de la vida OK? Son de colores brillantes, tienen gomitas, saben bien y TIENEN GOMITAS. I mean, yo ni siquiera tomo y estaba encantada con ellos. Pasamos un rato chevere (sacaban tragos a todo momento, en las paredes había carteles de cuanto cobraban las señoras de la noche en otras épocas y carteles de promoción del ron santa teresa, de Venezuela) y nos fuimos caminando hasta el apartamento. Sin pensarlo, era de nuevo la una de la mañana. Y lo único que habíamos hecho en todo el día era comeeeeer.

Día 4 - Ciao, Venezia.

Me quedé despierta hasta las 0300 anoche cerca de una de las ventanas viendo el gran canal, escuchando los sonidos del mar y a los turistas turistear; así que cuando me despertaron a las ocho quería matar a mi papá. Pero me vestí y fuimos todos al mercado de pescado que es:
1) el paraíso de cualquier chef.
2) enorme y super fresco.
3) tiene absolutamente de todo.
Mi papá, que le encanta cocinar casi se volvió loco de la felicidad (vi langostas y cangrejos de tamaños inmensos) y compró unos camarones del tamaño de langostinos y nos preparó sandwich de camarones al ajillo para desayunar. Fue divino y agradecí mil veces que el hotel tuviese cocina.

Hicimos el check-out y caminamos hasta la estación paseando por las diminutas calles e infinitos puentes de Venezia. El día había amanecido gris y con llegar a la estación recordamos que era viernes y la cantidad de gente que estaba llegando era descomunal. Fui una genio al planear el día para antes del fin de semana (aunque también fue porque Pa libraba este día, pero digamos que fue por mi genialidad). Como nos quedaba tiempo para ir al tren entramos en una iglesia (dónde habían demasiados muertos) y escuchamos a un gondolero cantar "ciao, venezia" lo cual fue totalmente apropiado porque era de tomar el tren. El viaje hacia bologna fue más rápido que comerse una Nutella de 50g. Cuando llegamos, mis padres y mi hermana fueron al baño y mi primo, pa y yo nos quedamos revisando los trenes. Había uno que salía en dos minutos (no cuarenta, como el nuestro) y corrimos por tomarlo, sacamos a mi mamá y hermana del baño y nos montamos justo ante que arrancara.

Lo que no nos dimos cuenta era que este tenía como ochocientas estaciones más y por ende llegaba más tarde. No importa, hablamos eternamente y era un tren más nuevo y tenía aire acondicionado y paseamos por una ruta que no habíamos tomado. Al llegar a Rimini, nos fuimos en bus hasta la casa de mi primo (dónde nos quedaremos, a su insistencia), comimos y fuimos al centro comercial. Esta vez agarrabamos los autobuses justo cuando llegaban a la parada ¡Ja! Lo único es que también teníamos que esperar eternamente a que pasaran, entiendo por qué la gente siempre anda en bici. El CC es muy lindo, estilo playero, con todas las tiendas geniales y un supermercado de 36 cajas, mi hermana se distrajo con bershka, mi papá con una tienda de cocina y yo con el mercado ¡era enorme! Cada pasillo era de un producto y había cómo mínimo cinco marcas de cada producto.

Esperamos que pa saliera del trabajo y luego nos regresamos al apto. De nuevo nos equivocamos en la parada de autobús y nos bajamos en la siguiente y caminamos lentamente por las calles de Rimini mientras hablábamos de un montón de cosas, incluso cuando llegamos nos quedamos hasta pasada la medianoche hablando afuera de la casa. Y luego seguimos hablando en la sala hasta que dieron las tres de la mañana y dijimos que era suficiente. Pero primero nos hicimos unos sándwich con jamón serrano y queso filadelfia. Y fresas (que mi primo había comprado porque yo le había dicho que quería <3) con Nutella y crema batida. Solo porque podemos.

PD: adoro poder estar en la calle sin miedo hasta que me de la gana. Y caminar de un lado a otro. Y poder sacar mi teléfono y tomar fotos.

PD2: Adoro más ver a mi primo feliz, pasar tiempo con él, hablar con él  abrazarlo y quedarme en su casa.

PD3: hay un aniversario de la magnum, así que probé un helado de champagne y otro de chocolate con extra de chocolate.

19 sept 2014

Día 3 - Mírame cuando esté soleada.

Se suponía que me pararía antes que todos para poder escribir la entrada de ayer, pero en lo que sonó la alarma a las 05.17 solamente la apagué como si no fuera nada importante. Luego mi papá me dijo que ya era hora y que me parara así que me tambaleé al baño (la noche anterior el aire acondicionado del cuarto no había servido para nada e incluso terminé durmiendo sin camisa del calor que hacia) y me duché, al salir ya todos estaban listos, hicimos el check-out y  caminamos a la estación de bus mientras aun estaba oscuro afuera (¡y con un frío de mil demonios!) el bus pasó en seguida y antes de que lo supiéramos ya estábamos en la estación. Incluso llegamos antes que mi primo y su novia, que viven mucho más cerca y tenían los pasajes. Pero estábamos tranquilos, aun teníamos una hora hasta que el tren saliera. Luego 45min. 30. No llegaban. 20. Me desesperaba. 15. Anto y yo empezamos a preguntarle a la gente para que nos prestaran sus teléfonos y poder llamarlos, pero la gente no accedía. 10. Aun no aparecían. 5. Fuimos hasta el andén a decirle a mis padres y vimos como nuestro tren se alejaba, sin nosotros. 

Mis padres estaban de muy mal humor y estaban despotricando malhumorados por doquier, yo solo pensaba en conseguir un teléfono para llamar a mi primo porque sabía que se había quedado dormido y había un tren que salía en 30minutos y yo necesitaba que moviera su trasero hasta la estación. Anto y yo le preguntamos a un señor y se negó, fuimos a una cafetería y nos mandaron al teléfono público de la estación (¡el cual es imposible de usar y que ya habíamos visto, gracias!) como última opción, nos acercamos al señor que venden los tickets de los buses y (si, hay gente buena en este mundo) nos prestó el teléfono. En lo que Andrés contestó, supe que mi teoría era cierta y se habían quedado dormidos; enseguida se fueron a la estación y cuando llegaron hablaron con el de los boletos y había un tren que salía en dos minutos así que otra vez corríamos por la estación como unos locos y comprobamos los boletos y quedaba un minuto yyyyyyyyy 

Nos montamos en el tren. Sin siquiera pagar un euro de más. El buen humor de mis padres estaba de vuelta y nos relajamos en un corto viaje a Bologna Centrale, donde teníamos que hacer el cambio de tren y aprovechamos para desayunar (unos croisant con chocolate y crema divinos)
Regresamos a la estación (incluso nos montamos en el tren veinte minutos antes, para estar seguros, ja) y nos encaminamos a Venezia, en bologna el frío estaba de muerte, pero a medida que avanzaba el eterno viaje de tren por las eternas praderas con pocas montañas el sol se iba intensificando más y más. Al punto que tuve que quitarme mi suéter y andar en camiseta.

La estación está muy distinta de cuando vine hace cuatro años, incluso tiene un nuevo servicio de venta de boletos (dónde tuvimos que hacer una cosa enorme para comprar los tickets de regreso con más de 20 números de espera y de lo que mi papá nos salvó consiguiendo un ticket abandonado) y al salir de ella me di cuenta que Venezia luce mucho mejor cuando está soleada. Mis recuerdos de ella eran fríos, grises y malolientes, pero hoy se ha develado ante mi una nueva ella. Hermosa, clara, brillante, nueva y muy turística. Demasiado turística. Compramos los tickets para el vaporetto y fuimos hasta el hotel, este queda por el mercado y el puente Rialto, al principio nos metieron por un callejón horroroso, pero al llegar a la habitación es espectacular. Incluso tenemos vista al canal principal!! Fue todo un éxito.

Dejamos las maletas y nos montamos de nuevo en el vaporetto para terminar de recorrer el gran canal y llegar a la plaza san marcos. Todo es muy diferente con la luz del día, más bonito, más me encanta la vida. Los artistas locales son increíbles, se ponen a trabajar en los alrededores de la plaza y puedes ver como con técnicas imposibles logran replicar lo que ves ante tus ojos. Recuerdo que la otra vez que vine acababa de llover cuando llegamos a la plaza, por lo cual estaba relativamente vacía y se podía apreciar todo, pero esta vez estaba tam abarrotada que incluso había cola para tomarse fotos con las palomas. Mientras mi familia entraba a la Iglesia San marcos yo me quedé en la plaza (no se puede pasar con bolsos) sentada sobre la baranda de un obelisco a ver a los turistas tomarse fotos, los guías de grupo y esa clase de cosas que te hacen reír cuando no eres tú quien las hace (como tomarte una selfie). Cuando ellos salieron fue mi turno para ir (por lo cual todos me odiamos durante un rato) así que entré a la iglesia directamente a la terraza, ya sabía lo que quería ver. Los cuatro caballos de la iglesia (son del siglo cataplum y los robaron mil veces y son impresionantes y perfectos). También la vista de la plaza y el campanario valen la pena, y la vista del palazzo ducale (por cierto, tuve que hacer la cola eterna para subir tres veces: en la primera no dejaban pasar los bolsos, en la segunda no tenía dinero y me di cuenta muy tarde y a la tercera lo conseguí) una señora muy amable me tomó fotos y pude ver como cambiaba la hora en el magnífico reloj justo sobre la plaza. Todo cronometrado menos el odio que me tenían.

Inmediatamente fuimos a comer (¡Estaba demasiado delicioso!) y luego fuimos por el paseo en góndola. A la que mi primo le decía gandola y terminé yo también diciéndole así (al igual que gandolero y gondoleando) y si nunca se han montado en un barco estrecho con seis personas, les recomiendo que lo hagan, es divertido hasta que parece que alguien se va a caer al agua. El paseo fue largo y el gondolero era super amable y posaba para las fotos y nos sacó al gran Canale para el atardecer y <333

Queríamos algo dulce par comer así que caminamos por todas las calles de Venezia buscando, mi hermana encontró una tienda y se puso a ver ropa, mi primo se puso a ver las máscaras (las hay en todo lugar y son bien caras, más abajo les pongo una foto de unos chicos que me llamaron la atención, así que les sisee y les tomé una foto). Ya cuando estábamos todos cansados y queriendo matar a mi hermana que seguía presionando con lo del dulce, encontramos un lugar. Solo para que ella comiera lo que se había estado negando a comer: helado.
Ya muerto del cansancio, aunque aún era temprano, regresamos al hotel para refrescarnos e ir al casino (lo cual fue terriblemente aburrido, pero al menos gané "algo"), para el cual teníamos que cruzar el canal y nadie quería caminar así que tomamos el vaporetto y compramos boletos aún cuando nadie más lo hizo ni los revisaron ni nada. Al entrar, mi hermana se quedó fuera con Andrés y Pa mientras nosotros matabamos el tiempo. Por fin salimos y fuimos en el último vaporetto de la noche (sin pagar pasajes, ¡que malotes!) y el conductor como que iba más dormido que despierto porque chocaba con todas las paradas que tenía que hacer.

PD: ayer se me olvidó comentarles que vi a un par de chicos dejando rosas por la plaza del centro de Rimini <3

PD2: si tuviese un euro por cada chico hermoso que veo acá, jamás tendría que regresar.

PD3: mi hermana dice que uno se acostumbra a eso, a los chicos bellos, pero yo creo que no.

PD4: Dicen que Venezia es una ciudad a la cual venir enamorado, así que imaginarán la cantidad de parejas y besos que vi.

PD5: Venezia es increíblemente hermosa de noche, las luces sobre el agua y el suave sonido del mar <3333

17 sept 2014

Día 2 - Mejor vayamos en bici.

Lo siento. Ayer me quedé profundamente dormida y no hay nadie que pudiese haber hecho algo al respecto. Quizás cuando lean mi día me comprendan más. 

Después del maratón de trenes y kilómetros que nos lanzamos ayer, esta mañana cuando sonó la alarma no me pude parar, papá me dijo que siguiera durmiendo y esa orden era lo suficientemente fácil para poder seguirla. Terminamos saltándonos el desayuno, pues mi primo vino a buscarnos y era hora de salir (11am) el hotel tiene servicio de bicicletas así que las tomamos y recorrimos las calles. Si algún día vienen a Rimini, no duden en recorrerlo en bici. Tiene las mejores vistas, paradas y es la manera más sencilla de verlo todo. Fuimos hasta la casa de mi primo, pasando por el centro, el arco de Augusto, puentes preciosos y una estructura tan genial que había más gente en bici y caminando que en carros. Mi primo cocinó para nosotros (y tenía cosas para cada quién de acuerdo a nuestros gustos, super lovely) y preparamos lo que haríamos ese día. 

Salimos con él y su novia hacia la playa en bici y a comprar los boletos para mañana, luego fuimos al centro y dejamos nuestro genial medio de transporte amarrado por ahí. El centro histórico de Rimini es muy lindo y pintoresco, fácil de caminar, con calles de adoquines llenas de ciclistas y gente, con muy pocas ruinas (de hecho, hay un museo con ellas pero las paredes son transparentes y puedes verlas desde afuera) y muchísimas tiendas y heladerías. Fuimos a un parque hermoso y a un puente típico que se refleja sobre un lago que hay en el parque. Mi primo iba mostrándonos que había probado, los lugares que había visitado y terminamos en una muy buena heladería con el particularmente dulce helado italiano. 

Ya estábamos un tanto cansados de caminar así que entramos a una iglesia (¡increíblemente alta!) y buscamos las bicicletas para ir al puerto. Como ya estaba bajando el sol, al llegar nos encontramos a los pescadores trayendo la mercancía del día, las aves revoloteando en el cielo de colores cambiantes y una enorme rueda girando. Recorrerlo en bici fue lo mejor, demasiado de película. Para el atardecer, mi primo y mi papá se tomaron unas cervezas y comimos mejillones en un restaurante que está suspendido sobre el mar, donde la vista del sol marchándose era bellísima. 

Al salir de allí queríamos ir al centro comercial, pero preferimos ir a buscar las maletas al hotel (mañana vamos a Venezia y las dejaríamos en casa de mi primo) lo cual terminó siendo toda una hazaña porque nos fuimos por la costa y arrancamos en la puerta 1 hasta la 88 (lo cual debo decir que es eteeeeeeerno) la playa es divertida, por cierto, no huele a mar, el aire no es pegostoso y ni siquiera suena a menos de que estés muy cerca. Al llegar al hotel dejamos las bicis, tomamos las maletas y regresamos a casa de mi primo, no sin antes esperar mil años por el bus, bajarnos en una parada siguiente a la nuestra porque cuando yo dije que era nuestra parada ya el bus iba arrancando. Así que caminamos el doble, perdimos el otro autobús (que por la hora, solo pasa una vez) y terminamos caminando hasta su casa. Con el ruido de las pesadas maletas sobre los adoquines. De noche. Con frío. Esto de que el sol se meta a las siete/ocho de la noche me descontrola, siento que tengo todo el tiempo del mundo y no es así. 

Ya eran más de las diez, así que nos regresaríamos a una zona cercana al hotel para cenar. Solo que el autobús nos pasó por en frente y nos dejó porque no estábamos en la parada y tuvimos que esperar otra hora para que uno pasara. Lo bueno fue que de tanta bici, acoso a los buses, esperas y carreras tenía un hambre atroz que me sirvió para comerme una hamburguesa de 400g con doble de queso y tocineta en un lugar tipo americano (una de las mejores hamburguesas que he comido, por cierto) 

Cuando llegamos al hotel ya era pasada de la una y el tren a Venezia sale a las siete. El chiste se cuenta solo. 

PD: Manejé tanta bicicleta (mi primo dice que fueron más de 20km) que mi entrepierna duele a horrores. Hasta sentarme me duele. 

PD2: la PD apesta. 

Bici en Rimini: http://youtu.be/GH71hdm008g

16 sept 2014

Día 1 - Corre, corre.

Muy bien, la aventura comenzó en el aeropuerto, donde vimos el hermoso y enorme avión donde viajaríamos, este año fue muy distinto al pasado; no había enormes colas para entrar a los vuelos y un ambiente de felicidad, más bien uno de despedidas y soledad. El proceso fue sorprendentemente rápido y yo estaba feliz de que mi atuendo hubiese resultado super apropiado y maravilloso. 

El avión era lo máximo. Estaba nuevecito y las ventanas no tenían ni un rayón y tenía pantallas para jugar y ver películas y un puerto USB para cargar. Incluso pude colgar mi gabardina. Pero como todo no puede ser perfecto, la comida terminó siendo la más patética de la vida, ofrecieron raviolis y asado y ew; y las cabinas eran muy altas así que un señor tuvo que ayudarme a bajar mi equipaje de mano y la gente se reía de mí. A pesar de que fueron 9h de vuelo se me hicieron cortas, detrás de mí había un lindo portugués con el que hablé la mayor parte del tiempo, logré ver mis dos cosas favoritas sobre volar (las estrellas de noche sobre el cielo y el momento exacto en que inicia el amanecer y todo es maravilloso, y pensar que me había preparado con libros y tareas que no pude hacer (mejor, fui mucho más feliz)

Al llegar a Fiumicino fue completamente diferente a la primera vez, comenzando con que ya está terminado y el trabajo es  precioso y se parece muchísimo al de Miami. Rápidamente sacamos las maletas y nos fuimos a comprar los boletos de tren; con mi más que precario italiano tuve que tratar con un gordo malhumorado e insoportable que me quería despachar pronto sin explicarme dónde tenía que hacer las transferencias o a qué hora salían los trenes y me estaba poniendo de mal humor así que solo tomé los boletos y me fui. Nos acercamos a un oficial para montarnos al tren y nos dijo que nos faltaban otros boletos y yo quería asesinar al gordo que ahora tenía una fila enorme a la cual atender. 

Terminé comprando los boletos para un tren en una máquina automática que salía en tres minutos. Corrimos al anden y nos montamos con tiempo de sobra.Fiumicino  queda a las afueras de Roma, así que pasé los próximos 45minutos mirando como dos chicos lindos se reían de mi hermanita durmiendo. Al llegar a Roma nos estábamos muriendo de hambre, y como teníamos espacio hasta el otro tren, decidimos merendar un poco ¡Y el camarero nos regaló algo de comer solo porque al momento de pagar se tardó más de lo normal! Yeez, adoro esto. 

Después nos pusimos a pasear por el terminal, confiados en que teníamos tiempo de sobra. Pero no contábamos con que el tren se iba a estacionar en un anden previo porque el otro estaba en construcción, así que nos podrán imaginar corriendo por toda la terminal con las maletas como por 2km hacia el otro lado. Y todo gracias a un dulce oficial que me dijo que corriera porque iba a perder el chuchu. Sin mentirles, nos montamos y al minuto arrancó el tren, no siquiera nos habíamos sentado y estábamos todos sudorosos y cochinos y de malhumor (yo particularmente). Como si eso fuera poco, nos olvidamos de chequear los pasajes y nos cobraron una multa. 

El viaje en tren fue eterno, entre sueños y vistas de cielos y paisajes hermosos, pero más que nada sueños. Hicimos el cambio para ir a otro tren en una estación linda donde se veía un muelle y el mar. Y donde pasó un tren tan veloz que pensé se llevaría mis maletas con él. Por fin tomamos el último tren (que venía retrasado) y llegamos a Rimini sin ningún otro inconveniente que no fuera la hora (nos estaban esperando), que todo estuviese cerrado (y no tuviésemos a nadie a quién preguntarle) y que tuviésemos  muchísima hambre y cansancio. Cuando encontramos el bus para el hotel nos montamos y enseguida llegamos, lo cual era perfecto porque podríamos  cumplir con la sorpresa que habíamos preparado. Verán, el año pasado mi primo se mudó a Rimini y pensaba que llegaríamos mañana y arreglamos todo con su novia para sorprenderlo (solo que no contábamos con los retrasos). 

En el hotel había un chico precioso que no dejaba de sonreírme y atontarme que me ayudó con la reservación y al explicarme cómo llegar a donde estaba mi primo. Incluso cuando iba a subir dejé el pasaporte, la tarjeta, la cartera...

Se suponía que veríamos a Pa y Andrés (mi primo y su novia) a las 10 y eran las 10.15 cuando salimos del hotel corriendo para llegar a tiempo. Pero me equivoqué leyendo el mapa y terminamos caminando en la playa y lo que se supone que era un trayecto de quince minutos se transformó en una hora. 

Pero todo el trajín valió la pena por ver la cara de mi primo esperando en el estacionamiento de un centro comercial vacío al vernos. Porque eso es otra cosa, caminamos por medio Rimini cerca de las doce de la noche por callejones oscuros y absolutamente nada nos pasó.  Cenamos con ellos y hablamos un rato en el hotel, fue un día de correr demasiado, pero un excelente día al fin. 

  

15 sept 2014

Día 0 - Nos volvemos a ver.

Hay sorpresas tan gratas e inesperadas que no tienes tiempo de procesar hasta que te golpean en toda la frente. Esta es una de ellas. Si hace un mes me hubiesen dicho que regresaría a una de las ciudades y uno de los países más bellos que he visitado, diría que que estaban en drogas o algo más fuerte. Pero no. Siempre digo que el mundo es de las posibilidades y hoy estas me llevan a regresar a la bella Italia, para mostrársela a mi hermana y a mi madre. Para ver a una de las personas que más quiero. Para disfrutarla y verla un poco más.

Para ser feliz haciendo una de las cosas que más amo en todo el universo: viajar.

En estos momentos debo estar montada en el avión después de haber pasado todo el día en el aeropuerto y a la espera de una de mis vistas favoritas. Así que abrochen sus cinturones, porque acá les llega otra edición de mi bitácora.

"Llévame al lugar que dice lo mismo al derecho y al revés" 
 Porque Roma y amor, no pueden ser distintos.